Nada de esto me pertenece, todo es de Stephenie Meyer y su editorial Little and Brown.


Capítulo 6

. En un movimiento casi desesperado me aparté lo justo para impulsarme y alcanzar mi rostro a la altura del suyo, colgándome de su cuello, mientras él me sostenía entre sus brazos.

-+-+-+-+-+-

-Rosalie…

-No, no, no puede ser cierto…- De los labios de Emmett salieron las mismas palabras que pensé en ese momento- ¿Qué demonios quieres, Alice?

No volteé a verla, no quería verla, no quería ver la acusación en sus ojos. Me quedé abrazada a Emmett, apoyando la cabeza en el hueco de su cuello, mientras él me seguía sosteniendo en el aire.

-Rosalie –repitió esta vez un poco más fuerte.

-¿Qué quieres? – preguntó Emmett por mí, con voz claramente molesta.

-Hablar con ella, eso es evidente.

-Pero ella no quiere hablarte, también es evidente.

-Emmett, esperaba que tú fueras un poco más racional. Todo esto de trata de Bella. Creía que a ti te importaba un poco más que a Rosalie. –Alice pasó del enojo al enojo con algo de persuasión, era sabido por todos el cariño que Emmett sentía por Bella, sinceramente, aunque la chica no fuera de mi agrado por razones que sólo Edward, Emmett y yo conocíamos, también todos sabíamos cuán adorable podía ser, se ganaría el cariño de todo quien estuviera dispuesto a conocerla. Yo no había sido de esos. En fin, él la quería y quizás Alice conseguiría que viera las cosas como deberían ser. No con la subjetividad que yo las estaba viendo ahora.

-Sabes que me importa. –continuó Emmett- Por lo mismo, sólo quiero que dejes en paz a Rose en este momento, ella hará lo correcto. Ya hemos tratado el tema, no quiero arriesgar a Bella, Rose no quiere dañarla, sólo está evaluando el hacer o no algo que Bella le ha pedido. Eso es todo. Ya veremos qué sucederá cuando ella esté acá y sea ella misma quién nos deje ver su punto.

Me giré a mirar a Alice, estaba de pie en el penúltimo peldaño de la escalera, apoyando su mano en el hombro de Jasper. Cuando nuestros ojos se encontraron pude ver que las palabras de Emmett no la habían calmado. Miré a Jasper, quien sostenía la otra mano de Alice entre sus manos, ¿tan mal se encontraba? Suspiré.

-Es hora de irnos, en un par de horas estarán acá, será mejor que vayamos a esperarlos al aeropuerto – Dije sin quitar los ojos de los de Alice. Me miró una última vez con rencor puro, antes de salir velozmente hacia el garaje. - ¿Tan malo es lo que pretendo hacer, Emmett? ¿Tan malvada soy? –Un sollozo se escapó de mi pecho, no lo había sentido venir, fue totalmente inesperado. Volví a esconderme en su cuello, abrazándolo aun con más fuerza.

-Tranquila, amor, ya sabes, aun tienes la oportunidad de hacer lo correcto. –me respondió suavemente, dándome un pequeño beso en la mejilla.

-Sigues pensando igual, como ellos, quienes matar al bebé, eso es lo correcto para ustedes, no les importa la felicidad de Bella y la mía. Sólo temen arriesgarse lo suficiente, no se atreven a ver siquiera si esto podría funcionar…

-No es eso, amor…- comenzó otra vez, pero lo interrumpí soltándome de su abrazo.

-Es hora de irnos, ¿Esme irá con nosotros?

Emmett me miró triste. Suspiró y agregó – le preguntaré.- y desapareció por las escaleras.

Esperé dos segundos antes de caminar hacia el garaje, donde Alice y Jasper estaban abrazados. Me quedé en el portal sin dar un paso más. Verlos, ver a Alice y su cara de desesperación porque aun no lograba ver a Bella, mirar la cara de Jasper y entender la preocupación que había tras tanto enojo hacia mí logró hacerme sentir aun peor. Estaba siendo el monstruo que todos creían que era.

Caminé hacia mi auto, tomando las llaves al atravesar la puerta, y no los miré otra vez, estaban minando mi resolución, cada segundo que pasaba junto a ellos, me asustaba ver lo que le podría pasar a la chica… no debía ser así. Yo era en quien ella había confiado para ser su apoyo y su guardián.

Emmett y Esme llegaron juntos cuando encendía el motor. Esme me sonrió, avanzó hasta donde estaban Jasper y Alice y mientras los abrazaba dijo:- Sé lo que está sintiendo Bella ahora mismo, no puedo permitir que le hagan esto…

No pude evitarlo y sonreí como hacía horas no lo hacía, Esme estaba de nuestro lado incluso antes que Bella dijera una palabra.

Emmett la miró sorprendido y luego se giró a verme -… esto toma rumbo desconocido… - susurró incrédulo y negó inconscientemente, caminó hacia el auto, sentándose a mi lado en silencio.

Alice se alejó de Esme inmediatamente, agachó la cabeza, evitando su mirada, pero alcancé a ver la tristeza de su rostro, ella también contaba con el buen criterio de nuestra madre. Jasper, al contrario, la miró directo a los ojos, intentó decir algo, pero antes que pudiera decir cualquier cosa, Esme ya estaba hablando.

-Lo siento, chicos, pero… ustedes no saben lo que esto significa… no niego que es peligroso, eso lo sabemos, pero, y no hay punto de discusión, el asunto es que no le puedo negar el derecho, la oportunidad que está teniendo. Sólo debemos confiar en que esto resultará bien. –miró a Alice y buscó su cara tomándola con ambas manos- Cariño, esto saldrá bien. Debemos tener fe.

Intentó abrazarla, pero ella dio un paso atrás. –No intentaré hacer que entres en razón. Espero que Bella entienda lo peligroso que es esto, antes que logren que esas estúpidas ideas se aniden en su cabeza.

Dio media vuelta y entró rápidamente al Volvo de Edward, Jasper pronto la siguió, partieron haciendo chirriar los neumáticos. Esme se quedó de pie unos segundos viéndolos marcharse y luego caminó hacia nosotros.

-Por favor, Rosalie, dime que estamos en lo correcto. –Se veía afligida, esto la atormentaba tanto como a todos nosotros, quizás un poco más.

-Esme, es lo que yo creo, pero… - no podía permitirme dudar ahora que tenía otra aliada –es lo mejor, Esme, no hay duda.

Eché marcha atrás para salir, tomando velocidad inmediatamente. seguimos en silencio, cada uno hundido en sus pensamientos.

El viaje me recordó horriblemente su regreso desde Volterra, esta vez yo no estaba relacionada de forma alguna, pero me sentía y sabía que así era en realidad, todo lo que sucediera en adelante dependía de mí. Sentía el volante tan blando como si de arcilla se tratara entre mis manos, me sentía fatal al ver y sentir cómo estropeaba mi coche.

-Luego podrás cambiarlo, si quieres hacerlo pedazos hazlo de una vez. – intentó animarme Emmett.

-Pero este me gusta bastante y quizás en el viaje de regreso tenga más necesidad de destruir algo…


¡Tadam!

Actualicé el otro y me agarré de la colita inspiradora... a ver qué tal, ¡espero les guste!

¿Les he dado las gracias por leer? ¡muchas gracias!