Primero que nada Sakura Card Captor pertenece a las fabulosas Clamp. Segundo gracias a ti lector de que te tomaste la molestia de echar un vistazo a esta historia y sigues leyéndola, ahora con el segundo capitulo.

Capitulo 2

Desavenencia

-Sakura – llamó por enésima vez el hombre de pelo castaño.

La aludida estaba sentada sobre el pasto verde con la mirada perdida. La alegría y la jovialidad la habían abandonado tres años atrás, desde que recibió aquella noticia. Una mañana, de domingo, como tantas, sus hijos habían partido a practicar atletismo en las instalaciones de la escuela. Realmente eran buenos, heredaron esa habilidad de su madre, y ella se sentía orgullosa de que fuera así. La niñera era le encargada de transportarlos a la escuela. Se subieron al coche con rapidez, porque se les había hecho tarde. Estaban radiantes, se preparaban para las competencias entre las diferentes instituciones que tendrían lugar en su escuela y ellos representarían la suya.

Ella no se sentía segura, tenía un mal presentimiento. Todos notaron que algo le preocupaba, pero ella no habló para no arruinarles el regocijo de sus hijos. Una hora había transcurrido desde la partida de los niños y el presentimiento de la madre tomó rostro y nombre. Escuchó el teléfono sonar. Salió apurada de la cocina, rogando que fuera Shaoran el que llamaba, diciéndole que siempre si llegaría a cenar. Tomó el auricular sólo para recibir la noticia de que sus hijos habían tenido un accidente para después morir sin poderlo evitar.

-Por favor… – susurró – no quiero hablar en este momento.

-Tenemos que hacerlo – rogó Shaoran.

-¿Entiendes que no quiero? – preguntó exasperada.

- Sólo quiero que me escuches un momento – dijo – Después de eso ya no te seguiré molestando más – tomó las manos de Sakura con delicadeza.

-Te he escuchado miles de veces, Shaoran –y apartó bruscamente sus manos del alcance de él.

-Te lo ruego – miró suplicante.

-¡No!

-Juro que será la última vez.

-Ya me hiciste demasiado daño – comenzó a llorar.

El hombre sólo atinó a agachar la cabeza con tristeza. Dolía demasiado verla de esa manera. Sabía que en esa mujer ya no volvería a ver a esa Sakura que lo había cautivado en el lago. Respiró profundo. Tenía que escucharlo y dejar, de una vez por todas, clara la situación entre ella y el.

-Es sobre nuestra relación…

-Nuestra relación… – dijo despectiva – durante todo este tiempo sólo te ha importado "nuestra relación". No te importa nuestros hijos.

-¿Hijos? – preguntó desconcertado – ¿Cuáles hijos? Por Dios, Sakura. Ellos murieron hace años.

-Pero no deja que alguna vez los tuvimos – lo miró con odio. En su cuerpo corría sangre hervida que la quemaba por dentro llena de rencor. Despreciaba con toda su alma al hombre que tenía a su lado.

-Lo sé muy bien.

-Pues parece lo contrario – reclamó – Estás empeñado en negarlo, como si quisieras borrar el rastro que dejaron, prueba de que existieron, con tan sólo no mencionarlos.

Eso era totalmente cierto o al menos parecía serlo. Desde el funeral de sus hijos, Shaoran casi nunca los mencionaba, y cuando alguien tocaba el tema el simplemente cambiaba el punto de la conversación o salía huyendo argumentando que tenía cosas importantes por hacer.

-Sakura, yo...

-¡Fueron tus hijos! –interrumpió – Tus… hijos. Tu sangre.

-Sé muy bien quienes fueron – reprochó. Por supuesto sabía muy bien quienes eran aquellas dos personas que le habían llenado su ser de una alegría invaluable, a partir de aquel día que habían llegado al mundo.

-Pero no te duele como a mí su partida.

¿Qué no le dolía? Cerró sus ojos con fuerza como si con ello pudiera hacer desaparecer el mundo que lo rodeaba. Era una pesadilla y deseaba que fuera una efímera pesadilla. ¿A caso creía ella era la única que sufría por la perdida de sus seres queridos? Si es así, entonces estaba equivocada.

-Me duele y mucho – ella rehuyó a su mirada, pero el tomó su mentón, obligándola a mirarle – Sin embargo, la vida sigue. Uno no se puede detener en la vida, aunque se desee. Hay que seguir por las personas que queremos. Por ellas y para ellas. Si las apartas de tu lado, por ese sufrimiento, no dejarás que te ayuden y te sentirás sola con tu dolor. Tu corazón se llenará de dolor, odio y desprecio por la vida. Terminarás haciéndote, y haciéndoles a las personas que quieres, daño.

-Es por eso que me mandaste a este sitio – afirmó. Las personas que tanto mencionaba la habían abandonado. Se había sacrificado y dado la vida por ellas. Sin embargo, no dudaron un sólo segundo en encerrarla en ese lugar de locos – para no hacerles daño a ustedes. ¡Enclaustrándome para olvidarse de mí!

-No es cierto y lo sabes perfectamente, tanto como Tomoyo, Eriol y yo hemos venido a verte casi diario.

-¡Por lástima!

-¡Porque te amamos!

-Si me aman tanto como dicen, entonces déjeme en paz – golpeó el pasto con los puños –Quiero estar sola.

-No ­– negó rotundamente.

-¡No quiero tener gente a mí alrededor para que vean como se me acaba la vida! – las lagrimas amenazaban con salir de sus ojos.

-Por eso estamos contigo – la tomó fuertemente de los hombros – para apoyarte y animarte a seguir viviendo.

-¡No quiero seguir viviendo! – gritó. Realmente no encontraba razones suficientes para seguir existiendo.

-Jamás vuelvas a decir eso – reprochó. La miró fríamente, incrédulo ante lo que acababa de oír de los labios de su amada

-¿Por qué? – preguntó con burla – ¿Te asusta que algún día se haga realidad?

-Sabes a que me refiero.

-Claro que estoy al tanto de ello – dijo divertida – Si no ¿Cómo es que llegaron estas cicatrices? – se levantó las mangas de su bata, dejando a la vista sus muñecas. Estas tenían rastro de unas enormes rajadas, verticales, las cuales fueron suturadas con más de 9 puntadas, cada una – Déjame pensar un segundo – en su cara tenía una mueca de estar recapacitando – Ah ya fue mi intento fallido de acabar con mi vida.

-Sak…

-Olvidaba que fue gracias a Tomoyo y a Eriol la razón de que aun siga con vida – dijo con rencor.

– Si espero a que ese día me encontraras ya no estaría aquí, sentada a tu lado, discutiendo sobre cuestiones intrascendentes.

-No son asuntos banales – la tomó reciamente de los brazos – En estos momentos me encuentro junto a ti para superar este obstáculo – la miró directo a los ojos. Intentó penetrar en su corazón. A pesar de su tentativa sólo encontró un muro de hielo que impedía la entrada.

-¡Suéltame! – forcejeó, intentando zafarse de Shaoran. Fue en vano. La sujetaba con todas sus fuerzas. La estaba lastimando – Ahora si estas conmigo, pero hace dos años ¿Dónde estabas? Yo te necesitaba en ese entonces – instintivamente la soltó.

-Estuve trabajando. No podía dejarlo a un lado, necesitamos comer – pasó una mano por su cabello – de aire no vivíamos.

-Estoy consiente que necesitamos comer. – no era estúpida, aunque al parecer el se empeñaba en demostrarle lo contrario – Pero tu te la pasabas día y noche trabajando, Shaoran. Siempre tenías tiempo para venir por las noches a cenar. Pero, cuando ocurrió… – ya no trató de hallar las palabras necesarias – Me quedaba dormida esperándote con el plato en la mesa. Más tú no llegabas a tiempo para eso.

-Tenía obligaciones.

-Si, tenías obligaciones con el trabajo… – dijo tristemente – y también tenías un compromiso conmigo.

-Y lo cumplí – se defendió.

-¡Eres un falso! – se puso de pie ante Shaoran – Te refugiaste en el trabajo como yo lo hice con mi tristeza – dijo con cólera e impotencia. En todo lo que llevaban de la conversación parecía no estarla escuchando. – No me vengas ahora que no dejo a las personas acercase a mi, cuando tu lo hacías de la misma manera poniendo de pretexto a la responsabilidad laboral.

-Si, así fue – admitió mientras se levantaba para quedar casi a la misa altura que su amada. Se sentía culpable y miserable por haber actuado de esa manera con la persona que tanto amaba.

-Me ofrecías besos y abrazos. De tus labios nunca vi pronunciar un "te amo", "te necesito", "enfrentemos esto juntos" – comenzó a derramar lágrimas por sus mejillas – "Lo nuestro", como dices, se fue desmoronando y al final ya no queda nada de ese amor que te tuve.

-Algo queda de ese amor, Sakura – la contradijo. Se negaba a ver que su amor no era correspondido – Yo te sigo amando.

Sakura le dio la espalda. Se fue a sentar en uno de los banquillos que estaban en el jardín. Parecía meditar esas últimas palabras. En cambio Shaoran esperó su respuesta más no la hubo, así que prosiguió.

-Me di cuenta de mi error – se sentó cerca de ella – y quiero repararlo.

Sakura lo miró fijamente como esperando que algo sucediera. Y sin más se rió como una maniática.

-Repararlo… – dijo con dificultad, sin parar del todo su risa. Shaoran la miró escéptico – Perdón, perdón – se disculpó tratando de callar su risotada con su mano – es que se me hace gracioso que hasta ahora te hayas dado cuenta de que tienes una esposa.

-Siempre he tenido en cuenta de tu presencia –frunció el ceño, molesto.

-No estoy diciendo lo contrario.

-No comprendo que es lo que quieres de mí.

-Nada

-Yo en cambio espero que todo sea como antes.

-Amor, no seas impaciente. Mañana ya verás que nos vamos los dos a casa. Prepararé la comida que tanto de gusta e invitaré a Tomoyo y Eriol a comer ¿Te apetece? – dijo mordaz – Tranquilo no olvido que en la noche tendremos sexo. Ah… no es sexo es "hacer el amor."

-Por el amor de Dios, Sakura – la desconocía por completo – Únicamente pido que volvamos a confiar y amarnos como antes.

- Yo te daba aliento a seguir a delante cuando lo requerías. Yo te ayudaba en lo que podía. Confié en ti como nunca antes con otra persona. Pero, me apartaste cuando más te necesitaba.

Otra punzada se clava en su pecho. Las últimas palabras resonaban en su cabeza, "te necesitaba". ¿Qué buscaba ella con decir aquello?

-Nos necesitamos… – dijo con voz ronca. Esperaba que ella de diera cuenta de lo que expuso antes y corrigiera ese detalle.

-¿Nos necesitamos? – preguntó alzando una ceja despectiva – Shaoran, yo ya no te necesito. Yo ya no te amo.

Era una noche de tormenta. Corrijo, eso no se podía considerar una tormenta, más bien era una tempestad. Hacía años que no llovía de esa manera. Parecía que el cielo compartía su dolor y agonía. ¿Por qué la vida es tan injusta? No creía que fuera una persona tan vil como para merecer ese dolor.

-Toma un poco de té – escuchó una voz conocida mientras una mano le tendía enfrente un vaso con contenido humeante.

-Gracias, Eriol ­– como no encontraba que más decir se limitó a beber el té.

-De nada – le sonrió amablemente – Lo lamento.

Volteó a mirar a su amigo con confusión. Eriol supuso que no sabía de que estaba hablando.

-Me enteré lo que pasó. Tomoyo me lo contó – confesó.

-Bueno, sabíamos que no iba a durar por tanto tiempo nuestra alegría – se encogió de hombros como si le fuera indiferente lo ocurrido – el médico nos advirtió.

-Ya

-¿Sabes donde se encuentra…? – comenzó.

-Si – interrumpió – en donde siempre – hizo una mueca como si algo le molestara – Déjame decirle unas cuantas cosas. No entiendo como te deja en momentos como este.

-Le duele mucho y a mi también – dijo prudente – Aunque el doctor no nos dio esperanza de que viviera hasta el término, nosotros hicimos lo contrario. Formamos ilusiones que no podrían ser reales.

-No te desanimes – dijo con tristeza.

-Lo peor de todo esto es que peleamos – expresó con desesperación –Eriol, fue espantoso. Gritamos cosas que realmente no sentíamos. Parecía otra persona. Otra de la que yo me enamoré…

-No te mortifiques – le aconsejó – ya verás que todo este lío se arregla.

-Pero, si …

-Relájate – dijo tranquilo – te llamará y te perderá perdón. Te ama demasiado como para dejarte ir por una simple discusión de pareja.

-No lo fue así –negó con el ceño fruncido.

-Mira, los dos están alterados y dolidos por la pérdida. Ustedes se negaban a que algún día sucediera – razonó – Es mejor engañarse que enfrentar la realidad. Es por eso que salió corriendo y tú te quedaste aquí. No quería que miraras como lloraba y se consumía por la desolación.

-Lo sé – miró el suelo – Necesito que este a mi lado yo también estoy sufriendo.

-Dale tiempo. Además no te he dicho porque he venido a tu casa a pesar de la tormenta de ahí afuera – expresó ladino.

-Es verdad – admitió – Yo contándote de mis problemas y no te he preguntado la razón de tu visita.

-Shaoran llamó a mi casa por desgracia de él, claro, contestó Tomoyo. Le dijo que quería comunicarme algo importante y pues… ella no se iba a quedar con la curiosidad. ¿Verdad? – preguntó indignado.

-si lo sabré yo…

-Así que le contó toda la historia. Ya verás como puso al pobre de tu esposo –rió divertido – Créeme, si pelearon grueso como dices, eso se queda corto ya que Tomoyo lo puso como camote. Luego de hacer una increíble faena para quitarle el auricular de las manos, hablé con él. Me dijo que tenía que ir a buscarte lo antes posible. Le preocupaba lo que pudieras hacer. Te vio terriblemente mal y se preocupó. Así que me mandó a ver como seguías.

-¿No pudo venir mejor el a ver como seguía? – dijo hostil.

-Por su puesto que quería venir – expresó – Yo también me molesté por haberte dejado de esa manera en primer lugar.

-¿Entonces? – esperó una respuesta convincente por parte de su amigo como si tuviera a Shaoran enfrente esperando que pidiera clemencia y lo perdonara.

-Le dije que mejor me dejara hablar contigo antes que él. Es muy idiota como para arreglar sus errores sin que los agrave – masculló – Ah pero, tendremos una larga charla respecto al actitud tan infantil que tuvo para contigo.

Sakura seguía mirando el piso. Se sentía tan mal que lo único que deseaba era dormir y no despertar hasta que sus problemas se hubieran arreglado. Sin embargo, sabía que eso era imposible, ya era una mujer y tenía que ordenarlas ella misma si no ¿Quien se encargaría de resolver sus problemas?

-Esto no esta funcionando como debiera, Eriol – dijo de repente.

Eriol volteó a mirar con cara de obviedad.

-Sakura, los matrimonios pasan por crisis – contestó como si fuera lo más natural del mundo – Sólo llevan un par de meses casados.

-No es una simple discusión que se pueda arreglar en un dos por tres – negó fervientemente.

-¿Tan grave es? ­– preguntó sarcástico.

-Mi hermano, como siempre, molesta a Shaoran – dijo fastidiada – Sale en la conversación los mil defectos de mi marido. No nos deja en paz, cuando estamos visitando a mi padre – puso los ojos en blanco – En la fiestas o reuniones de la familia nunca quiere que asista. Eriol, es mi esposo ¿Cómo demonios quiere Touya que no vaya con Shaoran a dichas reuniones? – su cara roja expresaba su furia.

-Sabemos como es tu hermano ­– puntualizó – Además una vez contaste que es parte de su personalidad. Con todo aquel hombre que se te acercaba terminaba por alejarlo.

-Si, pero ahora ya estoy casada – dijo exasperada – No puede ir controlando mi vida como si fuera una niña – Eriol abrió la boca para discutir. Sin embargo, Sakura se le adelantó – Eh discutido hasta el cansancio sobre el tema. Pero, parece que a mi hermano le entra por un oído y le sale por el otro.

-¡Que hermanito!

-Por su culpa Shaoran y yo discutimos, porque le molesta que no lo defiendo y que Touya sea tan intrometido – se dejó caer en uno de los sillones – Y yo ¿Qué puedo hacer? Dime – exigió una respuesta de Eriol – Me ponen entre la espada y la pared. Son unos injustos… los dos. Son unos idiotas – y una vez entrando en confianza prosiguió – tarados, unos hijos…

-Entendí claramente el punto, Sakura – se apresuró a decir.

-Además, la abuela y la prima de Shaoran la traen contra mi – frunció el ceño – Me ponen mal cara, me excluyen en todo y, cuando tienen oportunidad, me dejan en ridículo frente al resto de la familia Lee.

-Ahí si no puedo objetar – la apoyó – Eso si lo he presenciado.

-Causo demasiados problemas – agachó la cabeza – ¿Sabes? A veces me pregunto si es lo correcto seguir adelante con este matrimonio.

-¿Cómo es que se te ocurre pensar semejante cosa? –preguntó sorprendido – Shaoran y tu nacieron para estar juntos – Sakura bufó por debajo – En serio. Conozco a Shao desde que íbamos a la Secundaria. Nunca lo vi tan feliz con ninguna mujer que no fueras tú. A pesar de que él fue siempre tan popular con las chicas y salía con algunas de ellas, jamás me dijo que había amado aunque sea a una. Es decir, no conoció el amor en si hasta que se topó contigo – su amiga le sonrió tímidamente. Reflexionó un momento y su sonrisa desapareció.

-Yo también nunca antes había amado – se sinceró – Y con ello me hace más difícil la decisión que he tomado ya.

-¿Cuál es esa decisión de la que hablas? – se extrañó. Sakura no se había percatado pero, a lo largo de conversación ella le exhibió el verdadero motivo de su angustia. Tuvo un vaticinio de lo que vendría continuación.

-Eriol, he dado vueltas al asunto tantas veces que ya me harté – con esas palabras no cabía duda de que se materializaban sus miedos frente a el – llego a la misma conclusión…

-Por favor dime ya – rogó.

-Es mejor que me divorcie de Shaoran – fue directo al grano – le pediré el divorcio.

Sorprendido. Si, aunque buscara otra palabra que expresara mejor lo que sentía en ese momento, únicamente pudo hallar una que se le aproximara. Sorprendido. Examinó recelosamente la figura de la mujer, sentada a su lado. La cabellera castaña que antes lucía larga, sedosa y brillante a la luz del sol, ahora se mostraba al ras de su cuero cabelludo. Su mirada verde no albergaba ningún sentimiento. Vestía una desalineada bata rosa, la cual ya se notaba muy desgastada. En sus pies tenía puestas unas acojinadas sandalias. No concebía lo que segundos atrás había dicho aquella castaña.

-¿Disculpa? – preguntó con fe de que sus oídos le daban una mala pasada.

-¿Estas sordo? – preguntó altanera. Shaoran deseó estarlo – Ya no te amo y tan poco te necesito a mi lado.

Shaoran sintió que su amada lo trataba como basura. Como un objeto lo había tomado por que lo necesitaba y le tenía afecto. Sin embargo, una vez que ya no se encuentra ninguna utilidad se desecha aunque el afecto siguiera. Pero, ni necesidad, ni afecto tenía ya hacia el. Se levantó y le dio la espalda a Sakura.

-Lo entiendo – dijo tratando sonar normal. Apretó los puños con rabia. El amor por parte de ella se extinguió y en cambio la de el todavía existía con más fuerza que anteriormente.

-Me alegro mucho – dijo francamente – Así me facilitas las cosas.

El castaño volteó rápidamente. Pensó que lo peor ya había pasado. Se equivocaba.

-Facilitar las cosas – repitió. Se relajó como si con ello fuera enfrentar de mejor manera lo que se avecinaba.

- Y no acepto un no por respuesta – advirtió.

-¿Qué es? – susurró. Casi fue audible.

-Pido el divorcio, Shaoran – dijo decidida.

Continuará.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Notas de la autora:

Perdón por la tardanza. La verdad no tenía mucha inspiración y no me decidía por el orden en que se iba a subir esta historia. Como verán iré jugando con los tiempos. Plasmaré el pasado con el presente o quizás sea futuro, ejejeje no diré. Supongo que se dieron cuenta desde el primer capitulo que no indico cuando corto la escena y cuando empiezo otra. Espero no hacer líos y a la mera hora se pierdan. TT

Tranquilos iré atando cabos y llenando huecos para explicar como es que se llegó esas situaciones y cosas por el estilo. Mi intensión es no subir esta historia con una secuencia tradicional.

Otra razón de mi tardanza es mi madre, a ella no le gusta que pase tanto tiempo en la compu. Dice que me chupa el cerebro y no es buena, por la radiación y no sé que más… -- (sin comentarios).

Realmente tengo fe de que les agrade y por favor dejen reviews para saber si les agrada o molesta, críticas o sugerencias. Solo quiero saber si tengo al menos un lector YY.

Whiteratretruns: No es justo a ti te delanté algo de historia y por favor no spoiler!! .

Izaoyi-chan : espero que te siga gustando esta historia y gracias por dejar review!!!

Celina Sosa:Gracias por el comentario, me motiva a seguir.

akira: Si, esta historia esta basada en esa pelicula, de hecho es mi favorita. Yo era muy moca cuando la fui a ver al cine (nostalgia ;;)
Pero, no seguiré fielmente la trama, yo solo me baso y gracias por el review.

Se cuidan mucho y hasta la próxima.

P.D.: Estoy ya trabajando con el capitulo tres pero no sé hasta cuando lo termine. Espero tener esta historia hasta el capitulo cuatro para antes de septiembre. ¿Porqué? Bueno, es que es en ese mes que entro a la escuela