Primero que nada Sakura Card Captor pertenece a las fabulosas Clamp!! Además gracias a ti lector de que te tomaste la molestia de echar un vistazo a esta historia y tienes la suficiente paciencia como para seguir leyéndola¡gracias!
Capítulo 3
Amiga
¡Pum!
Habían azotado la puerta con gran fuerza al abrirla de golpe. Sakura se encontraba sentada frente al tocador, meditando acerca de la nueva vida que le esperaba, y al escuchar aquel estruendo brincó, asustada, tirando cuanto objeto estaba al alcance de sus brazos.
-¡Shaoran!– gritó la hermosa joven, quien fue la causante de aquel estrépito – ¿Pero en donde se ha metido ese hombre?– susurró para si misma, cruzando los brazos en señal de fastidio –Perdóname, no quería asustarte – agregó, dirigiendole la palabra a su amiga.
-No te preocupes – dijo con voz temblorosa – En estos momentos no me voy a morir –Alterada se llevó una mano al pecho. Sentía el corazón salir por su garganta.
Tomoyo la observó ceñuda, sabía perfectamente a lo que se refería. A ella no le agrada que su amiga bromeara acerca del tema. Sacudió su cabeza como si con ello pudiera ordenar sus ideas. Cuando abrió la boca para protestar, Sakura la interrumpió.
-Tranquila, Tomoyo – le aconsejó – ya aparecerá – sonrió dejando claro que no deseaba hablar sobre lo que su amiga le iba a señalar.
Tomoyo suspiró exasperada tanto por su amiga como el futuro esposo de esta.
-¿Cómo quieres que me tranquilice, Sakura? – gritó exacerbada olvidándose por completo del sarcasmo de la castaña – ¡Falta menos de cinco horas para la ceremonia! – pronto empezó a pasearse de un lado a otro, restregándose sus blancas manos – Aun tenemos mucho por hacer… detalles que arreglar… probar los trajes de ustedes… todo tiene que ser perfecto.
-Tomoyo… –comenzó Sakura. La verdad no hallaba las palabras correctas – Todo saldrá bien. Tu siempre realizas eventos estupendos y jamás hay errores – Se acercó a su amiga y la tomó de los hombros, obligándola a que la mirara a los ojos.
-Esta bien… – bajó su cabeza, dedicándose a mirar el suelo – me calmo. Termina de acicalarte. – se dirigió hacia la puerta – Luego vendré ayudarte. Ahora voy a buscar al señor Hiraguizawa, – abrió la puerta – tiene que probarse el traje que le confeccioné – volteó a ver a una Sakura desconcertada. Mostró su lengua de manera traviesa y finalmente salió del lugar cerrando la portezuela tras ella.
La castaña suspiró por cuarta vez en este día. Luego sonrió para sí mientras negaba con la cabeza. No entendía del todo a su prima, a pesar de los años que llevaba de conocerla.
-Ella nunca cambiará, en fin ¿Que podemos hacer? – dijo encogiendo los hombros – Ahora que lo recuerdo, tengo que arreglarme o llegaré, como siempre, tarde – se levantó de la silla más rápida que una bala y con paso firme entró al baño, para vestirse.
-Parece que asistirás a un funeral – se mofó su amigo.
-¡Cállate!
Los dos hombres se hallaban en una de las habitaciones de la mansión Daidouji, para ser exactos se encontraban a tres cuartos al de donde se encontraba Sakura. Estaban sentados en el borde de la cama.
-Esta bien, no digo nada – levantó las manos en son de paz – Sólo no te esponjes que pareces Sadako, aunque te hace falta tu pelo negro, largo y escurriendo agua de el – rió a no más poder, pero calló de inmediato cuando su amigo se levantó y caminó directamente hacia la ventana más cercana. Corrió las cortinas. Abrió la ventana para permitir que la brisa fluyera en el interior de la habitación.
El hombre estaba exageradamente rígido. Metió sus manos en el pantalón del traje que traía puesto. Su semblante serio propiciaba que sus facciones, de aquel joven, se endurecieran. Eriol posó sus ojos en él de manera cautelosa, como si temiera que si lo hacía de forma repentina su amigo se lanzara a atacarlo. Shaoran exhaló profundamente antes de expresar lo que sentía.
- Sólo espero… – dijo para si mismo. Bajó la cabeza en señal de derrota.
-¿Esperar? – preguntó intrigado.
-Nada – comentó rápidamente, al darse cuenta de que lo habían escuchado.
Eriol iba a apelar. Pero, sólo pudo separar los labios de la boca, ya que la puerta se abrió estrepitosamente. Ambos hombres, sobresaltados, voltearon a ver de quien se trataba. En el lumbral se encontraba una joven que recorría su mirada, desesperadamente, a lo largo de dicha habitación. Resopló con alivio y fue hasta en ese momento que se deshizo del grifo, el cual lo había tenido aferrado a su mano.
-¡Por fin! – exclamó alzando la mirada y los brazos al techo – Te he estado buscando como una loca – refunfuño con la cara roja alojando su fría mirada en el castaño – ¿Te andas escondiendo de mi?
-¿Cómo me voy a esconder de ti cuando tu misma nos condujiste a esta habitación, Tomoyo? – preguntó con gracia. Cuando Tomoyo se encontraba desesperada se volvía en una despistada, todo lo contrario a lo usual en ella.
-Anda hombre – dijo colorada cuando admitió lo dicho por su amigo –Tenemos que probarte el traje que te pondrás para la boda.
-Tomoyo… si ya me lo he probado mil veces – dijo exasperado.
-Si, es cierto yo soy testigo – comentó Eriol fingiendo indignación – De seguro ha soñado más con el traje que con su prometida…
-No empieces con tus cosas – lo amenazó.
-Sé perfectamente que te lo has probado mil veces – exclamó – pero, quiero ajustar detalles.
-Bueno, si los sigues ajustando terminarás… – protestó.
-Cambiado al novio – terminó Eriol por él.
Shaoran lo miró con cara de pocos amigos.
-Eso estaría bien – analizó – Gracias señor Hiraguizawa, por la sugerencia.
Ahora fue a Eriol quien frunció el ceño.
-Esperen un momento…
-Señorita Daidouji – dijo con ímpetu – le he dicho que me llame por mi nombre.
Tomoyo asintió con la cabeza
-No obstante, usted también me llama por mi apellido así que... – encogió el hombro en señal de insignificancia.
-Bien – interrumpió Shaoran – dejemos los formalismos para otro día ¿Si? – sin esperar respuesta alguna de los dos personas a quienes se dirigía continuó – Mira tengo puesto el traje – le modeló a su amiga.
Tomoyo cerró la puerta cautelosamente, se acercó a su amigo, miró al hombre de pies a cabeza con ojo crítico.
-Bien – dijo en voz baja. Dibujó una sonrisa en su rostro en señal de conformidad y sin más se hincó, colocó sus manos en la bragueta del pantalón de Shaoran y bajó el cierre.
-Este… Tomoyo – la llamó un paralizado y abochornado Shaoran – ¿Se puede saber…?¿Que pretendes?
-¡Por Dios! Tomoyo al menos cierra las cortinas y pídeme que los deje a solas – expresó divertido – No me digas que vas a violar a mi amigo aquí y ahora, antes de que Sakura lo apañe.
Shaoran miró a su amigo con mezcla de furia y suplica. Después bajó su mirada hacia Tomoyo. Tomó sus manos para detenerla. Ella al verse detenida en su tarea, preguntó con los ojos a su amigo.
-To-to-mo-yo, e-n- en s- es-te m-m-o-men-t-o s-si me-e di-ce-es – respiró profundamente para tranquilizarse – ¿Qué pretendes? – agregó.
-Si quieres "estrenarlo". Lamento decirte que ya es demasiado tarde, bueno llegaste sólo nueve años con retraso – apresuró a decir Eriol.
Su amigo soltó a la muchacha al escuchar aquello. Mientras tanto ella tiraba hacia el suelo la prenda. Ese Eriol se las iba a pagar todas. Una vez que Tomoyo le quitó finalmente el pantalón, se levantó. Echó un vistazo con cierta duda el dorso del trigueño. Este pudo ver un chispazo de determinación en la mirada de ella.
-Espera – dijo con voz ronca. Alzó los brazos como si fueran un escudo que repeliera a la muchacha que se acercaba. Sin embargo, no se detuvo. Shaoran se puso blanco como una hoja.
Cuando estuvo consiente de lo que pasaba, Tomoyo ya le había quitado el saco y la corbata.
-Bueno, no me tardo – dijo seriamente – sólo arreglo estas prendas – levantó su mano derecha dejando ver el saco y el pantalón – Pero, definitivamente conseguiré otra corbata para ti, – la levantó con la otra mano – porque esta… – no persiguió sólo dedicó una mueca de desagrado al lazo.
-Oye – murmuró Eriol – es mía se la presté a Shao para esta ocasión – agregó herido.
-Toma – le pasó la prenda a su amigo – Gracias por su gentileza pero mejor adquiero otra que combine mejor con el traje de Shaoran.
Marchó hacia la salida, abrió la puerta sin voltear atrás y la cerró tras ella. Mientras tanto Shaoran se dejaba caer al piso en signo de alivio.
-Pensé que te violaba – mencionó su amigo.
Shaoran simplemente pasó saliva con dificultad en respuesta. Recuperó el color para pasar rápidamente a un rojo intenso plasmado en su cara.
Sakura estaba parada en frente al enorme espejo que había en la habitación, observándose como le quedaba el vestido de novia que traía encima.
-Sakura, te ves divina – chilló Tomoyo – siento que me va a dar – posó el dorso de su mano sobre su semblante.
-Cálmate Tomoyo – dijo avergonzada.
-Te casas antes que yo y estas usando el vestido de novia que te confeccioné. Gracias amiga – dijo con un brillo en sus ojos.
-No es para tanto – dijo sacudiendo su mano como si restara importancia.
-¿Te puedo preguntar algo muy personal? – dijo picara.
-Este… – empezó. No se esperaba que su amiga le preguntara sobre ese tema tan repentinamente. Si daba un paso en falso… – Si – sonrió.
-No te enojes respecto a lo que te voy a preguntar – recalcó.
-Lo juro – sus temores se confirmaron.
-¿Tu y Shaoran …? – empezó – bueno… ya sabes.
-¿Saber qué? – preguntó confundida. Quería ganar tiempo.
-Pues¿Ya han tenido una noche o día de pasión? – le codeó las costillas a su amiga.
Sakura enrojeció inmediato de vergüenza. Quería mucho a su amiga y estaba conciente que era su prima. Sin embargo, la quería como una hermana. Por su puesto que tenía un hermano… que ahora no estaba junto con ella en un día tan especial: su boda. Su rostro se ensombreció por unos segundos. Su prima, percibiéndolo, intervino en sus pensamientos cuando posó una mano en las manos de Sakura.
-Eso Tomoyo lo sabemos Shaoran y yo, si es que lo hemos hecho ya – dijo tímidamente.
-Está bien – sonrió – con esa respuesta me dices todo, amiga – dijo mientras bailaba feliz por toda la habitación.
Sakura se desplomó sobre la cama. Tomoyo pegó tremendo grito que se escuchó en toda la mansión.
-¡Sakura¿Qué te pasa? – bramó preocupada.
-Estoy bien – apresuró a decir ya que su amiga se acercaba a ella – de verdad – insistió –no te preocupes.
-¡No me refería a eso! – exclamó – es que… es que… ¡estas arrugando el vestido! – la levantó mientras lloraba por el vestido.
La castaña soltó una nerviosa risotada. Nunca cambiaría Tomoyo. Era única y a pesar de que se le ocurría cada cosa… Sakura rogaba a los cielos que su amiga siguiera igual siempre con esa forma de ser que le llenaba de dicha por tenerla.
-¡Lo siento! No me fijé por donde iba – se disculpó – soy una despistada lo sé a cada momento me lo dicen…
-No te preocupes – dijo tranquila la nueva alumna – la culpable soy yo no puse atención al atravesar el patio. Estoy perdida – miró para todos lados, buscando algo – No encuentro el salón que se supone que tengo clases.
-¿Cuál es el salón?– preguntó curiosa la niña.
-¿No llevabas prisa? – interrogó preocupada.
La niña respondió con una risa nerviosa. Consultó su reloj de pulso. Se puso tan blanca que la otra niña se acercó, pensando que en cualquier momento se desmayaría.
-¿Qué ocurre?
-Nada – respondió colocando su mano en su cabeza y agitando la otra despreocupadamente – De todas formas ya no entré a la primera clase – suspiró resignada.
-¿Segura? – la castaña asintió – Pues… gracias – sonrió.
-De nada – extendió una mano – mi nombre es Kinomoto Sakura.
- Daidouji Tomoyo – estrechó la mano ofrecida por su compañera.
-Bueno, tenemos que buscar ese salón ahora mismo – dijo determinada.
-Llega tarde señorita Kinomoto – reprochó el profesor – Pero como ayudó a llegar al salón a su nueva compañera le perdonaré, solo por esta vez – dejo en claro – Ande no se quede ahí parada vaya a tomar su respectivo lugar – ordenó enérgicamente el hombre.
-Si – respondió y rápida como un bólido fue a tomar asiento.
-Pase señorita Daidouji – le invitó – Clase, quiero presentarles a una nueva alumna – tomó un gis y anotó el nombre de ella en el pizarrón – Ella se llama Daidouji Tomoyo.
-Espero que nos llevemos bien y que podamos ser amigos – sonrió.
-Yo también espero eso – concordó – Ahora veamos en donde la sentaremos – buscó un lugar vacio en donde Tomoyo pudiera sentarse – Ah, se sentará a lado de Kinomoto – señaló el lugar al lado derecho de l nombrada.
Tomoyo se encaminó a sentarse en ese lugar. Una vez sentada giró a ver a Sakura. Sintiéndose observada giró a su derecha topándose con la mirada de Tomoyo.
-Gracias – susurró Sakura – gracias a ti pude entrar al salón y no quedarme una hora allá fuera, en el pasillo.
-No, gracias a tu ayuda puede encontrar el salón – sonrió –este… ¿Te puedo hacer una pregunta?
-Si, dime ¿Que se te ofrece?–preguntó desconcertada.
-¿Quieras ser … mi amiga? – preguntó incierta.
-¡Claro que si! – gritó entusiasta.
-¡Kinomoto! No me haga arrepentirme de haberla dejado entrar – amenazó.
La niña agachó la cabeza avergonzada hasta que escuchó una pequeña risa. Volteó a ver quien se estaba burlando de ella y se sorprendió se saber que era la misma Tomoyo.
-Perdón – se disculpó apenada – pero te ves mona cuando te avergüenzas.
-Ah… ¿Si? – su frente sudaba. No lograba entender a esa niña. Sin embargo tenía el presentimiento que ella sería su mejor amiga para toda la vida – Sabes seremos la mejores amigas.
-Si – asintió la muchacha
-Ya te dije que si, Tomoyo – comentó exasperada Sakura.
Parecía no entender era como hablar con alguien ajeno a todo lo referente al tema.
-¿Si? – preguntó incrédula. Miró recelosa a su amiga.
-¡Tomoyo! – bufó enojada – te lo estoy diciendo seriamente. No te engaño – viendo que su amiga no reaccionaba agregó – te lo juro.
Tomoyo la miró perpleja. Sus palabras habían abandonado su boca ya que la movía sin emitir sonido alguno. Su cara cambió a una de felicidad y sus labios plasmaban una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Si!– gritó tan repentinamente que asustó a la castaña – ¡Que alegría! Muchas felicidades amiga.
-Tranquilízate amiga … – empezó pero Tomoyo no la escuchó porque se dedicó a ir a un lado a otro.
-Supongo que me van a invitar a …– dijo disgustada.
-Si – interrumpió sabiendo de antemano a lo que se refería.
-Que emoción – alucinó – Tú y Shaoran…
-Este… Tomoyo – la llamó.
-Tengo que hacer los preparativos cuanto antes – sacó de su bolsa una pequeña libreta – veamos…
-¿Qué?– se alarmó – digo… Tomoyo.
-Flores, manteles – decía en voz alta mientras apuntaba en su libreta – ¿Qué más? Ah ya…
-Tomoyo – la llamó exasperada. La aludida se detuvo en seco y la miró interrogante – ¿Se puede saber que haces?
- Estoy haciendo los preparativos para el evento, Sakura – dijo tan calmadamente como si eso fuera lo más natural del mundo.
-Pero si para "eso" faltan meses – comentó impaciente.
-Si, lo sé – respondió – pero no es el suficiente tiempo como para preparar un evento así – renegó – Ay Sakura ¿Por qué no me dijiste antes?
-Bueno… es que yo – dijo tratando de disculparse. Cayendo en la cuenta agregó – ¿Cómo de que por qué no te dije antes? –Preguntó encrespada – Tomoyo ayer me enteré de ello. Hace tres días que me sentía mal y fui a consultar con un doctor. Tú eres la primera en enterarse de esto cuando debería ser Shaoran.
- También reservaré un jardín, una carpa… – proseguía Tomoyo.
Sakura suspiró. En lo que llevaban de conversación Tomoyo solo le había escuchado decir "estoy embarazada". Lo demás le pasó por una oreja y continuaba hasta salir por la otra.
- Esta bien has lo que quieras – aprobó Sakura – Pero ni una palabra de esto a Shaoran hasta que yo misma le diga ¿Entendido?
-Aja – sacudió la mano.
-Dime Tomoyo ¿Para cuando tú y Eriol serán padres? – preguntó indiscreta.
-Eso Sakura lo sabemos Eriol y yo, si es que tendremos hijos o no – dijo soledme.
Se miraron una a otra, serias, de pronto no pudiendo aguantar más soltaron una carcajada. Se encontraban en aquel parque en donde fueron después de clases en el mismo día que se conocieron. Cuando hicieron tremendo ruido todas las personas que pasaban por ahí las miraban como si fueran locas.
- ¡Ya! – rogó la niña – ya deja de hacerme reír que me esta doliendo el estómago.
-Si no soy yo – respondió la castaña mientras se limpiaba las lágrimas de sus ojos.
Una vez calmadas Tomoyo se levantó recogió sus cosas, que estaban al lado de los columpios, y separó en frente de su nueva amiga.
-Me alegra de haberte conocido, Sakura – tomó una de las manos de ella – Te prometo que seré tu amiga por siempre y cuando necesites algo estaré ahí para ayudarte en todo lo que yo pueda. Nunca te dejaré.
-Gracias, Tomoyo – dijo al borde de las lágrimas por la felicidad en su corazón.
-¿Por qué? – preguntó alzando la mirada hacia Sakura. Se levantó sin dejar de alisar el vestido a su paso.
-Por ser mi amiga – respondió. La abrazó con fuerza – y por seguir cumpliendo esa promesa que hace tantos años me hiciste
-Una promesa es una promesa – correspondió al abrazo – Además lo hago por que te quiero y no por una obligación de cumplimiento.
-Lo sé y es la razón de que estoy doblemente agradecida amiga – empezó a llorar.
-No llores – amenazó.
-No me importa si arruino el maquillaje
-No lo digo por eso – reprochó – lo digo por que me vas a ser llorara a mi también cuando se supone que este es el día más feliz de tu vida, Sakura.
Y así como empezaron a llorar, pasaron a reírse una vez más como ese día en el parque y como en varios más. Los años que pasaron de amistad no tenía ningún valor material pero no los cambiarían por nada del mundo… porque una amistad así no se consigue todos los días, es más hasta algunos todavía siguen esperando que la verdadera amistad se tope con ellos, aunque les lleve toda una vida… y más.
Notas de la autora:
Antes que diga algo más… ¡PERDÓN! Sé que actualicé muy tarde, pasaron días y días sin que actualizara esta historia y yo bien campante que hasta subí una nueva historia, pero esta… bien gracias ¿no? Si lo sé no merezco su perdón. Pero tengo motivos por haber dejado de lado, unos días, esta historia.
1 .- No conté con la semana de taller que tenía que tomar dos semanas antes de entrar a la escuela.
2.- El estrés de formar mi horario para el siguiente trimestre y ponerme de acuerdo con mis compañeros y amigos para meter el mismo. Si hubieran visto toda la pelea que hicimos (literalmente) para apañar el mismo horario los 30 alumnos que somos (
3.- Falta de inspiración TT la busque y la busqué y no la encontraba. No dormía y abría Word casi diario con la esperanza de que me llegara esa inspiración para terminar de una vez el capitulo y así subirlo.
4.- Las tareas. De plano cada uno de mis profesores piensan que solo tomo su clase y que no hay otra más. He tenido que leer y leer y más leer, investigar, sacar copias, libros y hacer trabajos . ya no me encuentro.
Bueno ya sé que no soy la única y muchos me comprenderán. Si salgo con vida dentro de dos semanas (si bien me va y rezo para que así sea) subo capitulo nuevo.
Me despido no sin antes agradecer su paciencia y seguir leyendo la historia. Gracias a:
whiteratreturns: Este ejeje gracias por dejar review y lo de la pregunta te respondo por un mp XD!!.
Celina Sosa: Gracias por leer y dejar review. Solo te puedo decir que esperes y no te desesperes. Ya verás porque Sakura toma esa decisión y las consecuencias de ello, pero ojo no digo con ello que si se arreglan o no los problemas.
akira: Perdón si te enredo no es mi intensión, si lo hago diganme en donde fue para arreglarlo o tratar de explicar.Gracias por leer y espero que sigas el proceso de esta historia.
Goshujin Sama: Si yo misma dije eso XD!! como me quiero. ¿Qué crees? pues haré sufrir a mi Shaoran (apesar de que lo quiero como lo quiero) y a Sakura, pero.. quizás me apiade de ellos y tengan felicidad.Gracias por leer. Me anima a seguir.
Y a todos los que leen la historia y no dejan reviews TT por favor no hagan eso necesito reviews!!! Para saber si les agrada o no, criticas, sugerencias, tomatazos … todo lo que quieran decir.
Ahora si ya los maree mucho. Me despido, se cuidan, besos y abrazos y nos vemos!
