Anya Lize Cardbury de Malfoy, esposa de Draco Malfoy, era una mujer bella y de armas tomar

De Leones

Malfoy-Cardbury

Un ágil dedillo se deslizó por su espina dorsal, enviando pequeñas sensaciones eléctricas por todo su cuerpo. No pudo callar el sonido ahogado que su garganta emitió.

Lo vio sonreír, y su mundo se iluminó en una forma totalmente diferente...

¿Por qué estaba mal amarse así, tanto, si les hacía sentir más vivos que nada más en sus vidas?

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Los Malfoy habían pasado severas dificultades políticas, económicas y sociales después de la guerra, ya que la fama como mortífagos los perseguía dondequiera que fueren.

Lucius había tenido que presentarse ante el Wizengamot para ser sometido a un juicio que duró mucho tiempo, en el cual fue declarado culpable de crímenes de lesa humanidad, estando al servicio del Innombrable. Su condena, sin embargo, había sido solo de 10 años en Azkaban.

Narcissa Malfoy, por su parte, había obtenido clemencia, ya que nunca había asesinado a alguien, no portaba la Marca Tenebrosa, y según testimonios del mismísimo Harry Potter, la mujer había mentido al Señor Tenebroso, permitiéndole ganar tiempo, y al final, ganar la guerra. Todo esto, arriesgando su vida. Su sentencia fue de solo 5 años, poco antes de ser encarcelada, pidió el divorcio. Salió de la cárcel como Narcissa Black.

Draco, por su parte, había sido declarado inocente, ya que su situación había sido declarada como insostenible. Ningún chiquillo bajo la presión en la cual él se había encontrado, hubiese actuado de algún modo muy diferente. También había jugado a favor suyo, nuevamente, un testimonio del Niño que Vivió, que anunciaba que Draco se había negado a reconocerlo en Malfoy Manor, arriesgándose tanto como su madre al decir que estaba muerto.

No fue condenado a Azkaban, pero como único Malfoy en libertad tuvo que hacerse cargo de los diversos problemas que quedaban. Aunque Draco supo arreglárselas bien, sin bajar los brazos.

Al cabo de tres años y medio, había logrado reinstaurar la liquidez económica, y enarbolar (Por lo menos en parte) el caído apellido Malfoy en el ámbito político.

Lo más difícil fue la reinserción social, ya que varias familias se negaban a darle una segunda oportunidad, pero con un radical cambio de tácticas sociales, había conseguido el respeto de, por lo menos, la mitad de la población mágica. Al mundo parecía agradarle el nuevo Malfoy, rehabilitado.

Después, llegó el turno de proteger el apellido. Encontrar a la mujer indicada para tener descendencia.

La mujer indicada, más bien, lo encontró a él.

Anya Elizeth Cardbury, era una mujer bella y de armas tomar.

Su carácter un poco frío, un poco distante, pero leal y comprensivo, le había valido el matrimonio que llevaba adelante con el rubio más petulante de todo el ancho y vasto mundo. Y aunque no era perfecto, había amor, por escondido que éste estuviese.

De ése amor (además de un despistado descuido) entre Draco y Anya, nació el pequeño rey y heredero de los Malfoy: Scorpius Hiperión Malfoy Cardbury.

De centelleantes y calculadores ojitos entre grises y verdes, y cabello algo ondulado, como el de Anya, y platinado, como el de ambos progenitores. Era completamente precioso, si bien algo callado, e intimidante. Estar junto a él era como estar sometido a un juicio constante, más que un niño, se asemejaba a un guardia de la casi impenetrable Gringotts.

Aún así, fue creciendo esplendido, protegido de las malas compañías, como su abuelo Lucius que tenía la entrada a la casa vedada, y con un suave velo de amor sobre él, aunque ése cariño viniese acompañado de una rígida educación.

Al cumplir el niño sus cinco añitos, una noticia llegó "de la nada". Anya estaba embarazada nuevamente, y ésta vez, esperaba a una pequeña niña.

Algunos meses más tarde, quien llegó al mundo fue la princesa Narcissa Marionne Malfoy Cardbury, un puñado de alegría envuelto en un envase de suave mirada verde y cabello liso, castaño claro.

Al contrario que su hermano mayor en aquellas primeras instancias, la criatura solía ser todo ternura, siempre estaba dispuesta a prodigar sus sonrisas y cariños a todos aquellos que cumplieran sus expectativas.

La bebé era la luz en la vida del pequeño Scorpius, quien a pesar de contar con compañía de otros niños durante el año, como Melanie, Ralph y Sabinne Nott, o Dulcine, Carole, y Amadeus Zabini, generalmente estaba un poco solo.

Los años siguieron pasando a la familia, y ambos niños siguieron creciendo dadivosamente bajo la mirada protectora y orgullosa de ambos padres.

Todos pensaban que las cosas iban a continuar con delicadeza y felicidad, pero 5 años después del nacimiento de la infanta Cissy, Anya sufrió un inesperado e inexplicable neurisma que terminó arrancándola del lado de sus seres queridos demasiado pronto.

En el día del velatorio, Scorpius lloró como nunca lo había hecho en su vida, y Cissy, que no comprendía el dolor de su hermano demasiado pero odiaba verlo así, lloraba junto a él, tomando un par de los dedos del mayor en su manito.

Draco estaba destrozado y se mostraba severamente afectado por la muerte de su joven mujer, con una larga procesión que no solo iba por dentro. Lo único que conseguía una respuesta de él eran sus hijos, por quienes intentaba ser fuerte.

Amé Ciccone, viuda de Emmest Cardbury, la abuela materna de los niños, ofreció su hombro al desolado joven; también ofreció su ayuda para criar a sus nietos, arguyendo, cuando Draco se negó en un principio, que no dudaba de su capacidad, pero que, más bien, sabía como el dolor podía afectar un hogar, y solo quería asegurarse que sus nietos (Y él) tuviesen la máxima contención posible.

También estuvo presente aquel día Narcissa Black, Malfoy cuando aún estaba casada. La madre abrazó a nietos e hijo y les susurró hasta el hartazgo que lo sentía, lo sentía, lo sentía demasiado.

A Draco no le pasó de largo que la mujer no solo se refería a la muerte de Anya, sino también a los años que se había mantenido al margen, sin visitarlos o mostrar un atisbo de preocupación, tras su salida de Azkaban.

Sin embargo la mujer era su madre, y abuela de sus hijos, por la cual decidió perdonarle, aunque sea en algunos aspectos. En aquellas instancias de fragilidad emocional, la necesitaba como nunca.

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NA: Pobre Anya xD Siento que la cree con el único propósito de que engendrara a los mocositos y muriera :P Hum... Igual, no muchos miran con buenos ojos a los OC, así que probablemente nadie se queje xD

La verdad, de lo que llevo escrito hasta ahora, la historia de los Malfoy Cardbury es una de mis partes favoritas, aunque aún no está todo terminado. Después de plantear la situación de ésta familia, la historia va a volver por un momento a Albus, pero probablemente el enfoque central esté en Scorpius, que tiene muchísimos más misterios y me parece más interesante :P

Ah, el próximo capítulo pienso subirlo la semana que viene. Hasta el capítulo cuatro o cinco, va a ser un fic semanal. Después probablemente suba un capítulo cada dos semanas :)

Muchas gracias a: Shijiru Posible (¡Gracias por las flores que no merezco! XD ¿Viste que lindo que es Albus? :P), Estel Dunedain (¡Hola, linda! Muchas gracias por tu review. Acá está el capítulo. :D Espero que te siga pareciendo que va bien :) ), Kikimaru (Sí, la cosa va a ser lenta, pero constante :) Ya le agarré cariño al fic :D Pero eso sí, no te desesperes con el desarrollo, quiero que las cosas sean naturales, ¿no sería muy extraño que se liaran así de la nada? xD)

¿Reviews, porfis? :D Harían a una pobre tonta muy feliz xD