Primero que nada Sakura Card Captor pertenece a las fabulosas Clamp!! Además gracias a ti lector de que te tomaste la molestia de echar un vistazo a esta historia y tienes la suficiente paciencia como para seguir leyéndola¡gracias!
Capitulo 4
Discusión
Una pareja se encontraba sentada en la sala. Ambos jóvenes estaban algo nerviosos, bueno realmente estaban nerviosos. La muchacha buscó con desesperación la mano de su amado, cuando la tuvo a su alcance la estrujó con fuerza. El susodicho volteó a verla mientras le regalaba una sonrisa como si con ello la tranquilizara. Ella soltó un largo suspiro.
-Mi amor. Si no te calmas… me dará gangrena en mi mano – bromeó. Claro que también se moría de los nervios, pero le incomodaba que su novia estuviera en igual condiciones ya que así, no tenía las fuerzas necesarias para afrontar lo que se avecinaba.
-Siento haber demorado tanto – dijo de repente una voz. El propietario de esta había aparecido en el lumbral de la habitación llevabando consigo una pequeña charola llena de una tetera, recipientes, tazas, platos y galletas – espero que le guste las galletas, joven.
-Te encantaran – le aseguró la castaña dirigiéndose a su novio – las hizo mi padre.
El muchacho solo atino a asentir con la cabeza. Con sumo cuidado estiró la mano para coger una galleta. Sin embargo, cuando la tomó sin querer la rompió.
-Sin miedo, puedes coger las que te plazcan – lo alentó amablemente –Bueno, ya entrando con un poco más de confianza… díganme¿Por qué estamos reunidos hoy? – preguntó curioso mientras se sentaban en el sofá de enfrente de los enamorados.
Los muchachos voltearon a verse el uno al otro casi instintivamente. No esperaban que el señor fuera directamente al punto de la conversación. El joven que estaba comiendo una galleta, en esos momentos, se le dificultó pasar el bocado provocando que de repente se pusiera rojo y comenzara a toser.
-¡Shaoran! – le llamó preocupada acercándose más a el y otorgándole unas palmadas en su espalda. Al ver que no se le pasaba el carraspeo le pegó con tremenda fuerza, derrumbándolo al piso – ¡Shaoran! – se levantó de su asiento mientras unas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.
-Perdón no era mi intención – comentó apenada.
El castaño ya se encontraba sentado, de nuevo, junto a Sakura. Después de un millón de "perdón" por parte de ella y la salvación del señor Kinomoto al levantarlo del piso para posteriormente ofrecerle una taza de té. Ahora se encontraba más tranquilo.
-El motivo real de esta visita es para… – sus manos temblaban y le costaba trabajo hablar – comunicarle sobre de nuestro compromiso, señor Kinomoto.
El padre de Sakura lo miró con alegría. Su rostro se iluminó y abrió los ojos en señal de sorpresa.
-Mi pequeña…– susurró – se va a casar.
-¿Te encuentras bien papá? – preguntó Sakura alarmada, pues su padre comenzó a llorar – ¿No te parece nuestro compromiso? – se acercó insegura.
-¿Cómo crees que me opondré? – sacó un pañuelo para secarse las lágrimas de sus mejillas – Haz encontrado a un hombre maravilloso y que además te ama.
Shaoran se sonrojó al escuchar tales palabras. Se acercó al señor Kinomoto en compañía de su novia
-¡Papá! – exclamó al abrazarlo.
El padre se dedicó a abrazar a su hija con ahínco. Pronto, el castaño, se dio cuenta que esa muestra de cariño decía más de lo que aparentaba, como si fuera un último encuentro entre padre he hija. Shaoran frunció el ceño algo desconfiado y observó con detalle.
-Espero… llegar a ver el día de tu boda, Sakura – de su boca no emitió sonido audible sólo movió los labios. Sin embargo, no consideró que su futuro yerno se había dado cuenta de lo dicho.
-¿Por qué dijo eso? – preguntó desconcertado y con enfado – Es más ¿Quién se cree "ese" para hacerme esto?
Sakura meditó un poco antes de responder. Habían salido de la casa de la familia Kinomoto hace unas horas, ahora caminaban por las calles. Era ya de noche y se dirigían al departamento de la castaña.
-Sabes como es él – contestó como si fuera lo más obvio del mundo – Y "ese" es parte de mi familia, que no se te olvide.
-Si, pero no tenía ningún derecho de casi ahorcarme – hizo una mueca de frustración. Si de frustración por no poder regresarle ese acto mil veces más.
-Perdónalo – suplicó – estoy segura que no fue su intención – posó una mano encima de su brazo.
-Me alegra que no haya sido su intención – dijo con ironía mientras se limpiaba la sangre de la comisura de sus labios.
-Bueno, compréndelo le tomó de sorpresa la noticia – trató de calmar los ánimos de su novio.
-Primero nuestro noviazgo ahora nuestra boda – rezongó – Además ¡me deja un ojo morado! Y creo que unas costillas rotas – se tocó el costado izquierdo.
-¡No exageres! – exclamó molesta. Su paciencia se estaba agotando por el día de hoy. Había requerido demasiada de esta para poder detener la pelea que se dio lugar en su casa minutos atrás.
-¡No exagero!– reclamó – Si no mal recuerdo cuando le notificamos de que éramos novios él me dejó un brazo fracturado.
-Bueno – reflexionó – si lo analizamos esa vez tu tuviste algo de culpa. Admítelo.
-Me disculparás, – dijo lo más tranquilo que pudo, pero su enfado apareció de nuevo – pero el es un psicópata en potencia hasta deberían de…
-Cuidado con lo que dices de mi hermano –amenazó.
-¿Lo vas a defender? – explotó.
-Hablas de un miembro DE MI FAMILIA no de un extraño – se resguardó.
-¡No deja de lado el hecho de que se comporte como una BESTIA! –gritó.
La pareja caminaba lentamente mientras discutían. En esos momentos pasaban frente a un parque en dónde las personas, que estaban ahí, se alejaban de ellos con cierto miedo en su mirada.
-¡¿Tu hablando sobre bestias?! – dijo sarcástica – ¡TU que estas gritando como loco a mitad de la calle! – lo dijo tan rápido y fuerte, que su cara había adquirido un tono carmín.
-¡¿Loco yo?! – constriñó su cara para después entornar sus ojos a tal grado que parecía desquiciado – ¡La loca eres tu! – la señaló con un dedo acusador.
-Ahora yo… – cruzó los brazos con cólera y hacía una mueca de disgusto.
-Si, porque hay que estar demente para poder defender a tu hermano – señaló la frente de ella como si en este hubiera un letrero que dijera "Trastornada".
-Si – afirmó con voz trémula – pero tú eres un estúpido.
-¿Qué dices? – preguntó sorprendido su reacción se podría comparar como si Sakura le haya propiciado un tremendo puñetazo en el rostro.
-Lo que oyes – dijo mordaz – Eres tan estúpido que no te das cuenta de cómo tu familia conmigo.
-¿Y según tu como es mi familia contigo? – preguntó receloso mientras cruzaba los brazos.
-El día que visitamos la casa de tu abuela. Toda tu familia estaba reunida, yo había preparado un platillo en señal de agradecimiento, por recibirme en su casa. ¿Recuerdas? – el castaño asintió serio.
-¿Qué tiene que ver con lo que estamos diciendo? – preguntó impaciente.
- Tu abuela comentó que los platillos que hago son exquisitos – dijo sin ánimo.
-¿Y? –preguntó iracundo.
-Todo el mundo, por su puesto menos tu abuela y prima, probaron la comida – bufó.
-Aun no encuentro a donde quieres llegar – comentó impaciente.
Sakura rodó los ojos en señal de hastío. A veces su novio era tan ingenuo como un niño a tal grado que tenía que explicarle las cosas con manzanas y peras.
-Todo el mundo se enfermó al día siguiente, sin dejar atrás de que toda la cena se sintieron mal – Shaoran solo la observaba sin entender en donde estaba el problema. Viendo que aun no entendía el mensaje añadió –Tu adorada primita fue a "condimetar" el platillo antes de llevarla a la mesa. ¡De seguro que ella tuvo que ver en todo eso!– respiró como pudo a falta de aire para seguir con su explicación – ¡Además sale de sobra ilustrar que me llevé más de dos horas en hacerlo para que luego lo echen a perder! – soltó en forma de berrinche.
-Inventos tuyos – expresó sin importancia – ella sólo quería ayudar.
-Si, aja – le siguió la corriente – Pero en aquella noche mis platillos se convirtieron la pesadilla de tu familia – palideció al recordar cuando la familia Li le suplicó que por el amor a Dios ya no llevara ni ayudara a preparar la comida que ellos consumieran.
-Estoy seguro que no fue su intención – alegó – Ellas hacen todo lo posible para ayudarte a quedar bien y que te admita el resto de la familia.
-Claro – coincidió – y van por buen camino… – arrugó el entrecejo –sobretodo por la crítica tan constructiva acerca de cómo iba vestida, el diálogo tan ameno de las mil y una razones de porque yo no debía ser tu esposa o la vez del comentario tan amable de que si tu madre resucitara para ver a tu prometida se volvía a morir de la pura vergüenza – enlistó con desgana. Conforme avanzaba en ella sentía hervía cada vez más su sangre al punto de que sentía reventar su cuerpo – o cuando se realizó un debate sobre que si yo sería lo suficiente como para poder "llenar" el apellido Li. Ah y también cuando…
-¡Ya vi el punto! – masculló alzando sus brazos al cielo con frustración. A buena hora venía a el con reclamos de su familia cuando el agredido era él.
Y con esas palabras pusieron fin a la polémica. El silencio reinó en el ambiente, la incomodidad hizo presencia. Ambos sólo se dedicaron a caminar en lo que quedaba del trayecto, evitando hablar más sobre el asunto. Al llegar a la puerta del departamento de Sakura se miraron con desolado.
-Gracias por este día… fue estupendamente…–el resto lo dijo en un murmullo no definido. Mientras tanto buscaba en el fondo de su bolso las llaves del departamento.
-De nada – exclamó refunfuñado echando un vistazo fugaz al rostro de la muchacha. Todavía seguía exaltado y se negaba a ceder, menos no ahora ni por ella.
¿Con que descaro se atrevía a decir "gracias"?. Con esa actitud de parte del arisnegro aumentó más la ira de la muchacha.
-Si, gracias por hacer este día tan especial – prosiguió mientras habría la puerta e ingresaba a la morada –en uno totalmente ¡nefasto!
Lo último que se escuchó, después de entrar, fue el sonido de un portazo. Con demasiado cuidado se giró sobre sus talones para observar. Temblaba de pies a cabeza. Jamás lo había visto tan enojado como se encontraba en ese instante. Y así confirmó sus temores.
-¡¿Por qué?! – soltó la pregunta a nadie. Estaba exasperado y frustrado por no haber podido evitar lo ocurrido – Maldita sea ¿Por qué tenía que suceder?
-¿Crees que es mi culpa? – preguntó quedamente. Las lágrimas inundaban sus ojos y surcaban las mejillas de ella.
No contestó. Realmente no sabía que confesar, tenía tantos sentimientos encontrados. Dudaba en esos momentos poder definirlos.
-Yo nunca dije eso – exclamó – Yo sólo…– derrotado en medio de su conflicto mental se fue a sentar a la orilla de la cama – no sé… – colocó sus manos en su cabeza, revolviendo su cabello con ellas.
-Hice todo lo que pude… – comenzó a decir
-No – interrumpió con voz grave – No digas mentiras.
Ella volteó a verlo. Abrió, lo más que pudo, sus húmedos ojos en señal de sorpresa. ¿Cómo se atrevía a decir semejante cosa¿Acaso no tenía valor lo que en estos momentos sufría?
-¿Por qué dices eso? – preguntó tranquila, aparentando ninguna perturbación ante las palabras del castaño. Discretamente apretó los puños a tal extremo que sus nudillos se volvieron blancos. Sus uñas se enterraron en sus palmas ocasionándole daño, pero eso no le interesó.
-No llevaste acabo todas las indicaciones que el doctor te ordenó – comentó fríamente.
-Por supuesto que las realicé – se defendió con voz baja casi inaudible. Sus fuerzas la habían abandonado por completo cuando recibí la noticia –Me puse a un régimen alimenticio, me mantuve en cama, tomé todos los medicamentos que me recetó…
-¿Y que hay acerca del trabajo? – preguntó con altanería. Ella no quería mencionar acerca del tema porque sabía que el la destrozaría con los comentarios que tenía respecto – ¡Te rogué miles de veces que dejaras el trabajo por un tiempo! – gritó – Al menos hasta que pasara el peligro – susurró. Sus sentimiento de compasión hacia su esposa florecían en él, aunque se negara a que finalmente salieran por completo – Ah, claro la señorita le valió sorberte.
-Dejé el trabajo – se sentó al lado de Shaoran y aproximó la mano de ella con la del hombre.
-Si lo dejaste semanas después de que el doctor te advirtió que no podías trabajar… al menos no en esas condiciones – alejó su mano de los alcances de Sakura. Se levantó de la cama y se dedicó a caminar de un lado a otro enfrente de la cama. En todo ese tiempo esquivó la mirada de la mujer.
-Tuve problemas para resolver mi situación – intentó explicarse mientras lo miraba desamparada con el rabillo del ojo –Si renunciaba antes de que terminara el pasado mes no me habrían dado la liquidación – De hecho no decía del todo la verdad de la situación.
-¿Te importó más el dinero que nuestro hijo? – su reacción fue violenta y amenazadora.
-No, estoy diciendo que…
-Escucho lo que dices – interrumpió de nuevo – y me parece oír a una codiciosa a la que únicamente le importa el dinero – dijo ponzoñamente.
-¡Claro que siempre me importó – gritó suplicante – tener a…!– su voz en ese instante se ahogó. Se llevó una mano a su pecho. El corazón le latía a mil por hora de una manera tan extraña que provocó que el aire escaseará en sus pulmones y la doliera al intentar hacerlo – nuestro hijo – dijo con dificultad – Siempre me importó – Bajó su cabeza lentamente y se dedicó a llorar. Se sentía que mantenía una batalla a muerte. Una batalla que en definitiva ella llevaba todas las de perder.
El castaño paro bruscamente. Frunció el ceño. No creía lo que decía o no quería creer lo que escuchaba. Necesitaba sentir odio y desprecio no importaba si los descargaba en ella. No importaba si no tenía la culpa. No importaba si la hería. Sólo pensaba en desplazar el dolor por odio… a costa de Sakura.
-Pensé que si contábamos con ese apoyo económico podríamos sobrevivir hasta que consiguieras un nuevo trabajo – comenzó a decir viendo que el hombre no decía nada desde que había detenido su marcha – ¡Por Dios Shaoran! – gritó deseperada esperando una reacción – Si no tenemos lo suficiente para comer nosotros dos, menos para alimentar a uno más.
-Eso ya no interesa ahora – dijo al azar. No meditaba las palabras que decía. Seguía evitando la mirada de la castaña. El objetivo se había vuelto difícil es por ello que ahora le daba la espada.
-Shaoran… – llamó al castaño con voz suave. Con cautela disminuyó las distancias entre ellos, temiendo que si hacía algún movimiento brusco se enfureciera como si de una fiera se tratase. Trató de calmar su llanto con el fin de no hacer ruido mientras se aproximaba.
-Interpones cosas materiales sin valor alguno antes que a tus seres queridos – dijo repentinamente, antes de que Sakura alcanzara su fin. Se mantuvo estática y si palabras por algunos segundos hasta que volvió a la realidad.
-No, la decisión que tomé lo hice pensando en ustedes – Comentó con esfuerzos ya que un nudo en su garganta se había apoderado de ella queriendo no dejarla en paz. Lágrimas seguía pasando por su cara sólo que ahora eran menos.
- Sin embargo, terminó por perder a nuestro hijo – un golpe mortal para ella. No se podría decir de otra manera a lo dicho por su esposo – Por tu egoísmo.
-¡No! – negó deseando que con decirlo la pesadilla que estaba viviendo desaparecería – No digas eso – imploró mientras negaba con su cabeza – Por favor perdóname – sollozó con más fuerzas que antes.
-Mi abuela y me prima tenían razón – un silencio reinó para dar paso a lo que venía a continuación –Tu eres un ser despreciable y sin sentimientos – giró a verla a la cara, mantenía el ceño fruncido –Tú no quieres tener hijos por el simple hecho de mantenerte bella, y mantener esa imagen para no estropear la escala hacia tu exitosa carrera.
Sakura se tapó la boca con unas de sus manos para retener una especie de gemido de dolor. Ella más que nadie quería tener ese bebé. Con todas sus fuerzas lo había deseado. Para ella representaba una esperanza que la aferraba cada vez más a la vida. A seguir… a seguir luchando… a seguir viviendo…
-Ellas se equivocan – dijo indolentemente – Puedo aguantar palabras duras e hirientes de cualquier otra persona, pero… – su voz le falló y se quebró – no de ti. De ti no lo soporto. ¡Todos por favor, pero tu no! – rogó. Sus piernas ya no soportaban su propio peso. Empezaban a flaquear peligrosamente. Como pudo terminó de acortar las distancias y tomó con ímpetu uno de los brazos del castaño.
-Mejor me marcho para no seguir diciendo "palabra hirientes" – lo último lo dijo tratando de imitar la forma en que Sakura lo había dicho. Tomó la mano de ella y la apartó con desprecio. Se dirigió a la puerta de la habitación.
-¡No me dejes sola! – un grito desgarrador salio de su boca – Por favor te necesito – intentó seguirle el paso mientras que con sus manos quería agarrarlo para así detenerlo.
El no escuchaba las suplicas. Con paso decidido llegó a la dichosa puerta. La abrió apresuradamente y la cerró con un estrepitoso portazo. La mujer llegó a la puerta pero no la hizo nada para abrirla sólo la miró. Se aferró a ella como si así la fuera a traspasar.
-Este dolor es tan fuerte… – lloró mientras cerraba con frenesí sus ojos y dejaba fluir libremente las lágrimas –que no puedo soportarlo… – La fortaleza de sus piernas finalmente la abandonaron. Lentamente se desplomó al piso. En el camino su cuerpo no se separó de la puerta –Quisiera morir para no hacer sufrir a las personas que amo con mis actos – golpeó la madera con fuerza. Se reprimía mentalmente una y otra vez – perdóname, Shaoran…
-No, no y no. Me niego a acertar tus disculpas – dijo con fastidio.
-Entiéndeme yo estaba… – bueno no sabía con exactitud como estaba ayer – mi mente y mis sentimientos estaban en conflicto…
-Se te hizo fácil acusarla de lo ocurrido – lo regaño.
-Necesitaba sacar lo que sentía – se amparó.
-Pero¡no tenías ningún derecho de tratarla como si fuera una basura, Shaoran! – gritó con todas sus fuerzas.
-¡No la traté como basura! – reclamó con furia.
-Claro – afirmó – no sólo le soltaste a la cara que era una avara, una mujer sin sentimientos y despreciable – en listó con desgana mientras le dedicaba una mirad asesina a su amigo.
-En esos momentos no razonaba lo que decía – se sinceró.
-Por eso eres un soquete – insultó mordaz.
-Oye no permito que me insultes, Tomoyo porque sino… – levantó un dedo amenazador. El se encontraba en frente de ella. Había dado un paso hacia ella tratando de intimidarla.
-Lo que yo no te permito es que insultes a Sakura – dijo con resentimiento. Viendo que Shaoran no retrocedía en su postura, agregó – A mi no me vengas con amenazas esas ve a darlas a tu abuela – se acercó a el con aire decidido no dejándose achicar por él.
-A mi abuela la respetas – advirtió.
-¿Por qué he de hacerlo? – preguntó con ínfulas –Ella no respeta a las personas que la rodean ¿Por qué razón yo si debo hacerlo? – lo miró con recelo como si fuere un extraño. Un extraño muy molesto.
Shaoran no pudo objetar el comentario de Tomoyo. Ella tenía toda la razón y son sólo lo de su abuela sino a lo referente a Sakura. Su mirada severa y dura que se había mantenido a lo largo de la conversación perdió fuerza y flaqueo.
-Tienes toda la razón… yo soy la basura.
-¡Eres un maldito! – gritó –Siempre pensé que Sakura sería feliz a tu lado. Si imaginé que habría ciertos problemas entre ustedes y ¿Qué pareja no los tiene? – preguntó esperando repuesta al no obtenerla prosiguió –Pero lo que le hiciste anoche no tiene nombre. Eres un infeliz y desgraciado – le propinó tremenda bofetada –Te mereces todo el sufrimiento del mundo.
El giró su cabeza hacia la mano de su amiga había dirigido el golpe. No dijo nada ni se quejó a pesar de que ese manotazo si la había dolido. Sólo se podía escuchar la respiración agitada de su amiga.
-Pero no te lo deseo por que ella sufriría por tu infelicidad – dijo rompiendo el silencio– Además sé que eres buena persona y que te equivocaste en tus actos – su voz volvió a ser a la de la dulce Tomoyo de siempre – Sólo espero…
Shaoran la volteó a verla con sorpresa esas palabras… las recordaba…
- Sólo espero… – dijo para si mismo. Bajó la cabeza en señal de derrota.
-¿Esperar? – preguntó intrigado.
-Nada – comentó rápidamente, al darse cuenta de que lo habían escuchado.
-Que la hagas feliz porque ella a duras penas la ha conocido la dicha – exclamó seria pero sus ojos mostraban una profunda tristeza.
-Lo mismo dijo el señor Kinomoto antes de… – pensó Shaoran en voz alta.
-¿Eso te dijo? –chilló sorprendida interrumpiendo los pensamientos de su amigo. Se veía nerviosa.
-Si – asintió. De repente un rayo lo iluminó. Tenía que aclarar una dudad que había tenido hace tiempo. El momento de esclarecerla había llegado tenía a la persona ideal para poner fin a su curiosidad –dime una cosa Tomoyo, y confío que no me mentirás al respecto, – puntualizó. Ella mientras tanto se fregaba sus manos con desesperación, rogando a los cielos que no le preguntar respecto a lo que ella sospechaba que lo haría – ¿Qué es lo que le pasó a Sakura antes que la conociera¿Por qué dicen que ojala no cometa alguna locura?– las sospechas de la mujer se fortalecieron – ¿Por qué se ponen nerviosos cuando ella comenta o bromea sobre la muerte¿Por qué es peligrosa nuestra relación?
Tomoyo lo miraba aterrorizada, no sabía que decirle o no respecto a su prima. Pero, una cosa si conocía: el no la iba dejar hasta que le respondiera todas sus preguntas. Es cuando entonces el aire se le hizo pesado y difícil de inhalarlo. Tragó saliva.
-¿Acaso Sakura…?– no estaba seguro de continuar con aquella pregunta. Sin embargo si quería saberlo todo tenía que preguntar textual lo que su mente le dictaba – ¿Acaso Sakura a matado a alguien?
-Por favor no me obligues a...– temblaba a causa del miedo que sentía por todo su cuerpo recorrer – Por favor no.
-¡No!, me niego. ¡Deseo saber que diablos pasa con ella! – gritó. Tomoyo se quedó muda. Shaoran perdía la paciencia así que la sujetó de los brazos con fuerza y la meneó con brusquedad – ¡Dime de una vez por todas, Tomoyo!
Definitivamente no encontraba un escape para zafarse ante las interrogantes del castaño. No había más remedio que confesar de una vez por todas… la verdad.
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Notas de la autora:
¿Qué le pareció el capitulo de hoy? Espero que les haya gustado. Creo que valió la pena que lo subiera hasta en este momento porque así encontré la inspiración ajaja u.uU . ¿Piensan que el final de este capitulo no tiene que ver con lo tratado al principio? Si tienen razón pero, tenía que llegar a ese punto y sólo el medio era que pasara la discusión de S&S y Tomoyo como buena amiga fuera a intervenir. Ya verán como es que Shaoran llega a esa conclusión. Claro, que aquí y lo que llevamos de capítulos no suena muy convincente su deducción (parece sacado de la manga –la verdad – -.-) Solo esperen los demás capítulos jajaja u.uU XD!!!
Perdón por la tardanza pero la escuela absorbe mucho T.T y sumando que como escritora me muero de hambre… mi cerebro no da mucho maquila mucho material.
Mi mente se concentra en la escuela y otra parte en lo que pasa en Tsubasa. Como ya mero acaba pues tengo la cabeza llena de interrogantes y teorías . vacaciones!! Para mi cerebro -.-U
Además de que mi madre pues no le agrada eso de estar pegada a la compu sólo para estar escribiendo tragedias Y.Y, según ella, aunque no esta alejada de la realidad ; P
Bueno, pasando a otro tema agradezco a:
Lady-Clamp: Lloro de emoción porque vio que le dedique esta historia. Me llena de honra que mi dedicatoria no haya pasado desapercibida y por supuesto esta historia tendrá drama mucha drama
Celina Sosa: Perdón de nuevo por confundir. Como dije antes esta historia no tendrá secuencia tradicional. Una vez que se tenga gran parte de ella se podrá ir atando cabos. Gracias por tu review.
Whiteratreturns: Gracias por tus porras que lindo ajajaja XD!! . Prometo no liar mucho con eso de los tiempos.
Por sus reviews y también a todos aquellos que leen esta historia y no dejan comentario T.T. Siento que soy mala escritora quizás ya no debe escribir (caigo en depresión -.-)
Sin más que decir se cuidan y nos vemos pronto!!
P.D. Prometo que en uno de los capítulos que viene será totalmente de Eriol y Tomoyo, pero ojo no digo que hablaré de ellos como pareja :P
