Sakura Card Captor pertenece a Clamp. Además gracias a ti lector de que te tomaste la molestia de echar un vistazo a esta historia y tienes la suficiente paciencia como para seguir leyéndola¡mil gracias!
Capitulo 5
Padres
Por la puerta de la habitación entró un hombre. Su caminar era lento porque llevaba en sus brazos a una mujer. Se acercó a la cama que estaba a un lado de él. Posó ahí a la mujer con sumo cuidado. Como amaba a esa mujer. En su rostro se plasmaba todo el amor que tenía solo a ella. Una vez tendida en la cama su amada, él sentó en la orilla de la cama para poder observarla con mayor detenimiento. Estiró una de sus manos y empezó a acariciar su cara y brazos. Eran tan cálidos y suaves como la seda que podría perderse una eternidad en ella, en su esencia, en su cuerpo, en su alma…
La mujer al sentir tales caricias cerró sus ojos. Solo sentía las manos de él recorrer su piel. Necesitaba abrazarlo, acariciarlo, besarlo, amarlo… Sus manos de dirigieron a la cara de su amado. Lo atrajo hacia ella para besarlo por varios segundos. Sintió la calidez de él en ella. Supo que no podía soportar más, de sus labios escapó un gemido. Él se separó rápidamente.
-Shaoran…– clamó. Levantó ambos brazos para poder rodear el cuello del castaño. El la tomó para levantarla de la cama. Trajo el cuerpo femenino hacia él para que se apoyara en su pecho. Desde ese ángulo solo pudo apreciar la espalda de la mujer.
-Tranquila amor – le susurró al oído. Dirigió sus manos al camisón de ella. Lentamente levantó la prenda para dejar al descubierto una parte de la espalda.
-Tengo frío – se quejó al sentir la piel descubierta. Abrió los ojos desmesuradamente para contemplar los alrededores.
-Pronto ya no lo sentirás – dijo calmado. Tomó algo del recipiente que estaba junto al buró de la cama. Lo pasó por la espalda de la mujer.
No pudo evitar estremecerse por sentir aquel frió tan extraño. Ese frió que sentía tan placentero.
-Se siente tan bien – ronroneó.
-Lo sé – se limitó a decir dulcemente. Cuando terminó con esa tarea la volvió a cubrir con la prenda y la recostó.
-¿Sabes cuanto te amo? – preguntó repentinamente la mujer, mientras esbozaba una gran sonrisa.
-Jamás lo sabré con exactitud – respondió. Con cuidado la metió debajo de la cobijas. Pareciera que temía que un momento a otro se fuera a romper aquel cuerpo femíneo.
-Mucho… demasiado – susurró alegre. Cerró sus ojos otra vez y agregó – tanto que ni yo misma sé tal magnitud.
Él la miró. Apartó unos cuantos mechones del rostro de la castaña. Se veía cansada y débil. El doctor había dicho que el embarazo para ella era muy riesgoso. Sin embrago, tan testaruda que es no se dejó intimidar. No renunció a tener la oportunidad de tener al menos un hijo de él. Fruto del amor puro y mutuo que sentían. Así ella le demostraría, auque fuera un poco, el amor que siente por su esposo.
El silencio reinó. Cada uno estaba enfrascado en sus pensamientos y en sus temores. Principalmente él, ante por lo último que había dicho su esposa. Despacio se acercó a ella. Poco a poco sus labios fueron cortando distancias. Cerrando instintivamente los ojos, finalmente los labios se tocaron. Ambos entregaron todo en ese beso. Ese beso tan cálido en donde se podía sentir el amor.
A ritmo lento succionaban y tocaban sus labios. Las respiraciones eran sosegadas pero profundas. Casi sin pensarlo las manos de cada uno se aferraron a su pareja. Temían a que el otro se desvaneciera. Temían a despertar de ese sueño tan maravilloso. Temían perder a su amado. Temían al futuro incierto. Temían a tantas cosas…
-¿Tanto me amas? – preguntó cuando se distanció un poco de la mujer.
Sin perder la sonrisa en sus labios, asintió.
-Yo te amo – declaró – tanto que estaría dispuesto a pasar las más terribles pruebas que el infierno me pusiera – rozó con el dorso de la mano la mejilla de su amada – con tal de no apartarme de tu lado.
-No digas eso – frunció el ceño.
-No me importaría – la miró fijamente a los ojos – no ir al paraíso si tu no estas –como pudo la abrazó fuertemente. Hundió su cara en el cuello de ella – Porque tú eres mi paraíso, Sakura.
-Ahora no pienses en ello – interrumpió – En estos momentos hay que pensar en la vida que nos espera al lado de nuestros hijos – prefirió cambiar el tema. Su cara se suavizó. Automáticamente acarició su vientre.
-Al fin podemos ser padres después de lo que pasó con el primero – clavó la mirada al suelo – Perdón por el daño que te hice aquella vez – dijo con voz quebradiza. Apretó sus puños con fuerza, estrujando las sabanas que estaba por su paso. Jamás se perdonaría aquel acto tan cobarde.
-Eso ya es parte del pasado, Sahoran – Tomó el brazo de su esposo para evitar que se lastimara las palmas de las manos.
-Me alegra que hoy en día sea diferente – dejó las sábanas a un lado. Levantó la cabeza – que hoy si pueda estar a tu lado como se debe – Giró para verla mejor otorgándole una amplia sonrisa – Los dos afrontando esta situación juntos.
-A mi también me da dicha – dijo emocionada. Al poco tiempo sus ojos reflejaron tristeza –Sin embargo, tengo miedo
-¿De que vuelva a ocurrir? – tanteó peligrosamente el terreno.
-Si – afirmó con pesadumbre – tengo miedo de volver a sentir ese sentimiento de vació en mi corazón – tentó su pecho como si le doliera – de hacerme ilusiones que nunca llegaran a hacerse realidad – las lágrimas no se hicieron esperar – de sentirme culpable por no poder evitar perder un hijo.
-Cálmate amor, no es bueno para los tres que te pongas así –limpió las lágrimas. Odiaba verla frágil y débil. Si por él fuera ella estaría alegre, feliz, radiante… todo el tiempo – Recuerda que el doctor nos recomendó que guardaras reposo y estuvieras tranquila de lo contrario…– un nudo en la garganta le impidió seguir hablando.
-Estaremos en peligro de muerte – continuó por el. Shaoran la reprendió con la mirada. En cambio Sakura sólo se dedicó a desviar la mirada, lejos de su esposo.
-No quiero perderte, amor – el nudo en la garganta cada vez se hacía más grande a medida que hablaba – ni a ti ni a nuestros hijos – era una batalla interna la que estaba llevando acabo a lo largo de la conversación. Lamentablemente estaba perdiendo –por favor
La castaña se juzgaba culpable. Hacía sufrir al trigueño ante semejante situación en la que se hallaba. De pronto sintió una punzada en el vientre. Atrozmente no pudo evitar comprimir la cara en señal de dolor.
-¿Segura que no quieres que llame al doctor? – preguntó alarmado.
-No, estoy bien –al ver que en nada convencía a su esposo, agregó – este dolor es menos intenso que de la otra vez.
-Bien –dijo poco persuadido.
-Lo único que necesito es descansar – comentó poniendo fin a la discusión. Se acomodó en la cama. Estiró a un más las sábanas para poder cubrir su rostro con ellas.
-Bueno amor te dejo que descanses – Se levantó de la cama dispuesto a marcharse. Sin embrago, una mano detuvo su propósito.
-Por favor quiero que estés conmigo hasta que me duerma.
Cómo iba a negarse al verla ahí acostada aferrada a las sábanas como su única protección. Fijó sus ojos en ella. Se veía pálida y temblorosa. Esperaba anhelante una repuesta afirmativa. Sus ojos le suplicaban que se quedara. Que la abrazara con fuerza. Para con tal de que alejara sus temores porque la fuerza que necesitaba emanaba de aquel hombre junto a ella.
-Pero si ya llevamos tres horas aquí y nada que te duermes – reclamó.
-Lo siento pero – se ocultó tras las sábanas – es que… realmente me asustó.
-Solo fue una pesadilla – se acercó a abrazarla.
-Si lo sé –dejó al descubierto su rostro para verlo mejor.
-¿Entonces? – preguntó divertido.
-¿Qué tal si cierro mis ojos – cerró con fuerza los ojos para de inmediato abrirlos lo más que pudo –y lo veo de nuevo? – con sus manos se colgó del traje del castaño con cierto pavor –Me da miedo.
-Mi pequeña – dijo con cariño a su hija de 7 años – por eso estoy yo aquí para ahuyentar a los monstruos que te asustan –inesperadamente le picó las costillas. La reacción no se hizo esperar. De la boca de ella salían tremendas carcajadas en señal de que le estaba causando cosquillas – Cierra los ojos y duerme que nada ni nadie te vendrá a aterrorizar – paró de hacerle cosquillas. Frotó su nariz con la de la pequeña al mismo tiempo ella no paraba de reír.
-¿De verdad papá? – preguntó entusiasmada.
-Por eso te quiero – se deshizo de las cobijas que la cubrían. Sus pequeños brazos se dirigieron al cuello de Shaoran. Apretó con fuerza a manera de juego –Por protegerme además de ser un papá muy lindo, tierno, valiente y guapo – dio un sonoro besuqueo en la mejilla de su papá.
-Vaya si no fueras mi hija yo diría que eres una potencial rival para mi – se escuchó una voz en el lumbral de la habitación.
-¡Mamá! – la niña salió de la cama como pudo. Corrío directo hacia la persona que se encontraba en la puerta. Cuando llegó a ella alzó sus brazos en invitación de un gran abrazo.
-¡Hakori! – la llamó su madre. La cargó y le otorgó un beso – ¿Cómo es posible que aun no te duermas? – preguntó en forma de regaño. Bueno eso era un intento porque era bien sabido que parecía burla que otra cosa – Mañana vas a la escuela.
-Lo que pasa es que tuvo una pesadilla y se asustó – intervino el trigueño. Sakura dejó de prestar toda su atención a su hija para ahora fijarse en Shaoran. Le sonrió a manera de complicidad. Sabía perfectamente que era lo que pasaba ahí.
-No debes tener miedo – se dirigió de nuevo a la niña – no dejaremos que nada malo te pase – la sujetó más hacia su cuerpo. Shaoran sabía muy bien a lo que se refería… recordaba la conversación que hace años atrás había sostenido con Tomoyo – Además deja que tu papá ya se vaya a dormir porque el mañana, al igual que tu, se tiene que levantar temprano para ir al trabajo.
-Perdón mamá – se apenó poniéndose roja.
-¿Por qué?
-Por ser tan miedosa – contestó como si fuera obvio.
-Mi amor – esa respuesta le causó ternura – No te estoy regañando y menos por ser miedosa – le acarició el pelo – Es más aquí entre nos – se acercó a su oído –yo también le temía mucho a los monstruos y fantasmas cuando tenía tu edad.
-¿En serio? – se sorprendió a escuchar tal confesión. Siempre imaginó que su madre nunca había tenido miedo.
-No es malo tener miedo –– frunció el ceño – pero que llegue apoderarse de ti a tal punto que sea más fuerte que tu… – sus facciones se suavizaron. Su mente divagó entre varios pensamientos y obscuros recuerdos. Recuerdos que le hacían daño volver a revivirlos. Se estremeció al recordar los actos que había cometido. Existía uno, el cual deseaba nunca haberlo cometido. Si tan sólo pudiera regresar el tiempo para evitar…– Eso si es malo – concluyó.
-¿Alguna vez el miedo se a apoderado de ti a "ese" punto? –preguntó curiosa. Prestó mucha atención a cada uno de los gestos de su madre. Se extrañó de verla así.
-Si – afirmó no muy conciente a lo que contestaba.
-¿Cuándo ha sido mamá? – preguntó suspicaz.
Sakura no contestó. Prefería no hacerlo. Quizás algún día lo sabría, pero no ahora. Rogaba a los cielos que no se llegara ha enterar su hija acerca de su terrible pecado.
-Será mejor –intervino Shaoran adrede – que ya intentes seriamente tratar de dormir, pequeña preguntona – se acercó a su esposa. Hizo un ademán para que le entregara la niña.
-No quiero – se sujetó fuerte al cuello de su madre – Mamá me va a decir…– dirigió una significativa mirada, pero no hubo respuesta.
-Otro día, pequeña – la pequeña dejó libre el cuello de Sakura. Permitió que la depositaran en los brazos de su padre – ahora duerme que mañana tienes práctica de atletismo.
-Esta bien, –sabía que cuando su madre se negaba a algo no había ninguna fuerza que la obligara a lo contrario – pero solo me quedaré dormida si ambos se quedan conmigo – sus padres se miraron mutuamente de manera indecisa –Sólo hasta que me duerma ¿Si? – suplicó.
Shaoran bajó a la pequeña. Rogó con la mirada a Sakura quien me dio se negaba a aceptar la petición.
-Que rayos – meció su mano como restando importancia –Haber háganme espacio para poder sentarme – se dirigió hacia la cama.
Al escuchar la respuesta la niña gritó de alegría. Corrió rapidamente a la cama para acostarse. Se arropó con las sábanas.
-¡Por favor! Dejarías de una vez por todas dejar dormir a los demás, Hakori – una voz de un niño, proveniente de la habitación contigua, la regañó – a mi no me dejas dormir. Mañana tengo examen. Espera hasta mañana para gritar y brincar como una monstruo todo lo que quieras pero ahora… ¡Deja dormir!
-Tú cállate, Xianyang –gritó la niña – Eres un hermano odioso.
-Tú eres la molestia – la voz ya no se escuchaba lejana – con tus ruidos de ¡monstruo!– el niño de la edad de Hakori apareció en el cuarto de ella.
-Mamá, papá – dijo con un dejo de enojo – ¿Cómo es posible que lo hayan tenido a Shian también? – Prestaron atensión a cada palabra de Hakori – ¿No hubo posibilidad de ser hija única? –cruzó sus brazos en señal de molestia.
Shaoran y Sakura rieron por lo bajo. Al fin después de tanto sufrimiento habían logrado formar una familia. Sus dos hijos eran su sol. Aunque no dejaban ni una oportunidad para pelear como perros y gatos. En el fondo se querían porque eran hermanos. Agradecían a la vida por los dos regalos maravillosos: sus hijos.
-Te escuché – refunfuñó con molestia sacando la lengua.
-No me importa –dijo sin afligirse –Yo tengo razón, te va ir mal porque te tropezarás con tus patas de monstruo.
-Eso no es cierto he practicado mucho para concursar – irguió el pecho en señal de orgullo –Mamá me a ayudado en ello.
-Pobre de mamá tratar de entrenar un monstruo como tu no debe ser difícil –comentó despectivo.
-Pues tía Tomoyo opina que soy buena – atacó
-Eso te dice sólo para que no te sientas mal – se defendió –Sabes perfectamente que tía Tomoyo nos adora por ser hijos de su prima. Haría todo lo posible para hacernos sentir mejor.
-Pero no creo que me mienta en algo así – detuvo su caminar. En su cara se vislumbraba una mueca que aparentaba ser un puchero.
-¿Segura? – preguntó soberbio.
-Pues entonces Kenshin también es un mentiroso –respondió con desolación – porque el me dice que soy buena en atletismo.
-¿Y eso que tiene que ver? – rodó sus ojos.
-Recuerda la vez te dijo que eres muy inteligente por sacar notables en matemáticas – comentó tratando de imitar a su primo.
-Eso no es mentira mis notas lo demuestran – frunció el ceño con aires de ofendido.
-Yo no estaría tan segura – ahora era el turno de ella para ser arrogante – No sé porque pero cuando nos dan nuestras boletas trimestrales mágicamente – movió sus dedos como si con ellos esparciera polvo sobre algo enfrente de ella – cambian tus notas antes de que las vean nuestros papás.
-Tú te atreves a hablar y te las verás conmigo – amenazó.
-No niego que eres inteligente pero como eres un flojo… –cruzó los brazos. Con el rabillo del ojo miró a su hermano.
-Mejor flojo que un monstruo – contraatacó de manera triunfal.
-¡No me digas monstruo! – gritó furiosa mientras trataba de darle un pisotón al pie de Xian, pero falló en el intento.
-¡Hakori! – gritó una voz masculina – ¡Xianyang!
-¡Kenshin! – gritó a manera de respuesta Hakori al reconocer el dueños de esa hermosa voz. Ella llevaba enamorada de su primo Ken desde el momento que lo conoció… es decir desde siempre ya que se habían criado prácticamente como hermanos.
Kenshin era guapo. Era un chico alto, fornido, su piel nívea, su pelo negro… tan sedoso que bailaba en armonía con el viento cada vez que soplaba este y movía cada cabello. Sus ojos… exquisitos ojos amatistas en los cuales uno se podría perder en sus profundidades. Siempre estaba tranquilo, era de extrañarse cuando se encontrara enfadado, auque fuese un poco. En sus labios todo el tiempo formaban una sonrisa. Una sonrisa seductora. Claro nadie negaba que el chico fuera guapo y mucho menos Hakori.
-Será mejor que cierres la boca o se te caerá toda la baba – comentó Xianyang cuando su primo se encontraba en frente de ellos. Sólo lo hacía para avergonzar a su hermana frente a Ken. Hakori se enfureció con Xian a tal extremo que le dio una certera patada a la espinilla de este.
-¿Qué haces aquí? – preguntó lo más natural del mundo, aprovechando que su hermano se tragaba el dolor provocado por la tremenda patada.
-Bueno, mamá me pidió que llevara este paquete a tía Sakura – alzó su mano a la altura de los ojos de la chica para que apreciara mejor el paquete.
-¿Sabes que tiene el paquete? – preguntó curiosa.
-No – negó con su cabeza – Lo único que si sé que si no le entrego este paquete a mi tía mi madre se regañará por ello – su cara cambio por una de terror.
-Aun no puedo imaginar que tía Tomoyo sea tan enojona cuando llega a hacerlo – intervino Xian una vez recuperado del dolor.
Ken encogió sus hombros restando importancia.
-Dime ¿Tienes noticias de acerca de tío Eriol? – preguntó Hakori. Ella apreciaba mucho a Eriol. Aunque tío, tío lo que se dice tío no lo era, pero para su hermano y para ella lo sentían como tal. Desde que tiene memoria él se había portado como un segundo padre al igual que Tomoyo. Sólo que últimamente viajaba demasiado con el pretexto de que eran negocios. Sin embrago, los tres chicos intuían que ese realmente no era el motivo.
-No muchas – respondió sereno – recibí una carta de él en donde me decía que tal vez el próximo mes venga a vernos – su rostro se iluminó –Además de quedarse una temporada por aquí.
-Oye Ken – lo llamó su primo – ¿A veces no extrañas a tu papá?
-Viaja por negocios – contestó sin perder la sonrisa –pero el tiempo que paso con él hace que cuando regresa es como sino hubiera pasado el tiempo y siguiéramos igual.
-Aunque ahora supongo debes pasar menos tiempo con él – comentó Hakori.
-Sí, no me quejo – dijo serio –Mi padre no me ha hecho sentir un cero a la izquierda.
-Existe un pero ¿Verdad? – preguntó no muy seguro Xian.
-Hubiera querido que mis padres terminaran como los suyos – respondió con honestidad. A veces sentía envidia de Hako y Xian ya que sus padres si estaban casados. Tomo el tiempo eran una familia. Tenían un hogar con padre y madre todo a cada momento. Sin embrago, el veía a su padre de vez en cuando. Lo extrañaba a pesar de vivir con su mamá que le daba todo el amor que pudiera dar a una persona, le faltaba su padre, si él estaba cada vez que lo necesitaba. Pero… no era una familia real.
-Si, aun no entiendo como es que no se casaron – dijo Hakori – Según escuché ellos dos se querían mucho.
-Todavía se quieren – rectificó Ken.
-¿Cómo lo sabes? – preguntó sorprendida.
-Los escuché en la última conversación que tuvieron los dos – Sin querer los había escuchado. Sólo oyó una parte que lo hizo confundirse aun más – Es muy extraño ellos a pesar de que se quieren argumentan que no pueden estar justos como matrimonio – recordó las palabras de su madre – Ni mi madre ni padre han buscado una pareja en todos estos años.
-No te desanimes tal ves algún día piensen en casarse – lo animó Hakori.
-No creo –negó rotundamente –si no lo hicieron cuando yo venía en camino menos ahora, 13 años después.
-Anda que eso no te afecte primo – dijo Xian dandole una palmada en la espalda.
-Si, no quiero ver esa cara larga el día de mañana – comentó Hakori. Ken la miró extrañado – No me digas que lo olvidaste – Hakori puso los ojos en blanco. Amaba a ese hombre pero realmente a veces desesperaba – Mañana domingo será el ensayo final para las competencias entre las diferentes instituciones que tendran lugar en nuestra escuela.
-Ah, perdón no me acordaba – dijo en su defensa. Se sonrojó a ver a Hakori.
-Mañana no faltes ¿eh? – amenazó –Porque los dos estaremos ahí. – hizo una mohín de fastidio –Shian para variar en el equipo de barras y yo en porristas.
-Yo no sé que tanto prácticas si siempre te das de lleno en la cabezota con el bastón – se desquitó de su hermana.
-Me caes mal –gritó Hakori –no sé porque mis padres me castigaron teniendo un hijo como tu – alzó las manos al cielo.
-Cállate –la regañó Xian – Es tu culpa que se nos hiciera tarde ahora no llegaremos a tiempo
-¿Mi culpa? –preguntó ofendida. Estaba tan molestia que le costaba peinarse. Se dirigía a la pared ya que con quien discutía se encontraba en la habitación adjunta – ¿Quién fue el tarado que atrasó mi reloj para que yo me levantara más tarde?
-De todos modos es tu culpa, – discutía mientras corría de un lado para otro en su recámara en busca de algo limpio para poder vestirse – si hubiera sabido que a mi reloj se le agotarían la batería durante la noche no lo habría hecho, pero como eres una fastidiosa lo hice – se excusó.
-Ya niños no peleen – gritó en el pasillo Shaoran –Xian ya deja a tu hermana en paz –se asomó por la puerta de la habitación del chico – en primer lugar no debiste haberlo hecho –lo regaño dirigiendo una mirada de "luego hablamos de tu castigo" – y Hako deja de insultar a tu hermano – dirigió se cabeza hacia la puerta de alado para que llegara su voz hasta Hakori.
-Pero papá… – Hakori asomó la cabeza hacia el pasillo para ver mejor a su padre. Shaoran tuvo que mantener su postura de seriedad con muchos trabajos. Hakori tenía a medio hacer su peinado. Su pelo todo enmarañado era un caso.
-Apúrense –dijo recordando el motivo de porque había subido –que la niñera ya los esta esperando desde hace cinco minutos.
Shaoran bajó a toda prisa. Se dirigió hacia la cocina. Al entrar se topó con Sakura. Ella estaba sentada. Pálida. Nerviosa. Se restregaba sus manos. Veía por la ventana de manera inquietante. Algo le preocupaba.
-Sakura – la llamó. Ella brincó asustada en su asiento – ¿Te encuentras bien? – preguntó aun más preocupado.
-¿Eh? – trató de calmarse un poco – Ah si – afirmó vagamente – No es nada.
-¿Segura? – preguntó con la esperanza de que confesara.
-Por supuesto amor – afirmó con tono seguro.
-No sé si vendré a cenar esta noche – cambió de tema. Aun no se convencía, pero no tenía tiempo ya que en una hora habría una junta muy importante a la cual no debía de faltar – cualquier cambio de planes te aviso ¿Vale?
-Si – respondió vacilante – te cuidas y que te vaya bien – escuchó la puerta abrirse. Giró para ver a su esposo apurado. Cuando este se disponía a cerrar la puerta…– ¡Shaoran!
-Dime – dijo asombrado deteniendo su labor.
-Te amo – confesó. Necesitaba decirlo. No sabía a ciencia cierta porque pero lo necesitaba.
-Yo también te amo mi bella flor divina – dijo mientras e regalaba una sonrrisa. Finalmente salió de la casa para dirigirse a la oficina.
Cinco minutos después Hakori y Xian bajaron a toda prisa. Sus gritos se escuchaban hasta la calle. Sakura los esperaba junto con la niñera.
-Ya nos vamos mamá – dijo Hakori.
-Que les vaya bien a los dos – su voz tembló. Los nervios la estaban destrozando – mucha suerte
-Mamá todavía no es la competencia – comentó exasperado Xian.
-Lo sé pero no quiero que les pase algo de aquí al día de la competencia – abrazó a ambos.
-Tranquila mamá tendremos cuidado – se preocupó Hakori. Mientras tanto Xian se escapaba de la conversación.
-¡Hako! Date prisa se nos hace mas tarde – le gritó su hermano desde adentro del auto.
-Ya voy – contestó
-Adiós mamá – se despidió Xian.
-Adiós Shian. Adiós Hako – sacudió su mano en señal de despedida –Cuídense mucho.
-¡Si! – gritaron al unísono.
-Nos vemos en la tarde mamá – gritó Hakori ya una vez a dentro del auto.
-Los quiero
-Yo también te quiero – respondió Hakori.
-Igual yo mamá – gritó Xian más por molestar a su hermana que por corresponder a lo dicho por su madre, bueno en parte.
El auto emprendió su marcha rumbo a la escuela. Sakura salió hasta el camellón para segur despidiéndose de sus hijos. Un vuelco a su corazón le hizo comprender hasta ahora el presentimiento que tenía desde hace unas horas. Ese día sintió que nunca más volvería ver las sonrisas, las peleas, los juegos, los rostros…de sus hijos. Rogó a los cielos que solo fuera una loca idea suya. Sin embargo, sabía en el fondo que no era sí. El auto dobló una esquina, desapareciendo tras unas casas.
Ese día la tragedia llegaría a la vida de Sakura una vez más. Pero, ahora la marcaría a tal grado que ya no volvería a ser la misma. Por desgracia ese dolor no lo superaría ni aun teniendo a Shaoran a su lado…
Continuará…
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Notas de la autora:
¿Qué puedo decir para que no me maten? Pues no se me ocurre nada u.uU que mala soy para las excusas. Si siguen ahí y llegaron a leer hasta esta parte… pido clemencia sé que este capitulo esta del nabo -.- y que para el colmo tardé siglos para subir tal bodrio pero mi propósito es plasmar algo general de cómo eran esos pequeñuelos antes de… bueno ya saben.
Otra cosa que debo decir es sobre Kenshin, bueno como pudieron leer sus padres son nada más ni nada menos que Tomoyo y Eriol. No me maten fans de E&T por no casar felizmente a la parejita, pero sinceramente no iba a ponerlos como personas que se aman mutuamente, pero como es tan grande la influencia de varias historias leídas en donde a cada rato los unen pues… me dejé llevar, sólo que decidí no casarlos. Bueno volviendo con Ken, a este personaje si le dudé mucho en meterlo como hijo de E&T, como ya dije no los casé y aparte hago que tengan un hijo… . En próximos capítulos saldrá más este personaje no de forma transcendente… °¬° ni como hacerlo trascendente.
Por último los nombres de los hijos de S&S pues a Xianyang medio lo inventé ya que lo saqué del nombre de Xinyang, una región de China, no me golpeen por mi falta de imaginación a tanto nombres se refiere. En tanto a Hakori pues ese si lo inventé, aunque no estoy segura talvez lo oí por ahí alguna vez o quizás escuché algo parecido y mi subconsciente lo recordó . no sé. Sólo sé que me gustó como sonó.
Antes de despedirme agradezco a:
Whiteratreturns: Si Shaoran es un baboso ejeje, pero aun así es mi adoración. Pero tendrá su merecido, le tocará sufrir y mucho -.- A lo que respecta a Sakura solo espera y veras ajajaja u.uU
Celina: No te deseperes pronto desvelaré poco a poco el pasado de Sakura. Hoy fue capitulo tranquilon pero el siguiente voy sobre el pasado de Sakura.
Por sus reviews. También a todo aquellas personas que leen la historia.
Si más que decir nos vemos en el siguiente capitulo. Se cuidan.
