De Leones
Amé Ciccone
A veces, cuando se besaban por horas y horas, el tiempo parecía pasar volando.
Nunca parecía alcanzarles, siempre el ahora se transformaba en antes, y cuando eso sucedía, uno volvía a ser ambiguo, y el otro a ser trivial.
Tal vez si el tiempo jamás pasara, ellos podrían ser otros y estar juntos...
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Amé era de ésa clase de personas que al principio podían parecer chocantes. Era demasiado sincera, pecaba de no saber cuando tenía que callarse, y además de eso, era impetuosamente independiente.
También era una italiana redomada, bastante gritona cuando se lo proponía, y matrona en un sentido demasiado visceral. A veces podía producir cansancio excesivo, a pesar de sus 60 años, parecía no tener un día sobre los 40, y justamente ésa energía conservaba.
A pesar de eso, era una abuela ejemplar, y una suegra alegre y amorosa. Siempre dispuesta a ayudar a Draco en todo lo que necesitara; fuera un consejo sobre como hacer que Scorpius se comportara mejor y fuera más educado, o como lograr que la pequeña Cissy no comiera dulces entre comidas, o algo muchísimo más personal, que involucrara a su persona.
Se había transformado en algo así como la gran matriarca secreta de la casona Malfoy, sin que Draco se diera cuenta, o realmente le diera importancia. Sabía que la mujer era inofensiva, y solo buscaba su felicidad y la de Scorpius y Narcissa (O como la mujer le decía, Ioné). Además, al terminar el día, las decisiones finales eran las de él, el auténtico jefe de los Malfoy.
Scorpius le había tomado un afecto especial a la mujer, ya que le recordaba en muchas cosas a su madrecita, a la cual ya no vería. Gracias a Oma Amé (Como él le llamaba), también, la muerte de Anya se le había hecho un poco menos traumática. La mujer le había endulzado los hechos, asegurando que su madre lo cuidaba desde algún lugar del cielo, chantajeándolo con eso para que se comportara, a veces.
Ioné, por su parte, amaba a Amé como cualquier nieta ama a una abuela comprensiva y dulce.
Pasó un año con la compañía de la Oma Ciccone, cuando llegó la carta que Scorpius sabía que le cambiaría la vida, justo una semana priori a su cumpleaños.
Señor S. H. Malfoy C.
El cuarto número cinco a la izquierda del segundo piso
Malfoy Manor
Wiltshire
La carta de Hogwarts, en pergamino amarillento y en apariencia gastado y con una brillante tinta verde que embellecía cada parte del papel con una caligrafía estilizada.
Draco había puesto, en un gesto de afecto e inenarrable orgullo, su mano sobre el hombro de su hijo, mientras éste leía con ojos veloces todos los contenidos del sobre. Cissy, de apenas seis añitos, se colgaba de las ropas de su hermano, percibiendo la alegría de su padre y hermano, pero sin comprender realmente el porqué.
Oma Ciccone entró entonces, gritando de algarabía desde la cocina, donde había estado dando instrucciones a los elfos domésticos encargados del ostentoso hogar: Dolty y Grunny.
Dejó varios besos en las mejillas de su nieto, y alzó a la pequeña Ioné en brazos, para que no se sintiese ignorada.
Ése mismo día, la familia íntegra se dirigió a Diagon Alley para comprar todo aquello que al pequeño Impíus (Apodo que la abuela le había dado de forma cariñosa y burlona) le haría falta para su primer año. Además de un par de regalos que Draco quería hacerle a su hijo.
El punto más trascendental de ésta historia ocurre justo ahí, justo ése día... El día en que un pequeño Malfoy Cardbury, y un también pequeño Potter Weasly cruzaron miradas por primera vez en el pulcro negocio de Madam Malkin.
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NA: El capítulo llegó, con delay, pero llegó xD
¡Waaaaaa! Terminé la introducción. El capítulo siguiente (Diagon Alley) trata el primer encuentro de los chicos, pero relatado de una forma completamente distinta a los primeros cuatro capítulos. Espero les guste el cambio, y no los haya aburrido demasiado con las introducciones.
Muchas Gracias a: Shijiru Posible (El nombre del gato aún no está decidido xD), Fran Ktrin Black (La recomendación es del libro; libro sobre el cual se basó la película) y Kikimaru (El recibimiento de la carta es casi igual; pero no te decepciones, las diferencias van a venir en los próximos capítulos :) Estos fueron sólo de introducción; es decir, una forma básica de ver las cosas.)
Recomendación "semanal": El Psico-analista de John Katzenbach
