A ti lector que tienes la suficiente paciencia como para seguir leyendo esta historia¡mil gracias!

NOTA IMPOTARTANTE: En este capitulo hay una escena de categoría M que no es grata. Si sientes alguna ofensa por este tipo de escenas será mejor que no sigas leyendo. Pero, si crees que encontrarás escenas detalladas y morbosas será mejor que busques en otro lado porque en este capitulo no lo tendrás. Ya quedan advertidos lo que les espera al seguir leyendo.

Capitulo 6

Sombras

-¡Sakura!– gritó una joven de cabellos negros y piel blanca.

Sakura se paró en seco y volteó para ver quien la llamaba. Rogó por que solo hubiera sido su imaginación. Especialmente hoy no tenía ganas de discutir y menos con ella. Su mirada se topó con una figura fémina que corría hacia ella mientras esta agitaba su mano para llamar la atención de la castaña. Sakura maldijo a su mala suerte.

-¿Qué pasa? – preguntó impaciente.

-Es- espe- ra ¿Quieres? – dijo apenas audible al mismo tiempo que fruncía el ceño de manera indignada. Se llevó una mano al pecho como si tratara de calmar los latidos de su corazón.

La otra muchacha en cambio rodó los ojos un tanto fastidiada.

-Sé a que vienes, Tomoyo – dijo con monotonía. Su amiga la interrogó con la mirada – Si, es cierto ¿Y qué?

Tomoyo la miró con asombro perdiendo de golpe el color de su rostro. No lo podía creer o más bien no quería creer.

-Pero amiga – exclamó desconcertada – ¿No sabes que te acabas de meter en la boca del lobo?

-¿Por qué todo el mundo me dice eso? – preguntó cansada.

-¿Cómo que "por qué"? – cruzó los brazos incrédula – Sakura, reacciona. No estas en tu sano juicio…

La castaña se disponía a dejarla con la palabra en la boca. Sin embargo, sabía que con eso no terminaría la letanía de su amiga.

-Mira, Tomoyo, es mi vida y yo sé lo que hago de ella – apretó los puños con furia.

-Estoy de acuerdo contigo amiga – coincidió – pero¿Tenía que ser precisamente él?

-Claro, como para ti es fácil. No falta quien quiera salir contigo – farfulló – a mí en cambio...

-Por el amor de Dios Sakura – gritó molesta – ¡Solo tienes 15 años! Ni que te fueras a quedar solterona si no dices si al primer chico que quiera ser tu novio.

-¿Crees que es el primero? – ofendida continuó caminando.

-Bueno, no quise decir eso – comentó indiferente mientras seguía a zancadas a su amiga. Reflexionó lo antes dicho. Descubrió que no fue lo más apropiado contestar. El silencio reinó por cinco largos minutos hasta que Tomoyo agregó – Me preocupo por ti… – un nudo en la garganta apareció en escena – Eres como la hermana que nunca tuve.

La trigueña transformó su expresión furiosa a una melancólica. Su amiga había tocado un tema muy delicado para ella. Aminoró el paso, así la amatista pudo alcanzarla al fin.

-¿Sabes Tomoyo? – dijo en un susurro. La nombrada prestó atención – Hoy no quiero discutir – después de decir esto continuó con paso veloz en dirección a su casa.

-No, Sakura Kinomoto – tomó uno de los brazos de ella para detenerla – quiero respuestas y las quiero en este mismo instante – de un tirón la hizo que quedaran frente a frente.

-Me siento mal – continuó como si no la hubieran interrumpido – y quiero llegar a casa temprano para terminar todo lo que tengo que hacer – La amatista no se convenció. Su mano no se inmutó ni un solo segundo – Es en serio – apartó la mano de ella – Hasta mañana – caminó unos cuantos centímetros.

-¡Bien! – vociferó – huye como siempre lo haces – estaba harta de que siempre tenía que sonsacar a su amiga para que le diga las cosas.

Sakura volteó apresuradamente. No huía de los problemas ya que no mentía sobre lo de no sentirse bien el día de hoy.

-Mira Tomoyo – le enterró un dedo en el pecho – No te incumbe mi noviazgo con Mizushima.

-¿Mizushima? – preguntó suspicaz – Ni si quiera lo llamas por su nombre.

-Eso no importa.

-Eso quiere decir – avanzó más hacia su amiga causando que el dedo de esta se le enterrara más al pecho – que aun no le tienes suficiente confianza como para llamarlo por su nombre.

-Tú no entiendes – dejó de apuntar a su amiga con el dedo.

-Es precisamente por lo que quiero respuestas – reclamó.

-Vamos al parque – avanzó en dirección opuesta de la amatista. Tomoyo no se movió – Por favor, si es que deseas saber lo que pasa – siguió caminando rumbo al parque – Será una conversación larga.

La amatista corrió para mantener el paso de su amiga. Al llegar al parque, Sakura se sentó en uno de los columpios. Tomoyo la imitó.

-Ahora me dirás el ¿Por qué aceptaste a Mizushima como novio?

-Ni yo misma lo sé – confesó.

-¡¿Qué?!

-Por favor no grites – le regañó.

-Perdón, es que me sorprendió tu respuesta.

-Mizushima me comenzó a hablar por que quería salir con Aka.

-¿Con Aka? – se extrañó –¿Por qué acudió contigo si no te llevas bien con ella?

-No me interrumpas que lo haces más difícil – viendo que ya no habría interrupciones prosiguió – Como sabes a Aka la conozco desde hace años. El se acercó a mí con la esperanza de que la ayudara a convencerla. Pasó el tiempo y empecé a ser su amiga. Pronto sentí algo más que amistad por el, pero callé. Hasta que un día le confesó a Aka lo que sentía por ella.

-Conociendo a Aka de seguro le dio calabazas – dijo divertida.

-Si – afirmó abatida – Se veía tan mal que intervine para consolarlo. Sin embargo, me reprochó por meterme en donde no debía, además de decirme que yo que iba a saber sobre sentimientos de amor.

-Maldito – apretó furiosa su mandíbula.

-Me dolió tanto sus palabras que terminé alejándome de él – tenía los sentimientos a flor de piel así que encontró fascinante observar sus pies mientras hablaba – Fue imposible ya que es amigo de Naru y Osuka. Por si no fuera poco de ser mi compañero de clases, tenemos los mismos amigos – hizo un mohín de cólera – Pasaron los meses. Me enteré de los diferentes amoríos de Mizushima con otras chicas de la escuela. Creo que se dio cuenta de lo que sentía por él o fui su último recurso, porque hoy saliendo de la escuela me preguntó si lo intentamos.

-Por su puesto, le dijiste que si – dijo resignada – Lo que no entiendo es la razón.

-Mizushima es el único que me hace sentir cómoda tal cual soy. Sentirme bonita. Sentir que soy mujer y que puede existir un chico quiera salir conmigo… – sus mejillas se tornaron rojas – No sentirme solo una amiga "buena onda" a la cual uno estima como hermana pero que jamás saldrían con ella. Me cansé de sentirme una marimacha, rodeada de amigos hombres que solo tiene una amiga, la cual resulta ser mi prima lejana.

-Sakura hay muchos chicos que estarían dispuestos a salir contigo – se paró de su asiento para pararse al lado de la castaña.

-¿Si? – ella también se levantó – ¿Dónde que no los veo? – el coraje regresaba.

-Muchos, ellos siempre me preguntan que si no tienes novio – posó una mano en el hombro de su amiga – o me dice que eres muy bonita.

-Pues mucho gusto – se apartó para no estar cerca de Tomoyo – no me basta saber que soy bonita por terceros ¿Por qué no vienen a decírmelo? – preguntó recelosa.

-Les da pena… yo que sé – restó importancia.

-No te creo – soltó sorpresivamente – Mientes. Desde que tengo memoria solo he sido la fea del salón. – las lágrimas fueron recorriendo su rostro – Se burlan de mí todo el tiempo. Sacan mis defectos siempre que pueden. Sólo me buscan por conveniencia…

-¡Lo mismo que hizo Mizushima! – gritó desesperada.

La castaña sintió una tremenda bofetada aunque la otra muchacha no se había movido de su lugar. Sakura se quedó sin argumentos. Efectivamente Mizushima solo se acercó a ella con el propósito de acercarse a Aka. No porque quisiera conocerla, sino solo por la odiosa y estúpida de Aka. La conocía muy bien, bastante para su gusto. Para su mala suerte se había hecho amiga de Yuzuhira. Casualmente resultó ser amiga de la misma Sakura. Coincidían en la hora del receso en donde, sin excepción alguna, terminaban peleándose. ¿Qué le veían? Todo el mundo decían que debía ser modelo, pues tenía la "belleza" y "gracia" para serlo.

-Lo sé – al fin pudo pronunciar palabra alguna. Limpió sus mejillas – ahora es diferente. Estoy segura que poco a poco me querrá.

-Amiga… vive la realidad – la tomó de los brazos y la jaló para ver si así comenzaría a pensar claramente – no crees falsas ilusiones. Mizushima nunca cambiará.

-No me harás cambiar de opinión respecto a Mizushima – dijo desafiante – Por fin no soy la matada y poco atractiva de la escuela… por fin alguien me quiere.

Tomoyo dio por perdida a su amiga. Eso no le gustaba en nada. Sabía que todo esto terminaría muy mal.

-Te hará daño – Sakura no escuchó – ¿Sabes que es un tipo violento?

-Son sólo rumores – tomó sus cosas – Ya es tarde, Tomoyo. Vamos a casa. Mañana tenemos un día agotador – miró la expresión de amatista – Por favor amiga. No es cierto lo que dicen, como no lo conocen… inventan cosas sobre el.

-Yo no estaría tan segura… – se mordió el labio inferior con preocupación.

La castaña no escuchó lo último de aquella conversación. Su mente se encontraba en otra parte, lejos de ahí. Sabía que iba rumbo a su casa, pues sus pies le habían llevado allá mecánicamente desde hace meses. No sabía como su vida se había convertido en un desastre. Iba mal en la escuela, las constantes peleas con su hermano y padres, su amiga… Todo era un caos que no podía, por más que deseara, controlar.

-Te estoy hablando, Sakura – una voz interrumpió sus pensamientos.

-Pero si te estoy poniendo atención – rápidamente contestó. Era mentira. No tenía ni la más mínima idea de lo que le decía su novio Mizushima Kizuko.

-¿Me estas diciendo que imagino cosas? – preguntó mal humorado.

-Yo… yo no dije eso – dijo temerosa.

-Ahora soy un mentiroso – a juzgar por su voz su ira crecía a medida que Sakura respondía.

-¡No! – gritó aterrada. Pidió a los cielos que el muchacho no se enojara con ella.

-Me tengo que ir – intervino bastándole lo dicho por la castaña – tengo otras cosas más importantes que hacer. Mañana nos vemos, "amor" – esto último lo expresó con sorna. Realmente lamentaba tener de novia a una muchacha como ella.

-Si, me pondré bonita para ti – se esforzó por sonar con alegría. Se acercó a Kizuko para darle un abrazo. Aun que este se apartó como si de peste se tratase.

-¿Bonita? – se mofó – No me hagas reír. Eres una estúpida sin cerebro – llevó una mano a la frente de Sakura con el fin de aventar hacia atrás la cabeza de ella – Estas pálida y flaca, ni siquiera tienes buen cuerpo – sonrió con burla – Tus piernas son palos de madera. Mira tu pecho parece de hombre, liso a no más poder. Deberías agradecer que yo me haya fijado en ti.

Sus ojos verdes se llenaron de agua. Pronto unas redondas gotas salinas se deslizaron por sus mejillas. Sakura amaba a Kizuko, en cambio él la despreciaba. Eso le partía el alma. Todavía conservaba la esperanza de que algún día el la llegara a amar.

-Ya no llores – puso los ojos en blanco – Solo sabes hacer eso. ¿Crees que con llorar solucionarás las cosas? Eres una llorona. – lo tenía harto – De por si eres horrible, llorando eres espantosa. La verdad que eres una inútil – con una de sus manos levantó la cara de Sakura para que lo mirara a los ojos.

Kizuko la miró con odio. Tenía que soportarla un poco más al menos hasta el mes que venía. Haría todo con tal de ganar.

-Me marcho – soltó la barbilla de su novia – Péinate esa maraña que tienes por pelo – le jaló un mechón del cabello – No quiero avergonzarme de ti cuando salgamos, mañana, a la calle.

-Si, amor – sonrió para él.

-Ya sabes bonita ni una sola palabra a tu familia – le susurró al oído – porque sino mis muchachos se encargarán de ellos, uno por uno.

La muchacha asintió con miedo. Sabía perfecto a lo que se refería. La había amenazado con lo mismo todos los días. Se despidió de él. Llegó a su casa. Antes de entrar se acicaló lo más que pudo para evitar despertar sorpresas por parte de sus padres. Abrió la puerta. Con cuidado se asomó a ver el interior de la casa. Al encontrarla desierta decidió entrar sin hacer ruido alguno.

-¿Sakura? – preguntó una voz masculina a sus espaldas. Provocó que la castaña saltara sobresaltada.

-¡Touya! – gritó. Volteó a ver a su hermano.

-¿Estabas llorando? – preguntó preocupado al notar restos de lágrimas en el rostro de su hermana – ¿Qué pasó? – estiró una mano para acercarse a ella.

-No sé de que hablas – Sakura se apartó de manera brusca.

-No finjas ¿Ahora que te hizo ese bastardo? – preguntó furioso.

-No le digas así, Touya – dijo fastidiada. Sabía que él era su hermano. Pero, debía ella vivir su vida y no él – Kizuko es mi novio, lo debes de respetar – amenazó.

-¿Así como te respeta a ti? – preguntó arrogante.

-Me voy a mi recámara – expresó indignada. Se dirigió hacia las escaleras – tengo que estudiar para un examen y terminar los deberes – empezó a subir los escalones.

-¿Mañana se verán? – preguntó receloso. Sakura se detuvo para contestar.

-Si – afirmó con ira.

-¿A dónde irán? –inquirió

-No sé – encogió los hombros – me dijo que era sorpresa.

-No me agrada – frunció el ceño.

-A ti no te agrada ningún chico que se me acerque – comentó indiferente – ¿Además a ti que más te importa? Por más que insistan yo no te considero como mi hermano.

-¿Qué te pasó? – preguntó asombrado.

La castaña lo miró desconcertada. Después cayó en cuenta que él fijaba su vista en su cuello. Kizuko le había pegado tan fuerte en uno de sus arrebatos que le causó un hematoma enorme. Difícilmente podría ocultarlo. Ella había sido cautelosa para evitar que resaltara a la vista. Sin embrago, con la discusión que tenía en estos momentos se olvido de realizar esa tarea.

-Nada – se tapó el cuello. Como pudo subió a zancadas los escalones.

- Sakura ven acá aun no término – le espetó a manera de regaño.

-Pues yo sí – expresó firme siguiendo con la faena.

Sin dar tiempo a Touya para responder Sakura corrió, con sonoras pisadas, lo que le faltaba por subir de las escaleras. ¿Ese que se creía¿Con que derecho intervenía en su vida? Sería hijo de su madre, pero no tenía porque meter sus narices en la vida de ella. Cuando ingresó a su recámara de un porrazo cerró la puerta. Touya mientras tanto solo se quedó mirando el final superior de las escaleras. Anhelaba que Sakura lo quisiera como un hermano, pero después de esta conversación sentía que aquel día no llegaría.

-Esa niña – suspiró sin saber que hacer.

-¿Otra vez peleando con tu hermana?– una mujer apareció cerca del lumbral. Había presenciado la pelea de los "hermanos" Miró dulcemente a muchacho.

-Solo conversábamos – dijo sereno.

-¿A gritos? – alzó una ceja y cruzó los brazos sin perder la dulce mirada.

-Será mejor que ya me vaya o no llegaré a tiempo al trabajo – prefirió cambiar el tema – Nos vemos mamá – se despidió de ella con un beso.

Touya salió de la casa a toda prisa dejando a la mujer reflexionando. Alzó la vista en busca de respuestas, más no las halló.

-¿Hasta cuando aceptarás a Touya como tu hermano, Sakura?

-"Solo tardo un poco" – imitó la voz de Sakura – Eres lenta. Tardas siglos en "arreglarte"– comentó Kizuko en tono hastío – Que inútil por más que pases tiempo tratando de embellecerte sigues igual de horrible y despreciable – la tomó de la cara de la muchacha – Pareces una fácil arreglada de esa manera – le pasó un pañuelo – Ten, límpiate la cara así no vas a salir – Sakura hizo lo que le ordenaron – Nadie en su sano juicio se fijaría en ti.

La muchacha recordó algo dicho por su amiga. Estaría loco si no se fijara en ti. Agachó la cabeza para ocultar su tristeza. Extrañaba tanto a Tomoyo…

-Bueno pasemos a cosas más interesantes que hablar de ti – tomó la muñeca de la castaña. Tiró con brusquedad de ella para que lo siguiera.

-¿A que lugar vamos exactamente? – casi cae al piso ya que se le dificultaba alcanzar el ritmo del muchacho.

-Ya te había dicho que es una sorpresa – frunció el ceño – ¿Qué no entiendes lo que significa sor-pre-sa? – preguntó con una voz lenta y pastosa – No me asombra, tu pequeña cabeza solo tiene aire adentro.

Analizando su situación, Sakura no volvió a hablar a lo largo del trayecto. Se limitó a ser arrastrada a rumbos desconocidos por Kizuko. Pasaron cerca de un restaurante. Ella se sonrojó al pensar que la llevaría a ese lugar. Sería tan tierno y romántico. Una señal clara que Kizuko la amaba. Pero, pasaron de largo, dejando atrás aquel hermoso restaurante. Entonces, la castaña decidió esperar a su novio a que le dijera a donde irían y no seguir fantaseando.

-Llegamos – dijo su novio. La trigueña miró a los alrededores. No se topó con ningún restaurante, cafetería, cine o algo por el estilo. Más bien se halló parada en frente de una puerta fea, vieja y espeluznantemente desgastada. Kizuko al ver la extrañeza de su novia agregó – es mi departamento – sacó de uno de sus bocillos las llaves para abrir la puerta. Una vez abierta entró primero. Sakura se quedó afuera esperando a que él prendiera las luces. El interior estaba tan oscuro que casi no veía ningún mueble adentro – Pasa – le ordenó. La muchacha entró con sigilo – No olvides cerrar la puerta – una vez más, hizo lo que se le pidió.

-Pensé que íbamos a celebrar nuestro aniversario – expresó algo decepcionada a la nada, pues no sabía a donde se había metido su novio.

-Claro que lo vamos a celebrar – la voz de Kizuko provenía de las espaldas de Sakura.

En ese instante un escalofrío recorrió el cuerpo de la castaña. Algo le decía que no debía estar ahí. Pero, el sonido provocado de una puerta que la cierra con llave se anticipó. Supo que ya era demasiado tarde para salir. Lo siguiente fue que se encontraba en el suelo sintiendo encima de su cuerpo un gran peso. Sakura gritó lo más fuerte que pudo. Empezó a manotear y patalear a todo lo que le rodeaba. Unas manos sujetaron con fuerza sus muñecas. Pronto unas piernas aprisionaron su cintura.

- ¡Kizuko! – gritó al borde de la histeria – ¡No! – las lágrimas comenzaron a salir. Su novio la estaba aprisionando con su cuerpo para que ella no lograra zafarse. El miedo la invadió por completo.

-¡Callate! – tomó, con una mano, las dos muñecas de la muchacha mientras que con la otra le dio un puñetazo en la cara. Sakura gimió de dolor – Verás que esto te gustará.

-No quiero, Kizuko –lloriqueó descontrolada – Por favor no – rogó al mismo tiempo que trataba de zafarse de las garras de su novio.

-Te estoy haciendo un gran favor –exclamó ofendido – ¡estúpida! – le propició otro puñetazo, pero ahora en la boca del estómago. La muchacha sintió que las fuerzas restantes se le iban. Ya no podía respirar. Pensó que iba a morir – Esta noche será inolvidable.

Se acercó a ella con risa burlona. La muchacha solo pudo ver el reflejo de sus dientes bien alineaos a la luz de la luna. Kizuko le fue quitando la falda y lo que había debajo de esta. Separó las piernas de ella. Después de terminar con la muchacha se bajó la bragueta del pantalón. Para Sakura era vivir una pasadilla. No. Eso era el infierno. Cerró los ojos para no ver más. Las lágrimas brotaron de sus ojos continuamente. No escuchaba lo que Kizuko le decía. Lo único que sintió fue un intenso dolor…

-Quien lo diría que eres una fiera – se mofó mientras se abrochaba los pantalones. Sakura seguía medio desvestida y tirada en el piso en posición fetal. Lloraba lo más silencioso que podía – No llores sabías a que venias pequeña – comentó cínicamente – Tú te lo buscaste – encogió los hombros. La castaña no prestaba atención. Tomó la ropa de ella, luego se la aventó – ¿Qué esperas¡Vístete! – le ordenó impaciente –Tienes que irte – se paró del piso y se vistió como podía o más bien hasta donde el cuerpo le permitía. Le dolía cada centímetro – ¡Rápido! – le chasqueó los dedos –No tengo mucho tiempo.

-¿Al menos me dejarás en mi casa? – preguntó poco entusiasmada.

-¿Estás loca? Después de tanta acción no tengo ganas de aguantar tus lloriqueos – se rió de ella – Si ya terminaste de vestirte vete – señaló la salida. Sakura terminó de acomodarse la falda. Caminó con lentitud porque era una agonía caminar. Abrió la puerta. Cuando se disponía dar un paso afuera del departamento…– Espera un momento –detuvo su marcha. Imaginó que siempre si la llevaría a su casa. No obstante, él volvió a reírse con malicia echando en cara que sus fines eran otros – Se me olvidaba decir… "Feliz aniversario, amor" – Sakura salió de ahí con fuerzas renovadas para llorar. Al caminar por el pasillo del edificio podía escuchar las carcajadas del chico.

Despertó agitada. Consiguió sentarse. Abrazó su almohada con ahínco en busca de protección. Se limpió con la manga el sudor de su cara. Había pasado cierto tiempo desde esa terrible noche. Sin embrago, aun soñaba con lo ocurrido. Maldecía el momento en el que había aceptado ser su novia. Lo odiaba con todo su ser. Tenía ganas de hacerle daño, tanto o más como él le había hecho a ella. Deseaba matarlo… si, matarlo para verlo sufrir y suplicar clemencia por su vida. Matarlo para borrar esa sonrisa despreciable de sus labios. Matarlo para ver si el muy maldito seguía sonriendo después de ver su propia sangre correr lentamente por el piso…

Continuará.

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Notas de la autora:

Se que me matarán X . X por este capitulo, pero esto esta pensado desde el momento que se me ocurrió escribir la historia. Como prometí un capitulo totalmente sobre el pasado de Sakura antes de que conociera a Shaoran. Sé que no es grato y créanme para mi menos. No me gusta escribir escenas así. Pese a ello se requiere para la formación del perfil de Sakura. Si ofendí a alguien pido sinceramente disculpas y más porque temas así no son para tomarse a broma. Pasando a otro punto, les diré que este no va a ser el único capitulo sobre el pasado tortuoso de la castaña.

Agradezco a todos y cada uno de ustedes por leer la historia. Especialmente a Celina Sosa y a gabyhyatt por sus comentarios del capitulo pasado, espero haber respondido a todas su dudas.

Nos vemos en el próximo capitulo. Hasta luego!