Gracias a ti, querido lector (a), esta historia cumple su primer año. Todo esto fue posible por seguirla capitulo tras capitulo por ello… ¡mil gracias!

==== Este capítulo va dedicado a todas aquellas personas que sin importar los errores del pasado luchan por su presente, con el firme propósito de alcanzar un futuro anhelado. ====

Capitulo 13

Consecuencias

Era un excelente día. El sol resplandecía más que nunca, después de cuatro meses de lluvias. El reino celestial dejaba apreciar un azul intenso, gracias a que no había ninguna nube que opacara ese hermoso panorama. Las flores regalaban un encantador aroma a todo aquel que pasara cerca de ellas. En definitiva era un gran día, si no fuera por la situación que en esos momentos estaba viviendo… estaría disfrutando el regalo que hoy mismo le está brindando la naturaleza.

­­- ¿Señora Lee? ­– preguntó una voz fémina con vacilación.

La mencionada no respondió, aun miraba por la ventana. Buscando en ese algún escape a la realidad que ahora la estaba atormentando. La enfermera se limitó a suspirar con pesadez mientras lanzaba, a la castaña, una mirada de tristeza y compasión. No le reprochaba su indiferencia. Ella reconoció, que estando en sus zapatos, se comportaría de igual modo.

- ¿Aun no ha dicho palabra alguna? – le cuestionó un médico que en esos instantes entraba a la habitación.

-No

-No es para menos – comentó sin dar mucha importancia a sus palabras – pero pronto podrá tener otra oportunidad… aun es joven, sana, fuerte y lo más importante, no hubo consecuencias que lamentar que no le permitan embarazarse nuevamente.

La enfermera deseaba decir unas cuantas cosas al doctor, pero solo frunció sus labios en señal de autocensura. Además de fulminarlo con los ojos.

-¿Ya respondieron algunos de sus familiares? – prosiguió el médico pasando por alto la actitud de la enfermera, ante su comentario anterior.

-Solo su esposo

-Pobre muchacho – lamentó – cuando sepa que su esposa perdió su hijo por su falta de conciencia…

-Creo que no puede juzgar – interrumpió – los actos de las personas en base a los resultado de estos, cuando desconoce la historia.

-Supongo – dijo resignado – pero yo se lo advertí…

-Fueron sus decisiones.

El médico molesto iba a reclamar los reproches de la enfermera cuando una tercera voz hizo acto de presencia.

-Doctor, Hyun - llamó exasperado – dígame como se encuentran mi esposa y mi hijo.

En respuesta el médico observó a la enfermera para que lo dejara solo con el recién llegado. Esta por su parte fue de inmediato con la mujer que aun seguía perdida en sus pensamientos. Una vez de asegurarse que nadie más escuchara la conversación, el doctor comentó.

-Su esposa se encuentra bien – dijo desolado – físicamente, porque creo que la noticia que le voy a dar a usted la trastornó un poco.

Sin que el dijera más, el castaño intuyó por donde iba la noticia.

-Perdió el bebé

-Así es – afirmó.

No sabía ni que pensar ni que decir ni mucho menos que sentir por la pérdida. Todos sus sueños e ilusiones para el futuro se habían venido abajo. Un hijo era la esperanza hacia nuevos horizontes. La esperanza de que Sakura pudiera aferrarse a la vida. La esperanza de que pudiera tenerla con el más tiempo a su lado. Era egoísta, lo admitía. Pero había encontrado un medio para que ella se quedara con él: un hijo. Sin ese hijo nada más los unía. Pronto una sensación lo invadió. Una que no sabía definirla… quizás era coraje u odio por haberle quitado la oportunidad tan anhelada.

-No se preocupe, ella está bien, en pocos meses podrán volver a intentar…

Shaoran no dijo nada. Se encaminó hacia la camilla en donde se encontraba su esposa. La enfermera que estaba con ella había logrado recostarla y cobijarla nuevamente. La castaña se encontraba ojerosa, pálida y fría como si de un cadáver se tratase. Tomó una de sus delicadas manos féminas y las llevó hasta sus labios para besarla.

-He perdido una oportunidad valiosa – susurró el varón – una oportunidad que me habías brindado y ahora tu misma me las has quitado.

La ojiverde posó sus ojos en la cara de su esposo.

-Perdóname – dijo casi audible – perdóname por favor.

Una lágrima recorrió un costado de su mejilla, fémina, hasta perderse en la hermosa maraña de hilos castaños de su largo cabello.

-Esto es un castigo por lo cometido en el pasado… – balbuceó – La vida de una persona solo se puede pagar con la vida de otra.

-¿Qué dices…?

Pero antes de que pudiera terminar la pregunta se escuchó que alguien tocaba la puerta de la habitación.

-Lamento interrumpir ­– se asomó una cabeza de una persona conocida.

-Tan oportuno como siempre – farfulló molesto el trigueño – Eriol.

-¿Disculpa...?

-Oh, Sakura – lloriqueo una mujer – mira como estas…

La joven casi atropella al hombre que aun se encontraba tras la puerta.

-Tomoyo, – trató de tomarla de uno de sus brazos – yo creo que no es el mejor momento para…

La morena volteó a mirar a Eriol con cara de pocos amigos. Este en cambio le regresó con disimulo una sonrisa embarazosa.

-Hay que dejarlas a solas – sugirió su amigo.

Sin ánimo Shaoran lo siguió hasta el pasillo. Una vez ahí los dos amigos se miraron sin saber que decir.

-Hoy… no – dijo el moreno sin más.

-¿Qué dices?

-Sé que estas dolido y pronto soltarás palabras hirientes a Sakura – comentó con seriedad – Pero solo te pido que hoy, no lo hagas.

Odiaba tanto que lo conociera tan bien.

-Y yo te pido que no te metas en donde no te incumbe… – respondió indignado – tu no sabes nada…

-Porque sé más de lo que imaginas – lo interrumpió – es por ello que te lo pido.

Lanzó una mirada suspicaz a su amigo.

-Siempre he querido saber que tanto conoces del pasado de mi esposa – lentamente salían las palabras de su boca – y que tanto se empeñan en ocultármelo.

-Eres tan ingenuo a veces y otras no se te escapa nada – exclamó con verdadera maravilla.

-¿Qué es lo que me están ocultando? – interrogó impaciente.

Eriol suspiró pesadamente. Shaoran desconocía demasiadas cosas. Pese a que el debía conocerlas, a el no le correspondía ponerlo al corriente.

-Las personas cometemos muchas cosas imperdonables – comentó – Sakura es una de ellas… Sin embargo, lo grave del asunto no es si lo cometió o no, sino el hecho de que no se puede perdonar ella misma.

-¡Explícame de una vez por todas! – vociferó.

-No soy quien para decírtelo – masculló tranquilo – Lo que debes hacer es estar con ella en estos momentos, brindándole apoyo incondicional. – veía como su amigo se alejaba del lugar – Apoyándola y no reprochándole que fuera su culpa el peder el bebé, ¡Xiao Lang.!

Shaoran estaba harto de aquella situación. Fastidiado de que su amigo siempre supiera lo que el desconocía. Pero lo que realmente le atormentaba es que su propia esposa no pudiera confiarle su pasado, para poder sacarla de ese oscuro pozo que ella también estaba arrastrándolo a él.

Se hallaba tan absorto en sus propios pensamientos que no se fijó como había llegado afuera de la habitación, de donde había salido minutos antes. La puerta entre abierta ante sus ojos fue una invitación a espiar. Así que con cuidado hecho un vistazo al interior del cuarto. Aun se encontraba Tomoyo hablando con una Sakura muda.

-Sé que piensas que esto es lo que mereces por lo que hiciste hace años. Pero no es así… – lloriqueó – fue un accidente. No tienes que cargar con la culpa toda tu vida. – sostuvo una de las manos de su prima – Hiciste todo lo que estaba en tu alcance, fue más que suficiente. Por eso, créeme, no te guarda ningún rencor.

Shaoran frunció el ceño. Recordó las palabras que su esposa había pronunciado antes de que los interrumpieran. "Esto es un castigo por lo cometido en el pasado… La vida de una persona solo se puede pagar con la vida de otra" Con lo dicho por Tomoyo era como un consuelo para alguien que arrebató una vida. Cada vez más Shaoran se convencía de que quizás Sakura había matado. ¿Cuándo? ¿Cómo? Y sobretodo ¿A quien? Debió ser una persona muy apreciada por su esposa para que a pesar de los años el cargo de conciencia aun era su yugo.

-Tengo que hacer algo al respecto – decía para si.

Mientras esperaba, lo más paciente que podía, la llegada de esa persona. Ya llevaba media hora en ese lugar. Consultó el reloj con la finalidad de mirar a que hora terminaría su martirio.

-No debí aceptar su proposición desde el principio – reclamaba al aire, conteniendo sus ganas de llorar – Si no fuera porque… – no logró pronunciarlo.

Destrozada y enojada consigo misma, clavó su mirada en el suelo. De pronto una figura masculina apareció ante ella. La fémina al verse envuelta por una sombra alzó la mirada topándose con unos ojos de azul intenso. El hombre tenía plasmado una sonrisa sínica que se desvaneció al ver la expresión de la joven.

-¿Te encuentras bien? – se sentó a su lado.

Tomoyo cabeceó en señal de negación. Aun no podía producir sonido alguno. Su mente era un mar de ideas y pensamiento que la estaban ahogando.

- Si no te encuentras bien será mejor que vayamos a un doctor. – sugirió con preocupación – Lo que tengas que decirme lo dejamos otro día, cuando te encuentres bien…

-Estoy embarazada – soltó inesperadamente.

-¿Qué?

-Si, me lo confirmaron hace dos días – explicó – los estudios que me hicieron dicen que tengo dos meses de gestación.

-Dos meses… – repitió conmocionado.

-¿Sabes lo que significa?

¿Lo que significaba? Claro que lo sabía, al menos de su parte si sabía lo que era esa noticia. ¡Un hijo suyo con la persona que más amaba!

-Veo que no – respondió con reproche al ver el brillo en esos ojos azules – Mírame, estoy esperando un hijo de alguien quien no amo.

Eriol sintió una opresión en el pecho. Sabía perfectamente que Tomoyo no estaba enamorada de el, es más pareciera que lo odiada desde lo ocurrido aquella noche en la que concibieron a esa criatura.

-Es irónico, ¿no? – expresó enloquecida – una noche de copas y lo que obtengo es un hijo, el cual no deseo.

-No lo digas ­– sermoneó – jamás en tu vida vuelvas a decir esas palabras – su rostro se tensó causando un enrojecimiento al máximo – si las vuelves a mencionar… yo… – amenazó.

-Lo siento – dijo sin ánimo – no sé ni lo que digo.

-Sé que si quieres a ese bebé que esperas – comentó amargamente – al que no quieres es al padre.

-Sin embargo, lo hecho… hecho está ­– dijo con resignación – no puedo negarte la paternidad, pero no me pidas que me case contigo ni mucho menos que tratemos de hacer una familia.

-Aunque así lo deseara no lo haría – sonrió – sé como es la vida junto a unos padres que no se aman y solo están unidos por el pretexto de no dejar a los hijos.

La fémina se mordió el labio inferior.

-Lo siento, siento no poder corresponder a tus sentimientos – dijo amargamente – No puedo amarte tanto como desearas… pero siempre – tomó una de las manos de Eriol – serás su padre, sin importar que, aquí y ahora nosotros lo cuidaremos y amaremos más que nada en este mundo.

-Sé que es demasiado tarde para sugerirlo – comentó con vergüenza – pero ¿Te parece bien que solo nos veremos cuando haya gente con nosotros?, evitaremos estar los dos a solas, cuando nuestro hijo podremos vernos y hablaremos de forma cortés. Aunque tendremos que decirle la verdad lo más pronto posible.

-¿La verdad? – cuestionó no muy convencida de querer escuchar el resto.

-Si, la verdad. No quiero que crezca viviendo una mentira, sería muy duro si llega a enterarse de la verdad algún día. – un desazón en su boca apareció – Nos reprocharía por no haberle confiado algo tan importante que a también le concierne.

-¡No! No quiero que sepa nada de esto. – cerró sus ojos con fuerza a consecuencia del fuerte vértigo que sentía – Me moriría ¿Qué le voy a decir? ¿Qué fue un producto de una noche de despecho y desenfreno?

"Despecho y desenfreno" Un puñal invisible se clavaba cada vez más en su corazón ante las despiadadas palabras de la fémina.

-Aunque suene cruel así es… – lo dijo más para si mismo que para ella – por eso lo amaremos y cuidaremos más que a nada en este mundo, más que nuestras vidas para que este conciente, al saber la verdad, de lo que amamos por quien es , por la persona que se ha convertido. – su alma abandonaba su cuerpo – No por el simple hecho de que por nuestra irresponsabilidad se transformó en una carga.

Meditó las palabras del hombre unos momentos, pero él prosiguió.

-Un hijo siempre es noticia de dicha y felicidad. – sonrió lo más sincero que pudo pese a que se sentía morir.

-Me niego a decirle – reafirmó tajante – y si me entero de que tu le comentas sobre esa noche… – señaló con su dedo juzgador – te juro que me voy con mi hijo para que nunca nos vuelvas a ver en tu vida.

En la vida esperó semejante acto de parte de ella. Podía esperar cualquier cosa… menos lo que le había dicho aquella mujer.

-Eres demasiado necia en situaciones que ni debes y eso será tu perdición. – exclamó con un dejo de resentimiento – Algún día te arrepentirás de lo que haces hoy.

-No más de lo arrepentida que estoy al acostarme contigo. – contestó de forma hiriente – Con una persona que no amo y jamás amaré. – enfatizó – Ese será el gran peso que cargaré hasta el día de mi muerte.

Esas palabras nunca las imaginó que las llegara a oír algún día. Como dolían esas palabras, como si fueran filosos cuchillos clavándose en su pecho. Esas malditas palabras por las que hubiera dado hasta la vida por no haberlas escuchado. Dolían más que nada y aun más cuando había sido dichas por ella: la mujer que más amaba en el mundo.

-En cambio yo si te amo. – expresó en forma de ruego – Amando aún más que la primera vez.

Ante dichas palabras la fémina soltó una arrogante risotada en la cual sus ojos reflejaban todo lo contrario a lo que ella quería expresar.

-No me hagas reír – pidió con cortesía – Admito que no hice nada por evitar alejarnos…– contuvo su tristeza – no hice nada para acercarme a ti, mientras sufrías. Por eso ya no quiero vivir lo mismo.

-¿Y por eso quieres el divorcio? – interrogó dolido.

-Si.

-Tomaremos el camino fácil separémonos – reclamó con mezcla de ira y malestar – ¿Qué más da?

-No es fácil para mí.

-¿No? Nadie dijo que fuera fácil tener una relación con las personas, pero si no pones de tu parte esto no funcionará… – reprochó indulgente –Quieres dejarme a un lado con la excusa de que seré feliz lejos de ti, con el pretexto de que no me harás sufrir… – a pesar de sus esfuerzos la cólera lo estaba invadiendo – no hables por mi como si supieras a la perfección que es lo que deseo, ¡con un demonios!

Sakura por su parte se sobresaltó por la manera de hablar de su esposo.

-Tú no sabes lo que realmente quiero y por supuesto que yo tampoco sé lo que deseas. – masculló mientras casi la fulminaba con la mirada – Pero huir por la puerta fácil… no creí que fueras de esas personas, Sakura.

La castaña se tambaleó al escuchar como decía el trigueño semejantes palabras. Llenas de odio y de dolor. No se contuvo más y rompió en llanto.

-No sé que hacer siempre he cometido errores una y otra vez – comentaba entre lamentos – Lo más triste es que por culpa de mis actos dañé a la persona que más quería. Cometí un terrible pecado que jamás me lo perdonaré.

-No digas eso estoy seguro que no fue tu intensión causar daño…

Lo iba a contradecir, sin embargo el hombre no se lo permitió.

-¡No me importa si tu pasado se ha manchado de sangre – la tomó fuertemente de los brazos – a consecuencia de un suceso tan monstruoso!

La fémina abrió desmesuradamente sus ojos esmeraldas. ¡¿Lo sabía?! ¿Cómo lo sabía? El miedo penetraba en ella tan feroz como el helado invierno al nevar en un bosque. Shaoran al ver la expresión de su esposa no tuvo más remedio que confesar.

-Tomoyo me contó sobre lo sucedido, con Kizuko.

-¿Qué tanto te contó? – se apresuró a cuestionar a gritos, llena de terror.

Guardó silencio y contempló a su amada. Pudo apreciar sus ojos que reflejaban un pánico descomunal.

-No interesa cuanto daño has hecho… – sacudió a la mujer desviando un tanto la conversación – te has arrepentido cada día de tu vida por ese daño que originaste, con eso es más que suficiente, para saber que realmente no eres una mala persona.

Lloraba con desconsuelo. El sabía que la habían violado y sobretodo que ella había matado.

-Por favor, déjame ayudarte. – le manifestó apacible – Confía más en mí, por favor. Sé quien eres hoy y ahora, con eso me basta para amarte. – soltó sus brazos solo para tener la libertad de abrazarla – Todos hemos cometidos errores. Además no soy quien para juzgar tus actos antes cometidos.

Al parecer su esposo desconocía toda la verdad. Aun no estaba al tanto del nombre de la victima.

-Pero si supieras que yo maté a…

-¡Me importa un bledo! aun si has asesinado a tu misma abuela – reclamó – Porque te conozco durante todos estos años, sé que eres una buena persona.

No podía, no se atrevía a sincerarse totalmente con el. ¿Algún día podría tener el suficiente valor como para hacerlo?

-Por eso te pido que no nos divorciemos – la miró directo a los ojos – Hay que darnos una oportunidad… los dos, hay que dárnosla. ¿Vale?

-Si – aceptó sin mucha convicción.

Una segunda oportunidad para ser feliz. La aprovecharía tanto como pudiera, ya que a fin de cuentas la verdad saldrá a la luz y cuando ese día llegue; perdería definitivamente a Shaoran…

Continuará.

Notas de la autora:

Antes de que me regañen diré que es un milagro que actualice esta historia. Ha sido meses llenos de cambios y sorpresas… Pero en fin no quería despedir el año sin antes haber publicado un capitulo más de esta humilde historia. Bueno pasemos a los comentarios.

Sé que ya había mencionado que Sakura había abortado antes, pero sirvió para clavar la espina de quien rayos mató ella. Si meditan sobre lo que dijo Tomoyo sobre que está segura que no le guarda rencor… jojojojo ahí di una pista de quien puede ser (solo mediten). En cuanto a lo de Tomoyo y Eriol seguiré con ese caso, no se preocupen, ahora ya medio aclaré porque tuvieron a Kenshin. Pronto diré de quien está enamorada realmente Tomoyo, aunque a estas alturas ya todo el mundo sabrá de quien se trata. Por último a lo referente del divorcio de Shaoran y Sakura… he decidido no separarlos y retomar un poco la película en la que me he inspirado (dije inspirado porque como verán esta historia y la otra divergen demasiado) Además para mi así es más fácil para desarrollar la última situación con la que se cerrará la primera parte de esta historia. Y por supuesto Sakura nos da más pista sobre a quien mató ajajaja ese Shaoran si sabe sonsacarla… un poco más y la hace decirle todita la verdad.

Estamos a casi nada del final de la primera parte y al punto de mi colapso… que los capítulos que vienen (sobretodo los en específico) están para ponerse frenético, más yo porque no sé aun muy bien como inyectarle adrenalina para manejarlos a la perfección y no se me duerman.

Agradezco a:

Gabyhyatt, Kamille – newtype, Celina Sosa (un agradecimiento muy especial a ella n.n espero dedicarte un capitulo x3) Magotito-chan y a ¡¡ludita-chan!!

Por sus comentarios. Espero que haya aclarado sus dudas e incluido correctamente sus sugerencias en la historia. Muchas gracias que la mayoría me han servido para definir más a detalle el rumbo de esta. También muchas gracias a todos aquellos que leen estos capítulos desde el anonimato.

Les deseo de corazón un feliz fin de año y alegría para todo el 2009, que esta a punto de comenzar, en compañía de sus seres queridos.

Felices fiestas, se cuidan y hasta luego!

Avance del siguiente capítulo:

Capitulo 14

Imperdonable

La vida nuevamente hace su cruel jugarreta a Sakura, quitándole lo que más ama. Además, por si fuera poco, Tomoyo la culpa de lo sucedido ocasionando una ruptura definitiva a su amistad.

Ken descubre la verdad de su nacimiento ¿Cómo toma esta noticia?

Kizuko cree que se salió con la suya, sin embargo Sakura tomará cartas sobre el asunto. Pero esta decisión ocasionará que cometa un terrible pecado imperdonable.