A ti lector que sigues esta historia… mil gracias.

Dedico este capitulo y un especial agradecimiento a mi beta reader, que sin el tendría millones de horrores ortográficos, nada de coherencia (más de la que ya hay) por soportar mi estrés a causa de esta historia y ayudarme en darme grandiosas ideas con tal de no atorarme dentro de la historia.

Capitulo 14

Imperdonable

Se encontraba sola, una vez más, pese a que estaba rodeada de cientos de personas. Solo conocía menos de la mitad. Sin embargo, eso no le preocupaba de hecho no le interesaba comer o dormir. Habían pasado escasamente dos días desde lo sucedido. La policía determinó que todo fue un accidente fatal. Pero ella sabía que eso era mentira. Una maldita, ruin y patética mentira. Odiaba tanto la vida, la odiaba con toda su alma y su ser. Era una infeliz desgraciada que solo buscaba como reírse a costa de su infortunio.

Solamente estaba sentada en una fría, amplia y fina banca hecha de caoba. Los rayos del sol, que pasaba a través del gran vitral de centenares de colores, daban de lleno en una parte de su suave mejilla. La cual aun se hallaba húmeda por las lágrimas derramadas. Ni si quiera se tomó la molestia de limpiar esa evidencia de sus sentimientos… de su odio.

-Sakura – la llamó amablemente un hombre.

Como era de esperarse no hubo contestación de ninguna forma. Desde lo sucedido no había pronunciado palabra alguna. Era como una muñeca fina, luciendo un hermoso vestido frente a un escaparate.

-Por favor, Sakura – comentó desesperado – sé algo sobre lo que estas pasando. No eres la única que ha perdido a un ser querido…

La mujer ni se inmutó. Al ver esto prefirió no decir nada más, era inútil.

-¿Cómo está? – se acercó otra persona a preguntar.

-Sigue igual – suspiró melancólico – no sé que hacer... no me gusta verla de esa forma.

-Será mejor darle tiempo – sugirió para después irse a atender a la demás gente.

El hombre asintió con pesadez. Así que decidió salir un momento afuera para despejar su cabeza llena de ideas. Hecho un último vistazo a la mujer que había dejado ahí sentada.

-Espero que también puedas superar esto, Sakura – susurró al aire.

El lugar poco a poco se iba vaciando. El momento del adiós definitivo se acercaba. Sin embargo, ella aún se rehusaba a admitirlo. No podía haber muerto. No podía haberla dejado sola… Realmente no podía…

Su corazón se inundó en una mezcla de ira y desaliento. Estrujó su vestido con tal fuera que sus nudillos de tornaron de color blanco. Maldecía a la vida una y otra vez, pero eso no le regresaría a esa persona. El dolor era insoportable. Se extendía como veneno en todo su cuerpo. No podía respirar, era tan doloroso. Una agonía el solo pensar que aun seguía ella con vida… ¿Por qué? Se preguntaba sin cesar. Aunque nunca llegaba la respuesta a sus oídos. Deseaba destruir, golpear, deshacer todo lo que pudieran sus manos. Anhelaba desaparecer todo lo que hacía constar que aun seguía con vida, devastar esa estúpida ilusión.

¿Qué era el vivir? Nada. Una inútil existencia. Una existencia que solo venía a sufrir. Una patética existencia que solo viene a ver como el destino puede burlarse de ella. En donde las personas la iban dejando sola sin importarles lo que podía sentir después. ¿Acaso no valía su existencia? ¿No era importante para las personas? Así de simple la dejaban atrás. Fácilmente se deslindaban de ella. La botaban como si no valiera la pena tenerla a lado suyo. Como si fuera un juguete del cual ya se habían aburrido.

Levantó la vista hasta topar con una caja. En ella reposaba un bello ornamento de varias flores, pero que poseían algo en común: todas eran blancas. Decidida se irguió de su asiento con la finalidad de salir de aquel lugar. Hecho una última mirada a aquella caja. No había visto su contenido desde que la habían traído. Cerró sus ojos. Tenía miedo de ver lo que había adentro de ese ataúd. Miedo de imaginar como se hallaba esa persona que tanto quería. No podía, no se atrevía a acercarse. Se negaba a guardar el último recuerdo de su imagen estando de esa forma. Sin embargo, quería despedirse. Decirle tantas cosas que quedaron inconclusas, que quedaron en el alma… en el corazón. Lentamente, paso a paso, fue recorriendo ese camino que llevaba directo a esa persona. Cada paso que daba se volvía más y más pesado. Cuando estuvo a punto de llegar el lugar se inundó de ruido provocado por pasos vehementes de alguien. Al darse la vuelta para mirar de quien se trataba, recibió una bofetada. El golpe resonó por toda la zona.

-¡Tú! – gritó iracunda – ¡¿Por qué?!

Sakura solo abrió sus ojos lo más que podía para ver que no se trataba de su imaginación.

-¡¿Por qué tenías que matar?! – vociferó con todas sus fuerzas al ver que la castaña no respondía a su pregunta.

No concebía la situación que estaba viviendo en ese preciso instante. Su amiga había aparecido de la nada para propiciarle una tremenda cachetada.

-¡Respóndeme! – la sujeto con fuerza de sus brazos para sacudirla, al hacer esto las lágrimas que aun se mantenían en sus mejillas, finalmente cayeron al piso – ¿Qué esperas? Di algo.

Ella tenía razón. Sabía que fue la verdadera culpable de su muerte. Sakura no abogaría nada a su favor. Se merecía que la inculpara, que le reprochara, que la odiara por el pecado que acababa de cometer.

-Si no dices nada te obligaré por la fuerza ­– la amenazó.

Su prima observó su cara roja por la ira contenida. Al ver sus ojos añiles, apreció como la fulminaba, como la maldecía una y otra vez, como deseaba condenarla en el infierno. De pronto sintió un agudo dolor en la otra mejilla, que no había sido bofeteada. En cambio Tomoyo se preparaba para seguir con lo que había empezado. La trigueña cerró sus ojos para recibir el daño, pero no lo recibió. Preguntándose mentalmente, el porque del motivo, abrió sus ojos. Su amiga había detenido su mano justo en el aire.

-Puedo pasar el hecho de que te casaras con él. Que trataras de divorciarte y hasta hacerle daño a causa de tu intento de suicidio. – dijo con voz lúgubre sin despegar su vista del suelo – Que lo atormentaras por no haberle confiado sobre tu pasado. Que le quitaras la oportunidad de ser padre. – paró un instante, apretó su puño para contener su ira con el fin de no volver a agredir a la castaña – Pero, no logro ni lograré perdonarte que se haya muerto por tu culpa – clavó sus ojos en los de ella – Sé que no fue tu verdadera intención arrebatarle la vida. Sin embrago, si no fuera por ti él aun estuviera vivo.

La fémina se tambaleó. Ya no tenía fuerzas para que sus piernas sostuvieran su peso. Empezaba a debatirse el porque esa actitud por parte de la morena. Sin embargo, la propia Tomoyo se adelantó a confesarle.

-¿Sabes? – cuestionó – Pese a que te hice creer que había encontrado el verdadero amor en Eriol… era mentira. Una farsa. Siempre amé en secreto a tu esposo – su prima la miró con una mezcla de sorpresa y miedo – Claro, Eriol también estuvo al tanto de todo. Incluso aun cuando Ken nació.

La castaña prefirió no comentar ni decir nada. Su cabeza estaba inundada de pensamientos. Ideas sin sentido rondaban en su cabeza. No fue capaz de poner orden a lo que daba vueltas en su mente.

-Oculté mis sentimientos ante tu esposo y mi hijo por temor a perder más de lo que podría soportar. ¡Por cobarde! – gimoteó – Nunca había sentido el miedo que provoca la soledad. Pero cuando me empecé a enamorar de Shaoran comencé a sentirlo. Tenía temor de estar sola si revelaba la verdad que habitaba solo en mi corazón. Si lo exteriorizaba el se alejaría de mi con tal de evitar un daño mayor tanto hacia ti como a mi. Además no me atreví a cruzar la línea ante Shaoran porque al pensar en ti… en lo que sentirías… me remordía la conciencia – sus manos temblaban – Supuse que todo estaría bien al engañarme a mi misma. Pensar que lo que empezaba a sentir por Shaoran solo era fraternidad. Sin embargo, día con día ese amor creció hasta hacerse insoportable. De solo imaginar que tu eras a quien miraba con tanto amor, la que recibía esas caricias… conocer aquellas palabras… – la ferocidad con que cerró sus puños hizo que sus uñas se incrustaran en las palmas de las manos, causándole un gran daño – Temía decírselo a él por miedo a que se alejara al punto de que se desvaneciera ese pequeño vinculo de amistad entre él y yo. Atesoraba esa cercanía más que a mi vida. –comenzó a derramar lágrimas descontroladamente – Por miedo a perder todo no me arriesgué a su debido tiempo y ahora… he perdido hasta mi el alma y mi corazón.

No soportando más, Tomoyo se desplomó, haciéndose daño en las rodillas pero poco le importó. Lo que realmente no podía soportar era el dolor y sufrimiento en su interior que desgarraba su alma. Sakura se limitó a observar como lloraba amargamente aquella mujer.

-Te odio – expresó más serena, clavando la mirada en el piso – te odio por lo que has hecho. ¡Te odio por el daño que me acabas de hacer! – bajando aun más su mirada y con resignación agregó – Antes tenía miedo a la soledad, ahora elijo caminar por ese sendero, sin compañía de nadie, por que lo merezco. Los cobardes deben de estar solos para que paguen las estupideces cometidas sin afectar a aquellos que le dan su cariño a dichos cobardes. Por esa razón aquí se termina nuestra amistad, L…– se detuvo en seco como si hubiera cometido un terrible error al mencionarlo – No, tu no eres más una Lee tu eres – dijo más para si – Kinomoto… Sakura Kinomoto.

Sakura, quien creía que no podía sentir más dolor en su corazón sintió una estaca clavándose en su pecho. Silenciosamente una lágrima salió de su ojo hasta perderse en el vacío. Por más que deseara decir las palabras acordes a esta situación no podía manifestar sonido alguno. Ahora más que nunca anhelaba la muerte. Como quien se aferra a la vida cuando ve que esta peligra.

-¿Porque? – se repetía una y otra vez – ¿Por qué todo tenía que acabar así?

-Si me hubieras dicho la verdad desde el principio nada de esto hubiera ocurrido, madre.

-Tu no comprendes… esa no fue mi intención, el causarte este daño – vociferó indignada – solo lo hice por tu bien.

– ¿Por mi bien? – preguntó incrédulo – Mi bien hubiera sido que me dijeras la verdad sobre mi nacimiento. ¡Los dos me han mentido todo este tiempo!

El joven miró a ambos padres con una furia inextinguible. No daba crédito a semejante engaño. Un engaño que había durado 19 años.

-Ken, tranquilízate por favor – rogó desesperada.

-¡¿Tranquilizarme?! ¿Crees que podré tranquilizarme?

-Hijo tranquilízate por favor, tu siempre has sido un chico correcto y analítico que no se deja llevar por sus emociones…

-¡Al bledo mi mente fría! – reclamó – ¿No comprendes como me siento? Al saber que soy un hijo no deseado.

-¡Ken! – le llamó la atención al chico – no importa las circunstancias en las que se te concibió, tu fuiste querido…

-¡Mentira! – gritó con todas sus fuerzas – ¡Sé muy bien que mientes!

-¡Eriol, di algo! – chilló con frenesí.

Sin embargo el mencionado no dijo ni hizo nada al respecto, es más no había hecho nada desde que la bomba de la verdad había causado grandes estragos. Ante tal actitud Kenshin se limitó a reír irónicamente.

-Que bien madre, ahora pides apoyo de mi padre… – ironizó – ¡Aun cuando tu nunca quisiste que el lo fuera! Por eso digo que no fui deseado… tu querías que hubiera sido hijo de…

-¡Cállate Ken! – ordenó enérgicamente Eriol – solo te pediré que sobre ese tema no expreses lo que piensas – explicó en tono serio –, puesto que eso no te incumbe a ti. Es un asunto entre tu madre y yo, y nadie más.

-No puedo creer que tu estuvieras de acuerdo en todo esto desde el principio, – comentó incrédulo – dejaste que mi madre pisoteara el amor que sientes por ella. Nunca fue correcto que no tomara en debida consideración tus sentimientos.

-Como dije antes – destacó con frialdad – es un asunto que no te compete. Así que por favor no te metas en donde no debes, Ken.

El joven miró con asombro a su padre. ¿Qué estaba diciendo? ¿No le correspondía ese tema? Claro que le concernía puesto que el fue un producto de un error cometido por sus progenitores. Un error que había durado muchos años.

-Tu no tienes ningún derecho de juzgar que si los actos que hemos realizado han sido bueno o malos – demandó – Nosotros no juzgamos tus medidas tomadas ni antes ni después de este día. Tu madre y yo hicimos a lo que nuestro juicio era lo correcto. Tal vez fue todo lo contrario, pero como sabes la mentalidad de cada persona es distinta. Si para ti un acto es correcto quizás para Tomoyo o para mi es indebido. Es tan relativo el concepto del bien y del mal… – formó una mueca con sus labios parecida a una sonrisa – porque depende del punto de vista de cada persona, además de las circunstancias en que basa la toma de sus decisiones.

-Digas lo que digas nada justifica el daño que me acaban de hacer ustedes dos – expresó con amargura – Toda mi vida ha sido una mentira con una verdad atroz.

-No te pido que me perdones por lo que hice – confesó apacible – Tu madre me dio una maravillosa oportunidad al dejarme ser tu padre. No negaré que me hubiera gustado haberme casado con ella – miró a la susodicha con una mezcla de nostalgia y alegría – Pero no se puede obtener todo en a vida – sonrió.

-Me parece bien porque no estoy buscando que me pidas perdón, padre. No quiero tus disculpas ni las de mi madre.

-¡Ken! – exclamó con asombro Tomoyo.

-Es la verdad madre – contestó de una forma cruel – No quiero pedir perdón ni que me lo pidan a mi. Solo son unos mentirosos, mentirosos egoístas que no piensan más que en sí mismos. ¡No piensan el daño que ocasionan, a quienes los rodean, por su ruin interés!

Los gritos de aquel joven fueron cortados por el sonido en seco de una bofetada. Una mano delicada de un blanco sin igual había marcado su mejilla, dejando un rastro rojizo en ella. El silencio reinó en la habitación. Un silencio pesado e incómodo. La fémina no podía creer las palabras que había escuchado hace poco. No daba crédito alguno a sus oídos. Temblaba de pies a cabeza. Su cuerpo no podía contener esa mezcla de enojo y miedo ante lo que había dicho ese muchacho.

-¿Qué es lo que acabas de decir?

El hombre perdía su paciencia ante la mujer. Había venido a su departamento reclamándole miles de cosas. Realmente comenzaba a pensar que ella era una gran molestia; había echado por la borda un estupendo viernes por la noche. Suspiró su último aliento de entereza y respondió

- Todo lo que hice fue por una apuesta – dijo con voz sorda – ¡Por el amor del cielo niña!, que te entre muy bien esto en tu pequeña cabecita lerda. Me hice pasar por tu enamorado solo para ganar una apuesta. Te trataba bien, te decía palabras lindas, te acariciaba y te besaba por una simple razón: ganar dinero. ¿Cómo crees que alguien se va a fijar en ti?

Sakura se quedó helada. Mientras tanto aquel muchacho se limitó a escudriñarla meticulosamente para finalmente soltar una carcajada. La chica no podía concebir el descaro de quien le contestaba. Si esa clase de palabras hubiera escuchado tiempo atrás le hubiera provocado un terrible dolor, aunque en menor grado de lo que sentía ahora. No, no solo era dolor lo que albergaba su corazón. También el odio y deseo de hacer daño corría por sus venas. Esa sed de venganza pronto se apoderó de ella.

-Por favor – rogó sarcásticamente – que estúpida eres al creer que yo podía fijarme en alguien como tú que eres poca cosa. Si hubieras visto mis esfuerzos que realizaba cada vez que tenía que besarte – sus facciones expresaron repudio hacia ella – Pero no negaré que tienes buen cuerpo.

La castaña tensó su cuerpo como a la defensiva. Limitándose solamente a escuchar con atención.

-Así que decidí aumentar la puesta – rió eufórico – Si, lograba acostarme contigo sería un tercio más de lo ya antes acordado. Pensé que era pan comido y que te quitaría tu virginidad a lo mucho en un par de meses. Me equivoqué, siempre ponías pretextos para evitar vernos a solas. – su mirada cambió a una más dura – Las semanas se convirtieron en meses y los meses en ¡un año! Como bien sabes, a estas alturas, me desespero fácilmente. Te conocía lo suficiente como para saber que nunca accederías a costarte conmigo – se mofó a sus anchas – Por esa razón opté por lo más sencillo: tomarte quisieras o no. Ni loco echaría a la borda mi tiempo desperdiciado en ti. Valioso tiempo que puede haber gastado con alguien más digno. Además ¡Imagínate todo el dinero que me iban a dar! Dinero que iba a ganar por una miseria el como haberme acostado con…

La chica se había acercado al el, lo suficiente como alcanzar a apropiarle un a tremenda bofetada. Sin embargo, Kizuko fue más rápido que ella y logró detenerle, incluso antes de que pudiera rozarle el viento ocasionado por el movimiento de la mano.

-No te pases de lista, idiota – la amenazó sin soltar su mano – Vete con cuidado – estrujó con fuerza el brazo de Sakura, al mismo tiempo que con su otra mano tiró con fuerza el cabello castaño. Sin importar que la chica chillara de dolor – porque no sabes de lo que soy capaz.

Después de terminar su amenaza la lanzó con descomunal ímpetu al suelo. La trigueña se quedó inmóvil por unos segundos, quejándose lo más silenciosamente posible del daño recibido. El moreno rió estridentemente como si quisiera humillar aun más a la persona que ya quedaba cerca de sus pies. Pequeña e indefensa. Una mísera alma que no valía ni la saliva gastada en aquella conversación. Tan ínfima que el peor de los insectos asquerosos era un tesoro a su comparación.

-Esta bien – comentó con voz allende – Yo desconozco lo que eres capaz de hacer.

Kizuko se carcajeo ante lo dicho por la castaña. Si se detenía a escuchar las palabras de aquella insulsa perdería más de su valioso tiempo y había agotado su vehemencia como para estar en la misma cocina que ella. Giró sobre sus propios talones, dándole la espalda. Con paso firme se dirigió hacia la salida.

-Pero… – se levantó lentamente del piso sin dejar de ver sus pies. Su cabello cubría su rostro. Su figura era espectral – yo si sé de lo que soy capaz de hacer...te.

Su mano alcanzó la base de los cuchillos que se hallaba a su costado. Lentamente sacó un deba bocho* de esta. El sonido filoso que produjo el objeto, al salir de la base, hizo que el chico virara hacia el lugar donde había escuchado ese turbador ruido. Sus ojos no podían creer lo que presenciaba. Sakura se acercaba hacia él con gran agilidad, sosteniendo aquel enorme cuchillo.

Yo si lo sé perfectamente, Kizuko – empezó a reír de una forma tétrica – y ahora tú también ¡lo sabrás!

Continuará…

Notas de la autora:

Ya sé, ya sé u.u me tardé un siglo en actualizar x.x pero es que no saben los meses que pasé xS fue un terrible trimestre para mi y de puro milagro no me quedé debiendo una materia… Es horrible ¿saben? Me pasaron a la tarde (la escuela solo da materias en la tarde a partir de un determinado trimestre de mi carrera xS) y para el colmo hacer el servicio. Ok no están pesado lo que hago, aun, ya que me amenazaron que como ya sé cosas me traerán de arriba abajo.

En fin en enero ya tenía la primera situación (en los capítulos divido los capítulos en situaciones, que generalmente son tres por capitulo) Pero inicié el trimestre y con las cosas no me acomodaba para poder seguir escribiendo. Luego salí de viaje, después me enfermé de la gripa y no podía pensar con claridad. Y para rematar la influeza tipo A ataca a mi país (México) ya me tiene hasta el colmo .# ¡Dios que meses! Este año (censurado) ha sido (censurado) disculpen no me pude contener.

Vale después de mi tocho-discurso empecemos a comentar el episodio:

Lo primero ¿Que es el mentado Deba bocho?

Deba bocho* (literalmente cuchillo de trinchar puntada) o Deba Fischmesser (en alemán) Es un cuchillo que apareció en el periodo Edo. Es de diferentes tañamos que va desde los 10 cm. Su hoja es afilada por un solo lado. Son bueno para cortes a través de los huesos y la piel. Generalmente se usan para cortar carne y pescado. Además de que le parte de atrás de la hoja se utiliza para reprimir conchas de crustáceos con la finalidad de romperlas.

Ahora bien ZAZ! Ya se supo a quien amó Tomoyo xD su amor imposible u.u y que puedo decir? Ya la mayoría tenía sus sospechas x3 Si, fue muy dura Tomoyo, pero ya saben a veces cuando estamos dolidos o enojados decimos cosas sin pensar… Tomoyo es el claro ejemplo. Y si no basto ese ejemplo… tenemos otro!! Ajajaja el de Ken x.x pobre Tomoyo y Eriol, no desearía estar en sus zapatos u.u Ken no es de actitud azotada pero verán es adolescente y se siente engañado por las dos únicas personas que más confiaba en todo el mundo. Así que díganme si no es para azotarse aunque sea un poco? Ajajaja (ya después diré en que acabó todo, ok? No se preocupen) El último punto del capitulo: Sakura y su venganza x3 bueno en este capitulo no hay sangre xD pero no me vean feo ya tendrán sangre xD ajajaja antes del final de la primera parte. Ajajaja ahora ya podré concluir y no sugerir: "En la cocina con un deba bocho y fue Sakura" gané!! Ajajajaja (sabrán el chiste para quienes hayan visto o jugado ¿quien? o ¿Quién fue el asesino? O ¿Quien es el culpable? o sus variantes) Ah si, si se preguntan quien es el muerto que se habla durante la pelea de Sakura y Tomoyo, es ni más ni menos que Xiao Lang… (¿QUE? ¿COMO? ¿PORQUE? ¿CUANDO?) eso será resuelto en otro capitulo y en parte porque como dije me baso en cierta película y para llevar acabo la segunda parte… necesito muerto a Xiao TT_TT me odiaran cuando sepan como murió.

Agradezco a:

whiteratreturns, gabyhyatt, ayame-li y Celina Sosa

Por sus comentarios, (gracias chicos!!! Por sus comentario que me motivan n.n) también a cada una de las personas que han agregado la alerta a la historia para saber cada vez que se actualiza. Claro, también a aquellas personas que han agradado la historia dentro de sus favoritas y por último (pero no menos importante) a las personas que siguen la historia desde el anonimato xD muchas gracias!!!! En serio que realmente me motiva a seguir quemándome los sesos y volverme loca a causa de esta historia x3 ajajaja na~ no tengo con que agradecerles TT_TT (mel llorando de emoción)

Se cuidan y hasta luego!!

Avances del Capitulo 15:

Touya y Sakura al fin hacen las pases, ahora empezarán a comportarse como verdaderos hermanos y pactan guardar un terrible secreto.

Tomoyo tendrá que irse a estudiar al extranjero, sin embargo siente un terrible presentimiento entre la relación de su prima con Mirou. Además el contacto con ella pronto desaparece…

Fujitaka advierte a Shaoran del peligro que corre si se casa con la castaña.