El lado oscuro

5. Alimentando al demonio

Una en especial lo asustó de verdad.

Había una clase de demonios que...después de una posesión "plantaban larvas", es decir, crías demoníacas en personas. De esa manera las larvas se alimentaban y crecían dentro de esa persona hasta que se desarrollaban completamente. Cuando llegaban a la madurez ya habían formado un vínculo con el cuerpo que ocupaban impidiendo separarlos.

Dean se sentía mal, realmente mal. Su hermano tenía un demonio dentro que crecía y él sin darse cuenta lo había estado alimentando. Esas larvas se alimentaban del sexo. Contra más sexo tuvieran más rápido crecería y más rápido se convertiría Sam en un demonio.

Sam picó a la puerta "Hey Dean, estas bien?". Dean dijo que ya salía y abrió la puerta del baño encontrándose cara a cara con Sam. Dean le dijo que estaba bien que no se preocupara pero Sam lo cogió de los hombros.

- Dean, se que esto es difícil para ti pero también lo es para mí...pero piénsalo, no está mal, quiero decir que tal vez si sea "malo" en el sentido en que nos han educado pero...no podemos negar que lo disfrutamos...

- Sam, para. No sabes lo que dices...no vayas por ahí.- rogó Dean mientras Sam se acercaba a él

- Dean...que te pasa? Estás temblando. Te encuentras bien?

- S-sí...- dijo Dean esquivando el cuerpo de Sam y sentándose en la cama.

Sam se sentó al lado y besó a Dean, quien se apartó asustado. Sam suspiró y movió la cabeza de lado a lado. No entendía que le sucedía a Dean. Cuando parecía que empezaba a entenderlo, y quizás le gustaba y todo, volvía a actuar así...

Dean le dijo a Sam que iba a ir a tomar algo y Sam decidió acompañarlo. Cogieron el Impala y lo estacionaron en el parking del primer bar que vieron. Entraron en el bar y se sentaron en una mesa de madera escondida en la esquina. Dean pidió una jarra de cerveza y Sam pidió solo una botella, no quería acabar borracho. Es más, alguien tendría que conducir el coche ya que dudaba que Dean pudiera, seguro que al salir no era capaz ni de decir algo coherente.

Bebió un sorbo de la jarra y sintió cómo el frío líquido bajaba por su garganta y lo reconfortaba. Había salido para despejarse un poco pero más que nada para emborracharse y dejar de pensar en la "situación de Sam". Dean había estado mirando el bar, buscando alguna chica bonita con la que desahogarse. La camarera estaba bien pero le gustaba más la morena que estaba sentada en la barra. Joven, pelo largo y negro, piel morena y ojos azules. A Dean le encantó, la miró de arriba abajo y decidió abordarla al acabarse la jarra.

Sam miró a Dean dolido, volvía a estar mirando a la chica de la barra. A ellas si que podía follárselas pero a él no? Porqué? No entendía nada, ellos se habían metido mano, se habían besado y masturbado pero ahora Dean no quería ni un beso. Sam se moría de ganas, las ganas habían vuelto y se sentía como un cazador observando a su presa. Miraba a Dean con lujuria...si el bar no estuviese tan lleno probablemente lo tiraría encima de una mesa y...no...no...Nada de intentar forzar a Dean...pensaba moviendo la cabeza para quitar esos pensamientos.

Volvió a fijarse en Dean, en esa mirada provocativa que le lanzaba a la morena de la barra y en sus labios moviéndose formando un silencioso "Hola guapa". La chica sonrió y Dean miró a Sam con una sonrisa en la cara. "La tengo en el bote colega..." dijo antes de volver a beber de la jara, que ya estaba por la mitad. Sam echó un vistazo al bar y vio a un hombre que lo miraba fijamente. Apartó la mirada y la clavó en su cerveza al instante. Dean se extraño en el repentino interés de Sam en la botella y decidió mirar a ver que pasaba, encontrándose a un hombre que miraba fijamente a su hermano desde la otra punta del bar.

Sam se volvió a fijar en él con disimulo, no estaba nada mal. Rubio, melena ondulada por los hombros recogida en una coleta...masculino y fuerte. Le gustaba bastante, y además parecía tener buen cuerpo. Dean pareció adivinar los pensamientos de Sam porque al instante pegó un trago a su jarra acabándola y miró fijamente a Sam. Sam sonrió y vio como ese hombre se levantaba de la silla y caminaba hacia el baño haciéndole una invitación muda.

Observó el cuerpo de su hermano tensarse por un escalofrío. Sam se levantó pero Dean lo cogió de un brazo. "No vayas Sammy" susurró Dean. Sam le respondió "Si no me follas tú lo tendrá que hacerlo otro no crees..." dijo Sam tratando de herir lo más posible a Dean. Dean lo soltó y miró la mesa, a punto de llorar. No es que no "quisiera" hacerlo, él quería a Sam! Por dios, era su hermano! No le importaría morir por él. Dean estaba más que dispuesto a ayudar a Sam con su problema y si tenía que follárselo cada día o cada noche o cada hora lo haría, pero no podía. Si lo hacía el demonio de Sam crecería y él perdería a su hermano, a la única persona que le quedaba.

"Mierda!!" gritó pegando un puñetazo a la mesa. Todo el bar se lo quedó mirando. Se levantó, pagó la cuenta y se fue del bar. Fue al parking y buscó el Impala. Abrió el maletero, sacó una pala y fue corriendo hacia la parte trasera del bar. Sólo había una pequeña ventana en la parte de arriba de la pared.

Se subió a unas cajas y se asomó por la ventana. Quiso morir al ver a Sam contra la pared del baño gimiendo y a ese asqueroso hombre detrás follándoselo mientras le lamía el cuello. El hombre rubio miró hacia arriba y Dean se escondió, pero antes de hacerlo le pareció adivinar unos ojos negros, completamente negros. Se volvió a asomar...no eran imaginaciones suyas, ese tío estaba poseído por un demonio...mierda!

Bajó de las cajas y comenzó a dar vueltas pensando qué podía hacer...no podía entrar en el bar y tirar sal...pero si podía hacerlo en el baño! La pala ya no le haría falta porque ya no pensaba derribar la pared. Encerraría a ese demonio en el baño y se llevaría a Sam para que nadie lo volviera a tocar nunca más.

Cogió un saco de sal del Impala y metiéndoselo debajo de la chaqueta entró de nuevo en el bar y fue al baño. Abrió la puerta intentando aguantar las ganas de abrir la puerta donde se encontraban ese imbécil y su hermano, parirle la cara al rubio y follarse a Sam.

Sigiloso se acercó a la puerta, maldiciendo mentalmente el tener que escucharlos tras la puerta y no poder hacer nada al respecto...Se estremeció al escuchar a Sam gemir. Intentando mantener el pulso abrió el saco de sal e hizo una línea delante de la puerta y una a cada lado del cubículo. Ya estaba hecho. Por un momento creía que se habían dando cuenta pero no era eso. Sam comenzó a gemir desesperadamente, estaba por terminar. Escuchó el cuerpo de Sam golpear contra una de las paredes del cubículo y gemir "Ahhh...Dean!" al terminar.

Su cuerpo se paralizó, su hermano había gritado su nombre al correrse con el rubio. Tenía que irse de allí pero no podía...La puerta se abrió y Sam miró a Dean con los ojos desorbitados "Que coño haces aquí, Dean?!". Dean soltó el saco de sal y miró al suelo respirando fuerte, no podía decir nada. Sam salió del baño y se acercó a Dean. Seguía sin responder y encima había hecho líneas con sal? Pero que era eso?. Se giró para ver cómo el rubio intentaba salir del baño pero rebotaba contra una barrera invisible.

De pronto sus ojos se tornaron negros como la noche y estalló su furia, golpeaba esa barrera con ira pero no conseguía nada. Sam gritó y una lágrima recorrió su mejilla, se había acostado con un demonio...tenía tantas ganas que no había sido capaz de mirar si el tío con el que se iba al baño era de fiar. Pidió perdón a Dean y lo abrazó. Ambos se giraron para mirar al rubio que sonrió para después abrir la boca enseñando los dientes. Elevó la cabeza y un espero humo negro comenzó a salir de ella. Dean maldijo por no haberse acordado de la ventana, pues el humo estaba saliendo por ella. El cuerpo del rubio cayó inconsciente al suelo.

Dean reaccionó y miró a Sam una última vez antes de correr hacia el Impala y salir de allí. Se juró a si mismo que nunca dejaría que nadie más tocara a Sam. Tenía que protegerlo y si eso significaba que él tenía que satisfacer a Sam lo haría, pero tenía que intentar no hacerlo frecuentemente pues no quería que Sam se convirtiera en un demonio de la noche a la mañana, quería salvarlo. Llegó al motel y al entrar asaltó la nevera sacando una botella de cerveza y bebiéndola casi de un trago. Después cogió tres cervezas más y se sentó en la cama a beber.

A la media hora llegó Sam, había tenido que coger un autobús y el maldito había dado toda la vuelta al pueblo antes de llegar a una parada cercana al motel. Caminando se plantó frente a la puerta y llamó insistentemente. No tenía llaves...Dean abrió y dando tumbos volvió a su cama y se tiró en ella. Sam no se sorprendió de ver así a Dean. Estaba bastante borracho y llevaba la camisa abierta y los pantalones que se le caían a falta de un cinturón que los sujetase. No se aguantaba demasiado bien al estar de pie.

Después de cerrar la puerta y dejar su mochila se acercó a Dean y comenzó a recoger las botellas que había tiradas por el suelo.

En la carretera una chica estaba haciendo autostop y fue recogida por un camionero.

- A donde vas bonita?-preguntó el camionero mientras miraba la falda corta de la chica.

- Lawrence, Ohio. Gracias por llevarme...- dijo la chica sonriendo forzadamente.

El camionero sonrió, con suerte podría pedirle un...favor al llegar. La chica no habló durante el camino, se limitó a mirar la carretera nerviosa y a apoyar la cabeza en el cristal del copiloto. Ese silencio no le gustaba nada, le hacía sentir incómoda. Con suerte al llegar podría ver a su novio y todo habría acabado. Se había escapado de casa, tan sólo tenía 16 años, pero sus padres no la entendían bien y estaba harta de ellos.

En menos de 15 minutos habían llegado a Ohio. El camionero miró a la chica, que había bajado la ventana y sonrió.

- Bueno bonita...ya estás. Me preguntaba si te importaría...- preguntó relamiéndose mientras acercaba una mano a la pierna de la chica, que se apretó más contra la puerta. Intentó abrirla pero estaba cerrada con cerrojo...la chica sollozó repitiendo "No...por favor". Ese hombre la manoseaba y ella lo apartaba, pero tenía más fuerza. Deseó con todas sus fuerzas haber echo caso a sus padres. Ellos siempre le decían que no hiciera autostop, que había gente mala allí afuera pero ella nunca creyó que le fuera a pasar a ella.

La chica miró afuera mientras ese hombre le deshacía la camisa y pasaba la mano por encima del sostén. Más lágrimas cayeron de sus ojos...pero vio algo en el aire, un humo negro que se dirigía hacia ella. De pronto la chica sujetó al hombre y lo empotró contra la puerta. "No me toques asqueroso..."siseó dándole un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente. Bajó del camión y se dirigió a un bar que había cerca.

Al entrar todo el mundo la miró, y la camarera se acercó para ver si estaba bien, pues parecía que hubieran intentado abusar de ella por como tenía la ropa. La chica dijo que estaba bien y se dirigió a una de las mesas de la esquina, cogió una bolsa en el suelo y se marchó del bar. Abrió la bolsa y se fijo en que su contenido estaba completo. Había recuperado sus pertinencias. Sonrió al ver que el camión seguía estacionado en el mismo lugar. Subió pero no había nadie.

Se quedó sentada mirando al retrovisor, desde luego era bonita. Melena de color castaño claro por los hombros, ojos verdes y labios gruesos y sugerentes. Había elegido un buen cuerpo. Además tenía unas curvas bien definidas, buenos pechos y piernas largas. Que más podía pedir... Oyó un ruido y se dejó resbalar lentamente por el sillón hacia abajo. La puerta del conductor se abrió y subió el mismo hombre que había intentando abusar de ella. El hombre no reparó en la presencia de la chica y arrancó el motor.

Alargando la mano la chica puso el cerrojo y saludó a su viejo amigo. El hombre se horrorizó al ver los ojos negros de la chica e intentó salir de allí pero era demasiado tarde, la chica cogió un cuchillo de la bolsa y una gran copa de metal llena de escrituras extrañas. Miró al hombre y le dijo "Más te valdría no haberme puesto la mano encima...". Entonces con el cuchillo hizo un profundo corte en la garganta del hombre y poniendo la copa debajo esperó hasta llenarla. Se acomodó en el asiento del copiloto y metió los dedos de la mano derecha dentro de la copa y comenzó a remover mientras murmuraba palabras en latín.

Al retirar la mano el líquido siguió girando y se oyó una voz.

"Eos, te dije que no te comunicaras a no ser que tuvieras algo muy importante que comunicar..."

- Y lo tengo...nueva información sobre nuestros...amigos...- Eos rió y le explicó a su amo que el pequeño Winchester estaba evolucionando bien y que cada vez sus "ganas" crecían más. Le había dado de "comer" en el baño un rato antes con su antiguo cuerpo. Le explicó a su amo el cambio que había tenido que hacer al haberse visto atrapado y que ahora ocupaba un bonito cuerpo de una muchacha de 16 años.

" Y que se supone que nos aporta todo esto? Maldito demonio inepto...me arrepiento de no haber enviado a Azel..."

- No digas eso...lo estoy intentando...yo...

"No me sirven tus intentos! Imbécil, quiero información valiosa!"

- Tengo algo que tal vez te alegre...creo saber el punto débil de Dean Winchester...

"Te escucho Eos..."

- Su punto débil es Sam. Dean le ha estado...dando de comer sin saberlo y bueno, creo que sienten algo más allá de lo fraternal el uno por el otro...- dijo Eos arrastrando las palabras y disfrutando al decirlas- Cuando Sam se corrió gimiendo con mi última embestida gritó el nombre de su querido hermanito...vamos a disfrutar cuando el demonio de Sam despierte...

"No hacía falta ser tan explicito...pero está bien...dejaré que continúes investigando y siguiendo la evolución del pequeño Sam. Bien echo Eos." dijo la voz antes de que la sangre de la copa dejara de girar.

Eos sonrió y abrió la puerta del conductor tirando el cuerpo del camionero al suelo y colocándose en el asiento para conducir. A penas le llegaban los pies al suelo...ahí estaba el problema de haber elegido el cuerpo de una adolescente. Se las apañó como pudo para conducir ya que no le quedaban muchas energías para hacer otra posesión.

Cuando Sam terminó de recoger las botellas y la habitación Dean se había dormido. Aún se sentía culpable por no haber sido más precavido. Y también se sentía mal por Dean, tenía que soportar todo eso por él. Se sentó a su lado y comenzó a acariciarle el pelo. Dean se removió y abrió los ojos.

- Sammy?-preguntó Dean

- Dime...-dijo Sam mirando a Dean, tenía dentro un sentimiento de culpabilidad que no podía quitarse, se sentía mal por haber ido al baño con ese tío cuando lo único que quería era a Dean.

- Yo...lo siento...no debí haberte rechazado...por mí culpa acabaste con ese indeseable y...

- Dean...yo...-Sam se agachó y besó a su hermano.

- Sam...-Dean incorporó y se sentó al lado de Sam cogiéndole la mano.-...prométeme que no vas a volver a dejarte tocar por ninguna otra persona, que no dejaras que nadie excepto yo te toque o te folle...- dijo Dean seriamente. Sam se quedó en silencio y asintió con la cabeza-...pero iremos poco a poco, nada de hacerlo a todas horas...pondré mis normas.

- Si...lo juro. Dean haré lo que quieras pero fóllame...-dijo Sam mientras su mano soltaba la de Dean y se posaba sobre su excitada entrepierna, frotando con suavidad.

Dean empujó a Sam en la cama y se estiró sobre él, cogiéndolo de las muñecas y aguantándolas sobre su cabeza. Cogió ambas muñecas con una mano mientras la otra se colaba bajo la camiseta de y recorría ese pecho musculoso, disfrutando se su tacto. Sam estiró un poco el cuello y lamió los labios de Dean que enseguida comenzaron a devorar los suyos.

Movió sus caderas contra las de las de su hermano, haciéndole notar su excitación y gemir por la fricción. "Ahh...Sam...Te arrepentirás de esto...". Dean soltó las manos de Sam, le arrancó la camiseta y desabrochó los pantalones, colando su mano bajo ellos y frotando el miembro de Sam por encima de su slip. Sam se arqueó y comenzó a quitarle la camiseta a Dean a tirones, con tal mala suerte que la rompió.

- Oh...lo siento...-dijo Sam riendo.

- Y más que lo vas a sentir...-dijo Dean lamiendo el cuello de Sam mordisqueando su oreja, mientras su mano se apartaba de la erección de Sam y se colaba entre las nalgas. Sam gimió cuando notó a Dean rozar su entrada. Dean rodó sobre la cama y se desnudó completamente. Sam también lo hizo, pero más rápido y giró para quedar encima de Dean.

- Que crees que estas haciendo?-preguntó Dean sintiendo que perdía autoridad.

- Quiero follarte...- susurró Sam lamiendo el cuello de Dean.

- Eres un pervertido y un malhablado. Y creo que has prometido seguir mis normas...así que...-dijo Dean rodando y quedando a cuatro patas encima de Sam-...quien te va a follar soy yo...

Fin del capítulo

PD: No quiero morir joven, os ruego que no me mateis, en el siguiente capitulo teneis una escena de sexo ardiente...pliiiis dejadme vivir!! Y gracias por leer!!Besos!!