El lado oscuro

6. Descubrimientos

- Que crees que estas haciendo?-preguntó Dean sintiendo que perdía autoridad.

- Quiero follarte...- susurró Sam lamiendo el cuello de Dean.

- Eres un pervertido y un malhablado. Y creo que has prometido seguir mis normas...así que...-dijo Dean rodando y quedando a cuatro patas encima de Sam-...quien te va a follar soy yo...

Sam rió y puso las rodillas contra su pecho abriendo las piernas y dejando su trasero totalmente expuesto. "Adelante...hazlo" provocó Sam moviendo las caderas y Dean gimió ante esa provocación. Dean lamió los labios de Sam y se acopló a él frotándose contra su entrada. Sam gimió al sentir el miembro de Dean entre sus nalgas y puso las piernas sobre los hombros de Dean, éste sonrió dejándose caer un poco para besarlo y siguió con el movimiento de vaivén de sus caderas.

Dean embestía contra Sam mientras jugaba con su erección. Sentía que Dean lo estaba torturando, le gustaba, pero era una tortura. Dean frenó un poco sus movimientos y jugueteó con la entrada de Sam acariciándola con los dedos.

- Hmmm...dios, Dean...como no lo hagas ya te juro que te pongo a cuatro patas y te la meto...- amenazó Sam entre gemidos y con los ojos cerrados.

- Es una idea interesante pero aquí mando yo así que, pórtate bien y disfruta hermanito...-dijo Dean dirigiéndose al baño y trayendo un botecito de aceite corporal. Usualmente le servía para las manos pero podía... darle otros usos.

Dean untó sus dedos con el aceite y trazó círculos alrededor antes de meter un dedo. No es que Sam necesitara preparación, un poco tal vez sí pero no demasiada...él lo hacía porque quería hacer que se desesperase...si tenía que ir poco a poco con él y no hacerlo cada día tenía que procurar que ambos quedaran bien...satisfechos.

Metió el segundo y comenzó a acariciar en busca de la próstata. Metió y sacó los dedos varias veces y metió un tercero. Sam se retorcía gimiendo y suplicándole que se lo follara ya, que no estaba bien que jugara con él de esa manera. Dean reía ante esos comentarios y endurecía sus movimientos. Intentó abrir un poco los dedos dentro ganándose un quejido de Sam...aún entraba otro...Sin aviso metió un cuarto y Sam gritó.

- Serás animal! Nngg...Deean...-después del grito vino un gemido pues Dean había comenzado a mover los dedos rozando la próstata. Sentía los dedos de Dean curvarse y acariciarle, notaba como los aprisionaba dentro.

- Que decías Sammy? No te gusta? Acaso quieres que pare?- preguntó Dean ganándose una mirada asesina de Sammy.

- Ni se te ocurra...ohdios...- gimió Sam abriendo un poco más las piernas.

Dean sacó dos dedos y comenzó a penetrar a Sam con los otros. Trazó varios círculos en la entrada y decidió que ya era suficiente. Sam se quejó y levantó la cabeza para gitar a Dean pero se calló al verlo acaricirse y acercarse a él. Sam se movía excitado y tocaba su pecho sudado gimiendo, quería a Dean dentro. Dean sonrió mirando a Sam desesperarse de esa manera, eso era lo que él quería. Rió, y Sam se le quedó mirando.

- Que pasa?-preguntó Sam extrañado.

- Nada...-dijo Dean y Sam se le quedó mirando raro.-...levanta el trasero Sammy...-ordenó Dean.

Sam lo hizo, Dean metió la cabeza de su miembro dentro y se estiró sobre Sam que lo rodeó por la cintura con las piernas. Se vengó del poco tacto que tuvo Sam en el bosque embistiendo fuerte las primeras veces. No le gustaban las cursilerías, si tenía sexo era sexo salvaje, nada de delicadezas, haría gemir a Sam, retorcerse de placer y suplicarle.

Se abrazó a Dean clavando sus uñas en la espalda del mayor, que se quejó por los arañazos. Sam abrió la boca y atrapó la de su hermano. Metió la lengua y comenzó a rozarla contra la de Dean, ferozmente. Penetraba la boca de su hermano con la lengua haciéndole gemir.

Dean se lamió los labios, Sam era increíble cuando besaba, no sabía como pero lo excitaba muchísimo. No había encontrado a nadie que besara así, le encantaba. Sus labios y su lengua eran deliciosos, y ahora, todo suyos.

Dean gruñó y embistió más duro y más rápido. Sam sonrió, ya no quedaba demasiado. Dean golpeaba su próstata con cada embestida y él ponía los ojos en blanco gimiendo de placer. Dean acarició el miembro de Sam ganándose un gemido por su parte. Pero no podía con todo y se concentro en penetrar a su hermano, ahora lentamente, moviendo la cadera despacio. Sam gemía suplicante y miró a Dean con la boca abierta gimiendo. Dean quería que aquello durara para siempre que no se acabara pero no podía aguantar más. Le daría a Sammy el mejor orgasmo de su vida.

Abrazó a Sam y embistió suavemente mientras le besaba el cuello y le daba pequeños mordiscos. Sam se corrió gimiendo el nombre de Dean.

De repente, todo se volvió borroso para Dean, embistió unas veces más sintiendo como los músculos de Sam se contraían y se corrió dentro cayendo agotado. Ninguno de los dos hablaba, simplemente intentaban respirar. Sam acarició la cara de Dean y lo besó. Ambos se quedaron abrazados y al poco se durmieron con una enorme sonrisa de satisfacción.

A la mañana siguiente despertaron en la cama. Dean estaba bocabajo y Sam encima suyo, no podía moverse con ese gigante encima, pesaba lo suyo. Lo llamó varias veces.

- Sammy...-susurró Dean por cuarta o quinta vez

- ...Que??- preguntó Sam molesto

- Levanta que me aplastas...

Sam se levantó pidiendo perdón pero no logró acabar la frase al ver el cuerpo de su hermano desnudo delante suyo. Dean le pasó la mano por delante de la cara y al final se dio cuenta de que se había quedado parado. Se volvió a estirar y siguió durmiendo. Dean se levantó y fue a ducharse. Ahora ya no había marcha atrás, lo había hecho, se había follado a Sam, a su inocente y dulce Sammy o a la fiera de Sam...Porque cambiaba mucho. Cuando estaban en algún lugar público siempre era "don cosas dulces y cursilerías" pero en la cama...Dean se derritió al recordarlo, era increíble...

Tendría que controlarse porque ahora quería volver a follárselo una y otra vez hasta morir de agotamiento. Eso le hizo acordarse de una cosa que le explicó Sammy en sus momentos de "chico Stanford" un día que iban en el Impala y él estaba comiendo un helado relleno de caramelo.

Flashback

Él iba conduciendo y lamiendo el helado...le encanta el caramelo y no podía reprimir algún que otro gemido. Sam se quejaba de él, que si vas a manchar el coche que si eres un obseso de la comida...

- Tranquila nena que no te voy a manchar, no le escuches...shh - dijo Dean al coche acariciando el volante. Volvió a lamer el helado y le dio un mordisco- Mmmmm...dios...esto esta buenísimo...

- Estás loco, apuesto a que si te dieran más helados te los comerías todos aunque reventaras...

- Hum...tal vez...si son de caramelo...- dijo Dean volviendo a lamer el helado.

- Eres como las ratas de ese experimento...

- Me estás llamando rata?-se quejó Dean

- No, sólo digo que...mira...un científico quiso investigar y puso a una rata en una caja con dos botones, uno servía comida y el otro le daba una pequeña descarga de placer, similar al orgasmo humano- Decía Sam mientras Dean sonreía, no le importaría tener un botón de esos...- Y bueno, la rata presionó el botón de placer, dejando el de la comida olvidado y le dio tantas veces que se frió el cerebro. Y tú eres igual, sólo que el botón de la comida y del placer son el mismo en tu caso...

- Eh! no te metas conmigo! Apuesto a que si tu tuvieras ese botón lo presionarías unas cuantas veces, eh? A lo mejor así se te quitaba ese humor...- dijo Dean ganándose una colleja por parte de Sam.

Fin del fashback

Pues él había encontrado ese botón y quería presionarlo en todo momento. Su botón era Sam...Quería volver a la cama y enfundarse de nuevo en ese cuerpo que lo traía loco para hacerlo gemir como la noche anterior. Pero su maldita responsabilidad y su sentido común le decían que eso era mala idea. No quería tener un hermano demonio, además en el libro ponía que el plazo habitual era de uno dos a tres meses dependiendo de lo frecuente que se "alimentara al demonio".

Se duchó y salió a hablar con Sam, pero este seguía dormido, así que decidió irse a dar una vuelta. Sam despertó y buscó por Internet algún nuevo caso para, en cuanto llegara Dean, poner rumbo a la carretera. No podía concentrarse en la pantalla, recordaba la noche anterior y le parecía una de su fantasías, no parecía real, pero lo era pensó llevando la mano a su trasero. Pensar que Dean había estado allí dentro...Sam meneó la cabeza y se puso a buscar información. En Springfield (Illinois) podría haber algo interesante.

- Hey, buenos días princesa...-dijo Dean al entrar.- tenemos ruta?

- Sí.

- A dónde vamos? -preguntó Dean sentándose al lado de Sam.

- A Springield-dijo Sam, no sabía porqué pero estaba seguro de que Dean haría alguna broma.

- Bien, vayamos a ver a los Simpsons!-dijo Dean mientras comenzaba a recoger la habitación.

- Dean...vamos...no seas crío. Ve recogiendo que iré a pagar el día extra que nos hemos quedado, que sino se mosquearán con nosotros.

Sam salió de la habitación y regresó a los cinco minutos quejándose porqué el dueño le había echado bronca por tardar en irse, decía que no sabía que mierdas hacían todo el día en la habitación pero que eso no era un hotel por horas y adornó el final de la frase con un susurró que Sam interpretó como "maricas". No entendía porque siempre la gente acababa pensando lo mismo...vale, tal vez ahora tuvieran algo de razón pero antes no, y incluso entonces siempre pensaban lo mismo.

Dean rió ante los comentarios de Sam pero cuando este le dijo que los habían llamado maricas Dean intentó salir de la puerta dispuesto a pegar al propietario pero Sam lo agarró de la cintura y le dio un beso en la nuca, eso pareció calmarlo y refunfuñando acabó de preparar la maleta.

Cargaron las maletas en el Impala y pusieron rumbo a Illinois.

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Llevaban ya un mes de un lado a otro y ya habían lidiado con todo, un poltergeist en Illinois, un vampiro en Knoxville, o una maldición en Iowa eran algunas de las cosas contra las que habían luchado en ese mes. Pero aún no sabían que le pasaba a Sam, bueno, mejor dicho Sam no sabía que le pasaba. Y Dean cada día estaba peor, dentro de un mes tal vez su hermano fuera un demonio...y, seguían teniendo sexo.

No lo podía evitar, lo máximo que había aguantando sin follarse a Sam habían sido cinco días. Y al final Sam estaba tan desesperado que lo había asaltando mientras dormía. Él se había levantado notando un cuerpo junto al suyo, Sam lo estaba masturbando y haciéndole notar su erección, presionando la cadera contra su muslo.

Dean necesitaba ayuda, no de tipo psicológico ni nada así, sino ayuda de verdad, necesitaba a su padre, que seguía sin aparecer. Dean le había estado dejando mensajes en el contestador del móvil pero no había respuesta. No entendía cómo su padre podía estar indiferente a un mensaje en el que decía que su hijo estaba a punto de convertirse en un demonio.

- Sammy? – preguntó Dean, Sam se removió en el asiento del copiloto- Creo que se donde tenemos que ir...vamos a ir a ver a Bobby, tal vez él sepa algo de lo que te pasa o de papá...

- Hmm...vale...-dijo Sam y siguió durmiendo.

Sam seguía teniendo pesadillas y premoniciones pero ahora también las tenía cuando estaba despierto, sus poderes se estaban desarrollando...Y eso lo hacía sentir mal, no sabía que significaban esas cosas que le pasaban ni porqué...

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Eos caminaba por la calle, había ido al motel a preguntar por los Winchester pero no había nadie llamado así allí. Al cabo de un rato probó describiéndolos y el propietario le dijo que se habían ido hace poco, no sabía hacia donde.

No sabía porque su amo le hacía vigilarlos...ese Sam debía ser muy importante como para tener que seguirlo. Tal vez tuviera que ver con el Plan Maestro...Con una barra de metal rompió el cristal de un coche y abrió la puerta. Le hizo un puente con los cables de debajo del volante y salió a la carretera en busca de alguien para llamar a su amo, necesitaba que le aclarara las cosas...

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Llegaron a casa de Bobby. Aún tenía muchísimos coches viejos delante de casa, Dean dudó que alguno funcionara...Sam se adelantó y llamó a la puerta. Ésta se abrió un poco dejando ver la mitad de la cara de un hombre de mirada desconfiada. Al ver que eran ellos quitó el seguro y los recibió con un abrazo.

- Hey Bobby, como te va?- preguntó Dean, más que nada por cortesía, ya que sabía que Bobby ya no cazaba mucho y había estado a punto de retirarse varias veces...

- No me quejo muchachos...que alegría veros de nuevo juntos. Sólo falta el viejo cascarrabias de John...-miro triste ambos y respondió a esa pregunta muda que le estaban haciendo-...lo siento chicos, pero no se nada...hace meses que vuestro padre paso por aquí, iba en busca de algo...algo grande, pero no me dio detalles...

Dean y Bobby hablaban mientras Sam se quedaba en el escritorio leyendo algunos libros en busca de algo que pudiera servirle para entender que le estaba pasando. Había muchísimas cosas que podían haber provocado eso en él pero algo le decía que esa vez que miró esa información sobre demonios no iba tan desencaminado. Había una cosa..pero no creía que pudiera haber sido eso...no podía creerlo...Dean! Se levantó furioso y fue hacia Dean que hablaba con Bobby. Lo cogió por la solapa de la chaqueta y lo estampó contra la pared.

- Porqué no me lo habías dicho?! Porqué has tenido que ocultármelo?! Sabías que me pasaba y no me lo has dicho! – gritaba Sam fuera de sí, no entendía cómo Dean podía haber sido tan...capullo.

- Sam...yo...-Dean no tenía palabras, nunca había visto a Sam de esa manera.

Una lágrima se escurrió por la mejilla de Sam, se sentía dolido. Seguro que Dean sólo se había acostado con él por obligación, para alimentar al demonio poco a poco evitando que se transformara antes de encontrar una solución...-...tú...tú...eres imbécil Dean...por eso me dijiste eso de "tus normas" no? No te quiero ver más...- dijo Sam con el odio en los ojos y salió corriendo de allí.

Dean se había quedado sin palabras, además con Bobby delante no quería decir nada que pudiera dar pie a que Bobby se enterara de su asunto...

- A que ha venido eso Dean? Ya me lo estás explicando muchacho...-dijo Bobby muy preocupado por lo que acababa de presenciar.

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- Así que "algo" pasó y desde entonces Sam necesita tener sexo?- preguntó Bobby

- Em...sí...pero dicho así suena muy normal. Sam es...bueno, es medio demonio. Algo se le metió dentro y le dejó parte de sí dentro de él y "eso" se esta desarrollando alimentándose de sexo...-dijo Dean sin especificar lo que ocurrió en el bosque o lo que hacía él para calmar a Sam.

-Hum...lo encerramos en la cabaña y que no se vea con nadie...

- Lo intenté, la semana pasada lo até a una silla en el motel, pero no se cómo se soltó. Y después de buscarlo lo encontré en un bar con una chica, no hicieron nada porque llegué a tiempo...-dijo Dean recordando la semana anterior. Había encontrado a Sam allí porque él se había negado a tener sexo con Sam esa noche entonces su hermano se había enfadado diciendo que si no lo soltaba rompería la promesa de no verse con nadie más.

Sam estaba harto de que Dean no quisiera acostarse con él todos los días y cuando Dean lo ató escapó para encontrar algo de "alivio" con otra persona. Dean estaba dolido por ello pero no podía culpa a Sam, esa cosa que tenía dentro era más fuerte que él.

Dean y Bobby estuvieron discutiendo sobre cómo curar a Sam hasta que se hizo de noche. Sam seguía sin aparecer y sin contestar al móvil, estaba desaparecido. Bobby probó de llamarlo él pero tampoco se lo cogía...Debía estar muy cabreado porque ni siquiera hacia eso en ninguna de sus grandes peleas con Dean. Dean se sentó en una silla de madera y se pasó la mano por la cara.

- Tan mal lo hago Bobby? Le oculto cosas que sé que le pueden doler o le pueden hacer daño, lo hago para protegerlo pero nunca lo consigo, siempre acaba todo igual...

- Paciencia, ya veras como el pequeño Sam volverá cuando se le haya pasado. Quédate esta noche si quieres y mañana si no ha llegado saldremos a buscarlo, esta bien?- dijo Bobby viendo la cara de preocupación de Dean. Sabía que había cosas que el muchacho no le había contado pero eso no era de su incumbencia.

Dean se estiró a dormir en el sofá, pero no conseguía cerrar los ojos por más de unos minutos. Cuando escuchaba algún ruido los abría y buscaba la sombra de Sam por toda la habitación. No podía dormir sabiendo lo mal que se sentía Sam, sabía que había querido decir con eso de "tus normas". Sam creía que él lo había hecho por obligación, que en realidad no lo sentía, no lo amaba. Y por culpa de eso no podía dormir, él amaba a Sam, con toda su alma, era su hermano pequeño y además...bueno estaban involucrados sentimentalmente también...

Intentando no llorar al final no pudo aguantar el sueño y se durmió. Pero despertó unas horas más tarde por el sonido de su móvil.

- Diga? Sam!! Dónde estas? Te encuentras bien?...- Dean acribillaba a su hermano con preguntas sin preocuparse de no sonar histérico y mantener la calma. Llamó a Bobby y corrieron hacia el Impala, Sam no estaba bien, estaba llorando.

Fin del capítulo

PD: Que os ha parecido?? Espero que os haya gustado!! Besos y gracias por seguir la historia!!