Bueno... esto se me ocurrio un mes antes de que se acabara la cuarta temporada y por culpa de mis paranoias...

Esto va a ser mi idea de como (no) termina la cuarta y de como (no) continua la quinta!!

Besos y que os sea leve!!

Disclaimer... leed atentamente, porque solo lo dire una vez y que sirva para el resto de capitulos... Supernatural no me pertenece, ni los personajes, ni los chicos (mas quisiera) ni nada de nada. No hago esto con animo de lucro (me arruinaria entonces), solo para divertirme y porque me aburro.

Va a ser un poco hurt, lo cual en mi es una novedad y esta vez, no va a ser de coña. Avisados estais!!

"Knowing the Dark Side"

Capitulo 1.

- La próxima vez que nos veamos, no dudare en matarte.

Parecía que fue ayer, pero la verdad es que ya habían pasado tres meses desde que oyera esas palabras. Tres meses desde la última vez que hablaron o se vieran y aun dolía como el infierno.

Todo paso tan rápido…

En un instante, estaban tratando de detener que se rompiera el último sello y al segundo siguiente, Lucifer estaba libre, él se encontraba en el suelo rodeado de sangre y su hermano era la nueva mano derecha del señor de los Infiernos.

¿Cómo había ocurrido eso? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Tantas preguntas para las que Sam no encontraba respuesta…

Se movió en la cama, inquieto y molesto.

Tres meses en casa de Bobby, recuperándose de las heridas recibidas y de la importante perdida de sangre. Casi no lo contaba.

Lucifer se encargo de sacarle toda la sangre de demonio de su cuerpo, para quitarle sus poderes, y el dolor que eso supuso fue tan insoportable que lo dejo hecho una piltrafa.

Eso y el disparo.

Dean le pego un tiro, directo al hombro izquierdo, antes de que le desangraran.

Le disparo sin pestañear siquiera, sin un ápice de duda. Lucifer se lo pidió y Dean obedeció. Así de simple. Y Sam aun no podía creérselo. ¿Qué se había perdido?

Antes de caer desmayado por la perdida de sangre y por el dolor, Dean le dijo esas palabras y se marcho con los demonios sin mirar atrás.

Dejando la batalla, a sus amigos, a su coche y a él.


Había sido el cansancio.

No es que se rindiera, es que no pudo más. Había un limite de dolor que una persona podía soportar y él lo sobrepaso hace años, antes incluso de ir al infierno.

Estaba harto, cansado de pelear, agotado de nadar contracorriente inútilmente.

Lucifer acabo libre a pesar de sus esfuerzos. Había vuelto a decepcionar a todos. Volvió a fallarles.

La presión le pudo. No podía seguir cargando con el peso de la salvación del mundo. ¡El no había pedido eso! ¡Solo era un tío normal!

Estaba hastiado de las mentiras de Sam, de que le considerara débil, de intentar protegerlo de un destino al que su hermano se lanzaba de cabeza gustoso.

Débil… Sam seguiría pensando que era débil, por rendirse.

Jamás entendió que no tenia miedo de Lilith, ni de volver al Infierno, ni de los ángeles, ni de Lucifer siquiera. Lo único que le aterrorizaba era ver a su hermano en el bando de los demonios. Sam no sabía una mierda sobre el Infierno. No tenía ni puta idea de lo que te hacían allí.

Y estaba tan cansado… solo quería dormir una noche sin pesadillas, sin culpa. No merecía ser salvado, lo dijo en muchas ocasiones, pero nadie le escucho. Era mejor regresar y seguir purgando por lo que había hecho.

Cuando Lucifer se coló en sus sueños y le hizo la propuesta, ni dudo.

Mil veces volvería a aceptar.

El por su hermano.

El y su alma y su obediencia ciega por Sam y sus poderes y su sangre de demonio.

Dean solo dijo una cosa.

- Que nadie les toque. Si les pasa algo, te matare yo mismo con mis manos.

Mil veces… y las que hicieran falta.


- ¿Dónde crees que vas?

- ¿Dónde crees que voy?

Estaban los tres en casa de Bobby. Llevaban ahí desde que Lucifer se alzo e, irónicamente, ni la casa, ni el desguace habían sufrido un solo ataque. Todo a su alrededor estaba prácticamente devastado. Donde ellos estaban, no.

Sam quería pensar que era cosa de Dean. El resto no eran tan optimistas. Andaban expectantes, aguardando el momento en que los demonios se aburrieran de jugar con ellos o de ignorarles. Tal vez es que no les consideraban un peligro.

- No puedes ir a buscarle, Sam. Es una perdida de tiempo. Te matara. – Castiel estaba como siempre, con su eterna gabardina y el traje negro arrugado, sentado en las escaleras del porche de Bobby.

- Me da igual. – el ángel le miro confundido. Las emociones humanas eran algo que aun no entendía.

El que fuera guardián de Dean ahora era un ángel renegado. Por capricho de su dios, aun mantenía sus poderes y su gracia, pero estaba desterrado en la Tierra, sin ayuda y sin posibilidad de regresar al cielo.

No es que Castiel quisiera volver. Tanto pasar tiempo con los Winchester había hecho que el ángel empezara a tener emociones. Se encariño con los hermanos y ahora no era capaz de dejar al menor solo, en medio de una guerra perdida.

Se sentía culpable por lo de Dean. Sabía que era en parte responsable de lo que había ocurrido, que lo pusieron tan al límite que al final acabo cayendo en el abismo.

Lo menos que podía hacer, a su entender, era proteger lo único que a Dean le importaba. Su hermano pequeño. Porque Castiel estaba seguro de que eso no había cambiado.

- El que te suicides no va a cambiar las cosas.

- El quedarnos escondidos aquí hasta que Lucifer decida acabar del todo con el mundo, tampoco va a cambiar las cosas.

- No estamos escondidos. Hay que saber elegir las batallas.

- Ya hablas como Dean. – el ángel sonrió a su pesar. – Me importa una mierda lo que hagáis, pero yo pienso ir a detenerlo. No me voy a quedar aquí, cruzado de brazos esperando el Apocalipsis. – Bobby salio de la casa, alertado por el ruido. Sam no pudo evitar bufar disgustado. Así no había manera de irse discretamente.

- Sam, hace solo un día que pudiste levantarte de la cama. Aun no estas en condiciones de salir de caza. Mucho menos de enfrentarte a los demonios que rodean a Dean sin tus poderes.

- Tengo todo un arsenal en su coche. – repuso, encogiéndose de hombros.

- No lo dices en serio…

- Oh, si que lo digo en serio. ¿Dónde ha sido el último ataque? – por un segundo pareció que Bobby iba a replicar alguna cosa más, pero lo que fuera se lo acabo callando.

El viejo cazador entró a la casa y salio minutos después con una carpeta llena de papeles.

- Aquí esta toda la información sobre los ataques en los que creemos que ha estado involucrado tu hermano. Desde el primero al último, hace un par de días. – Sam cogió la abultada carpeta, asombrado. ¿Tantos? Dios… Dean… - Esta todo. Señales, premoniciones, augurios… todo.

- Gracias, Bobby.

- No me las des. – gruño el hombre mayor. – Posiblemente te este mandando a tu muerte. – Castiel se levanto de las escaleras en las que había estado sentado todo el rato y se sacudió la gabardina, colocándosela bien.

- No lo mandas solo. – Sam negó con la cabeza.

- Tú no vienes. – el ángel sonrió levemente.

- Si que voy. Si no me dejas ir contigo por las buenas, me apareceré ahí por las malas.

Sam no sabía si reír o llorar. A buenas horas había echado el angelito sentido del humor… a Dean le encantaría…

Aferro con fuerza la carpeta y dirigió una mirada determinada al viejo cazador.

- Nos mantendremos en contacto, Bobby. Si detectas alguna cosa, llámame.

- La última actividad detectada fue en Wisconsin. Ve con cuidado. No olvides que ya no es tu hermano, Sam. – el pequeño frunció el ceño, pero no replico. Se volvió hacia el ángel, que lo miraba expectante.

- Ve al coche. Conduzco yo.

Continuara...