El lado oscuro

8. Azel

Tan solo quedaban dos semanas para que el demonio acabara tomando el control. Y cada vez era peor. Se desmayaba a menudo y se levantaba en lugares a los que no recordaba haber ido. El demonio estaba ganando fuerza y cada vez le costaba más contenerlo.

Es más, la semana anterior se había vuelto a revelar y sin poder evitarlo había matado a dos personas. Lo que más le dolía era que recordaba haberlo hecho pero no había podido evitarlo. Recordaba haber agarrado a ese hombre viejo por el cuello y haberle cortado la garganta con un gran cuchillo afilado, recordaba la sangre, brotado de la herida y manchando sus manos...había sido horrible. Se sintió como un espectador dentro de su propio cuerpo, hacía cosas y se movía pero no podía controlarlo.

Dean estaba, o fingía estar, muy seguro de poder encontrar una solución y hacer todo lo posible por evitar el sexo (al menos con Sam). Pero Sam no podía evitar tocar a Dean y cada vez que este salía con alguna chica le hervían las entrañas...era como si cada vez fuera más posesivo, tuviera más ira...seguramente se debía al demonio pero tenía celos de cualquiera que se acercara a Dean. Pero su hermano tenía razón, contra menos sexo menos oportunidades le daban al demonio de conseguir fuerzas para dominar el cuerpo. Tenían que ganar tiempo para averiguar como sacarlo de su cuerpo.

El teléfono sonó y Sam se lo arrebató de las manos a Dean.

- Eh! Que es el mío...-se quejó Dean desviando la mirada de la carretera y mirando a su hermano.

- Ya, pero estas conduciendo y podrías matarnos...– dijo Sam mirando a Dean-...y, haz el favor de mirar a la carretera-añadió descolgando el móvil.- Sí, diga?

" Sam? Soy Bobby. Esto...creo que he encontrado algo que nos podría servir pero te necesito aquí, esta en latín y..."

- En seguida vamos para allí.- dijo Sam antes de que Bobby terminara de hablar y colgó.- Dean, a cuanto estamos de la casa de Bobby?

- Porque? Que pasa?-preguntó Dean preocupado, su hermano estaba muy serio.

- Cree haber encontrado algo que puede servir para sacar al demonio, pero nos necesita allí cuanto antes.-dijo Sam, en cuanto terminó sintió como Dean pisaba el acelerador a fondo y el Impala ganaba velocidad.

Al llegar Bobby les abrió la puerta. Se lo veía más viejo y cansado que de costumbre. Tenía los ojos enrojecidos y unas pronunciadas y oscuras ojeras bajo éstos, seguramente se debía a que no había dormido en toda la noche tratando de encontrar algo para ayudar a Sam. Dean lo miro agradecido. Para Bobby Sam era como un hijo, por sangre no tenían ningún lazo pero Bobby los conocía desde pequeños.

Cuando John salía a alguna cacería peligrosa dejaba a Sam y a Dean con él. Aún recordaba la emoción de Sam al llegar a la casa llamando a su tío Bobby. Una sonrisa se formó en su cara mientras iba a la cocina a por un café para los muchachos.

A veces cuando él iba a cazar con John, Sam se ponía a patalear y Dean lo intentaba calmar diciéndole que irían a casa del tío Bobby a ver a su tía, y ella les explicaría historias sobre unos cazafantasmas que mataban monstruos malos. Cuando Bobby pensó en su mujer se le humedecieron los ojos. Seguía sintiéndose culpable por lo que le había pasado. La echaba de menos, ella era la única familia que había conocido pero gracias a esos chicos volvía a sentir que tenía a quien proteger. Esperaba que John regresase algún día, esos chicos necesitaban ver a su padre y cerciorarse de que estaba bien.

Se sentó en el sofá y les entregó las tazas. Luego buscó en una pila de libros que había en la mesa junto al sofá y sacó uno de los que parecían más viejos, tenía la tapa verde y dorada. Lo entregó a Sam.

- Está en latín. He traducido una pequeña parte pero mi latín está muy oxidado. Si pudieras echarle un vistazo...tal vez nos sea de ayuda para averiguar como solucionar lo tuyo.-dijo Bobby

Sam abrió el libro, era muy antiguo, y estaba repleto de cánticos y conjuros oscuros. Dijo que le llevaría tiempo. Pasó toda la mañana anotando frases o fragmentos del texto que podían servirle. Había muchísimos rituales demoníacos, tradiciones y cánticos en latín, todos relacionados con demonios o magia oscura.

- Hey Bobby.- llamó Sam- Dónde conseguiste este ejemplar?

- Tu padre lo encontró en una antigua librería en un pueblecito cercano. Estaba seguro de que el dependiente ni siquiera sabía que era en realidad. Has encontrado algo muchacho?

- Bueno, sí y no.- dijo miando a Bobby, Dean se acercó y se sentó a su lado para escuchar.- A ver, es complicado. Se supone que un demonio me ha tenido que poseer para dejar un demonio en mi interior y así hacer que este pueda crear un enlace necesario con mi cuerpo. Y bueno, si repasamos la historia fue esa noche en el bosque así que en poco tiempo cumplirá el plazo y el demonio tomara control de mi cuerpo.- terminó Sam respirando pesadamente.

- Y no hay manera de...- comenzó Dean

- No lo sé. Por el momento no pone nada de como invertir el proceso. Investigare un poco más y espero encontrar algo.- dijo Sam volviendo a mirar el libro mientras se pasaba la mano por el pelo, agotado de tanto leer. Bobby fue a la estantería llena de libros y se puso a buscar.- Dean, podrías hacerme un favor?- preguntó Sam mirando a su hermano, que sonrió - Me traerías un café?

Dean asintió y fue a la cocina a preparar un café para Sam. Escuchó la puerta abrirse y se alarmó. Pero al salir al pasillo se dio cuenta de que sólo había sido Bobby.

- Sam...- llamó Dean des de la cocina.- Sabes a donde ha ido Bobby?

- No. Ha salido? Voy a mirar.

Sam se levantó y fue hacia la puerta. Al salir al rellano, sin darse cuenta rompió la línea de sal que había en la entrada principal, y se puso a llamar a Bobby. Se aventuró a meterse entre las hileras do coches, no veía demasiado pues estaba muy oscuro pero oyó a Bobby hablar. Había oído algo y había salido pensando que podía haber alguien espiando.

Bobby se acercó a Sam y le dijo que entraran que hacía frío y estaba oscuro. Sam accedió pero Bobby parecía asustado, nervioso. Al entrar cerraron la puerta y Sam fue directamente a la cocina a hablar con Dean. Tenía un mal presentimiento...

- Dean.- susurró Sam a la oreja de su hermano.- Creo que esta pasando algo raro. Podrías ir afuera y mirar que no haya nada extraño? Creo que a Bobby le ha pasado algo afuera.

Dean salió con la linterna y se puso a buscar algo fuera de lo normal. Azufre o cosas así pero no encontró azufre, sino un cuerpo de una muchacha inconsciente tendido en el suelo. En su mente miles de alarmas se dispararon y oyó gritar a Sam en la casa. Había ido muy lejos pero saltando por encima de los coches y corriendo como si le fuera la vida en ello logró llegar a la casa.

Bobby había cogido un cuchillo y sujetaba a Sam por el cuello, poniendo el cuchillo cerca de la piel.

- Quien cojones eres!?- preguntó Dean a ese ser que ocupaba el cuerpo de su amigo.

- Tengo la vida de tu hermano en mis manos y sigues siendo tan gallito como siempre, no esperaba menos de un Winchester. Eres clavadito a tu padre, esa apariencia tan masculina, esa manera de actuar...rudo y frío, evitando los sentimentalismos...todo un soldado, Dean - dijo mientras sus ojos se teñían de negro.

- Que sabes tu de mi padre? Contesta!- Dean perdió los estribos

- Sé muchas cosas, sobre tu padre...sobre ti...sobre Sammy...sobre lo que le pasa...- la cara de Bobby adoptó una expresión tanto macabra, debido a una sonrisa bastante extraña, era raro pues no acostumbraba a sonreír y esa expresión se le hacía ajena a su cara.

- A que has venido?- preguntó Dean tratando de calmarse

- Vengo por Sammy, como bien sabrás dentro de poco será...uno de los nuestros y, bueno, mi amo requiere su presencia.- dijo el demonio

- Como te llamas maldito demonio!? Y de que amo hablas? - gritó Dean, quería saber su nombre por si escapaba poder encontrarlo y matarlo con sus propias manos.

- Azel. Bueno, no te entretengo más, yo y Sam tenemos que...acelerar su proceso, tu ya me entiendes eh Dean...ya me dijo un pajarito que os lo habéis estado pasando bien...no sabía que te gustaba hacer ese tipo de cosas cazador. Y encima con tu hermano...tu padre estaría orgulloso...- dijo el demonio poniendo expresiones muy teatrales.- Bueno si me permites...

Bobby se dirigió hacia la puerta pero Dean se colocó delante.

- No pienso dejarte salir con mi hermano- dijo Dean sintiendo como comenzaba a dominar la situación

- Tengo ayuda sabes? No tardara en encontrar la manera...- dijo Azel. Dean lo miró inquisitivamente- Sólo te diré que si ves a alguien en el suelo, aparentemente inconsciente debes cerciorarte que en realidad lo esté.- dijo el demonio, a continuación cogió aire y gritó un nombre muy fuerte. Eos.

Dean lo miró a los ojos negros. Cuando vio a la chica había pensado que estaba inconsciente pero acababa de darse cuenta de que no lo había comprobado. Se maldijo por ello pero no tuvo tiempo para pensar pues la puerta se abrió a sus espaldas y sintió un pequeño cuerpo que se pegaba a él agarrándolo del cuello por detrás.

Se giró y vio a una muchacha que se aferraba a él tratando de ahogarlo pero no tenía mucha fuerza y pronto pudo cogerla de las manos. Azel aprovechó el momento para soltar a Sam y golpear a Dean en la cara. Cuando cayó al suelo le pasó el cuerpo de Sam a Eos y ella lo arrastró fuera de la casa poco a poco, pues Sam pesaba mucho y el cuerpo que ocupaba tenía poca fuerza.

Le goteaba sangre por la comisura de los labios pero no le importó el dolor punzante que sintió al caer al suelo, volvió a levantarse y se abalanzó sobre Azel, no quería dañarlo porque ocupaba el cuerpo de Bobby pero si en algún momento abandonaba su cuerpo actual y poseía otro lo mataría.

Inmovilizó a Azel y lo arrastró hasta el salón. Lo dejó caer en el suelo pero enseguida se levantó e intentó arremeter contra él pero rebotó en una barrera invisible y cayó al suelo de nuevo. Enfadado miró al techo y vio un círculo pintado en él. Lleno de símbolos antiguos, una trampa...

Se puso a gritar pero no podía salir, gritó con todas sus fuerzas mientras veía a Dean alejarse hacia la entrada. Azel estaba atrapado y no podía salir de allí a menos que lo sacaran así que ahora era momento de ir a por Sam. Salió corriendo hacía los coches aparcados esquivándolos y sorteándolos mientras buscaba a Sam, estaba aterrado, tal vez Eos se lo hubiera llevado lejos...se moriría si no lograba encontrarlo a tiempo.

Escuchó un grito a lo lejos y siguió corriendo como si le fuera la vida en ello. Adivinó unas figuras entre la oscuridad. Si en ese momento su hermano no estuviera a punto de morir o ser secuestrado tal vez hubiera alabado un Chevrolet rojo que acababa de dejar atrás en su carrera por llegar hasta Sam. Jadeando se apoyó en un coche cerca de esas figuras. Sam estaba de pie y la chica en el suelo.

Dean miró la escena asustado y se acercó a su hermano, pero cuando se giró hacia él su corazón se paró. Sam le miraba con los ojos oscuros como la noche que los rodeaba. Dean cayó de rodillas en el suelo y sollozó, tanto esfuerzo para nada...Llamó a Sam y, entre sollozos y entre lágrimas, pudo adivinar como su hermano se agachaba a su lado y lo cogía de la cara.

De repente sus ojos volvieron a la normalidad y se desplomó en el suelo. Con prisas cargó a su hermano en brazos y lo llevó hasta la entrada de la casa, luego volvió a por la chica. Pensó que tal vez hubiera sido mejor llevarla a ella primero por si se había escapado pero seguía allí. La cargó en brazos, era mucho más pequeña y ligera que Sam, su espalda agradeció que no pesara tanto. La dejó con cuidado en la entrada y cargó a Sam hasta la cama.

Le dio un tierno beso en los labios y volvió sobre sus pasos a por Eos. La arrastró hasta el salón y maldijo por todo lo alto. Bobby estaba desmayado y fuera del círculo de protección. Miró a conciencia el círculo y advirtió una fina grieta en un lado, sólo eso bastaba para que se anulara la protección. Recurrió a algo chapucero y mal hecho pero era una urgencia reparar el círculo. Se subió en una silla y con un rotulador permanente pintó la línea rota.

Lanzó a la muchacha dentro y se arrodillo cerca del cuerpo de Bobby, rezó por que aún estuviera vivo...Lo llevó al sofá y lo zarandeó suavemente, nada. Le tomó el pulso y sonrió, ese tipo era más resistente de lo que aparentaba, pues su corazón seguía latiendo, aunque débilmente. Cuando se iba a levantar oyó un débil quejido y un murmullo, pero no entendió nada. Se acercó más a Bobby y oyó unas palabras, susurradas pero que le llenaron los ojos de lágrimas: lo siento.

- Bobby, amigo, te pondrás bien. Ahora descansa, voy a ver a Sammy y luego os traeré algo de beber, un caldo caliente os irá bien...- dijo Dean mientras se levantaba para ir a la habitación donde estaba Sam.

Mentiría si dijera que no estaba preocupado pero una vaga sensación de calidez y tranquilidad había nacido en su interior al ver los ojos de su hermano de nuevo. Se sentó en el borde de la cama y lo saludo con un hola y una sonrisa.

- No quería hacerlo...pero...no pude evitarlo- dijo Sam con cara de dolor. Tal vez se había lastimado y él ni siquiera lo había comprobado.

Levantó la camiseta de Sam y pasó sus manos por encima del pecho, analizó los brazos y las piernas...

- Dean...estoy bien...-dijo Sam apartando las manos de Dean y sosteniéndolas entre las suyas. Dean sonrió pero su cara se volvió seria de repente.

- Sam, si te cuesta mucho no contestes pero...qué pasó allí afuera? Estabas trans...transformado...pero volviste a la normalidad y te desmayaste.- dijo Dean elevando la cabeza de Sam y sentándose de manera que quedara sobre su regazo.

- Yo me encontraba débil, ayer comí muy poco. Una ensalada y algunos M&M's...- Sam esbozó una tímida sonrisa, miró a Dean acariciarle el pelo, le encantaba estar así.- Y bueno supongo que al demonio le fue fácil tomar el control. Pero no te preocupes, es poderoso pero aún no lo suficiente.

- Me alegro que digas eso, porque pensé que te había perdido. Cuando vi tus ojos negros...pensé que ya te había perdido...y no quiero hacerlo. Te necesito más de lo que imaginas pequeñín.- dijo Dean pellizcándole los mofletes a Sam.- Voy a ver como esta Bobby...-comentó mientras se levantaba, pero al ver la cara de preocupación de Sam añadió...- Bobby está bien, solo que...un poco agotado. Y arrepentido...

Se dirigió al salón y vio cómo todo seguía igual, Bobby en el sillón durmiendo y la muchacha en el círculo. Fue a la cocina y comenzó a rebuscar en los armarios y cajones intentando encontrar una olla para hacer algo de caldo. En la despensa Bobby tenía algunos sobres de sopa pre-cocinada.

Cuando ya estaba hecha la sopa repartió el contenido en dos cuencos iguales, primero fue al salón y despertó a Bobby. Ahora ya tenía mejor cara que antes, le acercó el cuenco a los labios sujetándose la cabeza un poco adelante. Bobby bebió la sopa con avidez y cuando el cuenco estuvo vacío volvió a dormirse.

Sam, en cambio le cogió el cuenco de las manos y comenzó a beberlo poco a poco, mientras oía como Dean le contaba la historia de esa noche. Cuando mencionó a la muchacha y dijo que la tenía retenida Sam hizo el amago de levantarse pero un dolor en el costado se lo impidió.

Dean le ordenó que se quedara quieto e intentara no moverse. Se levantó y fue a ver a su prisionera. Al mirarla no pudo reprimir un pensamiento, no entendía como dentro de una muchacha tan dulce podía haber un demonio tan sanguinario. La llamó insistentemente pero la chica no respondía

Él se sentó en el suelo, delante de ella y siguió llamándola de vez en cuando hasta que vio cómo la chica movía los dedos y comenzaba a abrir los ojos. Los ojos negros lo miraron fijamente y un escalofrío recorrió su cuerpo, como odiaba esos ojos.

- Bien, Eos...porqué Sam? Porqué no otra persona? Contesta!- dijo Dean.- No importa que seas una muchacha indefensa, si tengo que matarte lo haré...- amenazó mientras le enseñaba el libro de exorcismos. La chica sonrió y comenzó a hablar.

- Mi amo tiene planes para él, y para muchachos como él...recuerdas que un día te dijo que tenía sueños premonitorios? Y que luego estos también sucedían de día? Sammy es un psíquico...es un chico muy especial, y mi amo lo quiere. Tiene un potencial increíble. Imagina, si ya es poderoso ahora...cuanto poder podrá alcanzar siendo un demonio?

Dean temblaba de ira...como podía saber ese demonio que su hermano tenía premoniciones? Sam sólo se lo había confesado a él, y aunque ya hiciera tiempo de aquello aún le asustaban...miró a la muchacha y siguió preguntando.

- Como puedo anularlo? Como puedo hacer que Sam no acabe siendo un ser tan despreciable como tú?

- Me ofendes...estaba colaborando pacíficamente pero si me insultas tendré que sacar la artillería pesada...por cierto...y Azel? Ese tipo ya no esta poseído, no?

- No, tu amigo escapó, no sabemos como pero se marchó. Ahora responde.

- Sólo hay una manera...tendrá que matar al demonio que hizo la posesión y dejó el rajh, la "larva" demoníaca como lo llamáis aquí arriba. Pero es peligroso, puede que tu hermano no logre matarlo, pues él es sólo medio demonio y su poder no es comparable al de un demonio completo..- dijo la chica mirando a Dean a los ojos. Dean intentó reprimir un gemido de desesperación pero no pudo hacerlo.

- Dime quién fue...- ordeno Dean poniéndose de pie.

- No, eso no puedo hacerlo. Si lo hago me matarán...- dijo la chica sonriendo.

Dean soltó un "muy bien" y abrió el libro comenzando a leer el texto...la chica gritó haciendo que Bobby y Sam se despertaran y Sam corriera hacia el comedor cayendo al suelo por el dolor. Dean sin hacer caso a las preguntas siguió leyendo. La chica lloraba y gritaba mientras se encogía en el suelo. Ese dolor la estaba matando...

- Dean vas a matar a Sam!! Para!!- gritó Bobby des de el sofá.

Dean paró y miró a Sam que se retorcía en el suelo con los ojos negros. Dejó caer el libro al suelo y fue hacia Sam, lo cogió y lo abrazó. Ni siquiera había pensado en ello, no se acordaba que Sam había reaccionado al exorcismo que intentaron hacerle...casi lo mata por segunda vez, por no pensar.

Dos gruesas lágrimas surcaron sus mejillas al tiempo que imploraba perdón y susurraba "lo siento" al oído de Sam. Bobby corrió a la cocina a por un poco de agua para Sam. Mientras Bobby llenaba un vaso Dean acarició los labios de Sam con el pulgar y lo besó tiernamente. Poco a poco el cuerpo de Sam dejó de convulsionarse. Sam notó como volvía a controlar su cuerpo, el dolor remitía y sus ojos volvían a su color natural.

La chica gemía del dolor, encogiéndose con las manos abrazadas sobre el estómago, y entre los quejidos susurró:

- Azel...fue Azel...-

Fin del capítulo