Entre en la casa que era de veras luminosa, tenía una puerta de madera y muchas paredes de vidrio. Salí del auto y Jacob me presto su chaqueta, Bella gruñó como siempre y Edward la miró desafiante. Edward entró muy en silencio porque tenía miedo de que apareciera uno de sus hermanos o sus padres.

- Y que estamos haciendo a…

- ¡Shh! –me dijo Edward sin dejarme terminar de hablar-.

- ¡¡¡Hola Edward!!!- dijo un chico pálido y alto con el pelo corto-.

- Ah, hola Emmett- dijo con desgano-.

- Y, ¿Quién es ella? ¿Es tu nueva novia? ¿Es tu amiga? ¿Dejaste a Bella? ¡¿Quién es?!

- Ella es Victoria, es una amiga y no, no es amiga de la Victoria que todos conocemos y odiamos.

- ¡¡¡Hola!!!- dijo una chica muy linda de pelo corto saltando-.

- Ella es Alice. Espero que te acostumbres, porque es muy…inquieta.

- Un placer.

- Gracias- estrechó mi mano-.

- El de ahí atrás es Jasper, no te recomiendo que te acerques mucho.

- ¿Por qué? Apuesto a que es genial.

Me acerque a el y el comenzó a caminar hacia atrás, como si no quisiera ni verme. Edward me tomó del hombro y me llevo hacia la gran mesa del comedor y me dijo:

- Mala idea.

- Oh, bien.

En la gran mesa estaban los padres por lo que pude ver, habían preparado una cena, seguramente sabían que iría.

- Ellos son Carlisle y Esme, ella es Victoria.

- Un placer conocerlos.

- El placer es todo nuestro- dijo Carlisle-.

- Gracias, son muy amables.

- Bueno, preparamos esto para ti- dijo Esme muy entusiasmada-.

- Gracias, pero, puedo saber ¿que hora es?

- Ah, si, son las 6:30.

- ¿Qué?

- Pues si, te estuvimos esperando.

- Bueno, pues quiero comer algo, ¿puedo?

- Pues claro- dijo Carlisle entusiasmado-.

- Bien- tome unos panecillos que había, estaban deliciosos, luego tome un poco de chocolate que había en una taza. Bella también comenzó a comer.

- ¿Ustedes no quieren nada para comer?

- ¡No!- gritaron en coro-.

- Bueno- dije un poco intimidada por el grito-.

- Tranquila, no te sientas mal querida, ¿quieres ir a dormir? Te ves muy cansada- me dijo Esme-.

- Si, por favor.

Me llevaron a una habitación con paredes blancas y una cama de dos plazas, en frente tenía una cómoda con un gran espejo. Ahí apoye algunas de las cosas que había podido guardar y me acosté a dormir. Me puse a pensar que pasaría cuando mis padres y mi hermana despertaran y no estuviera ahí.

- Duerme bien- me Dijo Edward y una extraña mano lo quitó de la puerta y se lo llevó.

Eso me tranquilizó, pero de un viaje tan largo necesitaba ir al baño. Le pregunte a Esme y me indicó, pero al ir no pude evitar escuchar unas palabras que me inquietaron.