Título: El lado oscuro
Autora: Boone
Capitulo 10: Sammuel Colt
Pairing: Dean/Sam, Sam/Dean
Rate: NC-17, NC-18....para variar Porn...
Advertencias: uf....em....un poco d todo, incest, violencia...nose...XD
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen y no obtengo beneficio económico alguno por esto.
Resumen: NO se que poner como resumen....ya ireis descubriendo de que trata...juju así hay más misterio!!
El lado oscuro
10. Sammuel Colt
Hacía dos horas que esperaban en el hospital y aún nadie les había dicho nada de su padre. Sam parecía al borde de un ataque de nervios y se paseaba de un lado al otro del pasillo rápidamente.
En cambio, Dean estaba constantemente preguntando a Bobby sobre eso que había guardado en la caja fuerte. Algo se traían entre manos Bobby y su padre, y él lo averiguaría.
La enfermera se acercó a Sam y le pidió por favor que se calmara y se sentara un poco. Se acercó a Dean y le dijo que su padre ya estaba estable pero que aún no podían pasar a verlo, que tendrían que esperar a que le hicieran algunas pruebas para comprobar que realmente ya se encontraba bien.
Para que Dean dejara de molestarlo Bobby le dijo que en cuanto volvieran a casa les contarían todo pero que hasta entonces parara de preguntarle. Varios minutos más tarde la enfermera les indicó que ya podían pasar a la habitación y que ya estaba todo bien.
"¡Azel! ¿Por qué tuviste que intervenir tan pronto?...Te dije muy claramente que dejaras hacer a Eos y, en caso de encontrarse en peligro o fracasar el plan, intervinieras" -dijo una voz provinente del cuenco de madera.
-Lo sé, amo, pero....
-"¿Pero? ¡Le dejaste inconsciente antes de que pudiera empezar! ¡Y habéis fracasado igualmente! No quiero excusas...¡¡Quiero a ese muchacho y lo quiero aquí ya!! ¿Me has entendido?" -gritó esa voz.
-S-sí señor....¿Y-y Eos?- preguntó Azel temeroso.
-"Déjale! Así aprenderá que debe ser más cuidadoso...Adiós."
La sangre del cuenco dejó de moverse y Azel se dejó resbalar por la pared y se sentó en el suelo.
Hacía un rato que habían entrado y aún no sabía que decir. ¿Qué se le dice a un padre cuando quieres disculparte pero no sabes como hacerlo? Se sentía confundido. John los llamó para que se acercaran y se sentaran cerca.
-Pa...papá...tanto tiempo, pensábamos que...-comenzó a hablar Dean
- ¿Dónde has estado tanto tiempo?- preguntó Sam con un tono demasiado frío.
- Hummf...aún me guardas rencor, ¿no? Sam... Lo siento, de verdad, no he estado ni un día sin lamentar aquella discusión. Tendría que haber aceptado que tu deseabas un futuro distinto, no debería haber sido tan egoísta y...
-No importa papá...yo también lo siento...- dijo Sam hipando mientras las lágrimas se escurrían por sus mejillas. Se acercó a su padre y lo abrazó.
-Mirad, hay algo que debería haberos dicho: estuve tras el demonio que mató a vuestra madre, pero... tengo demasiado orgullo para pedir ayuda y ese ha sido mi talón de Aquiles. Las heridas que tenía eran de unos vampiros. Tuve que enfrentarme a ellos por un arma....un revóver, concretamente.
-¿Por una pistola? ¿Tan sólo por eso?- preguntó Sam histérico.- Eso es lo que cogiste, ¿verdad, Bobby?-preguntó Sam girándose.
-Sí... -reconoció Bobby- tu padre me comentó hace algún tiempo que sabía donde estaba y que iría a por ella, pero fue entonces cuando desapareció. Y, bueno, y el otro día cuando lo vi...supuse que si había vuelto significaba que ya la tenía.
-Sam... Deja que te lo explique. No es una pistola cualquiera... Veréis, en 1835, Samuel Colt fabricó un revólver...para un cazador. Un revólver muy especial. Para él creó 13 balas, sólo trece. Ese cazador utilizó el arma y se dio cuenta de lo especial que era. La leyenda dice que...que puede matar cualquier cosa...
-¿Es por el demonio, verdad?-preguntó Dean ansioso.- Por el que mató a mamá...-
Al día siguiente volvieron a casa. John no estaba recuperado del todo, pero le habían dado el alta por falta de espacio. Al entrar, Bobby corrió hacia el comedor. La chica estaba dentro del círculo pero se la veía muy blanca y respiraba con dificultad. Con la llegada de John herido nadie se había acordado de Eos. Parecía enferma.
Mientras Bobby y Dean llevaban a su padre a una cama para que descansara, él se encargó de llevar comida a Eos. Entró y se sentó al lado de la chica, tenía fiebre y temblaba ligeramente. Estaba muy blanca.
La cogió en brazos y se levantó para llevarla a una cama. Pero al ir a cruzar la barrera se chocó contra ella. Nunca recordaba que ahora esas cosas le afectaban igual que si fuera un demonio. Resignado se sentó en el suelo hasta que Dean acabara de acostar a su padre y le dejara salir. Zarandeó suavemente a la chica tratando de despertarla.
Eos abrió un poco los ojos y se alarmó mucho. Se agarró a Sam como si le fuera la vida en ello y comenzó a gritar.
- ¿Dónde estoy? ¿Q-qué ha pasado? ¿Y Kevin?- gritaba desesperada. Luego miró a Sam y añadió mientras se apartaba de él y sollozaba- ¿Quién eres tú?
- Me llamo Sam. Apareciste desmayada entre los coches de delante de la casa...-Sam estaba alterado, ¿cómo le decía a la chica lo que pasaba sin que lo tomara por un loco?- ...y, bueno, has estado...inconsciente y...- la chica hizo ademán de levantarse, pero se volvió a caer, estaba muy débil.- ¿Estás bien?
- Me...me duele todo el cuerpo...y la cabeza...-susurró la chica con la voz quebrada.
Por suerte, Dean apareció antes de que la chica pudiese intentar cruzar la línea y, ante la insistente mirada de Sam, se subió en una silla y borró un trozo de la línea que cerraba el círculo protector, para, una vez hubiesen salido, volverlo a cerrar.
-Ha vuelto en sí, de verdad...-susurró Sam cuando pasaba al lado de Dean llevando a la chica en brazos. Dejó a la muchacha en la habitación e hizo una línea de sal en la ventana y otra en la puerta, "Nunca se puede saber cuando va a volver a ser lo que era antes. Bien hecho, muchacho", dijo Bobby.
Cuando la chica ya hubo comido y bebido, quedó dormida. Sam, agotado, se fue a ver a su padre y seguidamente se sentó en el sillón del salón.
-Hey, Sammy.-dijo Dean sentándose a su lado y pasándole el brazo por encima de los hombros.- Ha sido un día duro...pero, ¿sabes que? Papa me ha contado que quedan cinco balas en la Colt...¿sabes qué significa?
-¿Que cuando hayamos matado a Azel podremos matar al demonio que mató a mamá?
-Sí, pero aparte de eso...-dijo Dean. Se acercó a Sam y le susurró al oído- que podré volver a follarte hasta morir de agotamiento en cuanto me cargue al hijo de perra que te ha hecho esto...
Sam se giró sonriendo y besó a Dean. Tantos y tantos días sin probar sus labios...estaba tan necesitado, quería sentirle cerca pero no podía arriesgarse. Suspiró y echó la cabeza atrás, apoyándola en el respaldo del sofá.
Cuando ya era de noche y se sintió con fuerzas se levantó de la cama y poco a poco anuvo hasta el salón. Sus hijos se alarmaron al verlo levantarse tan deprisa, suponiendo que tendría que haber estado en reposo en el hospital dos días más.
Dean se rió con ganas y ayudó a su padre a sentarse con ellos en el sillón.
-Eres demasiado testarudo...
-Y tú un insolente...- dijo el padre sonriendo.
Sam pensó que si las cosas no salían bien...no volvería a vivir esa situación. Las pequeñas cosas, como estar los tres en el sofá y ver a su hermano y a su padre sonreír...eso era lo que realmente importaba...Giró la cara para que no le vieran a punto de llorar, pero Dean le cogió la cara y la giró para que le mirara a los ojos.
-Sammy...todo saldrá bien. Te lo prometo, cuidaré de ti.-dijo abrazándolo y dándole un beso en el pelo.
John se conmovió por la tierna escena. Pero tenía que pensar en alguna manera de poder matar al cabrón que le había hecho eso a su hijo, aunque tuviera que gastar todas las balas que tenía guardadas.
Se levantó y fue a ver a la única persona que podía ayudarles: Eos.
-Tú, ¿cómo te encuentras?
- Bien, mareada y con dolor de cabeza pero mejor...- "¡Mierda!", pensó John, el demonio seguía recuperándose y no se había mostrado todavía. Al estar tanto tiempo dentro de un cuerpo que se debilitaba no había tenido más remedio que "hibernar" hasta que el cuerpo recuperara parte de su fortaleza.
John salió de la habitación y llamó a Bobby, que estaba en la cocina.
-Sabes que tenemos que hacer que ese demonio vuelva a salir...es la única esperanza de Sam...
-Toma...-dijo Bobby mientras le pasaba a John un libro de exorcismos-...Voy a llevarla a una silla y la ataré.
-Chicos, traed a Eos de la habitación, no queda mucho tiempo y lo sabéis. Así que ésta es la única opción...
Una vez la chica estuvo atada y amordazada (pues no paraba de gritar) procedieron a leer el exorcismo. No pretendían sacar al demonio de dentro, sino hacerlo aparecer y hacerle algunas preguntas. Todo estaba listo, la chica en su sitio, es decir, bajo el círculo y Dean preparado para leer.
Ahora solo faltaba esperar que todo saliera bien...Sam se acercó a Dean y le cogió la mano..."Sólo espero que no diga nada de eso delante de papá...". Dean, que no había caído en "eso", pareció tensarse de repente. Se le había quedado la boca seca y se le había hecho un nudo en la garganta, le hubiera gustado que Sam no hubiese dicho nada, pues ahora su cabeza no paraba de inventar excusas para esa situación...y cada una peor que la anterior....
Llevó a Sam a la habitación del fondo y le puso unos tapones en los oídos para que no oyera el exorcismo, pues no quería que se volviera a repetir la situación de la última vez...
-Podemos empezar, Sammy está bien.
Como la vez anterior, en cuanto se pronunciaron las primeras palabras todo comenzó a temblar y la muchacha comenzó a revolverse en la silla. La chica respiraba rápido, pero el demonio no salía. Por alguna razón no salía de ese estado de hibernación...
Dean comenzó a gritar para que saliera pero sus gritos eran en vano. La chica respiraba pesadamente y se le iban los ojos. Parecía que si seguían iba a quedarse inconsciente. Dean se acercó y destapó la boca de la chica. Entonces un humo negro y espeso salió de la boca de la muchacha y entró en Dean, quien cayó al suelo desmayado.
-¿Dean? ¿Dean? ¡¡Responde!! – una voz desesperada sonó a lo lejos...
Abrió los ojos y vio a su antiguo cuerpo atado a una silla. No se movía...supuso que ya habría muerto. Cuando pasó tanto tiempo sin comer ni beber el cuerpo de la chica se debilitó de tal forma que decidió aguardar a que se fortaleciera, pero la chica no mejoraba, ya estaba en un estado muy grave. Así que, cuando hicieron el exorcismo y lo "arrancaron" de ese cuerpo corrió a invadir el primero que encontró, dejando el cuerpo de la muchacha...que, sin su fuerza dentro, murió.
Pero estaba muy bien, se sentía fuerte, lleno de vida...ese muchacho era fantástico. El mejor cuerpo que había ocupado hasta la fecha. Se levantó y miró a Sam que se tapaba la cara mientras muchas lágrimas corrían por sus mejillas y no paraba de sollozar.
-Maldito demonio....Dean....
-No os preocupéis por él, no le haré nada. Es más, cuando necesitéis hablar con él le dejaré hacerlo. Pero necesitaba un cuerpo nuevo, pues el que tenía, a pesar de ser fuerte ya no podía más...Además, así me aseguro de que no me matareis...
-Está bien-dijo John-, te dejaremos quedarte en el cuerpo de Dean mientras nos ayudes con ese tal Azel...cuando Sam vuelva a la normalidad tendrás que salir y serás libre de irte donde quieras.
-Acepto.
Sam parecía enfadado con su padre, ¿cómo podía permitir que ese demonio se quedara en el cuerpo de Dean? Se levantó y se fue a su habitación cerrando con un portazo.
Durante todo el día estuvieron planeando cómo cazar a Azel y destruirlo, pero Eos no parecía muy centrado, le costaba horrores controlar a Dean y a veces hacía o decía cosas que parecían más propias de Dean que de él. Dean era muy fuerte y de vez en cuando se imponía.
Tomaron un descanso para luego seguir el plan. Eos, atormentado, se fue al baño y cerró por dentro. Dean estaba revolucionado y su cuerpo lo notaba. Tenía tantas ganas de matar a Azel...le rogaba que le dejara ser él durante un rato, se lo estaba suplicando. Aceptó, no porque Dean se lo pidiera sino porque quería descansar.
Dean cayó al suelo y enseguida abrió los ojos. Que gusto volver a poder controlar su cuerpo por un rato. Estaba harto de vivir su vida como un vulgar espectador, y de que Eos lo controlara como a una puta marioneta. Además odiaba ver a Sam allí, delante de él, y no poder hacer nada, ni siquiera una caricia en la pierna por debajo de la mesa. A Eos le cabreaba que intentara imponerse pero él quería que su hermano viera que él seguía allí.
Pasó la mano por su entrepierna y notó el bulto que estaba creciendo al imaginar a Sammy. Sam estaba demasiado sexy, con esos vaqueros ajustados y esa camiseta blanca demasiado pequeña para él...Abrió el botón y la cremallera, metiendo luego su mano dentro de los bóxer. Estaba demasiado caliente como para continuar con la reunión sin antes disfrutar de volver a ser él mismo.
-Papá, ¿has visto a Dean? Digo a Eos...digo...¡vaya mierda! ¿Lo has visto?- preguntó Sam haciéndose un lío de nombres.
-No, no he visto a tu hermano...-dijo John caminando hacia la cocina.
Sam comenzó a buscar por toda la casa hasta oír resuellos en el baño. Sam se asustó pensando que tal vez Dean se había hecho daño o algo, pero al oír un leve gemido intuyó lo que estaba pasando. "¡Dean ábreme!", pidió Sam a través de la puerta.
Ésta se abrió y Sam entró corriendo y volvió a cerrar, para luego lanzarse sobre Dean.
-Eres tú, ¿no?- preguntó acercándose a los labios de su hermano.
-¿¿Crees que iba a dejar que ese demonio me metiera mano y te besara??- dijo Dean antes de devorar la boca de Sam.
-Mmm....no, no lo creo.-dijo Sam para luego comenzar a reír mientras miraba hacia abajo- ¿Es por eso que estabas tan distraído, mi querido hermanito? ¿Estabas caliente?- añadió antes de arrodillarse y comenzar a lamer la erección de Dean.
-Aahh...joder...Saaaaammy -Dean agarró a Sam del pelo y lo separó elevándole la cara para que lo mirara.- Tu...ya sabes...el demonio...- dijo Dean respirando entre palabras.
- Joder...Dean, no creo que por chupártela vaya a hacerse muy fuerte, ¿sabes? Además...hace mucho tiempo que no hacemos nada y me estoy desesperando sin ti...
Dean se acomodó y abrió las piernas para que Sam se pudiera colocar entre ellas. Sam lo miró, se mordió los labios sonriendo y bajo la cabeza para dar un beso en su vientre y hacer un camino hasta la erección. Dean gimió en cuanto Sam comenzó a dar lamidas y se la metió en la boca, succionando con fuerza.
Acariciaba la nuca de Sam y notaba cómo el vello se le erizaba, esa era una de las zonas más sensibles de Sam, le encantaba hacerle eso...Dean, sin poder aguantar más, se sentó en el suelo junto a Sam y comenzó a devorar su boca. La mano de Sam, mientras, se encargó de la erección de Dean.
Esa mano que acariciaba su erección lo estaba llevando a la locura. Sus caderas se movían al compás buscando más fricción mientras él no paraba de gemir bajo Sam, que se había colocado encima suyo. Dean tocó la entrepierna de Sam pero éste paró su mano en seco.
-Dean...creo que es mejor que no...ya sabes...me muero de ganas, pero, por prudencia...-dijo Sam levantando la camiseta de Dean y besando su pecho.
-Pero quiero hacerlo...Dios....Sammy...necesito tocarte, follarte y hacerte un millón de cosas que no puedes llegar a imaginar. Necesito sentir cómo entro en tu cuerpo, necesito poder arrancar gemidos de tu boca...-dijo Dean, mientras ponía las manos en el trasero de Sam y frotaba con ganas.
-Dean...joder, no digas eso...-Sam levantó a Dean y lo empotró contra la pared, girándolo para que le diera la espalda. Con la mano libre le bajo los pantalones hasta las rodillas arrastrando la ropa interior con ellos.- Creo que no te he dicho suficientes veces lo que me pone tu culo...
Dean gimió, su hermano tenía una voz tan...sensual. Sam lamió dos dedos y los enterró en Dean de una sola vez, ganándose un gemido por parte de él. Su respiración se aceleraba mientras intentaba controlar su excitación, no quería ir más lejos, pero le estaba costando mucho controlarse.
Su mano fue ganando velocidad hasta que Dean comenzó a gemir moviendo las caderas contra su mano. Entonces le dio la vuelta y lo miró a los ojos. Dean no iba a aguantar mucho más así que comenzó a masturbarlo rápidamente. Se abrazó a Sam y le mordió el cuello mientras se convulsionaba y se corría gruñendo bajito.
-Eres un bestia, me has hecho daño...-dijo Sam mientras se lavaba las manos.
-Mmmm....es tu culpa, si te pusieras una camiseta de tu talla no estaría cachondo todo el día...-dijo Dean levantándose y abrochando su pantalón.- Creo que es hora de dejarle salir...-concluyó Dean.
Sam le dio un beso y, de repente, todo se oscureció de nuevo. Otra vez volvió esa sensación de ser un espectador de su vida. Eos sonrió a Sam y le dijo: "Intenta no ponerte mucho esa camiseta...le pone mucho...y...tápate ese mordisco, no creo que a tu padre le haga gracia si os ve salir juntos de aquí...". Luego salió andando para seguir con el plan. Sam miró su cuello atentamente. Dean le había mordido demasiado fuerte y tardaría en irse.
Fue al cuarto y se puso un jersey de cuello alto, se moriría de calor, pero al menos no levantaría sospechas. Cuando ya estaban todos en el salón de nuevo siguieron trazando un plan. Acordaron actuar esa noche, cuanto antes mejor. Según Eos esa noche Azel debía "encargarse" de un cazador que su "amo" hacía tiempo que quería quitar de su camino. Se trataba de un viejo cazador que una vez había trabajado con John y Bobby en un caso hace muchos años.
Fin del capítulo
