Título: El lado oscuro
Autora: Boone
Capitulo 12: Sexo
Pairing: Dean/Sam, Sam/Dean
Rate: NC-17, NC-18....para variar Porn...
Advertencias: uf....em....un poco d todo, incest, violencia...nose...XD
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen y no obtengo beneficio económico alguno por esto.
Resumen: NO se que poner como resumen....ya ireis descubriendo de que trata...juju así hay más miesterio!!
El lado oscuro
12. Sexo
-De-Dean... no me dejes sólo... no te vayas... -sollozaba Sam débilmente, agarrando la mano de su hermano, que estaba sentado al lado suyo en la cama.
-Sam... Tengo que llevar a papá al hospital. Ayer no pude porque tuve que borrar nuestro rastro de casa de James... pero hoy... debo hacerlo. Papá tiene una pierna rota... -dijo Dean, intentando soltar la mano de Sam.
Sam estaba estirado en la cama, tapado hasta los hombros. Soltó la mano, pero rápidamente se agarró a la cintura de Dean repitiendo una y otra vez que se quedara. En ese momento Bobby llamó a la puerta y Sam se apartó de Dean, muy sonrojado.
-Dean, yo me encargaré de llevar a tu padre al hospital. Creo que deberías quedarte con Sam... Y me parece que no está dispuesto a dejarte ir fácilmente así que.... hasta luego –dijo Bobby. Luego salió de la habitación y cerró la puerta de nuevo. Al rugir el motor del coche se oyó un: -"Adios hijos, volveremos pronto".
-Bueno, al final te has salido con la tuya Sam... -
Dean suspiró y se estiró al lado de su hermano, que apoyó la cabeza en su pecho, y lo abrazó. Sam susurró un "sí" y se quedó dormido.
Esa noche había sido horrorosa: Dean no había podido dormir pensando que algo iba a pasar. No se había apartado del lado de Sam, preocupado por que algo malo pudiera pasarle. Pero, varias horas después de llegar a casa, Eos apareció de nuevo y le dijo que su hermano estaba mejor y se estabilizaría en unos días.
-¿Puedo hacerte una pregunta? –inquirió Dean, estirándose al lado de Eos en la cama.
-Claro. Dime...-
-Tú... ¿reviviste a Sam? –preguntó Dean, intentando encontrar la lógica a todo ese asunto.
-No lo reviví, sólo evité que muriera... Mira: cuando disparaste a Azel, el demonio de Sam había salido, pero al matar a su "hacedor" lo mataste también a él, pues todavía no había tomado posesión completa de Sam... Lo malo del asunto es que cortaste el proceso de simbiosis del demonio con el cuerpo de Sam, así que, al matar al demonio, Sam sufrió un paro cardíaco. Pero hiciste bien... unos segundos más tarde y tu hermano no estaría vivo. Yo sólo... quiero ayudar a Sam, está muy débil y mi energía lo ayudará a recuperarse más rápidamente.
-Gracias, Eos... Pero no entiendo por qué haces esto por nosotros.-preguntó Dean intrigado. Eos era un demonio y él sabía que los demonios siempre hacían las cosas por interés, para conseguir algo.
-Si te preguntas si quiero algo... pues sí... como cualquier persona en el mundo, todos queremos algo... pero si te preguntas si estoy usando a Sam para algún propósito...no. Tranquilo, tu hermano se recuperará y yo me iré a otro cuerpo. Aún hay cosas en las que os podría ayudar, pero no es momento de hablarlas ahora. Duerme Dean, estás muy cansado.
Entonces pudo dormir, pero fue un sueño muy ligero del que despertaba constantemente, girándose para mirar si Sam estaba durmiendo, pues se había metido en la cama con él. No soportaba estar lejos... pensar que había estado a punto de perderle le había hecho darse cuenta de lo mucho que lo quería y necesitaba.
Varias horas después de que Bobby y su padre se fueran al hospital, Dean se despertó al oír el sonido del móvil.
-Mmmm... ¿Diga? ¡Ah! ¡¡Bobby!! ¿Qué tal papá? -preguntó Dean.
-"Bien, bien... le están enyesando la pierna. Han dicho que va a tener que quedarse al menos un día en observación."
-Bueno, esta tarde iremos a verle... Ahora voy a hacer la comida y luego vamos para allí...
-"Bien... hasta luego... ¡Por cierto! ¿Cómo está Sam?"
-Mejor... Eos le está ayudando mucho... pero ahora está dormido -añadió mientras le tocaba el pelo.
-"Bueno... procura descansar tú también. Adiós." -Dean dejó el móvil en la mesita y se levantó a hacer la comida.
Sam se desperezó en la cama abriendo los ojos y sonrió. Su hermano estaba cocinando y olía de maravilla. Se levantó y poco a poco llegó a la cocina. Se apoyó en el marco de la puerta y saludó a Dean.
-Buenos días a ti también... -dijo Dean, dejando los cubiertos y girándose para saludarlo.- ¿Te encuentras mejor? –preguntó, dándole un beso.
-Sí... aunque sigue doliendo, pero no tanto... -respondió Sam abrazándose a Dean y enterrando su cara en el hueco del cuello. Dean sonrió y lo abrazó fuerte. Volver a tener a su hermano, al de verdad... en sus brazos... nada le hacía más feliz.
-Yo te curaré... -aseguró Dean llevando una manos al trasero de Sammy y acariciándolo con delicadeza. –Esta tarde te compraré una crema... para curarte – dijo Dean, acercando sus caderas a las de Sam, que levantó la cara sonrojado.
-De... Dean... tengo hambre... ¿Qué hay de comer?- tartamudeó Sam mirando a la cocina.
-Mmm... Yo pretendía comértela... pero no parece que te encuentres muy bien... luego de la visita tal vez... - dijo Dean, caminando hasta el cajón de los cubiertos y llevándolos a la mesa. Sam se agarró al marco de la puerta con las piernas temblando intentando calmarse. Si no se sintiera un poco débil estaría tirándose encima de su hermano...
************
Aparcó el Impala en el aparcamiento del hospital y salió del coche. Eos había decidido salir un rato, no quería que los médicos creyeran que Sam estaba enfermo y que lo internaran. Una vez en la habitación Sam, tomó posesión de su cuerpo y saludó a su padre.
-¿Cómo te encuentras, papá? -preguntó preocupado, pues su padre tenía aspecto muy cansado.
- Bien, hijo. Sólo estoy cansado... ¿Tú... estás... mejor?- preguntó con la voz temblando. Tenía miedo de la respuesta.
-Sí... tranquilo. He dormido bastante y me encuentro mejor... -respondió Sam-... Aunque aún... duele...
John cerró los ojos mirando a otro lado, aún estaba muy afectado por lo que había pasado el día anterior... pero se prometió actuar como si nada hubiera pasado hasta que estuvieran, él y sus hijos, preparados para hablar.
Había estado toda la noche dándole vueltas a lo que había dicho Azel... y tan sólo una palabra ocupaba su mente: INCESTO. No podía creer que fuera cierto y se lo había comentado a Bobby, pensando que éste le diría que sólo eran tonterías, pero al ver la expresión en su cara... Bobby lo sabía o sospechaba. Después de quejarse de lo mal padre que había sido y preguntarse qué había hecho mal, quedó dormido, aunque sólo fuera por unas horas hasta que llegaron los médicos para escayolarle.
Bobby, viendo la tensión que estaba creciendo, decidió comenzara hablar y hacer bromas. Y, aunque él y Sam ya reían y hablaban con normalidad, John y Dean seguían muy serios perdidos en sus propios pensamientos.
Después de un rato, Dean anunció que se iban a casa a descansar y que volverían al día siguiente. Sam se despidió y le deseó a su padre que le dejaran marchar al día siguiente a casa, para que pudiera descansar.
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Antes de ir a casa de Bobby, Dean tomó un desvío y paró en el centro del pueblo. Después de entrar en algunas tiendas, entró en el coche con una bolsa blanca de plástico que lanzó al asiento trasero.
-¿Qué has comprado?-
-Algo para curarte, Sammy... - dijo Dean, arrancando el Impala. Sam se estremeció en el asiento y miró a su hermano. Esa sonrisa lujuriosa le iba a traer problemas...
Llegaron a casa de Bobby bastante rápido y entraron directos a la habitación.
-Túmbate en la cama, y quítate los pantalones y los boxers –dijo Dean, mientras sacaba una cajita de la bolsa. La abrió y sacó un tubo de crema.
-Dean... prométeme que sólo vas a curarme... en serio, me duele... -dijo Sam mientras se quitaba los pantalones.
Se estiró en la cama, desnudo de cintura para abajo, notando las sábanas frías bajo su piel. Dean se estiró a su lado y notó la mano de Dean separarle las nalgas.
-Ohjoder... está... fría... -gritó Sam, enterrando la cabeza en la almohada.
-Ya se calentará... –respondió Dean, extendiendo la crema alrededor de la entrada de Sam con la punta de los dedos.
Iba haciendo círculos alrededor, presionando de vez en cuando, esperando a que a Sam se le pasara la sensación de frío para poder curarlo también... por dentro. Tanteó un poco con el dedo... Sam no se quejaba. Así que, poco a poco, fue introduciéndolo hasta que entró por completo.
-Ten cuidado... -advirtió Sam, elevando ligeramente las caderas para que a Dean le fuera más fácil.
Comenzó a hacer pequeños círculos con el dedo mientras Sam siseaba y soltaba algunos quejidos. No podía excitarse... Sam no estaba en condiciones de hacer nada, así que tenía que aguantar. Pero le era imposible, su hermano allí tumbado con las caderas elevadas... y él metiéndole un dedo por el culo... joder... y, ¡cómo se deslizaba!... bendita crema...
Era imposible... se estaba poniendo duro. Metía y sacaba el dedo con lentitud, tratando de hacerlo con delicadeza para que no le doliera a Sam, pero fue aumentando el ritmo y Sam comenzó a gemir bajito mientras mordía la almohada.
-Deaaan... ¿vas a curarme? ¿O a follarme con los dedos? Aclárate... -gimió Sam retorciéndose.
-Si no te importa, prefiero la segunda opción... -respondió Dean, sacando el dedo, volviendo a poner crema y dilatando el músculo ya con dos dedos. Despacio los fue metiendo hasta que entraron completamente. Sam estaba muy apretado y volvía a quejarse.- enseguida te acostumbrarás... –añadió, mientras se bajaba la bragueta con la mano libre y la metía dentro de los boxers. – Ahjoder... mmm...
Sam miró atrás y vio a su hermano tocándose mientras metía y sacaba los dedos cada vez más rápido. Él ya gemía, aún dolía, pero lo que le estaba haciendo Dean superaba cualquier cosa. Le pidió a su hermano que parara y se dio la vuelta, cogiéndolo de la camiseta y haciendo que se tumbara sobre él. Abrió las piernas y rodeó la cintura de Dean con ellas. Seguidamente comenzó a moverlas, rozándose contra Dean y gimiendo contra su cuello.
-Ohdiossaaam...-Dean cerró los ojos con fuerza durante un segundo, luego bajó sus pantalones con una mano y se dio la vuelta dejando a Sam arriba. Lamió sus dedos y los dirigió, de nuevo, al culo de su hermano. Sam, al ver las intenciones de Dean, pegó su pecho al de su hermano, elevando levemente el trasero para ponerle las cosas más fáciles.
Dean volvió a meter los dedos y Sam volvió a quejarse, no era que le doliera mucho, sólo le molestaba... Se separó de Dean y le sonrió haciéndole parar. Tenía algo en mente que su hermano sería incapaz de rechazar.
-Tengo una idea... espera... no hagas nada... –dijo Sam mientras se daba la vuelta colocando su cabeza enfrente de las caderas de Dean- Esto no lo hemos probado todavía... Antes dijiste que querías comérmela... y no te voy a negar eso...
-Eres un puto pervertido... –dijo Dean incorporándose levemente y lamiendo el interior de los muslos de Sam. -...pero me encanta que seas así...- añadió mientras daba cortas lamidas a la erección.
-Joder... calla y hazlo...-
Dean sonrió, él no era el único que lo había pasado mal con esto de la abstinencia, su hermano estaba incluso peor que él... Sujetó su miembro con la mano y comenzó a chupar poco a poco, escuchando cómo su hermano comenzaba a gemir a la vez que lo masturbaba a él.
La mano de Sam comenzó a ganar velocidad cuando Dean volvió a enterrar esos dedos en su interior. Ya no sabía qué hacía, ni qué decía... simplemente se había abandonado a sentir la lengua de su hermano en su polla y sus dedos en el culo...
Con el pulgar iba dibujando circulos en la punta cada vez que subía la mano, cosa que hacía que Dean soltara un gemido ahogado. Dean aumentó el ritmo con los dedos y con la boca y Sam se agarró a sus piernas con fuerza clavándole las uñas y gimiendo mientras movía las caderas. Se corrió convulsionándose y soltando un gemido ronco. Se dio la vuelta y comenzó a besar el cuello de Dean mientras susurraba su nombre una y otra vez.
Dean sonrió y agarró a Sam del pelo con suavidad, guiándolo hacia abajo. Cuando tuvo su cabeza entre las piernas miró a su hermano: sus ojos reflejaban lujuria, pura y dura. Coló una rodilla entre las piernas de Dean y las separó, luego se las hizo doblar para poder acceder mejor a su trasero.
Quería probar algo. Su hermano se lo había hecho alguna que otra vez, pero él nunca se lo había hecho a Dean. Trazó varios círculos con los dedos y los apartó de repente. Dean lo miró extrañado, pero vio como Sam se acercaba cada vez más a su entrada.
-Sam.... Sammy... ¿qué? ¡Ahjoder! – gimió Dean al sentir la lengua de Sam lamiéndole... justo ahí. Él se lo había hecho a Sam un par de veces, sabía que le gustaba y le hacía gemir como una puta, pero Sam nunca lo había intentado con él.
Se sonrojó cuando se dio cuenta de que estaba gimiendo como siempre lo hacía Sam... Se moría de vergüenza... Era una situación demasiado vergonzosa. Cerró los ojos con fuerza y se abandonó a merced de Sam, que lo estaba llevando a la locura con la lengua y los dedos.
-¿Te gusta, Dean? – le preguntó Sam, levantando un momento la cabeza, pero sin sacar los dedos de su trasero.
- ¡¡Ah!!... Sí... joder... ¡Sí!... Sigue... –
Sam continuó jugueteando con la lengua en la entrada de Dean, mientras notaba como éste se contorsionaba y gemía sin control. Entonces paró y se acopló a él, colocando su miembro entre las nalgas de su hermano y rozándose descaradamente.
-Sam... Métela... por favor... no puedo más...-
No esperaba que su hermano se lo pidiera pero en cuanto escuchó esas palabras... no pudo reprimirse y entró en él de una sola embestida.
-Ohdios... ¡Sam! –
Sam siguió embistiendo duro, cada embestida más profunda que la anterior, mientras besaba a Dean en los labios y el cuello, jadeando sin parar. Dean había le había rodeado con las piernas y lo sujetaba muy fuerte mientras movía sus caderas al compás.
Sam notó como Dean comenzaba a temblar y gemir, agarrándose fuerte a su espalda, y se corría mordiéndole el hombro. Él embistió un par de veces más y cayó exhausto sobre su hermano gritando su nombre.
-Joder... no puedo más... – susurró Sam, saliendo y estirándose a su lado mientras él le besaba el cuello.
-Ha sido increíble...- dijo Dean, con una sonrisa en los labios. Pero entonces oyeron un ruido de motor.
-¡Mierda! ¡Papa ha vuelto! –gritó Dean, corriendo hacia la ducha mientras Sam comenzaba a recoger todo el estropicio que habían montado.
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-Bueno, John...por fin en casa... – dijo Bobby, contento de que todo volviera a la normalidad.
-Sí... tengo ganas de ver a mis muchachos... – dijo, mientras Bobby aparcaba. De repente, sonó un potente gemido acompañado de las palabras: -"Ohdios, ¡Dean!". John creyó que iba a desmayarse y vio como Bobby lo miraba con preocupación.
¡Oh, Dios!... Sus hijos estaban... estaban... mancillando la casa de Bobby. Agudizó el oído, pero ahora ya estaba todo en silencio... ¿Por qué tenía que pasar esto en su familia? ¿Qué había hecho mal para que hubiera pasado eso?
Él y Bobby se encaminaron a la casa lentamente, rezando por no encontrar nada que... evidenciara lo sucedido.
Fin del capítulo
