Vida

Entro a su habitación del hotel como si fuera un huracán. Estaba molesta, enfadada, colérica... Todo iba en su contra. Se dejo caer en su cama y rememoro como había llegado a donde estaba ahora.

Todo comenzaba cuando aun iba a la universidad, ella estaba estudiando Ingeniería aeronáutica, siempre le habían gustado los motores, daba igual de que fuera, aviones, coches o motos, todo se centraba en unos patrones determinados, todo era organización, eso era lo que ha ella le gustaba.

En su curso era la única mujer, por eso era despreciada, creían que ella no pasaría ni del primer cuatrimestre por no ser un hombre. Tan solo hubo una persona que se acerco a ella desde el primer momento, Harry. Lo primero que le dijo fue que se alegraba de tener una compañera, que un curso entero de hombres no sabría si lo aguantaría. Era un joven dos años mayor que ella que había comenzado la carrera mas tarde por causas familiares, mas tarde sabría que vivía con sus tíos, que le odiaban y que había tenido que trabajar durante dos años para poder ahorrar el dinero suficiente para poder comenzar a estudiar lo que a el le gustaba ya que sus familiares se lo negaban.

Fue pasando los cursos, ambos sacaban las mejores notas haciendo que los demás estudiantes fueran respetando cada vez mas a Hermione. La castaña y el moreno se hicieron inseparables, los mejores amigos, aunque ella empezó a sentir algo más en esa relación, pero prefirió callarse, no quería que su único apoyo en ese mundo se alejara de ella, y así había seguido hasta ese momento.

Conocieron a Luna y a Draco por casualidad. En una conferencia sobre una compañía sobre ingeniería reconocida en todo el mundo, Malfoy corp., el director de esta, Lucius Malfoy, al terminar quiso hablar con los dos mejores de este curso, que fueron Harry y Hermione, para ofrecerles un trabajo en su empresa cuando su carrera finalizase. Junto al Sr. Malfoy estaba el hijo de este, Draco, un chico serio y poco hablador, estudiante de económicas y mejor alumno de esta.

Sin que nadie se percatase, una rubia se escabullo de la vigilancia y se acercó haciendo preguntas sin ningún signo de vergüenza al señor Malfoy. Los tres mas jóvenes se quedaron mirándola impresionados, en especial Draco, nadie se acercaba a su padre de esa manera y salía bien librado. Lucias la miro e impresionado por su descaro contesto un poco ausente las preguntas de la joven.

Al terminar todo ese barullo, Harry y Hermione se dirigieron a tomar algo para celebrar su futuro trabajo. Draco les pregunto si podría ir con ellos y así hablarían un poco mas sobre el trabajo, ya que el ya trabajaba en la empresa. Llegaron a un local cercano y se fijaron que en una mesa cercana se encontraba sentada la rubia, sola, y algunos comentarios poco agradables se escuchaban por encima del bullicio hacia su persona. Hermione sin pensárselo se levanto y se sentó a su lado, comenzando una conversación, los dos muchachos la siguieron. Descubrieron que era estudiante de periodismo y que no era muy bien reconocida entre sus compañeros por que era algo excéntrica y la mejor entre ellos lo que llevaba a envidias.

Así se conocieron los cuatro, así se hicieron amigos, y pocos meses después nació la pareja de Draco y Luna.

Cuando estaban en su ultimo año, y aun por causas poco comprensibles, Harry se metió a trabajar en una escudería mientras compaginaba sus estudios, Gryffindor, pues sus ahorros habían disminuido y necesitaba el dinero. Se descubrió que era un gran conductor, pero el niño bonito de esta era un pelirrojo, Ron Weasly, intentaba a todo precio no perder su puesto.

Hermione en apoyo de su amigo pidió trabajo como mecánica, siendo siempre eclipsada por Ginevra Weasly, quien había puesto sus ojos en el moreno y quería quitar la competencia a como diera lugar.

Ninguno de los dos aguanto mas esa situación. Ambos tenían su propio enemigo personal que les hacia la vida imposible. Y Draco salió en su ayuda.

El ya había terminado su carrera y en la empresa de su padre no hacia gran cosa, ya que al ser el hijo del jefe le hacia también ser el mimado, pero no por su progenitor, si no por los empleados que para querer tener contento al patrón hacían todo lo posible para que su hijo no se molestase en ningún problema, se aburría. Pidió a su padre una excedencia, suya y la de Harry y Hermione, que aunque no habían empezado a trabajar oficialmente habían participado en algunos proyectos, para crear su propia escudería de carreras. Lucius, pensando que un poco de acción no vendría mal a su hijo accedió, con la condición que en cinco años los tres volvieran a la empresa para continuar su trabajo.

Así nació Slytherin. Harry como piloto oficial, Hermione como la mecánica jefe, Luna se unió a la causa de su novio y amigos siendo la directora de prensa de la escudería, y Draco el presidente de la misma, convirtiéndose esta en muy poco tiempo en una de las favoritas gracias al empeño del moreno y a la publicidad dada por el rubio.

De esa manera llegamos a la actualidad, donde eran perseguidos por sus rivales, aunque la rival de Hermione era doble, dentro de su especialidad y en el terreno amoroso. Esa pelirroja perseguía a Harry y a el no parecía importarle en absoluto. Eso era lo que más le dolía a Hermione, el pasotismo del moreno ante ella cuando esa pelirroja diabólica estaba cerca.

Después de divagar en sus pensamientos durante no sabia cuanto tiempo, tirada en la cama de su habitación del hotel, miro al reloj y se dio cuenta que casi era la hora de la cena y ella no se había preparado en absoluto.

Se metió a la ducha y tras eso se dispuso a cambiarse con uno de sus mejores vestidos. Lo bueno de esa vida era que el dinero no les faltaba, Draco parecía un amuleto para atraer la riqueza, y ella se aprovecharía de eso, después de todo se lo ganaba estando varias horas del día debajo de un coche.

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Mientras tanto en el hall del hotel tres personas esperaba a la cuarta integrante del grupo. Harry y Draco iban vestidos con un elegante traje negro, Harry con una camisa blanca y corbata verde, y Draco con camisa negra y corbata roja. Luna iba enfundada en un hermoso vestido azul hasta los tobillos y su pelo recogido en un moño alto, Draco no podía dejar de mirar a su novia, ni esta a el.

- ¿Podríais tener la decencia de no hacer eso delante de mas seres humanos?- les pregunto Harry.- No es muy cómodo, ¿sabéis?

- No te pongas así.- le dijo Luna cuando pudo despegar sus ojos de los grises de Draco.

Harry solo pudo gruñir.

- No se como puede tardar tanto.- volvió a despegar sus labios el moreno refiriéndose a Hermione.

- Solo pasan 10 minutos de la hora que habíamos acordado.- dijo Draco defendiendo a su amiga.

- Demasiados.

- ¿Qué te pasa que estas tan enfadado?- le pregunto Luna.

- ¿A mi? Nada.

- Claro...- dijeron ambos rubios sin creer lo que Harry decía.

- Por supuesto que no me pasa na...- pero sus palabras murieron en los labios al ver como su mejor amiga bajaba por las escaleras con un vestido negro hasta las rodillas y sus rizos bien peinados dejándolos sueltos.

- Y la que faltaba ya esta aquí.- dijo Draco acercándose a ella y besándole la mano como todo un caballero.- Estas preciosa.

- Gracias.- sonrió la castaña.

- Parad o me pondré celosa.- bromeo Luna.

- Mi amor, tu eres la única para mi.- le contesto Draco cogiéndola por la cintura.- Pero no me importaría nada hacer un trío con estas dos hermosas mujeres.- rió.

- ¿Te crees lo suficiente para las dos?- dijo Luna.

- Podríamos probarlo. ¿Qué le haríamos si solo esta fanfarroneando Luna?- dijo Hermione.

- No se, no se. Ya pensaríamos algo cruel.- contesto esta.

- No seáis malas conmigo, era una broma.- se defendió el rubio.

- Lo sabemos mi amor. Pero he pensado que en vez de un trío, podríamos hacer un cuarteto e incluir a Harry en nuestra supuesta noche descontrolada.- le decía Luna mientras que los dos cogidos del brazo entraban al lujoso restaurante del hotel.

- Yo no me meto a la misma cama que Harry, me niego. Pensándolo mejor, te prefiero solo a ti en ella.- comento por ultimo el rubio haciendo reír descontroladamente a su novia.

Hermione se quedo en la puerta del restaurante mirando a Harry, quien no había dicho nada desde que ella había llegado.

- ¿Harry?- le llamo.- ¿Entramos?- y le ofreció una mano.

Este miro la mano y luego levanto la vista hasta que sus ojos se posaron en los castaños de su mejor amiga.

- ¿Ya no estas molesta por lo que fuera que lo estuvieses en el circuito?- le pregunto como un niño pequeño.

Hermione sonrió. Esa cualidad de Harry de parecer un niño ante ella en algunas ocasiones a pesar de ser un par de años mayor que ella la encantaba.

- No. No estoy molesta contigo, no podría.

Harry sonrió con esa sonrisa que iluminaba a Hermione. El hombre se acerco a ella cogiéndole firmemente de la mano y dándole un beso en la mejilla.

- No sabes lo que me tranquiliza oír eso.

Y cogidos de la mano se acercaron a la mesa donde Luna seguía riendo y Draco solo mostraba una curvatura en sus labios.

Esa era la familia que ellos habían formado. Así era su día a día, los cuatro felices, riendo, bromeando, queriéndose de distintas maneras unos a otros, pero siempre juntos.

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Hola!!! Si alguien estaba esperando la continuacion de este fic, siento mucho la demora. Entre que me fui un fin de semana a Paris, Entre los trabajos de clase, y la inspiracion que se habia quedado unas semanas mas en Paris de vacaciones no habia actualizado tan rapido como queria, los siento muchisimo.

Despues de tanto tiempo y no estoy muy convencida de este capitulo, pero bueno, espero que os guste de todas maneras y me dejeis un review.

Gracias por leerlo y mil gracias a los que me dejasteis vuestro apoyo en el capitulo anterior.

Un besazo para todos!!!