Suceso
Ya se encontraban en Londres, tres días después de esa maravillosa cena. Al día siguiente serian las pruebas de circuito y Hermione se encontraba revisando cuidadosamente el coche de Harry para ver que no tuviese ningún problema.
Se encontraba con la música a todo volumen, debajo del coche reparando pequeños fallos, mas por desgaste que por rotura en si.
Se encontraba tan concentrada que no se dio cuenta quien había entrado en el taller asignado para Slytherin, hasta que la música dejo de sonar.
Extrañada se deslizo de debajo del coche tras haber cambiado la ultima pieza. Lo primero que se encontró fue con una larga melena pelirroja que enmarcaba una cara con finas facciones y ojos azules.
- Hola Ginevra, ¿qué deseas?- le pregunto lo mas educadamente que pudo.
- Nada, solo venia a ver si estabas haciendo tu trabajo.- le contesto la otra con voz arrogante.
- Pues podrás comprobar que así es. Lo que no se es porque tu no lo estas haciendo con el coche de Gryffindor.
- No necesito hacerlo tan constantemente como tu, ya que al ser mejor mecánica mi hermano no tiene tantos problemas con su coche como el pobre Harry los tiene con este.
- Lo que tu digas.- contesto la castaña levantándose del suelo y dirigiéndose a lavarse las manos de la grasa del coche.
- ¿Y donde esta "mi" querido Harry?
A Hermione ese pronombre posesivo le sentó como una patada en el hígado. Harry no era suyo, no era de nadie, Harry era de Harry.
- No lo se.
- ¡Vaya! Ya veo lo que te importan tus compañeros de equipo que no sabes donde se encuentran.
- Ginevra, déjame en paz. No tengo porque estarlos persiguiendo en todo momento. Son libres.
- Si, y no sabes lo bien que me viene que Harry sea libre. Porque no esta atado a nadie, ¿verdad?
Esa frase fue suficiente para Hermione, no la soporto mas. Tiro el trapo que tenia en las manos al suelo y salió disparada del taller, dejando a una sonriente pelirroja disfrutando de su victoria verbal ante, la que según ella, no la llegaba a los talones, en ninguna materia, ni mecánica ni sentimental.
Se giro mirando el automóvil con ojos brillantes, su hermano se lo había pedido y ella aprovecharía las circunstancias.
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No la aguantaba, era insoportable, presumida, descarada y...y...grosera. La había amargado el día, ¿como un ser tan repulsivo podía estar sobre la tierra?
- ¡Herms, Herms!
Salió de sus pensamientos cuando escucho que la llamaban. Busco de quien provenía esa voz y se encontró a su mejor amiga.
- Hola Luna.- la saludo.
- Te llevo llamando un buen rato y tu ni caso, ¿en que pensabas?
- En nada interesante. Venia de revisar el coche.
- Se te nota.- dijo divertida la rubia al verla llena de grasa por todas partes.- ¿Esta todo bien?
- Perfectamente. Como siempre.
- Pues vamos a disfrutar del día y nos vamos tu y yo de compras. ¿Qué dices?
- Me apunto. Necesito despejarme la mente de visitas indeseadas.- contesto mientras se fijaba en que la pelirroja salía del taller y las saludaba con una sonrisa falsa, la mas hipócrita que se haya visto en la vida.
- Vaya, mal encuentro con la pelirroja diabólica.- dijo Luna.
- No lo sabes tu bien.
- Pues esto hay que arreglarlo. ¡Vámonos!
- Me voy a duchar y a vestir y nos vamos, ¿de acuerdo?
- Claro. Yo iré a decirle a Draco y a Harry que nos vamos a una tarde de chicas y que comeremos fuera, que no nos esperen.
- Vale, hasta dentro de 15 minutos.
Y se despidieron para dirigirse cada una a un lado del pabellón, para más tarde encontrarse y pasarlo bien.
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- ¿Lo has hecho?- se escucho una voz en las penumbras de la habitación de la pelirroja.
- ¿Tu que crees, Ron?
- Que eres mi hermana favorita.
- Lo se. Solo espero que a Harry no le pase nada grave. Eso no me vendría nada bien a mis propósitos.
- No te preocupes, yo solo quiero que pierda o se de un buen golpe para que no compita en la carrera. No que se mate, no quiero que me digan que soy un asesino. Además, un susto no le vendría mal a ese fanfarrón.
- Espero que sea eso solamente. Pero a mi todo esto también me vendrá bien, muy bien.
Y ambos hermanos se sonrieron con complicidad. Su plan ya estaba en marcha. Nada les pararía, y mucho menos nadie. La pelirroja se acerco a su hermano para darle un beso en la mejilla mientras depositaba sobre una de las mesas de la habitación un conjunto de piezas.
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- ¿Qué vamos hacer tu y yo solitos sin las chicas a nuestro lado?- pregunto Draco a su amigo moreno.
- No lo se. ¿Por qué se tienen que ir las dos solas?- pregunto ahora este un poco molesto.
- Tal vez porque les viene bien a las dos y seamos sinceros, ni a ti ni a mi nos gusta estar horas y horas viendo tiendas.
- Ya, pero que se vayan las dos solas...no se, ¿y si les pasa algo? Una es tu novia, ¿no te preocupa?
- Luna sabe cuidarse, y Hermione mas aun. ¿Porqué te preocupas tu tanto?
- Son mis mejores amigas, no quiero que les ocurra algo malo.
- De una me lo creo, de la otra tengo mis dudas.- murmuro el rubio.
- ¿Qué quieres decir?
- Nada, nada.
Siguieron andando sin destino determinado. Hasta que unas voces cerca de ellos y una abrazo impulsivo al moreno les hizo detenerse.
Un hombre de unos 40 años, incluso algunos mas, pero que aparentaba 30, se encontraba colgado a las espaldas de Harry mientras otro de las mismas cualidades se acercaba a ellos sonriendo por la vergonzosa escena.
- ¿Cómo ha estado mi ahijado favorito después de ganar tantas carreras y sin saber nada de su pobre padrino?- contesto el hombre.
- Sirius...soy tu único ahijado.
- Por eso mismo eres mi favorito.
- Claro.
- ¡Draco! Mi sobrino predilecto y ojito derecho.- ahora fue el rubio el que era aprisionado por los brazos del hombre.
- Bien tío, bien, aunque un poco ahogado en estos precisos momentos.
- ¿Qué tal chicos?- saludo menos efusivamente el otro hombre, pero con la misma alegría y cariño.
- Bien, ¿y vosotros?- contestaron los dos mas jóvenes al mismo tiempo.
- También bien. Sabíamos que estabais por la ciudad y decidimos ir al hotel donde estáis alojados. Por suerte os encontramos antes...Sirius, ¿Qué haces?- dijo el castaño mayor mirando como su amigo miraba a todas partes buscando algo.
- ¿Dónde están esas preciosuras que tenéis como amigas? Quiero saludarlas.- contesto Sirius.
- Se han ido las dos de compras y nos han abandonado.- contesto Harry poniendo cara de disgusto.
- Je, es gracioso verte así de triste cuando Hermione no esta a tu lado.- dijo ahora Remus, el castaño.
- No estoy triste.- se defendió Harry.- Es que les puede pasar cualquier cosa yendo las dos solas.
- Son mayorcitas, están en su ciudad natal, ni siquiera se perderían si fueran con los ojos cerrados.- volvió a incluirse a la conversación Draco.
- Bueno, ya que tenemos tiempo...¿qué tal si nos vamos los cuatro a pasar una buena tarde y nos contamos las ultimas.- ideo Sirius, cosa que los otros tres aceptaron.
La vida esta llena de casualidades, y aquí tenemos una de las mas grandes. Los padres de Harry, James y Lily eran amigos de la escuela, y posteriormente de instituto y universidad, de Sirius y Remus, de ahí que Sirius fuera el padrino de Harry. Cuando James y Lily murieron, Sirius quiso quedarse con la custodia de Harry pero no pudo ser posible por eso acabo con sus tíos. Tiempo más tarde se reencontraron y aunque no podía dejar la casa de sus odiados tíos, pasaba los veranos y algún día que otro con su querido padrino.
Sirius tenia una prima, Narcisa, su favorita y casi hermana. Esta se le obligo a casarse con un multimillonario, Lucius, y de ahí nació Draco. Por eso de llamarse tío y sobrino. Cuando Draco tenia 10 años sus padres se separaron, pero quedando en una muy buena relación, durante su matrimonio no se enamoraron el uno del otro, pero si llegaron a considerarse muy buenos amigos.
Remus, el otro amigo de sus padres y como un tercer padre para Harry, soltero empedernido como su buen amigo Sirius hasta hace unos 10 años, cuando Sirius concertó una cita a ciegas entre su prima y su mejor amigo, llegando esta a buen termino y una boda un años mas tarde, siendo Remus ahora el padrastro de Draco, cosa que este no le importaba en absoluto, quería a su padre, pero Remus era mucho más cariñoso con el, aunque su relación "padre-hijo" comenzase cuando Draco ya tenia sus buenos 15 años. Lo más curioso de la boda de Remus y Narcisa fue el padrino, pues no ocupo ese lugar ni Sirius ni Draco, si no nada menos que el ex marido de la novia, Lucius.
Todos eran una gran familia sin enterarse en absoluto. Hasta que se hizo la fiesta para inaugurar la escudería Slytherin, donde se encontraron todos y fue muy gracioso para Harry e incluso Draco, Luna y Hermione, la ultima conocía a Sirius desde que conoció a Harry. La vida es como un pañuelo lleno de mocos, todos se conocen entre si.
Los hombre llegaron a un bar tranquilo bastante concurrido por ellos antes de que esa gran aventura comenzase. Al cabo de una hora mas o menos la puerta se abrió dejando entrar a una mujer hermosa a pesar de la edad que marcase su carné de identidad, esta no los aparentaba en absoluto. Narcisa.
Narcisa, la segunda madre de Harry, al ser prima de su padrino, esposa de su tercer padre, ella ocupo el lugar que Lily había dejado y que su tía no quiso ocupar. Harry la quería, a pesar de todo, fue su sustento materno durante sus años de adolescencia, sin saber que esta era la madre de un muchacho de su misma edad a quien el azar quiso presentar en su vida años mas tarde.
- ¿Cómo están mis niños?- pregunto dándoles un abrazo y besando a los dos jóvenes en la mejillas.
- Muy bien Mama.- contesto Draco.
- Excelente Cissa.- contesto a la vez Harry.
- No sabéis como me alegro. ¿Dónde están mi nuera y mi otra hija adoptiva?- pregunto la mujer por Luna y Hermione.
- De compras.- contesto su marido mientras recibía un beso en los labios de su adorada esposa.
Los ojos de Narcisa brillaron con emoción. Saco su teléfono móvil del bolso dispuesta a llamar a su nuera, como ella ya la había bautizado.
- ¿Y para mi no hay saludo?- refunfuño Sirius.
- ¿Luna? ¡Hola! Soy Cissa.- dijo mientras que le daba un beso a su primo.- Oye, ¿me puedo apuntar a esa maratón de compras de Herms y tu?...Vale, pos ahora voy...Ok, de acuerdo, no les diré nada a los chicos...hasta ahora.- y colgó.- Me voy amores. ¡Hasta la cena!- y desapareció de nuevo por la puerta dejando a los cuatro sin saber que mas decir.
- Bueno...- Remus fue el primero en hablar.- Creo que Cissa ya os ha invitado a cenar en casa, así que nos podemos ir para allá cuando queráis.
Y tras terminar su bebida todos se fueron hacia la casa- mansión de Remus y Narcisa.
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El día había llegado, no era la carrera oficial pero se decidirían los puestos en los que se saldría en estas una semana mas tarde.
Todos se encontraban allí, Draco, Luna, Hermione, Sirius, Remus, Narcisa, hasta Lucius y su esposa Bellatrix, estaban para apoyar a Harry.
- Ten mucho cuidado.- le aconsejo con preocupación, como siempre, Hermione a su mejor amigo.
- No te preocupes no soy tan malo en esto.- bromeo el moreno.
Dicho esto se subió al coche y se dispuso a hacer la mejor demostración que pudiese.
Todo comenzó, todo iba bien, hasta la 5º vuelta. Harry no sabia por que pero algo en el coche estaba mal, no giraba correctamente hacia la izquierda y esto lo estaba poniendo nervioso.
Mientras tanto, Hermione y todos los demás miraban la pantalla que seguía el recorrido del moreno. Hermione se fijo en algo del coche que nadie mas podía ver, no iba tan bien como debería.
- Algo va mal.- comento mas para ella que para el resto.
- ¿Qué va ir mal, Hermione?- pregunto Draco, el único que la había escuchado.
- El coche no va bien.
- Pero...¿qué puede pasar?
- Pues...
Pero no pudo terminar la frase, Harry había ido a parar a la valla de neumáticos que rodeaba el circuito mientras que el capo del coche dejaba salir humo.
- ¡Eso! ¡Eso puede pasar!- grito asustada mientras corría hacia la curva, por suerte cercana a donde ellos se encontraban.- ¡Harry!
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Hola!!!
Aqui otro capitulo...en este no he tardado mucho, jajaja. Espero que no os resulte tan lioso todo lo de la familia etc, etc. Pero me gusta como todos estan relacionados, jajaja.
Espero vuestros reviews que no sabeis lo que me animan.
Un saludo para todos los que leen y otro mas fuerte para los que medejan un review, Muchas Gracias por el Apoyo!!!
