Sin saber nada de Hermione
Harry fue corriendo hacia el hotel y casi sin aliento llego hasta la habitación de Hermione golpeando la puerta sin parar.
- Mione, por favor, ábreme, quiero hablar contigo, por favor, Mione.
Pero la puerta no se abría ni una castaña salía para mirarle a los ojos.
- Mione...- ya cansado de golpear la madera, sus manos le dolían de los golpes.- ...ábreme.
Otra puerta cercana se abrió dejando a ver a dos rubios.
- ¿Harry? ¿Qué es ese ruido?- pregunto Luna.
- Mione no quiere abrirme la ...¿podríais por lo menos poneros algo de ropa encima?.
La pareja se miro, iban tan solo con una sabana cubriendo sus cuerpos. Ambos se pusieron algo rojos y volvieron a entrar a su habitación cerrando la puerta para salir pocos minutos después ya vestidos normalmente y encontrándose a Harry sentado en el suelo con la cabeza apoyada en la puerta de la habitación de su mejor amiga.
- ¿A ti tampoco te abre?- pregunto Draco.
- No. ¿Vosotros lo habéis intentado?
- Los dos. Pero a ninguno ha querido decir nada. Pareciera que no esta.
Eso asusto muchísimo a Harry, ¿y si ya se había ido? No, eso no podía ser. Antes que nada tenia que hablar con ella como fuera. Salió corriendo hacia la recepción del hotel para pedir la llave maestra de la habitación. Después de pelear con el recepcionista ya que este no quería entregarle dicha llave, consiguieron que el mismo fuera a abrir la puerta para controlar que no pasase nada en el hotel.
Al abrir la puerta se encontraron todo perfecto, la cama hecha, la habitación limpia, pareciera que Hermione no hubiera estado hay nunca, pero había un detalle que hacia pensar que no todo estaba bien, la ropa y efectos personales de la castaña aun estaban ahí, todo estaba, todo menos su amiga.
- ¿Ya se ha ido?- pregunto con tristeza Draco.
- No puede ser. Ella no se hubiera ido sin su ropa ni sus cosas.- dijo Luna.
La rubia se acerco hasta una mesa de escritorio en donde había un diario y junto a el una cadena de plata con un colgante en forma de H. La rubia lo cogió, sabia que su amiga solo se lo quitaba cuando tenia que trabajar ya que tenia miedo de que se pudiera romper y perder, era algo muy preciado para ella.
- Jamás se iría sin esto.- enseño el colgante a los dos muchachos.
- Eso se lo regale yo en el primer cumpleaños que celebro cuando la conocí.- dijo Harry con cada vez mas tristeza en sus verdes ojos.
- Por eso es tan importante para ella. Nunca se separa de el, solo se lo quita cuando esta en el taller.- dijo Luna.
- Pero ella ahora me odia. Tal vez se quiso deshacer de el.- volvió a decir Harry.
- ¿Y también odia a su abuela fallecida?- agrego Luna cada vez mas nerviosa.
- ¿Qué?- dijo Harry.- ¿Qué quieres decir, Luna?
- Que aquí también esta el diario que le regalo su abuela antes de morir, su ultimo regalo. No creo que se quisiera separar de el, ni del diario ni del colgante.
- Esto indica que ella no ha pasado por aquí para recoger nada.- confirmo Draco.- Tal vez se haya ido a casa de sus padres y cuando crea que no estaremos cerca vendrá a recoger sus cosas.
- Puede ser...¡Harry! ¿Dónde vas?- pregunto Luna viendo como Harry quitaba de sus manos el colgante y se iba a paso rápido.
- A buscarla donde sus padres.
- Es muy tarde, mejor mañana.
- ¡No! ¡Ahora!
- Cabezota.- gruño Luna.
- ¿Vamos con el?- pregunto Draco a su novia.
- ¿Tu que crees? ¿Qué le vamos a dejar solo tal y como esta? Es capaz de hacer una locura.
Y así los dos rubios fueron detrás de su amigo para vigilarle y también porque ellos también querían ver a Hermione.
Cuando llegaron a la casa de los padres de Hermione llamaron a la puerta y esperaron con paciencia a que abrieran, mas bien tanto Luna como Draco sujetaban a Harry para impedir que este tirara la puerta o fundiera el timbre de tanto llamar por la desesperación que tenia encima.
Al cabo de unos minutos la puerta se abrió dejando ver a una mujer de unos 50 años con el pelo rizado y castaño, el mismo pelo que había heredado Hermione, y con ojos verdes con chispas marrones.
- ¿Si?- pregunto un poco confusa por tener visitas a esas horas de la noche.
- Señora Granger nosotros...- comenzó Draco pero Harry le quito la palabra de la boca.
- ¿Dónde esta Mione?
La mujer se extraño de esa pregunta. ¿Qué donde estaba su hija? Pues se suponía que con ellos ¿no? Esa era la ultima noticia que tenia de ella de hace solamente dos días que habían hablado.
- ¡Jane! ¿Quién es?- pregunto una voz de hombre desde dentro de la casa, hasta que la cara de un hombre de también unos 50 años con el pelo ya grisáceo y con ojos marrones se situaba al otro lado de su mujer.- ¡Harry! Muchacho, cuanto tiempo. Hemos visto el golpe que te has dado en las pruebas por televisión, ¿qué tal te encuentras?
- Bien, señor Granger, gracias por su preocupación pero...- contesto Harry.
- Robert, buscan a Hermione.- le dijo su mujer.
- ¿Hermione? Nos dijo que se pasaría a vernos hoy cuando terminasen las pruebas, pero no ha aparecido, hemos supuesto que estaba con vosotros por lo del accidente y esas cosas y como nos ha parecido lo mas normal del mundo no nos hemos preocupado. ¿Qué ha pasado?- pregunto el señor Granger con un poco de preocupación.
- ¿Podemos entrar, señores Granger, y dentro les contamos todo?- dijo Luna.
- Claro pequeña, pasad, pasad.- dijo la señora Granger dejando entrar a los jóvenes a su casa.
Estos ya sentados en la sala de estar y con una taza de te en las manos, menos Harry que no había tocado la suya para nada, les contaron todo, el accidente, la discusión, y la desaparición de la castaña.
Todos sen quedaron callado pensando en sus cosas, todos preocupados, pero nadie superaba a Harry. El no había vuelto a abrir la boca cuando descubrió que la única pista que le podía hacer ver a su castaña de nuevo daba a un callejón sin salida.
- Solo puedo decir...- rompió el silencio el señor Granger.- ...es que Hermione no tubo la culpa de tu accidente muchacho. Desde pequeña ha creado sus propios juguetes, y los que tenia de fabrica, si se rompían ella misma los reparaba, te puedo decir que aun conservamos todos y aun siguen funcionando. Ella no dejaría escapar nada, es muy perfeccionista.
- ¡Lo se!- grito Harry con los ojos cristalinos por la preocupación.- Lo se. Fui un idiota, un estúpido, un ciego...- lo ultimo lo dijo casi en un susurro pero que escucharon todos.
- Ya tranquilo.- se acerco a el la señora Granger envolviéndolo en un abrazo.- No es tu culpa, sabemos que en esas circunstancias, después de un golpe como ese lo primero que pensases es que fue culpa del mecánico, que en este caso es Hermione. No te tienes que culpar de nada.
- No, no, no. Yo se supone que la conozco, que confió en ella, tenia que haberla creído. Ahora no se donde esta y eso me mata por dentro, quiero saber que esta bien, que volverá, que no me odia.
- Hermione es testaruda.- dijo el señor Granger.- Que no confíen en ella cuando ha demostrado que es totalmente de confianza le habrá hecho daño, seguro.
- Robert...- le dijo su mujer, no mejoraba las cosas.
- Pero...- continuo el hombre.- ...no creo que te odie. Estará algo resentida pero no se alejaría. Y menos de ti. No sabes el cariño que te tiene. Es inmenso. Muchacho, me das algo de envidia y celos.- termino con una sonrisa nostálgica el padre de Hermione dirigiéndose a Harry.
- Draco, ¿qué haces?- pregunto Luna a su novio.
- No me gusta no saber donde esta Herms. Necesitamos mas ayuda para encontrarla.- dijo mientras marcaba un numero en su móvil.- Llamare a mi madre, a mi tío, a mi padre...ellos nos podrán ayudar.
- Diles que vengan para acá. Desde aquí nos podremos manejar mejor.- ofreció el señor Granger.
- Voy hacer mas te y café. Creo que lo necesitaremos.- dijo la señora Granger soltando del abrazo a Harry y dirigiéndose hacia la cocina.
- La ayudare.- se ofreció Luna.
- Va a ser una noche larga.- comento el señor Granger.
- ¿Remus? Necesito vuestra ayuda, localiza a Sirius y que mi madre llame a mi padre, os veo en casa de los padres de Hermione en...- comenzó hablar Draco por el teléfono a su padrastro.
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En un hospital de la ciudad un grupo de médicos se dedicaban a una paciente. Había tenido un buen accidente chocándose contra un muro, su coche había quedado destrozado, pero para sorpresa de los médicos la joven que iba dentro tan solo se había roto un brazo, tenia una rodilla dislocada y un buen golpe de cabeza que había abierto una brecha que había sangrado profusamente, aparte de cortes y golpes por algunos sitios de su cuerpo, pero esto en realidad era poco para lo que le habría podido pasar, era un milagro que estuviera viva y con tan pocas lesiones, tendría que ser una gran conductora para poder haber evitado chocar de frente y muy fuerte para tan solo tener esas lesiones, lo único que preocupaba mucho era el golpe en la cabeza, la joven estaba inconsciente y no sabían si tardaría en despertar.
Le hicieron el análisis de alcoholemia por que como es de suponer en esos accidentes lo más normal era que el conductor fuera ebrio, pero dieron totalmente negativos, al igual que el de drogas. No se entendían que había podido pasar, por eso la policía ahora era quienes estaba inspeccionando el coche por si había habido algún problema con este.
Ya solo tenían que esperar a que la joven despertase y les contara por con su propia voz lo que había ocasionado ese fatal accidente. Lo único que sabían era su nombre por la cartera con su identificación dentro encontrada en los restos del automóvil, no sabían a quien se tenían que dirigir ya que su teléfono móvil había sido la victima mortal del golpe.
En la recepción de ese hospital una enfermera cogía el teléfono que sonaba con insistencia.
- Hospital Universitario de Londres, ¿en que puedo ayudarle?...Si, espere un momento que busque...Aquí esta, la señorita Granger esta internada en este hospital a causa de un accidente automovilístico, en estos momentos están ocupándose de ella...De nada, hasta luego.- y la joven enfermera colgó de nuevo el teléfono para seguir con su trabajo.
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- La he encontrado.- dijo con pesar la voz de Lucius.
Todos le miraron. Habían llegado a la residencia de los Granger Remus, Narcisa, Sirius, Lucius y Bellatrix, todos preocupados por la castaña y su desaparición. Habían puesto un control de búsqueda, unos llamaban a estaciones de tren y autobuses, otros a los aeropuertos y compañías aéreas, otros a hoteles de la ciudad y los últimos a hospitales. Lucius se corono ganador al encontrarla en uno de estos últimos.
- Padre...¿dónde esta?- pregunto Draco.
El hombre no dijo nada, no quería preocuparles, pero desde luego era necesario que lo supiesen, además la mirada de Harry le estaba asustando, le obligaba a que le dijera donde estaba su castaña lo antes posible.
- En el Hospital Universitario de Londres.- dijo con voz ahogada.
- ¿Qué le ha pasado?- la única capaz de hablar fue su esposa, Bellatrix, que aunque era la que menos había tratado con la castaña, aun así le preocupaba enormemente su seguridad.
- A tenido un accidente de coche, ahora mismo la están tratando.
Nadie dijo nada. La señora Granger se abrazo a su marido llorando, al igual que hicieron Luna, Narcisa y Bellatrix con sus respectivas parejas. Sirius se acerco a su ahijado, pero este se separo de el y cogiendo su chaqueta salió disparado por la puerta. Seguido del resto al ver que el moreno se dirigía donde estaba su mejor amiga, su amor recientemente descubierto, pero que siempre había estado ahí.
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Hola de nuevo!!! Iba a actualizar el fic antes, pero como la pagina no me dejaba pues lo hago ahora, jajaja.
Que os ha parecido el capitulo? Espero que os vaya gustando la historia, y tambien espero vuestros reviews.
Muchas gracias por leerlo y por dejarme un comentario.
Un besazo para todos!!!
Hasta el proximo capitulo!!!!
