Déjame en paz

Se encontraba extraña, no estaba en un lugar conocido y eso solo lo sabia por la textura de las sabanas que llegaba a su piel. Se encontraba recostada en una cama, eso seguro, y habría que decir que no era una muy cómoda, pero el cuerpo le dolía, lo sentía entumecido, y esa cama era lo mejor que se le antojaba en ese momento.

Decidió abrir los ojos y la luz le hizo daño, por lo que opto a abrirlo poco a poco para irse acostumbrando. Una ventana a su lado derecho dejaba pasar la luz del sol y una brisa suave, las paredes estaban pintadas en un azul pastel y un ramo de rosas blancas se encontraba en un jarrón sobre la mesilla de su lado izquierdo.

No sabia donde estaba pero por todos los detalles, estaba claro que un hospital, pero ¿por qué estaba allí? Volvió a cerrar los ojos y las imágenes llegaron a su mente. El accidente de Harry, la discusión, el dolor que sentía, los frenos de su coche que no funcionaban, el muro que se acercaba, el volantazo que dio y luego nada hasta ese momento.

Se quedo mirando las rosas con detenimiento. No creía que nadie supiese que estaba ahí, por lo que no tendría que haber tenido ningún tipo de detalle de parte de nadie, pero tampoco sabia cuanto tiempo había estado inconsciente, si había pasado mucho tiempo habrían encontrado a sus padres y estos habrían ido a verla, no estaba segura de nada.

El sonido de la puerta abriéndose la saco de sus pensamientos, giro al cabeza para saber quien era encontrándose con una enfermera que se asusto un poco al verla despierta, pero se recupero rápido y con una sonrisa en sus labios se acerco hasta la cama.

- Buenos días, me alegro que este despierta. Mi nombre es Arabella y soy su enfermera.

Hermione intento decir algo pero sintió la garganta adolorida y áspera, algo que no había notado hasta que intento hablar.

- No hace falta que diga nada, lleva dos días sin hablar, es normal que le resulte molesto. Espere iré por un poco de agua, eso la ayudara.- y dicho esto la enfermera entro por una puerta que antes la castaña no había notado.

La enfermera salió con un vaso de agua que a Hermione le pareció lo mas suculento que se le había puesto delante, tenia sed. Después de beber el liquido con ayuda de Arabella ya que su brazo escayolado no le permitía total movilidad, intento de nuevo el articular palabra.

- ¿Cuánto llevo aquí?

- Dos días. ¿Se acuerda que es lo que le paso?

- Iba en mi coche cuando los frenos dejaron de funcionar. No podía hacer nada así que intente que el golpe no fuera frontal y que el coche se chocara contra el muro por el lado del copiloto.

- Y eso hizo que usted salvase su vida. Tuvo mucha suerte, tan solo un brazo roto, la rodilla dislocada, algunos moretones y rasguños en el cuerpo y el golpe en la cabeza que era lo más importante pues era lo que la mantenía inconsciente, pero veo que eso ya también esta controlado, como el resto, pues se acuerda de todo.- le comunico la enfermera mientras miraba sus constantes y sonriendo al ver que todo estaba correcto.- Llamare al medico para que el la revise, lo hará mejor que yo.- dijo saliendo de la habitación.

Hermione fijo la vista de nuevo en las rosas, dos días, había estado inconsciente en dos días, ¿alguien se habría dado cuenta de su desaparición? ¿Alguien sabría que ella estaba en ese hospital y que había sufrido un accidente en el que casi pierde la vida? No lo sabia, pero desde luego estaba segura de que cierto moreno no se habría acordado de ella, seguramente habría estado ocupado con cierta pelirroja.

La puerta volvió a abrirse dejando pasar ahora a Arabella y un hombre que aparentaba ser bastante mayor, pero cuya mirada era tan jovial como la de un adolescente.

- Buenos días señorita Granger, mi nombre es Albus Dumblendor y he sido su medico desde que la trajo la ambulancia. Arabella me ha avisado que había despertado. ¿Cómo se encuentra?- la mirada que le hecho Hermione dijo todo.- Jajaja, supongo que no en uno de sus mejores momentos, pero espero que comprenda que podría haber sido peor y mucho mas trágico.

- Me lo puedo imaginar.- suspiro la castaña.

- Bien, ahora la revisaremos y después podrán pasar a verla sus familiares y amigos. Casi han hecho una acampada en el pasillo durante estos dos días.- dijo el medico.

- ¿Alguien sabe que estoy aquí?- pregunto sorprendida Hermione.

- Por supuesto. Además he de decir que fueron ellos la que la encontraron por que su móvil quedo...bueno, se puede decir que su teléfono fue la única victima mortal del accidente, y por eso no sabíamos a quien avisar, pero ellos la localizaron y llegaron en cuestión de minutos preocupados.- Hermione le miraba sin decir nada.- Parece que le sorprende que haya alguien que se preocupe por usted.

- Es que antes del accidente yo tuve una fuerte discusión con uno de ellos y creía que no se preocuparían por mi.

- Pues se equivocaba. Están todos expectantes, han venido todos los días, solo un joven apenas se ha movido del hospital, tan solo para comer algo e ir a su casa a cambiarse de ropa, por el resto ha pasado aquí horas, día y noche.

- ¿Quien?

- El que le ha traído esas rosas, ese a es el tercer ramo, le trae uno cada día.- dijo el hombre señalando las rosas.

Hermione no dijo nada mas mientras el hombre la auscultaba, le tomaba el pulso y le hacia otras tantas cosas como chequeo. Tan solo pensaba en las rosas.

- Bueno, quitando lo que ya sabemos usted se encuentra en perfectas condiciones.- le volvió a hablar el medico.- Ahora dejare pasar a los que esperan fuera, pero será de a dos, no quiero que aunque se encuentre bien se agote, ha estado dos días inconsciente.- y mandándola una sonrisa alegre salió de la habitación.

Pocos segundos después entraron sus padres, quienes con cuidado la abrazaron. Estuvieron hablando un poco y al tiempo dejaron pasar el resto. Tras sus padres entraron Draco, Luna, Sirius, Remus, Narcisa e incluso Lucius y Bellatrix. Pero a quien ella esperaba no, aunque aun seguía resentida y la verdad prefería no verle.

Cuando el padre de Draco y su esposa salieron, pensó que no quedaba nadie y que podría descansar, pero la puerta volvió a abrirse dejando pasar a unos ojos verdes. Harry había ido a verla.

- Hola.- dijo el en un susurro.

Hermione prefirió no contestarle, aunque estaba muy dolida como para perdonarle. Se concentro en seguir mirando las flores.

- Me imagino que aun no me perdonas por haber desconfiado de ti y lo veo normal. Tan solo quiero que me perdones.

Hermione no le hacia caso, aunque escuchaba todo lo que le decía.

- Ya que no quieres decirme nada, hablare yo.- Harry soltó un suspiro.- No sabes lo preocupado que estaba, después de estar pensando en el circuito me fui corriendo al hotel a buscarte, me asuste mucho al saber que no estabas, pensé que ya te habías ido y fuimos a casa de tus padres, donde tampoco estabas. Llamamos a todos y nos pusimos a buscarte hasta que Lucius descubrió que estabas aquí ingresada por un accidente. No sabes el miedo que pase, creí que te perdía.

Tras esa frase Hermione volvió a girar la cabeza para mirar fijamente a los ojos verdes que la observaban.

- ¿Qué me perdías? Jamás me has tenido como para perderme.- le dijo con algo de resentimiento y tristeza.- Y si existiera ese caso, por si no lo sabes me perdiste en el momento en que desconfiaste de mi y escuchaste a esa pelirroja del demonio.

- Ginny...

- No pronuncies su nombre delante mía. No soy policía pero ella puso mucho ahínco en que era mi culpa y yo jamás le he hecho nada.

- ¿Qué quieres decir?

- Dedúcelo tu solito. No quiero saber nada mas.

- Mione...

- No me llames así. Dudaste de mi.

- Eres...

- ¿El que? ¿Tu mejor amiga? ¡No! ¡No lo soy! Si realmente lo fuera me conocerías de verdad y no como dices que lo haces. Sabrías que yo no fui la causante del golpe.- Hermione cada vez se estaba mas enfadada.- Harry, solo te diré una cosa...¡Déjame en paz!

Este no supo que mas decir, le había dolido en el alma lo que Hermione le había dicho. Pero entendía que estuviese así, que no le quisiera ver. Se acerco a la puerta y antes de abrirla se giro para hablarla de nuevo.

- Entiendo que estés enfadada. Pero yo ya tengo todo muy claro y se que no fue culpa tuya. Se que me deje influenciar por Ginevra, pero ya no mas. Si no me quieres ver, de acuerdo. Solo te pido una cosa.- Hermione le miro pero sin decir nada, incitándole a que le dijera lo que el quería pedirle.- No me odies, por favor.

Y dicho esto abrió la puerta y salió. Hermione no pudo aguantar mas las lagrimas y se dejo caer en el colchón, ya que se había incorporado sin darse cuenta y su pierna y brazo se lo reclamaban.

¿Odiarle? No podría en la vida, por mucho que lo intentase, no podía odiarle ya que lo que sentía por el era todo lo contrario. Dejo vagar las lagrimas, lloro como nunca, hasta que el cansancio la dejo caer en el sueño.