Lo siento
Era pronto por la mañana, apenas las 8:30, y Harry se encontraba delante de la puerta de la habitación de Hermione en el hospital. No sabia como entrar, después de todo no sabia como comportarse ante ella, así que cogiendo algo de valor que tenia reservado para las carreras llamo a la puerta, pero nadie le contesto.
Abrió la puerta con cuidado y asomando su cabeza al interior pudo ver que no había nadie dentro, ni siquiera Hermione estaba en su cama. Paso al interior cerrando la puerta tras de si.
No sabia si es que había llegado demasiado pronto o demasiado tarde. Pero la puerta del baño abriéndose le saco de sus pensamientos. Allí parada, en el marco de la puerta se encontraba Hermione, con un brazo en cabestrillo, una pierna escayolada y apoyada en la puerta, le miraba con sus ojos marrones muy abiertos.
- ¿Qué haces aquí?- fueron las palabras que muy débilmente salieron de sus labios.
- Yo...esto...Draco me dijo que viniera a primera hora así que...
- Entonces eres tu.
- Soy yo, ¿de que?
- Draco vino anoche, muy de noche, y me dejo esta carta.- le dijo la castaña tendiéndole un sobre.- Me dijo que se la diera al primero que llegara hoy. Y te ha tocado.
Cuando Harry cogió un poco sorprendido el sobre, Hermione hizo una mueca de dolor, que Harry vio perfectamente, por lo que sin que ella le diera tiempo a decir nada, la cogió en brazos y la tumbo con mucho cuidado de nuevo en la cama.
- No tenias porque hacerlo.- le dijo ella un poco sonrojada.
- La que no debería ir sola eres tu. No hace ni una semana que has tenido un accidente. Si no estamos ninguno de nosotros y necesitas algo, llama a una enfermera.- la regaño con cariño el moreno.
- Es que no quiero molestar.
- No es ninguna molestia. Además, es el trabajo de las enfermeras, y con respecto a nosotros, queremos que tu solo te preocupes en recuperarte. ¿De acuerdo?
- Si.
- Muy bien.- una sonrisa se dibujo en la cara de Harry.- Como aun es muy pronto lo mejor seria que durmieras un poco mas, cuanto mas duermas y descanses, antes estarás bien.
Hermione le contesto la sonrisa y dispuesta a hacerle caso cerro los ojos. Antes de quedarse de nuevo dormida sintió como Harry la arropaba y le daba un tierno beso en la frente. Su sonrisa se hizo aun mas grande.
Harry se quedo un rato viéndola dormir, a pesar de tener algunas escayolas en su cuerpo y un pequeño apósito puesto en su frente, donde el golpe había sido más fuerte, se veía preciosa dormida, parecía un ángel.
Recordando la carta de Draco, se sentó en el sillón que había para las visitas y se dispuso a leerla.
Harry:
Si tienes esta carta será porque como te dije ayer, quería que estuvieras a primera hora de hoy en el hospital, y ¡Vaya! ¡Me has hecho caso! Buen chico.
El caso es que como te dije no queremos dejar ni un momento sola a Hermione, por eso, y por democracia (todos hemos votado y el resultado ha sido unánime) te ha tocado a ti hacer la primera guardia. Al mediodía ira mi madre, y tu te reunirás con nosotros en la cafetería del hospital, tenemos algunos asuntillos que solucionar, ¿de acuerdo?
Bueno, pórtate bien, recuerda que Hermione esta herida y no puede hacer demasiado ejercicio, y como te conozco tan bien se que ahora mismo estarás colorado como nunca, jajaja, soy malo, muy malo, cuando quiero.
Hasta el mediodía.
Draco
PD: Habla con ella, tenéis muchas cosas que deciros, pero te sigo recordando que te portes bien.
Como la carta decía se había puesto totalmente rojo por lo que Draco le había dicho. ¿Cómo se le ocurría eso? Ni a el mismo se le había pasado por la cabeza.
Guardo la carta y miro de nuevo a Hermione, parecía tranquila, muy tranquila, le alegraba saber que su presencia no la alteraba como la ultima vez que se vieron. Y de esta manera el también se quedo dormido.
Sobre las 11 de la mañana una enfermera paso a la habitación para hacer algunas curas a la paciente, de este modo se despertaron los dos.
- Siento haberlos despertado.- dijo la enfermera.
- No pasa nada Arabella, ya es muy tarde.- le dijo Hermione.- No se como he podido dormir tanto.
- Será que estabas tranquila y te sentías protegida.- dijo con una sonrisilla traviesa Arabella mirando de reojo a Harry que aun tenia cara de dormido, Sirius le había contado toda la historia.
- Será eso.- dijo colorada la castaña mientras que también miraba al moreno.- ¿Qué tal tu cita con Sirius?- ahora fue el turno de la mujer de ponerse colorada.
- Bueno...bastante bien.
- Creo que eso significa que es mejor que bien.- se rió Hermione.
- Cuando salgas del hospital y andes por tu propio pie te lo contare.- la chantajeo la enfermera.
- Pero eso será dentro de mucho.- se quejo.
- Así te motivas y te esfuerzas mucho en la rehabilitación.
- Eso es chantaje.
- Lo se. Señor Potter,- llamo ahora a Harry la enfermera.- ¿le importaría salir de la habitación mientras que le cambio algunas vendas a Hermione?
- No, claro. Esperare fuera, así me tomo un café, creo que lo necesito.- contesto Harry.
Al cabo de 15 minutos, el moreno volvió a la habitación viendo que Arabella ya no estaba, y Hermione se encontraba en la butaca al lado de la ventana.
- ¿Ya se ha ido?- pregunto.- ¿Qué tiene con Sirius?
- Si. Tan solo me ha cambiado las vendas de las costillas, aunque dicen que misteriosamente ya están casi soldadas. Y la brecha cicatriza muy bien. Y lo de Sirius, no te extrañe que Arabella acabe convirtiéndose en tu madrina.
- Siempre has sido muy fuerte.
- En muchas cosas, en otras, siempre he sido muy débil.- volvió a fijar su mirada en la ventana.
Harry la observo detenidamente, ahora era un buen momento para hacer caso a las palabras de Draco.
- Mione...
La joven levanto la cabeza, le encantaba como sonaba esa palabra en labios de Harry y más si era refiriéndose a ella.
- Echaba de menos que me llamases así.
- El otro día te lo dije y no te gusto demasiado.
- El otro día estaba exaltada aun por todo. Hoy ya estoy mas tranquila. Además, que la policía venga y te diga que han intentado matarme y que antes intentaron herirte a ti hace cambiar mucho.
- Necesito hablar contigo.
- ¿Qué me vas a decir? ¿Qué fuiste tu quien reviso los coches? Eso ya lo se.
- ¿Te lo dijo Draco?
- ¿Draco lo sabe? Vaya, y no me lo ha dicho, voy a tener que tirarle de las orejas.
- ¿Entonces como lo sabes?
- Es fácil. Después de nuestra pelea me diste a entender que me creías, que ya sabias que yo no había tenido la culpa de tu accidente. Además, solo se que hay una persona que sepa tanto de mecánica como yo, y ese eres tu, sabias donde buscar, y lo encontraste, se lo dijiste a la policía, y ya están buscando al culpable.
- ¿Ya no me odias?
- Nunca te he odiado, no podría Harry, seria imposible. Aunque se que tu estas aquí por obligación.
- No, no. Estoy aquí engañado, eso no te lo niego, pero por obligación nunca, quiero estar aquí. Quiero estar contigo, siempre.
Hermione le miro a los ojos. ¿Había escuchado bien?
- ¿Qué?- su voz se había ahogado en la garganta.
- Lo que has oído Mione, quiero estar contigo, siempre.- se agacho para estar a su misma altura y la cogió de las manos con firmeza pero con delicadeza, estas temblaban.- No tiembles, por favor. Me asustas.
- Lo siento.
- Lo que quiero decir es que...te amo. Es triste haberme dado cuenta después de todo esto, y te aseguro que no fue después de tu accidente que me di cuenta, fue después del mío. Me quede solo en el circuito pensando, y me dio miedo pensar que no te volvería a ver. Eres mi todo, mi mejor amiga, mi confidente, mi apoyo, confió en ti por algo pongo mi vida en tus manos en cada carrera, eres mi todo, no puedo vivir sin ti. Y si no sientes lo mismo que yo, por lo menos déjame tenerte como antes, sigue siendo mi mejor amiga, mi confidente y mi apoyo, pues yo seguiré poniendo mi vida en tus manos.
La miro fijamente a los ojos, esos ojos que dejaban escapar lagrimas.
- Pero no llores Mione, me hace sentirme mal.- le dijo mientras con una mano le secaba las lagrimas que recorrían sus mejillas.
Como pudo la joven se incorporo un poco en el asiento y con su brazo sano, aunque lleno aun de algunos moratones, lo paso por el cuello de Harry apegándola a ella como pudo.
- Yo también Harry. Yo también te amo, desde hace muchísimo tiempo.- dejo escapar aun más lagrimas, pero de felicidad.
El muchacho al escuchar esas palabras tan solo pudo abrazarla por la cintura, con temor de hacerla daño en sus costillas, pero no queriéndola dejarla marchar mas. Cuando se separaron se fundieron en un beso, el primero pero no el ultimo.
- ¿Y Ginny?- pregunto ella con un poco de desasosiego.
- Nada. Nunca fue nada comparada contigo.
- ¿Y el resto?
- Lo mismo.- le dijo mientras restregaba cariñosamente su nariz con la de ella.- Y tengo que decirte que tu tampoco te quedabas muy atrás en lista de ligues.
- Posiblemente.- rió divertida.- Pero como tu has dicho, nadie se comparaba contigo, por eso duraban tan poco.
Sin poderlo resistir mas, Harry la volvió a besar con mas ganas que antes si se podía. Hasta que la puerta volvió a molestar el momento.
- Ejem, ejem.- se escucho procedente de la entrada.- ¿Interrumpo algo?
La pareja se separo y ambos miraron hacia el lugar donde provenía la voz. Narcisa estaba en la puerta, elegantemente vestida, como siempre, y con una sonrisa feliz, por fin esos niños se daban cuenta de todo. Esperaba que no en mucho tiempo pudiese preparar dos bodas, la de su hijo con Luna y la de Harry y Hermione, que eran también como sus hijos.
- No...esto...- contestaron a la vez cada vez más rojos.
- Herms, mas vale que te tranquilices o dispararas el cardiograma y tendremos aquí a toda la plantilla del hospital.- bromeo la mujer.- Harry, creo que te están esperando.
- Cierto. Luego nos vemos Mione.- y le dio otro beso, ya uno mucho mas suave. Se dirigió hacia la puerta donde se paro a lado de Narcisa y le dio un beso en la mejilla en señal de saludo y despedida.- Cuídamela Cissa.
- No te tienes que preocupar.- le contesto ella.
Harry bajo las escaleras, pero aun se sentía en una nube. Al llegar a la cafetería se encontró que estaban todos reunidos, Draco, Luna, Remus, Sirius, incluso Lucius estaba allí, incluso los dos policías con los que había hablado, Moody y Tonks.
- Hola.- saludo a todos recibiendo el mismo gesto.- ¿Qué tenemos que tratar?
- Tenemos a alguien que nos puede decir que es lo que paso tanto contigo como lo de Herms.- le dijo Sirius.
- ¿Quién?- pregunto ansioso.
- Antes de nada...¿qué ha pasado? ¿Me has hecho caso?- le pregunto Draco.
- Si. Hemos hablado y esta todo solucionado, incluso mejor que antes.- contesto el moreno con una sonrisa boba.
- ¡Por fin!- grito Luna atrayendo algunas miradas hacia ellos.- Me teníais de los nervios desde hace tiempo, a mi y a todos.- señalo la rubia al resto de los hombres que había en la mesa.
- Bueno, me alegro mucho por vosotros Harry, pero ahora es mas importante lo que tenemos que tratar.
- Tienes razón Remus, ¿quién es el que nos va a contar?- volvió a preguntar Harry.
- Hola.- se escucho una voz a sus espaldas, sonaba tímida y algo preocupado por lo que le pudiese pasar.
Harry se dio la vuelta pues esa voz le parecía muy conocida. Vio una cabellara roja, unos ojos azules que estaban llenos de remordimiento, y una cara llena de pecas.
- ¡Ronald!
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Hola!!! Aqui de nuevo, que eso de tener vacaciones es bueno para la imaginacion, jajajaja.
¿Que os ha parecido el capitulo? No es gran cosa, por lo menos desde mi punto de vista, pero he de decir que lo he escrito en una hora, muy poco tiempo comparado con lo que suelo ser yo, jajaja.
Un review por favor, un review para el escritor, que son gratis, un review por favor.
Hasta el proximo capitulo!!!
Intentare no tardar mucho, pero cuanto mas reviews, mas rapido, y no estoy haciendo ningun chantaje (que va :P)
Un besazo para todos lo que leeis el fic y otro besazo acompañado de un abrazo a los que me dais vuestros animos con un review!!!
