TERCER CAPÍTULO

Mientras tanto...Narnia, Archenland, Torreones de Anvard. Año 1014. 7 de Noviembre, 8 de la mañana, dormitorio de Cor y Corin.

Aquella mañana amanecía con un grisáceo sol, que pronto se tornaría amarillo. La brisa invernal entraba por la ventana del dormitorio de sus jóvenes majestades que aún dormían profundamente.

Un sonido despertó al más propenso a despertar, Cor. Abrió los ojos pues había escuchado un ruido fuera de lo común. Un sonido como de música llegó a sus oídos. No tardó en levantarse pues su curiosidad se había prendido. Cor se levantó sigililosamente de su camastro para asomarse a la ventana, intentando hacer el menor ruido posible, sabía que si su hermano, Corin despertaba se armaría un follón y no podría volver a dormirse.

Miró por la ventana y una brisa helada le azotó, olisquó, olía a... a... a ¿comida? Cor puso cara de extrañeza y se volvió a meter dentro del cálido aire de la habitación, mas al darse la vuelta tropezó con una jarra de agua que se hallaba en el suelo de piedra se derramó y con gran estruendo se rompió. Su hermano gemelo, Corin, despertó. - ¡¿Qué sucede?! – exclamó Corin sobresaltado desde su lecho mirando curioso a su hermano. Cor tragó saliva y dijo – No pasa nada, Corin. ¡Vuélvete a dormir! – le instó volviéndose a meter en la cama. Corin puso cara de enojo – Anda… no hables como mamá – le replicó Corin algo molesto - ¿qué sucede? – insistió aún con más curiosidad.

Cor suspiró de resignación, se incorporó y miró a su hermano. – No lo sé – contestó con sinceridad – Deben de estar haciendo una fiesta los faunos o algo así – comentó con indiferencia – Y, ahora… a dormir – finalizó volviéndose acostar pues realmente pensaba que la fiesta no era asunto suyo, además, no le gustaban las fiestas.

Pero su hermano, no pensaba así: un brillo de entusiasmo recorrió sus ojos - ¡Una fiesta de faunos! – exclamó con mucha ilusión. Se levantó de un salto de la cama - ¡Vamos! – dijo corriendo a vestirse. Cor hizo cara de agobio - ¿qué dices? – dijo rechistó bostezando perezosamente – No… mejor durmamos – Corin lo miró con reproche – Eres un aguafiestas, Cor… ¡Venga! Deja de holgazanear y vamos a esa fiesta – le instó Cor sacándolo de la cama de un tirón. Cor, por su parte lo miró con algo de enojo mientras decía – Pero… yo no quiero ir…- dijo Cor entristezido. Corin se compadeció de él y le dijo – Vamos, no pasa nada… veremos la Danza de los Faunos – le dijo sonriente.

Pasaron unos minutos y no volvieron a hablar del tema, mientras tanto Corin se vestía y Cor pensaba, ya no tenía ganas de dormir. Al cabo de ése rato Cor de repente comenzó a vestirse también. Cuando ya estuvieron ambos listos, Corin le dijo a Cor - ¿Al final vienes? – a esto su hermano dijo – Hmm… sí – con algo de tímidez.

- ¡Es genial! Entonces ¡vamos! – exclamó Corin mientras tiraba del brazo de su hermano y lo arrastraba hacia la puerta…

Continuará...


Próximo capítulo: Joseph y Vosgo se encuentran con unos faunos. Los cuales están en plena celebración... se encuentran allí, también, con los príncipes Cor y Corin.

Enseñanza: Haz caso a tus seres queridos, por más alocadas que sean sus ideas. Ellos te quieren y te aconsejan lo mejor para ti.