Para mis 'dear readers', Sakura Card Captor pertenece a las chicas de CLAMP, yo sólo uso mi imaginación para deleitarlos.
Advertencia: este capítulo tiene un poco de lemmon, así que si no son mayores de edad o no están interesados, no lean, porque no acepto reclamaciones.
Estaba agotadísima, el haber entrenado al equipo de básquetbol, me había dejado exhausta, pero me sentía realizada, por mucho tiempo mi padre había querido que tomara parte en alguna actividad, pero mi rebeldía era mayor, quizá debí haberlo hecho cuando aún estaba con vida, pero un quizá no es suficiente.
Me levante ya tarde, era cerca del medio día cuando finalmente abrí mis ojos, me deslicé fuera de la cama y me dispuse a tomar un agradable baño con burbujas. El clima era agradable, baje a comer, puesto que ya casi eran las dos de la tarde, así que mi madre me hizo comer doble, primero un plato de Onigiri y después uno de Yakisoba, estaba delicioso, me sentía rejuvenecida, así que decidí que sería bueno empezar con el ritual de toda mujer, y lo primero era elegir la ropa, si que somos complicadas.
Subí a revolver todo mi armario, faldas, blusas, pantalones y un sin fin de prendas quedaban desperdigadas por el piso mientras yo paseaba como torbellino por la habitación, probándome todo, sin quedar convencida de nada. Así que finalmente decidí escoger algo lo suficientemente sexy para que Syaoran se quedará boquiabierto, pero no tanto como para sentirme cómoda por si terminaba totalmente alcoholizada antes que los muchachos, después de todo, tenía esa apuesta pendiente, me parecía un reto formidable.
Luego de que hube meditado por cerca de una hora, escogí algo de mi viejo guardarropa, típico, una blusa roja a los hombros, de mangas largas con dragones negros en espiral; una falda tableada, a media pierna, negra con cintillas rojas a los costados; y para finalizar unas botas negras, redondas de tacón alto.
Para continuar con el ritual, el peinado¡demonios! Como odio eso, pero todo salió bien, simplemente alacié mi cabello y lo deje libre, me ahorre de mucho trabajo así. Posteriormente elegí mi maquillaje, sombras rojas, delineador negro, gloss y blush, pase cerca de tres horas arreglándome, bueno, en si, eligiendo, pero estaba satisfecha con los resultados, pinte mis uñas de negro con cintillas rojas y pensé que estaba lista para la huelga, a veces me provocó ataques de risa por las estupideces que pienso, de repente me da por desayunar payaso con agua simple.
Finalmente dieron las seis, y ni tiempo me dio de suspirar porque alguien tocó el timbre, otra de las grandes cualidades de Syaoran, la puntualidad. Baje las escaleras rápidamente, para encontrar a mi madre en la puerta platicando con Syaoran.
-Mya, llegaron por ti, no pensaras salir así¿verdad? – Preguntó mi madre señalando mi atuendo.
-Si. – Contesté con una sonrisa. –Nos vemos mami. – Le dije dulcemente y le di un beso, cerré la puerta tras de mi ante el rostro sorprendido de mi madre, pero creo no le quedó mas remedio que aguantarse, llevaba buenas notas en la escuela, finalmente, y en vez de enviarle notas por mi mal comportamiento, los maestros le enviaban felicitaciones, me lo merecía. –¿Nos vamos? – Le pregunté a Syaoran una vez afuera.
-Te ves, diferente. – El comentario de Syaoran me dejo helada, que quiso decir, me veo mal acaso, fue un fracaso tanto tiempo invertido. –Te ves hermosa. – Agregó, y me sentí aliviada.
El trayecto fue de ensueño, Syaoran reía despreocupadamente, parecía estar de muy buen humor, nos gastábamos bromas y contábamos chistes tontos, riendo como un par de chiquillos; mi pulso se aceleraba cuando su mano rozaba mi rodilla al hacer un cambio, podía sentirlo perfectamente. Mis ojos se deleitaban con su figura, traía una camisa verde militar y unos jeans negros, se veía tan comible, con su cabello alborotado y esos mechones que caían en su rostro, como me daban envidia. Sus labios entreabiertos me invitaban a besarlo y el incesante roce de su mano me pedía algo más de él. Hubiera enloquecido si no es porque llegamos en un santiamén a nuestro destino. Aparcamos y nos dirigimos a la casa en la playa con el equipo de sonido en manos, cuando entramos vimos a Sakura, Meiling y Rika colgando estrellas por todo el lugar, que parecía un planetario. Colocamos el equipo de sonido donde se nos indico y Syaoran se quedó instalándolo.
-Les quedó increíble chicas, se ve asombroso. – Les dije boquiabierta.
-Lo sé, somos geniales. – Sakura me guiño un ojo. –Por cierto¿la botana?
-Yukito se encargara de traerla, me dio vacaciones por esta vez, nos cooperamos y quedo de él pasar por las cosas. – Después de todo yo no tenía cabeza para hacer más nada, así que Yukito se había apiadado de mí y quedamos en que dividiríamos la cuenta a la mitad y él iría por las cosas.
-Ya veo, entonces creo que ya esta todo. – Exclamó Tomoyo, una vez hubo visto a Yukito seguido por Kurogane entrar con cajas en mano.
-Es hora de comenzar. – Gritó esté último señalando a Syaoran que puso un disco cortesía de Naoko, y empezó a sonar "Feel Good Inc." de Gorillaz.
Había buen ambiente, Eriol improviso una barra y se podía ver que iba preparado, había desde Brandy, Ron y Tequila hasta Vodka, Whisky, Sake, y aún había más. Ayude a Yukito a distribuir los bocadillos en una mesa previamente preparada por Sakura y nos distribuimos por unos sillones alrededor de "la pista" que las chicas delimitaron.
Comenzamos a pedir y Sakura me susurró al oído.
-Espero no hayas olvidado tu reto. – Su mirada era maliciosa, pero me pareció divertido que quizá podría ser yo quien terminará riendo.
-No lo he olvidado. – Contesté mientras me levante de mi asiento y le pedí a Eriol una botella de Tequila.
-Tranquila preciosa, apenas comienza, no querrás perderte antes de tiempo. – Me dijo Eriol en tono preocupado.
-No te azotes bomboncito, no toda es para mí, no soy tan envidiosa. – Le dije mientras le guiñaba un ojo. Eriol me sonrió y me extendió la botella y un par de vasos tequileros. –Quien quiere ser el primero en iniciar la fiesta oficialmente. – Grite mientras señalaba la botella que sostenía en mi mano.
-Ese seré yo. – Anunció Kurogane resuelto.
-No, seré yo. – Interfirió Touya quien comenzó un duelo de miradas con Kurogane, si que se traían pique¿porque será?
-Bien, entonces hagamos las cosas bien, el primero en decir basta, pierde. – Proseguí a servirles unos caballitos; dos menos, pensé. Uno tras otro, ni Kurogane ni Touya cedían, todos gritábamos y animábamos a ambos, hasta que las chicas comenzaron a quejarse de que ellas también querían.
-Empate. – Gritaron Kurogane y Touya al unísono, después de haber consumido ocho caballitos y seguían de pie como si nada, esta misión era difícil. –De lo contrario no dejaremos nada para los demás. – Prosiguió Touya.
Proseguí con mi misión de embriagar al equipo de básquetbol, pero era realmente complicado, tenían aguante y se me agotaban las ideas para lograr mi cometido, así que finalmente me resigne¿que era lo peor que podía pasar? En cambio me dedique a disfrutar el resto de la fiesta, bailando con las chicas, tomando y lanzándole pequeñas miradas a Syaoran cuando éstas no miraban.
Rika bailaba sensualmente al ritmo de "Suerte" de Shakira mientras todos mirábamos asombrados, Rika estaba cambiando, y algo nos decía que el Profesor Terada era el porque. Syaoran se levanto a acompañar a Rika y si que sabía moverse ese hombre, acaso no había algo que no pudiera hacer, algún defecto¡Vaya! Que bien se movía, si es cierto que bailar es como hacer el amor de pie, entonces si que lo ha de saber hacer muy bien; me sonrojé de sólo pensarlo y mejor voltee a ver a Eriol quien bailaba con Tomoyo, mientras esta se reía con cada comentario que éste le hacía al oído, hacían una pareja hermosa, pero Tomoyo me había dicho que no estaba muy segura, así que no insistí en preguntar más.
Sakura permanecía con Yukito charlando animadamente, pero se notaba que a Sakura se le iban los ojos por Syaoran, y como no, si se movía mejor que Ricky Martin, y eso ya es mucho. Pero Sakura tuvo que desviar la mirada cuando Meiling se unió al baile moviéndose sensualmente para Syaoran, quien comenzó a bailar con las dos chicas. Ni Rika ni Meiling daban tregua alguna, ambas se movían exquisitamente, seduciendo, acariciando, prácticamente manoseando al suculento Syaoran.
-¡Déjanos algo! – Exclamó Yukito, quien se había levantado de su asiento, junto con Sakura que bailaba intentando no ser opacada ante los suaves meneos que Meiling y Rika ofrecían a Syaoran. Pronto Touya y Kurogane se unieron a la pista de baile, jalando a Tomoyo consigo, por lo que Eriol quedó solo y molesto, así que me pareció buena idea levantarme y bailar con él. Yamazaki y Chiharu se unieron también a la algarabía.
De pronto todos bailábamos, fumábamos, bebíamos y reíamos, mientras sonaba un remix se podía escuchar "Say it right" de Nelly Furtado, "Deja vú" de Beyonce y "Milkshake" de Kellys. Así que me dieron mis cinco minutos y pensé que era el momento de sorprender a cierto bomboncito de ojos chocolatosos que me traía loca. Comencé menear mis caderas en un suave vaivén, hasta que comencé a aumentar la velocidad, Eriol me tomó de las caderas y comenzamos a bajar, nos estábamos divirtiendo, y yo me estaba luciendo, pronto se hizo un circulo alrededor de nosotros y comenzamos a bailar lo más sensualmente posible, Meiling se unió a mi, seguida de Tomoyo y Sakura, finalmente terminamos sólo nosotras.
-¡Ja! Les gané. – Reí señalando a los muchachos, quienes no tomaron el comentario con mucho agrado. Después de bailar y bailar, terminé por cansarme e irme a sentar, mientras chicos y chicas bailaban. Fui a la barra a servirme algo, cuando una mano se posó sobre mi hombro.
-¿Qué gusta que le sirva señorita? – Me preguntó Syaoran, tomando un vaso.
-Lo que usted vaya a tomar. – Contesté desafiantemente, a lo que Syaoran sonrió perversamente. Tomamos un par de tequilas y me invitó a bailar, sabía que era mi oportunidad así que no la iba a desperdiciar.
-Baila para mí, como lo hiciste para Eriol. – Me susurró Syaoran al oído y me estremecí, a pesar de que se le notaba algo alcoholizado, accedí. Lo tomé de los hombros y el me tomo por la cintura, comencé a moverme de tal manera que nuestros cuerpos rozaban a cada momento, de pronto rodeo mi cintura con sus brazos y coloco una de sus piernas entre las mías mientras se meneaba hacia uno y otro lado. Tuve que rodear su cuello con mis brazos, sentía la agitación en mi cuerpo, el calor que me invadía, y sin pensar baje una de mis manos por su espalda, a lo que él reacciono acercándome más a su cuerpo, lo miré a los ojos y supe que no resistiría más, acerque mi rostro al suyo y ante mi sorpresa se hizo para atrás, me sentí como una estúpida y pensé que había malinterpretado las cosas cuando me jalo hacia una de las habitaciones, abrió en armario y me empujó dentro, me miro de pies a cabeza.
-Me gustas, de verdad, me gustas. – Susurró, mientras acercaba su rostro al mío, me tomo suavemente por la cintura y me dio un beso en la comisura de mis labios.
-También me gustas, Syaoran. – Respondí en un hilo de voz, tomé su rostro y nos dimos un beso, pronto sentí su lengua jugando en la cavidad húmeda de mi boca, me sentía extasiada, sentía que mi cuerpo se estremecía, me encontraba recargada en la pared, sometida. Era un beso profundo, nos fuimos deslizando hasta quedar de rodillas, cuando Syaoran se separo abruptamente de mi, se tapo la boca, dio media vuelta y salio corriendo de ahí.
Me quedé con la respiración agitada, como idiota, en la penumbra, decidí que era mejor tranquilizarme antes de salir, así que entrecerré la puerta del armario. De pronto, escuche la puerta abrirse, creí que era Syaoran, pero al voltear vi dos siluetas y sin saber porque continúe donde estaba sin hacer nada.
-Sabes que me encantas hermosa. – Escuché murmurar a uno.
-Pero no sería justo. – Reconocí la voz de Tomoyo.
-Vamos pequeña. – Insistió el sujeto que se encontraba con mi amiga, mientras la tomaba de la cintura para acercarla a él, se agachó a darle un beso, al que ella no pareció resistirse, veía las manos de él acariciando la espalda de ella y a ella colocar sus manos el cuello de él.
Tomoyo me sorprendió cuando le quitó la camisa, y él no tardo zambullirse en ella, podía ver como le besaba el cuello, como la recorría con la lengua, y empezaba a desprenderla de su ropa, hasta dejarla en ropa interior, ella no tardo mucho en deshacerse de la ropa de él, entre besos y caricias, se comían. A mi simplemente se me aceleraba el pulso, me sentía excitada, sentía mis pezones duros y un hormigueo en mi entrepierna, pero no podía moverme de donde estaba, ni tampoco dejar de mirar.
Le quito el brassier y comenzó a succionar sus pezones, la acostó sobre la cama, lo que me permitió verlo completamente, y pude reconocerlo, era alto y musculoso. Continúo su travesía por los pechos de Tomoyo, y a mi se me hacía agua la boca, por tener a alguien que me bajara la calentura. Escuchaba los gemidos de ella, podía sentir cuanto lo disfrutaba, él la besaba mientras bajaba y subía por su cuerpo.
Ella se incorporó y lo obligó a caer de espaldas, lo despojo de su última prenda y comenzó a besarlo, primero en los labios, el cuello, el pecho, el abdomen, y justo cuando pensé que se detendría ella lo tomó de su miembro, y comenzó a lamerlo, pronto éste comenzó a erguirse majestuosamente, Tomoyo engullía todo lo que podía, mientras él soltaba suspiros y gemidos, no tardo mucho en apartar a Tomoyo para quitarle sus pantaletas, sin miramiento alguno se lanzó contra su sexo y comenzó a juguetear con su lengua dentro de él, Tomoyo se aferraba de las sabanas, emitiendo uno que otro gemido ahogado.
No sé en que momento empecé pero cuando me di cuenta tenía una mano en mis pechos y la otra en mi entrepierna, estaba realmente excitada, así que hice a un lado mis pantaletas y sentí mi sexo húmedo, introduje un dedo y comencé a masajearme, mientras continuaba presenciando el espectáculo que se ofrecía ante mis ojos.
-Hazme el amor, por favor, te lo suplico, hazme el amor. – Gimió Tomoyo, mientras él se abalanzaba sobre ella, le sujeto las piernas y la penetró de una sola vez, Tomoyo arqueó la espalda, lanzando un fuerte gemido que ahogo con sus manos, el se inclinó a lamerle los pechos, al tiempo que continuaba follándose a mi amiga, los gemidos de ella, me hacían envidiarla, y tuve que conformarme con anexar otro dedo a mi fiesta privada, sentía mi cuerpo estremecerse a cada rocé de mis dedos, mientras ella recibía todo un miembro, pero tenía que conformarme.
Él la levanto y la volteo, Tomoyo se puso en cuatro y él comenzó de nuevo con el vaivén, la sujeto por las caderas y podía ver que estaba al máximo, le daba con todo, podía verlo en su semblante, sus jadeos, los gemidos de ella, el aceleraba el ritmo y ella hundía su rostro en el colchón intentando ahogar un poco sus gritos de frenesí, él se notaba en su punto, la tomo de los brazos jalándola hacia atrás, haciendo que ella quedara incorporada de espaldas a él.
Podía sentir mi cuerpo llegar al límite, ahogaba mis gemidos, me mordía los labios para no gritar, lamía mis pechos y continuaba con el vaivén de mis dedos en mi sexo, no pude continuar mirando, estaba a punto de llegar, sólo escuchaba los gemidos de Tomoyo, me imagine con Syaoran y sentí que un impulso recorría mi cuerpo, sentí mis dedos mojados y supe que había estallado finalmente. Me quité las pantaletas húmedas y alcancé a escuchar:
-Eres maravillosa Tomoyo.
-Tu también eres exquisito, Kurogane.
Poco a poco fui recobrando el aliento, para cuando voltee ellos ya estaban vestidos e iban de salida, me levante y salí a la habitación en el momento en que ellos salieron de ella, no quería que me tomaran por sorpresa otra parejita, no resistiría ver otra sesión de arduo sexo. Sin embargo justo hubieron salido, cuando Syaoran entró.
-Discúlpame, creo que bebí de más. – Syaoran se notaba apenado. –¿Te encuentras bien?
-Sí, pero me debes una. – Dije mientras puse mis pantaletas en sus manos, no sé porque lo hice, pero en cuanto reparo en lo que eran abrió lo ojos de par en par, me miro a los ojos y después a mi falda, vio lo que sostenía en sus manos, mientras yo me dirigía a la puerta. –Así me pones, pero supongo tendremos que dejarlo para luego. - Syaoran guardó mis pantaletas en su bolsa y salio después de mi.
-Tus deseos son órdenes. – Murmuro Syaoran en mi oído. –Después de todo te dije que te cumpliría un deseo.
-Aún me lo debes, es cierto, pero no quiero que lo hagas por eso. – Lo mire tiernamente y Syaoran me sonrió.
-Ya veo. – Dijo y me abrazo. –Será especial. – Sonreí para mis adentros y me deje arrastrar por un torbellino de emociones.
Afuera la fiesta estaba en su mero apogeo, Yamazaki y Eriol estaban completamente ebrios, diciendo barbaridad y media, no entendía ni jota de lo que decían, pero era hilarante escucharlos hablar como borrachos. Yukito y Touya escuchaban divertidos a los dos anteriores, mientras Chiharu, reía estrepitosamente, por el espectáculo que ofrecía su novio. Sakura y Meiling, me lanzaron unas miradas, de esas que matan, pero ninguna dijo nada. Kurogane se encontraba dormido en un sofá y Tomoyo estaba a lado de Eriol, quien de cuando en cuando la abrazaba y la soltaba para dar énfasis en algún punto de su historia. Rika estaba perdidamente dormida en una de las habitaciones junto con Naoko. El ambiente continúo entre chistes e historias, hasta que me quedé dormida.
-Despierta bella durmiente. – Escuché una dulce voz entre sueños, abrí mis ojos y me llevé las manos a la cabeza, maldita resaca. -¿Cómo amaneciste? – Preguntó la misma voz y reparé que era Syaoran, me encontraba recostada en sus piernas, con su chamarra tapando mis muslos.
-Amanecí, ya es ganancia ¿no? – Respondí aún adormilada y con los labios resecos, mientras Syaoran me ofreció un vaso con Tehuacan. –Gracias guapo.
-De nada, preciosa, espero te acuerdes de todo, porque necesito que me aclares una cosas. – Señalo su bolsillo, y recordé que no traía ropa interior, me puse roja y me levante. Me lleve las manos a la falda, para acomodarla y noté que el no dejaba de mirarme las piernas.
-Syaoran. – Chillé, y soltó una risa, se incorporó y se acercó a mi oído.
-Las quieres de vuelta. – Preguntó. –Tendrás que darme algo más a cambio.
No podía creer lo que me decía, era lo que quería, pero no sabía si era por las razones correctas, pero que más daba, era ahora o nunca.
-Puedes quedártelas. – Dije coquetamente ante su sorpresa. –Pero tú tendrás que darme algo más a cambio.
-Lo que quieras preciosa. – Contestó resueltamente y me estremecí.
Algunos seguían durmiendo y otros habían salido a la playa, decidimos ir a la playa donde nos encontramos a Rika, Sakura y Meiling en el mar en medio de una batalla campal de camisetas mojadas, Touya no tardo en empujarme para que me uniera a la contienda, donde ni tardas ni perezosas terminaron por empaparme toda.
-Así que no pudiste cumplir tu reto. – Interrumpió Sakura, la miré cabizbaja y negué con la cabeza. –Entonces tendrás que cumplir otro reto.
-Retos son retos. – Aseguré. -¿Cuál será esta vez?
-Tendrás que ir toda la próxima semana a la escuela. – dijo Sakura y pensé que eso no era un reto tan difícil. –Sin ropa interior. – Agregó.
-¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé? – Grité escandalizada. –Estás loca.
-Quizá. – Respondió Sakura. –Pero no cumpliste, ahora te toca sufrir un rato.
-Ni modo cariño. – Meiling parecía muy divertida con el reto. –Es lo justo.
-De acuerdo. – Contesté no muy convencida.
-No creas que no nos daremos cuenta, Mya, así que mejor cumple o pensaré en algo más embarazoso. – Sentenció Sakura. ¡Malvada, pensé.
Terminamos de asolearnos un rato y los chicos nos invitaron a comer Sashimi, las bromas estuvieron al por mayor y pensé que en cualquier momento alguien mencionaría mi falta de ropa interior, pero al parecer nadie lo notó, y yo no mencioné lo de Tomoyo así que sólo me enteré de que Naoko besó a Touya, al igual que Meiling, Chiharu casi se había matado de un borrachazo en el baño, Sakura había perdido sus zapatos y de que la primera en perder fue Rika a quien no podían sacar del baño, en sí todo había sido muy tranquilo. Cuando terminamos, Syaoran se despidió de todos y me indicó que era hora de que me llevará a casa, mi madre le había pedido de favor que me llevara temprano.
Me quedé dormida durante el recorrido, desperté abruptamente cuando sentí una mano en mi pierna subiendo lentamente, abrí los ojos y encontré a Syaoran a escasos milímetros de mí, no estábamos fuera de mi casa.
-¿Quieres pasar? – Me indicó Syaoran señalando una residencia grandísima de tres pisos con adoquines a la entrada.
-Me encantaría – Dije con una sonrisa y Syaoran me dio un beso, sentí como mordía mi labio inferior y le respondí de igual manera, estábamos enfrascados en una guerra de lenguas por tomar posesión de la cavidad contraria, sentía una mano acariciar mi pierna, sin subir por completo, mientras la otra sujetaba mi rostro. Cuando se separó de mí para bajar del auto, lo detuve. –Sólo que no creo que sea el momento.
-Entiendo. – Al principio me miró confundido, pero después sonrió y me dio un dulce beso en los labios. –Cuando estés lista.
-No es eso. – Repliqué, refiriéndome a que no era por que fuera virgen, porque no lo era.
-Entonces. – Preguntó.
-No quiero que lo arruines como ayer, además necesito más de un par de horas para disfrutarte, no te quiero sólo para un rato Syaoran, de verdad me gustas. – Dije, Syaoran estaba serio.
-Primero, discúlpame por lo de ayer, lo arruine, lo sé, pero te recompensaré. Segundo – Me miró fijamente. –Tú también me gustas pero aún no podría decir que me he enamorado de ti.
-Ya veo. – Contesté resignada.
-Pero eso no quiere decir que no me gustaría averiguarlo, si es que tú estás de acuerdo. – Syaoran tomó mis manos y me miró con una sonrisa en los labios, mi corazón se encendió.
-Me encantaría. – Respondí y le planté un beso.
-Entonces te llevaré a casa. – Syaoran puso el carro en marcha y partimos hacia mi casa. El camino estuvo lleno de roces y caricias, de cuando en cuando ponía una mano sobre mi pierna, y cuando yo tenía la oportunidad aprovechaba para acariciar su rostro, su cuello, o simplemente ponía mi mano sugestivamente en su entrepierna. Cuando llegamos nos despedimos con un beso profundo, hasta que nos quedamos sin aliento.
-Hasta mañana, preciosa. – Se despidió de mí.
-Hasta mañana, guapo. – Le devolví el cumplido.
Llegué a mi cuarto entre suspiros y me quedé dormida, pensando en él.
Lo prometido es deuda, un poco de picante, aunque no encontraba las palabras correctas para que no sonara tan prosaico y me costó trabajo que no se me subieran los colores al rostro, creo que quedó bien, dejen sus reviews, o dejen morir mi sueño de ser escritora, jeje! Gracias por leer. Pero si no hay más reviews ya no habrá más que leer.
Gracias Ángel Zafiro por todo tu apoyo, y por considerarme tu amiga XD esto ha significado mucho para mí.
Gracias a Beatriz Ventura por tu review, y por darme nuevas ideas.
A cosmefulanito, TIENES TODISIMISMA la razón, y es justo que aclare las cosas, el Mazda MX5 es para dos personas, pero es lo bueno del anime, puedes hacer posible lo imposible, como meter cuatro personas en un auto para dos, jeje!! Grax por tu coment.
