Los personajes de Card Captor Sakura, no me pertenecen, tampoco los de Martian Successor Nadesico. ou Pero al menos espero entretenerlos mis 'dear readers'
Escuché mi móvil sonar, ya estaba despierta y casi lista para ir a la escuela.
-Sí, diga – Pregunté
-Hola Mya – Escuché una voz conocida
-Sakura, muy buenos días. – Estaba rebosante de alegría por lo sucedido con Syaoran que me sentía flotar entre nubes.
-Espero no te olvides de tu reto. – Mencionó Sakura con un tono malicioso.
-No lo he olvidado, pero estás segura que no puedes reducir mi sentencia. – Inquirí yo, en tono suplicante.
-No. – Fue la respuesta tajante de Sakura. –Nos vemos en la escuela Mya.
-Nos vemos. – Suspiré yo.
¿Por qué a mí? Me pregunte a mí misma, ¿será el karma? He sido una niña muy, muy mala. Partí a la escuela, sin ropa interior, al principio sentí libertad, pero en cuanto baje del auto un par de chicos me miraron lascivamente, y noté que sobresalían mis pezones de entre la camisa del uniforme, así que me llevé la mochila al pecho intentando cubrirme.
Caminé entre los pasillos, y al pasar por los baños masculinos sentí una mano tapar mi boca y otra sujetar mi cintura.
-Tranquila. – Me ordenó la voz.
-Eriol, me asustaste. – Chillé, mientras me hacía una seña con su mano, de que guardará silencio.
-¿Puedo confiar en ti? – Me preguntó asustado.
-¿Qué sucede? – Inquirí yo, Eriol tenía el semblante agitado, se veía realmente nervioso.
-Ten cuidado con Sakura, aléjate de ella, antes de que sea demasiado tarde. – Su comentario me dejo atónita, ¿Cuidado? ¿Demasiado tarde?
-Ahora no puedo contarte mucho o tú también correrás peligro, sólo no bajes la guardia. – Eriol salió dejándome estupefacta, no supe que hacer, ni que decir.
Salí a hurtadillas, procurando que nadie se diera cuenta de donde había salido o tendría grandes problemas, caminé hacia el salón, para encontrarme con mis "amigas", no sabía que pensar, las salude distraídamente, y me senté en mi lugar, reflexioné lo que Eriol acababa de decirme y pensé que quizá era una broma sin sentido, así que no le di más importancia y mejor me ocupe de que nadie notara que no llevaba ropa interior.
-Así que eso de no traer ropa interior, se esta volviendo una costumbre. – Me susurró Syaoran, quien se sentaba justo detrás de mí. Me sonrojé y no dije nada.
El resto del día trascurrió lentamente, sin más pormenores. Pero a la hora de la salida unos tipos me detuvieron.
-Así que tú eres la nueva zorrita de Sakura. – Dijo uno mientras intentaba colocar una de sus manos en mis pechos.
-Suéltame idiota. – Chillé.
-Me vas a decir que no te gusta, perra. – Me dijo el otro, mientras me tomaba de las manos e intentaba besarme.
-No te hagas la muy santa, ya pronto llegará nuestro turno. – Comentó un tercero mientras acariciaba mi entrepierna.
No resistí más y pateé la entrepierna de uno de ellos, el otro me abofeteó y le devolví el golpe, desgraciadamente eran más fuertes que yo, así que termine contra la pared sometida, rompí a llorar cuando uno de ellos se bajo el pantalón.
-Ya basta. – Chillé –Syaoran. – Grité. En ese momento me soltaron, miraron alrededor y se echaron a correr, no supe que hacer, me dolían las muñecas y tenía el rostro hinchado, lloré y lloré como una niña. Como pude llegué a mi auto, y pensé lo que acababa de pasar, intenté relacionarlo con lo que Eriol me había dicho y algo me hizo pensar que había algo que las chicas me estaban ocultando.
Llegué a una residencia de tres pisos con adoquines a la entrada, toqué el comunicador y un hombre muy amable abrió la puerta.
-Se encuentra Syaoran. – Pregunté.
-Por supuesto que sí, adelante ¿se encuentra bien señorita Mya? – El señor sabía mi nombre, lo miré a los ojos en forma de pregunta y él añadió. –el joven Syaoran me ha platicado de usted, tome asiento, en seguida bajará.
Él salió de la habitación y me quedé sola sentada en un sillón.
-Mya ¿qué haces aquí? – Preguntó Syaoran, mientras se acercaba a mí, me tomó del rostro y preguntó -¿Qué sucedió? ¿Quién ha hecho esto?
-No lo sé, no les conozco, pero necesito hacerte algunas preguntas. – Pedí sutilmente esperando encontrar todas las respuestas que buscaba.
-Dime ¿qué pasa? – Syaoran se notaba preocupado.
-Mya que haces aquí. – Interrumpió una chica, era Meiling, miré a Syaoran, quien agachó la mirada.
-Lo siento, no sabía que estabas aquí. – Dije fríamente, el hecho de que ella estuviera allí me llenaba de celos y rabia. –Unos chicos me atacaron y pensé que Syaoran sabría quienes eran. – Una mentira a medias, después de todo mentir era mi especialidad.
-Meiling, podrías dejarnos. – Preguntó Syaoran.
-Pero nosotros también necesitamos… - Meiling calló.
-La decisión ya esta tomada. – Finalizó Syaoran. Meiling se dio media vuelta y salió del lugar echando chispas. Syaoran volteó a mirarme. –Porque habría yo de conocerlos. – Me espetó.
-Cuando dije tú nombre me soltaron y se echaron a correr. – Dije. –De que hablaban tú y Meiling – No podía quedarme con la duda.
-Es personal, no me gusta divulgar mis conversaciones. – Sonrió Syaoran. –Recuerdas como eran los sujetos.
-Si. – Respondí y proseguí a describírselos. -¿Qué sucedió entre tú y Sakura?
-Eso ya no importa. – Respondió cortante.
-A mi me importa. – Insistí.
-Mya, no te metas, por favor. – Me pidió Syaoran dulcemente.
-Entiendo que es tú pasado, tú vida, que son tus heridas. – Continúe sin quitar el dedo del renglón. –Pero quiero saber quién es Sakura Kinomoto.
-Mentirosa, embustera, es un lobo en piel de oveja, es astuta, convenenciera, inteligente y muy hermosa, es hábil y no tiene escrúpulos. – Syaoran hablaba de ella maravillado.
-¿Aún le quieres? – Pregunté aunque no sabía si estaba preparada para escuchar tal respuesta.
-Sí. – Sentenció Syaoran.
-Entonces debo irme y alejarme de ustedes, decídete Syaoran. – Lo dije más de rabia que porque lo sintiera, y él pareció notarlo.
-Pero ella es pasado, y no pienso regresar a el. – Podía ver algo de verdad en su mirada.
-Cuéntame que sucedió, te lo suplico Syaoran.
-Hace un año termine en una situación comprometedora con una integrante del equipo de animadoras contrario.
-Yurika – Interrumpí
-Sí, Yurika Misumaru, lindas curvas, cabello largo azulado y ojos del mismo tono, pero aún así, seguía sin ser mi tipo, yo estaba perdidamente enamorado de Sakura, la niña tierna y dulce, la niña que se preocupaba por los demás.
-¿Qué pasó? – Pregunté.
-Sakura enloqueció, se armó la campal y varias resultaron heridas, ella comenzó a cambiar, me preocupé y cuando la busque, la encontré con otro, después fueron las drogas, cuando menos me di cuenta, ella era otra. – Su voz estaba dolida.
-¿Y por qué todos le tienen tanto miedo? – Pregunté.
-Te recomiendo que no te involucres demasiado, no hagas preguntas, no intentes descubrir la verdad en sus palabras, porque terminarás enredada en sus engaños. – Syaoran me miró suplicante. –Por favor, aléjate de ella.
-Eriol. – Murmuré. Syaoran me tomo del rostro y me dio un dulce beso.
-Nosotros ya estamos hasta el cuello, pero tú aún puedes salir ilesa.
-De acuerdo, sólo no me pidas que me aleje de ti. – Sentencie.
-No lo haré, pero procura tener cuidado. – Su tono de voz era cálido, me tomo de las manos y me condujo a su alcoba. –Ya es tarde, pasa la noche aquí, y mejor llámale a tu madre para avisarle.
-Estás seguro. – Pregunté y él asintió.
Mi madre aceptó puesto que conocía a Syaoran y lo consideraba un buen chico, así que estaba feliz de quedarme con él, en su alcoba, y para completar mi fantasía, me prestó una de sus camisas para que me cambiara el uniforme. La prenda me llegaba justo arriba de las rodillas, así que disimulaba un poco la falta de ropa interior, pero me pareció que era justo el pretexto perfecto para seducir a cierto caballero de ojos chocolatosos.
Cenamos en su alcoba y platicamos de temas diversos, ya saben los típicos temas banales que platicas cuando conoces a una persona, reímos hasta decir basta y finalmente sin poder contenerme más me aventuré, primero le di un beso en la mejilla, luego me fui acercando a su rostro con suaves besos, hasta que llegue a sus labios y me entregué al dulce cáliz de su ósculo.
Mis manos no se hicieron esperar, tanteé terreno, desde su pierna hasta su espalda, recorrí su cuerpo por debajo de la camiseta y pronto quedó tumbado de espaldas conmigo encima, sentía el rocé de sus manos en mis muslos, así que comencé con movimientos de cadera circulares, me lancé a sus labios una vez más, profundizando con los besos cada vez más, hasta que el aliento se volvió uno sólo, hasta que nos asfixiamos de tanto agasajarnos.
Sus manos en mi cintura, las mías batallando con su camisa, lo desnude lentamente, como quien ha esperado un regalo por tanto tiempo, que quiere conservar hasta el más mínimo detalle de las circunstancias. Baje por su pecho, succione sus pezones, lamí su torso y degusté su cuello, elixir de mi vida. Desaté su pantalón e intentó resistirse, lo tomé del rostro y susurré:
-Es lo que quiero, de verdad lo deseo.
Sin más obstáculos lo despoje de su pantalón, no había caído al suelo, cuando arremetió contra mí, me quito la camisa y se quedó contemplándome un momento, sentía mi pecho estallar, mientras los segundos me parecían horas. Sentía mi cuerpo quemarse, arder de deseo. Me tomó por la cintura y me acerco a él, beso mis labios tiernamente para después precipitarse sobre mis pezones, lamía uno, mientras jugueteaba con el otro, para después succionar uno y otro alternadamente, jugaba con mis pechos, mientras yo lanzaba gemidos ahogados de placer.
Mis manos se aferraban a su cabello, se deslizaban por su espalda, y yo seguía esperando no enloquecer. Pronto mis pechos no fueron su único blanco, una de sus manos comenzó a acariciar mi sexo, con movimientos circulares se abría paso hasta que uno de sus dedos se introdujo en mí. Mis gemidos iban en aumento y sentía que no podía más cuando sentí otro dedo invadiendo mi cavidad, que estaba cada vez más húmeda. La respiración agitada, el creciente palpitar, estaba perdida.
-Por favor, Syaoran. – Suplique, a lo que él respondió con una mirada de satisfacción, mientras aumentaba el ritmo de sus caricias.
-Por favor ¿qué? – Preguntó con una mirada de niño ingenuo.
-Hazme tuya – Dije entrecortadamente.
-¿Cómo? – Syaoran seguía en su plan de niño ingenuo, sin cesar el vaivén de sus dedos.
-Hazme el amor. – Pedí tiernamente. –Así. – Agregué, y proseguí a quitarle la última prenda que adornaba su cuerpo, lamí mi mano y proseguí a acariciar su miembro, mientras el abría los ojos de par en par. No tardó mucho en lanzar un par de suspiros agitados, mientras yo aumentaba el ritmo de mis caricias, pronto estaba rendido, así que aproveche para quedar encima de él. Coloque mi boca en la punta de su glande y comencé a lamerlo tiernamente, hasta introducirlo parcialmente en mi boca, y digo parcialmente, porque si hubiera intentado engullirlo todo, hubiera muerto de asfixia.
Estaba dedicada completamente a hacerlo gemir, veía en su rostro el placer que le causaba, así que aumenté el ritmo, hasta que él no pudo más, sentí un líquido cálido invadir mi boca y bebí hasta la última gota. Me tomo del rostro y me jaló hasta sus labios, me besó profundamente y continuo con las caricias, restregó su miembro en contra de mi sexo, hasta que lo sentí endurecerse, lamió sus dedos y comenzó a acariciarme nuevamente, me sentí excitada rápidamente y él lo notó.
-Estas lista. – Me preguntó ladinamente, y en cuanto hube asentido, introdujo su miembro en mí, sentí como me llenaba por completo, sentía sus manos, sus labios, recorrerme como si quisiera abarcar cada pequeña parte de mi cuerpo. Sentía tanto placer, que me aferraba a su espalda, no quería dejarlo ir, gemía como desesperada, mientras rogaba por más. Podía ver el rostro agitado de Syaoran con una sonrisa, cada vez que le pedía que no parara. Pero llegó a su punto cuando se me ocurrió preguntarle:
-¿De quién soy? – Syaoran me miró confundido y aminoro la intensidad de las embestidas.
-¿De quién soy? – Insistí, mirándolo tiernamente. Pareció comprender.
-Mía. – Respondió a la par que volvía a darme con todo.
-¿Y de quién más? – Continúe entre gemidos.
-Y de nadie más, sólo mía, mía, mía. – Syaoran hundió su cabeza en la almohada, mientras me penetraba bestialmente, nos aferrábamos el uno al otro como si fuéramos uno. Podía escuchar su respiración agitada, y tuve que taparme la boca para no gritar.
-Te amo. – Dije una vez Syaoran se hubo tumbado a lado mío, después de tan extenuante práctica. No respondió nada. Me resigné y decidí guardar lo que acabábamos de de hacer como algo hermoso, único y quizá hasta irrepetible.
-Yo también, Mya. – Respondió luego de un gran silencio, mi corazón se estremeció.
Nos quedamos profundamente dormidos, abrazados el uno al otro, y pensé que haría cualquier cosa por tenerlo para siempre. Cualquier cosa, literalmente hablando.
………………………………………
GRACIAS a Ángel Zafiro por todo tu apoyo!! A Beatriz Ventura por tus reviews, que bueno que les esta gustando, tengo unas ideas medio locas para el próximo capítulo.
Y otra vez gracias a Cosmefulanito (extraño nickname :P) El Mazda MX5 que esta hermoso, es un auto para dos, oops!! Como cupieron Yamazaki y Chiharu?? Jeje! Soy mejor que Houdini!! O que no?? Saludines a todos, Pórtense mal y Cuídense bien.
