Disclaimer: Los personajes de CCS no me pertenecen, sólo los uso para entretenerlos (espero XXu)

Disclaimer: Los personajes de CCS no me pertenecen, sólo los uso para entretenerlos (espero XXu)

La búsqueda del centro de revelado no fue muy fructífera que digamos, además de unas encargadas bastante malhumoradas y ariscas, no encontré manera de rastrear la proveniencia de aquellas fotos, estaba en un callejón sin salida. No tenía manera de ligar a Sakura con las fotos, nadie en la escuadra se auto-perjudicaría, así que tenía que haber sido alguien de afuera, los chicos ni pensarlo, y no conocía a Yurika como para sustentar mis suposiciones.

Pase todo el día divagando en el barranco donde Nakuru había fallecido exactamente un año atrás, no podía simplemente revivirla a lo "pushing daisies", así que tenía que conformarme con sólo especular. Mi celular estaba apagado, estaba harta de las llamadas espeluznantes, en el fondo, tenía miedo, temía que en el momento en que descubriera la verdad, se desataría el caos. Pero por Syaoran y un futuro con él, tenía que hacerlo.

Cuando al fin prendí mi móvil, por lo menos una docena de mensajes siniestros saturaron mi bandeja de entrada, pero hubo uno que llamo la atención: "te estas acercando, dos pasos más y caerás al precipicio". Volteé a mi alrededor porque efectivamente estaba a dos pasos del precipicio, literal o figurativamente alguien había escrito eso, y me hacía intuir que alguien me seguía los pasos, muy, muy de cerca.

Esa noche tenía ganas de hablar con nadie, inclusive con Syaoran quien había hablado preocupado, porque había faltado a clases, mentí diciendo que me sentía mal, y corte la llamada presurosamente con cualquier pretexto. Finalmente el día "D" se estaba acercando y una sensación de opresión y fuertes crepitaciones me invadían. No pude conciliar el sueño, pase despierta toda la noche, leyendo y releyendo los expedientes, todas las anotaciones de Sakura y sus "incidentes" habían comenzado poco después de que ella y Syaoran empezaron a ser novios y habían cesado tiempo después con su ruptura, los intercolegiales habían sido decisivos.

Y este año, también lo serían, el alba iluminaba mi cuarto, absorta recorría mi habitación en busca de ese fantasma perdido, la verdad. Me levante, sin ánimos, impulsada por una fuerza invisible, aún más poderosa que yo, y quise creer que era amor. Una ducha fría revitalizo mi cuerpo, me encamine hacia la cede de los intercolegiales, donde tenía que encontrarme con las chicas.

Fui la última en llegar, bastante raro, ya que ese era el papel de Sakura. Todas estaban listas, yo, no tanto, pero daría mi mayor esfuerzo, y entonces la vi, estaba parada unos metros delante de mi, ella era Yurika, la reconocí por las referencias que me habían dado, alta, piernas largas y bien torneadas, una diminuta cintura y abundantes pechos, ojos azules, al igual que su cabello, tez blanca, rosácea, era hermosa.

No me sorprendía que Syaoran hubiera tenido algo que ver con ella, pero sabía que aunque bella, no era lo único que a él le interesaba. Por eso se había fijado en Sakura, por eso se había enamorado de ella, y yo lo sabía, pero el amor es ciego, ¿cierto? Y quería creer, aunque fuera una ilusión, sabía que él aún la amaba y que era un obstáculo para mí, y sabía que tenía que deshacerme de ella, y quería que Yurika fuera la solución, mi solución.

Actúe descuidadamente y pretendí estar nerviosa por los intercolegiales, realmente no cruce palabra alguna con las chicas, cada una estaba lidiando con sus propios demonios, este año, ganarían. Por ellas y por Nakuru. En el momento preciso le entregue una nota a Yurika, la vería en "el cotton" después de la competencia para hablar sobre Sakura y Syaoran, ni siquiera me miro, pero supe que estaba interesada, porque no pudo disimular una pequeña sonrisa en sus labios.

Veíamos las demás rutinas, la situación estaba reñida, pero teníamos fe en nosotras y en las largas jornadas de práctica que realizábamos. Íbamos a ganar, nos veíamos lindísimas en el conjunto negro con plateado que Tomoyo había confeccionado para nosotras, no cabía duda de que era una artista. Era nuestro turno, dimos lo mejor de nosotras, intentamos lucirnos al máximo, y creo que rindió frutos por que las ovaciones no se hicieron esperar, era un estruendo tal, jamás había sentido una excitación como esta, el furor, la adrenalina.

-Chicas. – Dije una vez en los vestidores cuando había terminado nuestro turno y los jueces deliberaban para elegir a la escuadra ganadora. –Yo sé que jamás ocuparé el lugar de Nakuru, pero gracias por dejarme ser parte de algo tan hermoso como esto. – Las palabras que emanaban de mi boca, provenían de mi corazón, tenía un sentimiento de pertenencia, y eso se sentía muy bien.

-Tienes razón. – Dijo Sakura. –Nunca podrás ocupar el lugar de Nakuru. – Sentí una estocada y cerré los ojos. –Tú tienes tú propio lugar. – Susurró mientras me abrazaba. Una sensación de calidez embriagaba mi ser.

-Los ganadores serán anunciados. – Nos interrumpió una voz, una de las encargadas nos señalaba el podium hacia donde teníamos que dirigirnos. La decisión estaba tomada.

-Y las ganadoras de este año del concurso intercolegial de animadoras es para… - Entrelazamos nuestras manos y lanzamos silenciosas plegarias al cielo, cada una con sus creencias, cada una con su estilo, deseo que fuéramos nosotras. Las ansías, la espera era inaguantable, era emoción mezclada con un poco de incertidumbre, pero teníamos fe. –El instituto Keiô.

Me llevé las manos a la boca, gritos y aplausos inundaban el ambiente, lo habíamos conseguido, finalmente, nos abrazamos como el grupo de mejores amigas, y por un momento lo fuimos. Era tanta la algarabía, la gente se entremezclaba y de pronto sentí que colocaron un pequeño papelito en mi mano, sentí un escalofrío y me apresure a guardarlo.

Los abrazos estaban al por mayor, los chicos se abalanzaron contra nosotras, escuchaba pedazos de felicitaciones y buenos deseos. Finalmente Syaoran apareció, lo abrace con fuerza y al mirarlo a los ojos, mi sonrisa se desvaneció, sus ojos estaban clavados en Sakura, retrocedí y me disculpe, para después salir corriendo, sentía mi corazón oprimido latir tan fuerte, que hasta dolía, tanto como mi orgullo.

Desdoble el papelito que había recibido hacia unos momentos: "Nos vemos en la casa de la playa en una hora, Atte: Yurika." Sequé mis lágrimas, y esboce una sonrisa, tenía la esperanza de que ella me daría los medios para quitar a Sakura del medio. Volteé para divisar una multitud emocionada, y concluí que nadie me extrañaría, ni siquiera Syaoran, pensé esto último con un dejo de tristeza. Así que tome mi auto y me dirigí a la casa de la playa.

Me estacione y vi la puerta de la entrada entreabierta, me adentre en la casa y me encontré con el arma de hacia unos días, volví a sentir el mismo escalofrío de hacia unos momentos, irrumpí en la cocina y me encontré a Yurika sentada en la barra, veía su cabeza apoyada en esta y sus cabellos azules manchados de sangre, no pude evitar llevarme las manos a la boca, intentando ahogar un grito, el arma resbalo de mis manos y salí corriendo del lugar.

Conduje hasta un lugar conocido, una hermosa casa con adoquines en la entrada, entre estrepitosamente, sin anunciarme siquiera y subí corriendo los escalones de dos en dos, abrí la puerta de una de las recámaras y no pude contener un sollozo, retrocedí unos pasos y perdí el equilibrio, sentí un fuerte golpe en la cabeza y me desmaye, acababa de caer por las escaleras, acababa de encontrar a Syaoran y Sakura en la cama, desnudos.

Desperté en el hospital, tenía un fuerte trauma en la cabeza, todo me dolía. No recordaba mucho, pero recordaba lo importante, Yurika estaba muerta, Syaoran y Sakura, desnudos, la cabeza me daba vueltas, pero lo sabía, lo había perdido. Mi madre estaba a mi lado, dormitaba en el borde de mi cama, acaricie sus cabellos, y volteó a verme.

-Cariño, ¿te encuentras bien? Dios mío, que susto me has pegado, pensé que te perdía, la he pasado muy mal, la incertidumbre, los doctores, no despertabas, tuvieron que operarte para reducir tu presión intercraneal, ¿cómo paso? Syaoran te trajo estaba muy preocupado por ti, Sakura también esta aquí… - No pude resistir más así que puse un dedo en los labios de mi mamá.

-Estoy bien. – Esboce una sonrisa como pude, me dolía todo. –Sólo necesito descansar.

Mi madre sonrió, pero no pudo evitar unas lágrimas que surcaron su rostro, me dio un beso y me dijo que durmiera un poco, pronto me darían de alta. Descanse cuanto pude, y evite las visitas, no quería disculpas o explicaciones, porque entonces sabría que todo fue verdad y que realmente lo había perdido, o quizá nunca lo había tenido, una gran tristeza embriago mi ser.

Me dieron de alta en menos de 24 horas, salí en silla de ruedas y una gran comitiva me esperaba en la recepción del hospital, los chicos habían ido a visitarme, llevaban grandes arreglos florales, globos, chocolates e inclusive peluches, sentí una gran calidez de su parte, todos deseaban que me recuperará pronto, bueno, casi todos. Sakura me abrazó y me susurró al oído "Debemos platicar, Mya" me miró a los ojos y me dedico una de esas miradas dulces, llenas de ternura y compasión, y no pude sentir menos que asco por su lastima, estaba dolida, despechada y furiosa.

Me despedí de todos, después de una buena tanda de besos, aún con una sonrisa en los labios me subí al auto, y mi madre me llevo a casa, en cuanto entre a mi habitación me desmoroné, rompí a llorar como niña de cinco años, y no me levanté de mi cama en los siguientes 7 días, pasó una semana completa sin que asistiera a clases, había aprobado la mayoría de las materias, así que no me preocupaba por eso. Mi mayor preocupación era ver a Syaoran y recibir aquella noticia que me aterraba.

Eran noches de insomnio, Syaoran llamaba y yo inventaba cualquier pretexto para no hablar con él o con Sakura o con cualquiera que me llamará o inclusive me visitara. Pero sabía que tarde o temprano ocurriría, así que ese fin de semana, hable con Sakura, nos quedamos de ver en la casa de la Playa, donde había ocurrido el asesinato de Yurika, la policía aún no encontraba al culpable, y como no había evidencia aparente de que yo hubiera estado allí, no estaba dentro de la lista de sospechosos, así que sólo habían hecho preguntas de rutina, a lo que conteste honestamente: nunca la había conocido.

Entrar a la casa de la playa me trajo recuerdos, una cosa llevo a la otra, y pronto sentí un colapso, caí de rodillas y sentí en choqué del piso contra mi cara, o viceversa, como sea, desperté y un fuerte estruendo ensordecía mis oídos, eran sirenas, un policía me incorporó, tomó una de mis manos y la soltó, masculló algo que no entendí, la cabeza me daba vueltas y los tímpanos me zumbaban. Todo estaba tan confuso que para el momento que regrese en mí, tenía unas esposas sobre mis manos e iba en un carro de policía camino a la comisaría.

Mis manos estaban llenas de sangre, volteé a mí alrededor y no pude evitar preguntar:

-¿Qué sucedió? – Temía escuchar la respuesta, temía lo peor. Uno de los policías se volteo hacia mí y con voz recia respondió:

-Tiene derecho a un abogado, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede ser usado en su contra en una corte y puede hacer una llamada.

-¿Qué sucedió? – Pregunte nuevamente con ojos suplicantes.

-Esta usted arrestada por el asesinato de Mya Yumegako y Sakura Kinomoto. – Respondió tajante. Abrí los ojos de par en par, mi boca entreabierta no podía emitir ningún sonido, nuevamente un zumbido y nuevamente un colapso, me desmaye.

Esta vez desperté en un hospital, al parecer habían tenido que resucitarme prácticamente con electroshock, tenía una concusión grave en la cabeza, la segunda en menos de una mes. Estaba en la sala de recuperación, tenía casi tres horas que me habían transferido de cuidados intensivos, mi madre entró y nuevamente hubo lágrimas, las preguntas de rutina, ¿cómo te encuentras? ¿Te sientes bien? ¿Qué sucedió? Fue el detonante, no pude más que encogerme de hombros, no tenía ni la más remota idea.

Un par de psicólogos hablaron conmigo, preguntaron por el incidente, del cual dije todo lo que sabía, inclusive usaron hipnosis para que pudiera recordar lo acontecido, pero nada. Al final me declararon mentalmente incompetente. Eso me libro de ir a la cárcel, pero en cambio me confinaron a un centro de rehabilitación, o sea, una casa para locos.

Pase las noches en vela, no dormía, no comía, aún no podía creerlo, no creía que hubiera podido asesinar a Yurika, mucho menos a Sakura, sabía que sentía rivalidad por ellas, pero matar, era un extremo. Mi cabeza era un manojo de nervios, estaba sola, aislada, asistía a terapias, pero nada. Sabía que Syaoran me odiaba, que jamás podría estar con él otra vez, ni tampoco con Sakura, los había privado de su amor por mis estúpidos celos.

Cada vez me convencía más y más de que yo había sido la culpable, fantaseaba con las probabilidades, desarrollaba todo escenario posible, asesine a Yurika y después borré mis huellas, asesine a Yurika inconcientemente, al igual que hice con Sakura, no podía recordarlo, pero me obligaba a pensar que era así, la evidencia apuntaba a eso, la culpa me carcomía, y el no recordarlo me hacia sentir como un monstruo, sin conciencia.

Pase cerca de una semana cavilando, pensando y nada. Todos vinieron a visitarme, me miraban con una mezcla de odio y lastima, pero me habían perdonado, excepto Syaoran, no me miraba, estaba distante, veía odio en sus ojos, mascullo algo y se marcho, me sentí terrible, le había arrebatado al amor de su vida. Meiling se quedó conmigo.

-Aún esta sensible, dale tiempo para llorar. – Me dijo dulcemente. Ella es una gran amiga, pensé. Sólo asentí. –Lo que pasó, aún es increíble para nosotros, la muerte de Yurika, la de Sakura, y aún más la de Nakuru. – Prosiguió.

Abrí los ojos de par en par, y ella lo notó.

-Sí también te acusaron de su asesinato, aunque no se encontraron motivos, pero yo sé que lo hiciste porque no quiso decirte lo que paso hace un año.

-Pero ella murió hace un año, se desbarranco en su auto, cerca de la casa de la playa. – Tartamudeé.

-No, ella fue transferida hace un año, pero aún vivía, lo dice en su expediente, ¿recuerdas?

Recordé los expedientes robados y la cabeza me dio un vuelco, había inventado todo, eso era, había inventado todo para justificar mis asesinatos, las había matado y lo había bloqueado de mi memoria, había inventado lo de Eriol, los mensajes, las fotos.

-Estabas tan obsesionada con Syaoran, no dejabas de llamarle, Sakura te dijo muchas veces que lo dejaras en paz, Nakuru igual, fuiste a darle una visita a su casa, y al día siguiente, ella ya no amaneció, pero no cesabas, finalmente, Yurika te confrontó esa noche en la casa de la Playa, por eso la mataste. Estabas fuera de ti, Sakura intento hablar contigo, pero no escuchaste, y ahora, ahora… - Meiling rompió a chillar, se levanto y se fue.

Me quedé atónita, era un monstruo, estaba aterrada, y me desconocía. Al día siguiente, vino nuevamente Meiling, me llevo un delicioso almuerzo y me sentí agradecida por su candidez, a pesar de todo, ella aún cuidaba de mí. Ese día pregunte los pormenores, Meiling me contó:

-A Nakuru la encontraron en su cama, con la garganta cortada, no tenía señal de violencia, fue un corte limpio. Yurika, fueron dos balazos, uno en la nuca, el otro perforo su pulmón. Y Sakura, bueno su muerte fue más dolorosa, murió de asfixia.

-¿Y la sangre en mis manos? – Pregunté confundida.

-48 puñaladas, mutilación de los dedos… - Meiling no prosiguió, sabía que había aclarado mi duda. El resto de la tarde fue un silencio sepulcral. Al caer la noche ella se marchó y me quedé sola, pensando.

Finalmente confesé, era evidente que las había asesinado, aunque no podía recordar como, gracias a Meiling y los reportes policíacos, tenía bastante idea de lo que había acontecido. Aún así tenía que permanecer en el asilo para locos, debía cumplir con mi terapia.

Ese día Syaoran fue a visitarme, me llevó una rosa y me dio un beso en la mejilla.

-Te perdonó. – Dijo en un tono solemne, las lágrimas se me escaparon, pero mis músculos no atinaron a moverse. Meiling apareció tras él. –Fue hermoso los momentos que vivimos y no repetirán jamás. – Dio media vuelta y se echo a andar a paso lento, para cuando atine a lo que había querido decir volteé a ver a Meiling con cara incrédula.

-¿Pero no se supone que no hubo nada entre nosotros? – Pregunté estupefacta, y Meiling me dedicó una sonrisa siniestra.

-Se supone, así como se supone que tú mataste a Nakuru, Yurika y Sakura. Eso es lo que declaraste, ¿cierto?

-Pero, ¿tú cómo lo sabes? – Mi incredulidad se acrecentaba a cada instante, demasiadas preguntas y pocas respuestas.

-Porque así lo planeé. – Respondió.

-Querías recordarme para que confesará que yo las asesine. – Grité impaciente, con lágrimas en los ojos.

-O quizá fui yo. – Espetó.

Mi semblante cambió, sufrí una metamorfosis, la culpa se disipó y sólo vino un sentimiento de odio, para cuando ella se había dado la media vuelta y se dirigía hacia Syaoran que estaba unos metros adelante, yo apenas me incorporaba de mi asiento, con las mas claras intenciones de lastimarla. Pero antes de que mis músculos reaccionaran para poder darle alcance, dos guardias me habían bloqueado el paso, lo último que recuerdo es a Meiling apoyada del brazo de Syaoran, con una sonrisa maquiavélica.

No recibí ninguna visita más, después de ese día, me mantenían sedada la mayor parte del tiempo, pero siempre martillaban mis oídos esas palabras, la terrible confesión de Meiling:

-O quizá fui yo…

Las llamadas, las fotos, las peleas, los asesinatos, todo había sido ella, y yo debía pagar por ello, por haberme enamorado de Syaoran, así como Yurika y Sakura también habían pagado, y Nakuru, ella sólo había sido un daño colateral, por proteger a su cuñada, la dulce Sakura, la que debió haber estado con Syaoran en primer lugar.

Y ahora, Meiling estaría con él, consolándolo. Ella nos había ganado, nos había dejado fuera de la competencia, nos había eliminado, literalmente.