¿Cómo la pasaron de San Valentín? El mío apestó en grande como es usual :3 Espero que su crush les haya hecho el día feliz n-n
Ahora, gracias a quienes se preocuparon por lo del plagio de mis historias, el problema fue resuelto con prontitud, no saben lo mucho que sus comentarios me animaron, ¡los amo!

Sí, el título del capítulo se lo robé a Meyer, ¡mátenme! Esa señora tiene talento .w.
Blahblahblahblahblah mi monstruo comerá a los que lean y no dejen review blahblahblahblah

Danny Phantom y sus personajes pertenecen al gran señor Hartman, y desgraciadamiente a Nickelodeon inc.


Capítulo 3: Complicaciones.

La puerta se abrió en cuanto toqué la perilla, fue entonces que me di cuenta de mi aspecto: era yo misma, no era la mano de algún cuerpo que estuviera bajo mi control. Confundida, entré en la habitación.

Esperaba ver un cuarto cualquiera: paredes, ventanas, cosas como sillas o camas…pero no había nada de eso. Era un jardín. El cielo estaba escasamente iluminado y había niebla cubriendo mis pies; caminé a paso lento, examinando cualquier posible cambio en el calmado ambiente, pero no había ni una simple brisa. Escuché el sonido de agua corriendo, probablemente un riachuelo, lo que me incitó a acelerar el paso.

Ubiqué el riachuelo con facilidad, atravesaba un campo de flores de diversos colores. En un extremo había una persona sentada, con la vista fija en el agua corriendo. Me acerqué y la persona levantó el rostro, fijó su entristecida mirada en mí: era Samantha.

-¿Por qué?- Me preguntó con una expresión en los labios similar a una sonrisa.

-¿Por qué…qué?

-¿Por qué yo? ¿Por qué haces esto?

-Sobrevivo.

-Eres un fantasma. ¿Qué puedes necesitar de mí?

-Ser tu huésped evitará que muera. De nuevo.

-¡Ya tuviste tu tiempo!- Se levantó. -¿Por qué no dejas que las cosas sigan su curso?

-¡Tú no sabes lo que es morir! ¡La angustia de saber que dejarás de existir! No tienes idea de nada.

-Claro que tengo idea.- Sonrió, acercándose hasta mi posición. –Eres tú quien no sabe lo que está haciendo.

-¡No tienes autoridad para reclamarme esas cosas!- Me sentía atacada, frustrada.

-¡Eres tú quien tomó mi cuerpo! ¿¡Crees que es justo!?

-Nadie te ha pedido tu opinión.

-¡Es ese mi punto! Mi vida tenía ya suficiente caos, no tienes porqué empeorarla.

-Lo siento. Lo hecho, hecho está. No me iré.

-Perfecto.- Me miró con odio. –Pero no creas que yo me daré por vencida.

Desperté agitada y me llevó varios minutos lograr que la respiración tuviera un ritmo normal. Revisé la habitación en la que me encontraba. Iluminada por una exagerada luz blanca fluorescente, algunos carteles en las paredes sobre prevención en salud o cosas similares. Aunque aturdida por el pequeño encuentro que tuve durante mi inconsciencia, tenía suficiente lucidez para adivinar que estaba en la enfermería de la escuela; lo corroboré cuando me puse en pie y descubrí que llevaba puesta la misma ropa que había elegido esa mañana. Eso era bueno, al menos no había terminado en un hospital. Cuando estuve lista para levantarme, una señora de rostro amable apareció frente a mí y me impidió ponerme en pie.

-Querida, ¿qué intentas hacer?

-Levantarme e ir a clase, cosa que no podré hacer si usted sigue ahí.

-Oh no, de ninguna manera puedes irte. No hasta que me asegure de que estés bien.

-Créame, estoy perfectamente.- Aseguré mientras ella ponía una mano sobre mi frente para evaluar la temperatura.

-Dime, ¿comiste esta mañana?

-Sí,- respondí de forma automática -¿a qué viene eso?

-Intento averiguar la causa de tu desmayo.

-Fue estrés, es todo.

-No estoy completamente segura, pero en vista de que te encuentras lo suficientemente fuerte como para discutir conmigo, te dejaré ir.

-Muchas gracias.- Dije con sarcasmo, me levanté y caminé hacia la salida.

-Oh sí, tu novio te está esperando afuera, querida.

-Solo somos amigos.- Soné algo enfadada, probablemente Samantha habría respondido de la misma forma. Lo cierto era que no podía permitir que este cuerpo sufriera un nuevo colapso nervioso y eso, al parecer, solo podría lograrlo Daniel.

Salí y él estaba esperando, tenía la angustia impresa en el rostro.

-¿Te encuentras bien?- Usó un tono dulce.

-Sí, fue un simple desmayo. Disculpa si te preocupé.

-¿Sabes qué lo causó?- preguntó pasándome la mochila de Samantha.

-Probablemente me he estado exigiendo demasiado últimamente, supongo que será cuestión de descansar un poco.

-Muy bien, intenta no estresarte por cosas innecesarias, ¿de acuerdo?

-Hecho.- El chico tenía un natural instinto sobre protector para con Samantha.

Ojeé el reloj en la pared opuesta y calculé haber estado inconsciente por una hora, eso significaba que ahora debería estar en clase.

-¿No se supone que deberíamos estar en clase de Historia?

-La profesora nos dio permiso de no asistir.

-Tuviste algo que ver en eso, ¿verdad?

-Intenté que la menor cantidad de personas posibles se enteraran pero…aquí todo se sabe.

-Fabuloso.- Sin duda genial, tendría que lidiar con miradas curiosas el resto del día.

Dado que la clase de Historia había sido abruptamente excluida de mi horario, pasé la siguiente hora –en compañía de Daniel- aparentando leer la lección que debería estar estudiando en el salón mientras me devanaba los sesos en encontrar una explicación a la presencia consciente de Samantha en este cuerpo. Para mi sorpresa, conté con silencio absoluto: Daniel no dijo una sola palabra. Y eso era bueno para mí.

Ya estaba claro que Samantha no era una humana cualquiera y que su determinación podría alcanzar niveles impensables. Pero, ¿qué le hacía invulnerable a mi influencia?, ¿por qué su mente no cedía a mi control absoluto? Si pensaba en mí misma como una especie de enfermedad viral, había dos únicas explicaciones para el fenómeno: existía una cura, o ella era inmune al virus.

Pero las probabilidades de la inmunidad a la invasión fantasmal solo tenían una explicación: ya habían ocurrido con anterioridad –así también ocurre con las enfermedades humanas.- Lo que no me quedaba claro eran las circunstancias en las que dichos encuentros habían tenido lugar. ¿Qué clase de vida llevaba Samantha?

La campana sonó y era hora del almuerzo. Luego de que Tucker intentara sofocarme con un abrazo, entramos a la cafetería y de forma instantánea todas las miradas se posaron en mí. Simplemente genial. Fruncí el ceño y bajé la vista, disgustada. Tomé una de las bandejas e hice la fila para la comida. A mis espaldas, esperando que yo lo ignorara, los chicos comenzaron una discusión.

-¿Cómo se supo tan rápido?

-Basta con que una persona lo vea y toda la escuela lo sabrá.- Daniel gruñó con el comentario de Tucker.

-Pero…no saben nada más, ¿verdad?

-¿¡Eso significa que no se lo dijiste!?

-¡Shh! ¿Quieres tú empezar el rumor?

-Lo lamento.- Se calló por un instante y luego habló: -¿Ella está bien?

-No lo sé. Si te refieres a su estado físico, no hay nada extraño. Pero hoy en particular está…distante. Como si no fuera ella misma.

-¿Habrá ocurrido algo?- Cuestionó para sí mismo. -¿Por qué no nos ha dicho nada?

Ahora era yo quien gruñía. –Tucker, en la hora del almuerzo, limítate a comer.- Con la bandeja llena de comida, elegí una mesa al azar y caminé hasta ella. Ellos me siguieron en silencio y todo se desarrolló de la misma forma: en silencio.

Esa hora y las siguientes dos de clase, nadie fue capaz de dirigirme la palabra, seguramente mi semblante no era el más anímico de todos. Pero en mí había más preocupación que disgusto: si Samantha había aparecido una vez, nada impediría que lo hiciera de nuevo. Sonó el timbre de la salida y para entonces una sola cosa fue clara para mí: el dichoso secreto que me mantenía tan absorta, tenía que ver con el hecho de que Samantha continuaba viva y que oponía resistencia. Tendría que descubrir eso a toda costa.

Íbamos caminando hacia la salida y Daniel se estremeció como si sintiera un escalofrío. Tucker y yo nos detuvimos tras él esperando que reaccionara.

-¿Sucede algo, Danny?- Preguntó Tucker angustiado.

-Nada que no pueda resolver.- El tono que usó era serio. –Los veo mañana.

-Cuídate, amigo.- Yo no sabía que decir, fue el chico moreno quien se despidió por los dos, y Daniel salió corriendo y se perdió tras los árboles del frente.

No quise darle mucha importancia a esa extraña huída, yo tenía asuntos por investigar.

Continuará.


Si, esto no va a ser la Divina Comedia, donde cada "capítulo" termina con el desmayo del protagonista...
¿Alguien tiene idea de lo que va a ocurrir? Porque me parece que lo he dejado obvio ._.

Lo de los reviews es en serio, yo sé que es molesto dejar review en cada capítulo, pero para mí es muy importante saber si están leyendo la historia. Sé que hay gente que me está leyendo y no hace comentarios, eso también es válido, pero ¿cómo sé que ustedes la leen? aún mejor ¿cómo sé qué opinan de la historia, o qué quieren que mejore? Es muy muy muy importante que me lo hagan saber.

Hoy no hay explicaciones científico-teóricas -w-

Un abrazo.