Resumen: Semana de parciales (exámenes) horrorosa. .___.
Aspectos malos: "The Host" llega a mitades de marzo u-u aún no lo leo.
Aspectos buenos: Me colé a ver Twilight .w. - Tengo la DP obsession alborotada
Blah blah. ¿El título les dice algo? .w. Espero que sí, todo el tiempo fue obvio.
Danny Phantom y sus personajes pertenecen al gran señor Hartman, y desgraciadamiente a Nickelodeon inc.
Capítulo 4: Danny Phantom.
El recibimiento en casa fue poco habitual: estaba sola. Por alguna extraña y desconocida razón eso me molestó, seguramente esperaba la convencional familia feliz cuya vida interrumpida por mi presencia se convierte en un desastre descomunal. ¿Qué tantas cosas inusuales podría tener la vida de esta chica?
Dejé la mochila sobre el sofá principal de la sala y corrí hasta la habitación. Tomé la laptop de la mesa de noche y abrí un servidor de búsqueda, escribí "Amity Park" y "fantasmas" como palabras claves del rastreo: lo que me proponía era establecer una relación, si quiera mínima, entre los de mi especie y una chica como Samantha Manson.
Me fui casi literalmente de espalda cuando la página de búsqueda arrojó más de 3.000 resultados, los primeros venían de periódicos virtuales, locales y nacionales, que exponían los últimos ataques de algunos entes fantasmales como los más críticos del estado. Había una creciente epidemia de apariciones fantasmales, que iban desde los más simples e insignificantes sustos, hasta ataques masivos que habían dejado varios heridos.
Sentí un escalofrío cuando se hizo mención de la palabra "asesinato". Profundicé en la búsqueda y aparecieron antiguas fotos de dos de mis antiguos cuerpos. Fruncí el ceño, habían dado con algo importante: yo era un fantasma. Y aunque un par de antiguas víctimas no podía llamarse algo "seriado", si existía alguien lo verdaderamente astuto para conectar los diversos hechos, podrían dar conmigo. Por lo pronto, no me preocuparía.
Luego de salir de las páginas de noticias, hubo dos palabras constantes en todas las páginas siguientes: Danny Phantom. Al leer, me encontré con que se le denominaba como el héroe fantasma adolescente de la ciudad, considerado por muchos como un atractivo turístico, por otros como una amenaza incorregible. Había multiplicidad de sitios web que exponían variedad de fotos, había incluso uno que intentaba explicar su historia, desde su nacimiento fantasmal hasta los motivos que le hacían combatir a los de su especie.
¡Ja! ¿Un héroe fantasma?, sí, claro. Por naturaleza somos seres ególatras y desinteresados, nos preocupan, generalmente, dos cosas: una, la satisfacción personal; la segunda, la destrucción absoluta. Eso es lo que puede clasificarnos como "buenos" o "malos", pero dicha cosa no existe, de enfrentarnos, lo haríamos por una sola cosa: intereses personales. Me costaba pensar que existiera algo de nobleza en mi mundo.
El fantasma no tenía nada especial, excepto el tono humano de su piel. Me despertó sospechas. Decidí cambiar la búsqueda: "Danny Phantom, Amity Park", y dentro de las muchas cosas que me llamaron la atención, encontré algo particular: la participación de la familia Fenton en los hechos fantasmales; Jack Fenton, conocido como el peor cazafantasmas de la ciudad, había declarado guerra perpetua al chico fantasma. ¿Qué tenía que ver la familia del amigo de Samantha en todo esto?
Al menos mi búsqueda tuvo un resultado, aunque no le dio explicación a Danny Phantom: la relación de la familia cazafantasmas de Daniel con Samantha, le otorgaba cierta inmunidad al mundo fantasma, ella ya había estado en contacto con lo supranatural. Así que mi nuevo objetivo era: la familia Fenton.
Esperé un par de horas, pensando en que Daniel tenía algo importante que resolver, y llamé a su casa. Debería entrar lo más pronto posible.
-¿Cómo te encuentras?- Preguntó con voz cansina.
-Mucho mejor. Pero tú suenas terrible.
-Muy cansado, ya sabes, lo usual.
¿Lo usual? –Entiendo. Danny…
-¿Sí?
-¿Podría pasar a tu casa dentro de un rato?
-¿Ocurre algo malo?- Sonaba sobresaltado.
-No en realidad, solo quiero pasar a saludar a tu hermana y a tus padres.
-De acuerdo, no veo ningún problema, te espero entonces.
-Bien, te veo al rato.
En realidad pensaba que sería más difícil, había visto a Daniel un poco incómodo en mi cercanía por aquello de la declaración interrumpida, pero en aquella conversación se mostró normal. Ajusté unos detalles en mi peinado, tomé una chaqueta e inicié marcha, antes de salir, tomé el mp3 y me aprendí otra canción mientras caminaba.
Toqué el timbre y para mi sorpresa fue Tucker quien abrió la puerta. Le miré confundida mientras intentaba encontrarle explicación a su presencia.
-Pidió refuerzos.- Expresó con una sonrisa burlona a la que yo me uní.
Entonces era cierto: Daniel no estaba bien con Samantha.
Entramos y seguí el camino de Tucker escaleras arriba, la primera habitación a la izquierda era la de Daniel. Las paredes estaban pintadas de un azul claro y estaban cubiertas un ochenta por ciento con carteles del espacio y la NASA. El chico estaba tendido sobre la cama, boca arriba, absorto.
-Ya llegó.- Dijo Tucker, Daniel levantó el rostro y sonrió.
-Hola, Sam.
-Hola. ¿Exhausto?
-Bastante.- Suspiró y se recostó de nuevo. –Jazz está en su habitación.
-¿Eh?- Estaba demasiado distraída detallando su habitación que no le encontré sentido al comentario.
-Dijiste que querías venir a saludarla.
-Oh sí, gracias, ya regreso.
Salí del cuarto azul y entré en uno rosa. Había una chica pelirroja sentada frente al escritorio junto a la ventana, estaba concentrada leyendo uno de los muchos libros que estaban sobre la mesa. De forma inocente golpeé la puerta y ella volteó con el gesto fruncido, su expresión cambió por una sonrisa cuando me vio en la entrada.
-¡Vaya sorpresa!
-Hola, Jazz. ¿Estudiando?
-Como es usual.- No dejaba de sonreír.
Jasmine Fenton. 18 años, hermana mayor de Daniel. Una chica brillante aunque ingenua, aparentemente ella y Samantha eran algo así como "mejores amigas", aunque su lazo se debía a aquel secreto que compartían alrededor de Daniel más que a una amistad en sí misma. Acababa de ingresar a la universidad.
-¿Cómo va todo?
-Algo pesado.- Confesó. –Pero satisfactorio. Danny me contó sobre lo que te pasó hoy en la escuela.
-Ah, eso.- Fabuloso. –Nada grave, lo juro.
-Eso espero, él estaba preocupado…de verdad preocupado.- Se mostró insinuante. ¿Qué quería darme a entender? ¿Qué la depresión de su hermano era mi culpa?
-No me hagas sentir más culpable de lo que ya me siento.- Si claro.
-Lo siento, no era mi intención.- Se levantó, cerró la puerta de la habitación y me indicó que me sentara sobre su cama. -¿Hay alguna razón en particular por la que hayas venido hoy?
Evidentemente sí. –No en realidad, no había nada que hacer en casa. ¿Por qué lo preguntas?
Escrutó mi expresión por un rostro y regresó a su escritorio. –Por nada. ¿Te quedarás a cenar?
-No lo creo, vine a dar una vuelta corta.
-De acuerdo.- Me levanté y caminé a la salida. Ella se volteó y sonrió de nuevo. –Cuídate.
-Gracias.
Salí del cuarto y ya que aparentemente los chicos de la habitación en frente estaban demasiado ocupados en otras cosas como para notarme, fui escaleras abajo y revisé el resto de la casa. La sala era convencional, aunque el curvado sofá azul era lindo. La cocina, de tonos claros, era algo estrafalaria para mi gusto. Regresé a la sala y noté unas escaleras que daban a una especie de sótano. Movida por la curiosidad, bajé y me encontré con una especie de laboratorio de tono oscuro. En las repisas había probetas y tubos de ensayo, algunos papeles y la palabra "Fenton" por todos lados.
En el fondo de la habitación había una enorme puerta, el borde de colores amarillo y negro parecía una señal de emergencia. La puerta gigante se alzaba con prepotencia, evidentemente era algo importante. Alcé una mano para tocarla, pero antes de poder dar con la superficie de metal, un ruido espeluznante provino del primer piso. Subí las escaleras con prisa y fue cuando encontré a Daniel y Tucker cruzando la entrada principal. El chico moreno se detuvo y volteándose con el rostro en pánico me dijo:
-¿Qué haces ahí parada? ¡Vámonos ya!
Obedecí y salimos a la calle. Daniel se detuvo en medio y levantó la vista furiosa hacia el cielo: había un fantasma flotando con desdén sobre nosotros.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó el chico, no muy sorprendido.
-¿De verdad creíste que dejarme atrapado en un computador descompuesto sería igual de efectivo a tu termo?- El fantasma rió. Yo continuaba confundida.
-No pierdas tiempo, Danny.- Anunció Tucker, también en tono molesto.
Daniel asintió y suspiró profundo, cambió su posición ofensiva a una postura completamente erguida y una luz brotó de su cintura. Dos aros se abrieron arriba y abajo y ante mi mirada absorta e incrédula, Daniel Fenton se convritió en Danny Phantom.
Presté poca atención a la pequeña batalla que el nuevo Daniel sostenía con el fantasma verdoso, contemplaba el panorama boquiabierta, sin fijar mi atención en algo particular. ¡¿Cómo rayos era posible?!
¿Querías descubrir mi secreto, verdad?
Habló Samantha con evidente sarcasmo.
Bienvenida a mi mundo, intrusa. Tendrás que lidiar con muchas cosas mientras permanezcas aquí.
-¿Qué?- Me pregunté a mí misma y Tucker posó su atención en mí por un momento, la apartó y le lanzó a Daniel algo que parecía un termo para sopa. Daniel lo usó contra el sujeto, una especie de red de luz lo atrapó y lo succionó dentro. El chico fantasma descendió y chocó las manos en alto con Tucker mientras regresaba a su forma humana.
Yo continuaba boquiabierta. Y enojada. Daniel tenía lo que yo quería: vida, y era lo que me daba diversión: un fantasma. ¡¿Cómo se atrevía a ser lo que era?! Los cómos y qué estaban de más: jamás me había encontrado tan frustrada en mi larga existencia. ¡Este sujeto era insoportable!
Ambos chicos me miraron con turbación, esperaban que dijera algo halagador ante la aparente acción heroica de Daniel. Comencé a respirar agitadamente, observando a ese sujeto que era a plenitud lo que yo quería, de haberlo querido, los ojos pudieron haberse llenado de lágrimas a causa de la rabia, pero la única reacción que logré fue un gesto de ira inagotable al mirar a Daniel.
Su respuesta fue dar un paso hacia atrás, como si temiese haber hecho algo malo. Me di la vuelta y emprendí camino a casa a toda prisa, dejando atrás a la persona más detestable del mundo: Daniel Fenton.
Continuará.
¡Ja! 8D Las cosas no podían ir en paz todo el tiempo, ¿verdad?
La pregunta ahora es: ¿Qué hará Leila ahora que odia a Danny y está metida en el cuerpo de su mejor amiga? 8D
Me encanta ser perversa -w-
Gracias por leer y por sus reviews! Vamos por los casi 20!! 8D
Los amo, hasta la próxima.
