sam-ely-ember: Ohmygosh, sí que me ha costado trabajo escribir estos días .__. no hallaba inspiración en ningún lado. Pero finalmente algo presentable salió y hoy verá la luz. Como les prometí, un intermedio para Sam. Corto pero puntual y lleno de explicaciones -espero- que hacían falta...además de un nuevo punto de giro. Espero les guste :3

Recomendaciones musicales:

Never alone © Barlowgirl
ó

Hello © Evanescence



Invasion
Intermedio 3:
Samantha Manson.

¿Cuánto tiempo había pasado?, ¿días, meses…años? Estar abstraída del paso del tiempo había generado alguna especie de inercia, lo cierto es que había muy poco por lo cual preocuparse, así que dejó que la oscuridad le devorara, sumergida en el sopor de la pesada incertidumbre, acostada de medio lado sobre un suelo inexistente, sintiendo una superficie fría en su mejilla, el rostro oculto por los mechones de cabello que habían escapado del encierro de un peinado.

Había olvidado todo, su nombre, su apariencia, el tono de su voz, todo en ella era amnesia, era un algo vacío, sin vida. Continuaba respirando sin conocer la razón para hacerlo, continuaba despierta sin entender el porqué no podía dejarse morir. Solo era consciente de su parpadeo, todo a su alrededor era una bruma inapreciable, densa, oscura. ¿Qué estaba haciendo allí?, ¿dónde se encontraba?, ¿por qué había llegado a ese lugar?

Lo había olvidado todo.

Aún así, existía una única sensación que recordaba, tangible, vívida, real: un beso. No recordaba el nombre del sujeto, ni su aroma, ni su voz, únicamente un par de ojos azules que le observaron con preocupación y la impresión de unos labios cálidos sobre los propios. No había nada más.

Escuchó unos pasos, un par de zapatos negros aparecieron en la periferia de su vista, no quiso levantar el rostro, unos rizos aparecieron, cubriendo la vista de los zapatos, una risa sonó y ella continuaba ahí, inerte.

-Samantha.- Alguien dijo, el nombre no movió una fibra en su ser, no le fue familiar.
-¿Así que en esto te has convertido? ¡Qué fortuna!, todo me resultará más sencillo.- Una fría y pálida mano tocó su rostro, no sintió nada excepto el frío.
–Después de tanto luchar, de querer exiliarme e impedir a toda costa que ganara, ¿has decidido rendirte? No quiero decir que no me plazca pero pensé que de algún modo sería más difícil.- Los rizos se movieron, como si la persona estuviera negando con la cabeza.
-Pobre, pobre, Samantha, y yo que creía que mis pesadillas se convertirían en tu aliado. ¿Por qué será?- La voz cuestionó para sí misma.
-No interesa.- Habló con burla. –Si te sientes en capacidad, prepárate, viajaremos mañana.

¿Viajar, a dónde?, ¿por qué?

Los rizos desaparecieron y luego los zapatos dieron vuelta y comenzaron a caminar en dirección contraria, se escuchó una risa sínica.

-¡Despídete de una vez por todas de Daniel!

Daniel…Daniel…Danny. ¿Danny? ¿Quién es Danny?

Danny es…mi mejor amigo, ¿verdad? Danny es…Danny es mi todo…¡¡Danny!!

¡Tucker! ¿Qué le pasó a Tucker? Ella lo hirió…¿por qué?

Mis padres…mi familia…¡mi vida! ¿Qué hizo ella con mi vida?

Esos opacos ojos ametista cobraron brillo, aspiró hondo, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía al entrar vida en él. Le tomó un rato poder incorporarse y sentarse sobre el mismo suelo inexistente sobre el que había estado, miró hacia el vacío, haciendo memoria, recordando. Peinó su cabello, era largo y lacio…era largo porque…porque Danny le había dicho que lucía bien y a pesar de los comentarios de Tucker ella había decidido dejarlo crecer. Para complacerle, para tenerlo a su lado.

Estaba sentada en medio de la oscuridad porque algo había irrumpido en su vida hace un par de semanas, algo desconocido, algo siniestro. Estaba sentada en medio de la oscuridad de la prisión que era ahora su cabeza porque había tenido que renunciar a su cuerpo, no por voluntad. Un fantasma le había arrebatado todo lo que le era propio. La invasión de un fantasma que le había arrebatado la energía, el aliento, los motivos.

Había luchado contra el fantasma, arduamente, con el fijo propósito de recuperar su cuerpo, pero la energía se agotó y su último esfuerzo la despojó de todo por completo: logró reunir la energía suficiente para recuperar su cuerpo por escasos segundos, despedirse, desbocar su tristeza y besar a Danny como el último acto de fortaleza que podía brindar. Se halló después sumergida en una oscuridad absoluta, ya no podía recrear imágenes en su cabeza, había perdido control sobre lo poco que aún conservaba…La tristeza le derrumbó, prefirió olvidar y dejar que todo se diluyera, y cuando escuchó que Tucker había resultado herido, se dejó aplastar por el desconcierto y la agonía.

Leila.

Podía recordar el nombre, los ojos rojizos, la piel pálida, el cabello ensortijado, la mirada siniestra que oculta un pasado de dolor y tristeza, la mirada que ahora quería venganza.

Samantha.

Su nombre, su identidad, ella. Un cuerpo al que había renunciado, una vida de la que se había despedido, un amor que había dejado ir.

Gabriel.

Danny.

Dos personas que podían tener muy poco y mucho en común a la vez. Dos personas, una debilidad…una debilidad que podía usar a su favor.

Se tocó el rostro, incrédula, sintiendo cada movimiento ajeno. Lo haría, lucharía, de nuevo. Sonrió.

"…y yo que creía que mis pesadillas se convertirían en tu aliado…"

Bien, quizás ellas no, pero yo de ellas…sí.

...


Nos vemos en el siguiente cap n_n