Disclaimer: Los personajes de este fic no son de mi propiedad, si no de las CLAMP y bla, bla bla.. todos los derechos reservados para ellas... ¿?
Notas de la autora: Ya lo sé... u.u tardé un mundo... y en verdad lo siento. No planeaba que el cole me atormentace la vida así :S En fin.. ¡Dedicado a Milaah y a Maryale por su paciencia!;D Nada más que decir... ¡nos vemos abajo!
Circunstancias necesitadas, medidas desesperadas
[Gabita Evans]
Debates con mi conciencia
Capítulo 3
Caminaba por los pasillos de la escuela en busca de mi uniforme para la práctica de porristas. Por fin, era viernes. Como cada semana, yo adoraba ese día por que significaba un respiro de las matemáticas, las bromas de Li y de levantarse temprano por las mañanas.
Sin embargo, este fin de semana, no parecía que fuese a tener un respiro de las dos primeras. Para comenzar, el tan importante examen de Matemáticas que tenía que pasar si o si, estaba a la vuelta de la esquina, más específicamente en 10 días más, y yo tenía que meterme todos los temas avanzados en el año en ese corto tiempo de plazo. Realmente no sabía que hacer, por que no quería molestar a Tomoyo, que ya debía de tener bastante enseñándole a Eriol. De todas maneras, ni a Tomoyo le entendía tan bien como para que me ayudara. Estaba jodida.
Respecto a lo segundo, tampoco creía que lograse librarme de las burlas de Li este fin de semana. Es más, tendría que hacerme pasar por su cita en el festival. Las cosas no podían estar peor por que, ¿yo en una cita con Shaoran Li?
Sí, la idea aún no me convencía Además de que en los últimos días, las extrañas cosquillas que sentía cuando Li me decía "Pequeña pulpo" no habían desaparecido. Y tenía que repetirme constantemente: "Todo esto lo haces por Tomoyo y Eriol". ¡Kami-sama! Estaba doblemente jodida.
Detuve mis pasos frente a mi casillero y me dispuse a abrirlo. Rebusqué en su interior por mis cosas y me encontré con cierto peluche morado.
"Estúpido Li y sus estúpidas bromas" –fue lo que pensé sosteniendo el peluche entre mis mirada se posó sobre dicho objeto durante unos segundos. Y ahora que lo observaba con mayor determinación, el peluche desprendía algo de ternura. Sacudí la cabeza furiosa. No podía pensar en eso. Frustrada, saqué lo que necesitaba, arrojé el peluche en el interior y cerré el casillero con fuerza.
Reanudé entonces mi solitaria marcha hacia los vestuarios. Tomoyo no estaba acompañándome por que tenía ensayo con el coro. Donde casualmente, Eriol acompañaba su canto tocando el piano. Ambos en verdad eran un par de necios y tercos.
En lo que quedaba de la semana, entre Li y yo habíamos acordado que convenceríamos por separado a Eriol y Tomoyo para que se declarasen el día de nuestra cita. Sin embargo, yo no había tenido éxito alguno por que Tomoyo me desviaba el tema cada vez. Y la última vez que había hablado con Li mientras hacíamos el servicio por la mañana, me contó que ambos debían ser tal para cual por que Eriol hacía lo mismo.
Dejé mis pensamientos a un lado de momento, concentrándome en no caer mientras caminaba. Entré en los vestuarios y lo que vi, me hizo arquear una ceja divertida.
¿Y ahora qué planeaba Miyamura? Varias de las porristas se reunían a su alrededor, excepto claro, Naoko y Chiharu que parecían poseer un poco más que cerebro a comparación de las demás.
Todos en la escuela, siempre insinuaban que en algunos aspectos la capitana de porristas más parecía Miyamura que yo, por el hecho de que "ser porrista" era su tema en charla, tenía a la mitad del equipo comiendo de la palma de su mano y quizá por que tenía toda la pinta de ser una de esas porristas cabeza hueca que tanto muestran en la televisión.
Eso me molestaba, por que a mi me gustaba lo que hacía. Animar a mi escuela me divertía. Yo era así, de esas personas que disfruta regalando sonrisas y animando a los demás en cualquier situación que se le presentase. Me esforzaba por mi equipo y sacaba la cara por él. Y no me interesaba nada de lo que Miyamura estaba siempre pendiente, entiéndase chicos del equipo de fútbol y chismes. El grupo para ella, era un pase hacia la popularidad y la oportunidad perfecta de ligarse algún chico del equipo. Por esa misma razón luchaba por el puesto de capitana, puesto que sorprendentemente en las votaciones que realizaban los chicos del equipo de fútbol, siempre ganaba yo.
Tomoyo me comentaba en burla, que yo debía de tener un admirador entre ellos, que votaba por mí y defendía las razones por las cuales debía de conservar el puesto que merecía. Yo no le creía, más bien tenía la impresión de que ganaba en las votaciones por que de alguna manera los profesores debían de intervenir y conociendo la fama de Miyamura no les convencía para nada como capitana.
-Chicas – llamé la atención de todas al estar ya cambiada para que me escuchasen y dejaran el chisme de un lado – Es hora de practicar la rutina, ¿pueden charlar luego? – pedí.
Para mi fortuna - o para la suya – me escucharon y salieron de los vestuarios listas para la acción. Chiharu y Naoko les siguieron el paso y después salí yo.
La práctica pasó volando. Me sentía satisfecha por nuestro alcance, la rutina me agradaba y Miyamura no había hecho comentarios estúpidos en toda la hora, lo cual me dejaba más tranquila. Incluso la mayoría parecía entusiasmada el día de hoy. Les informé a todas que podían irse, sin embargo, ninguna más que Miyamura se movió.
La aludida daba pasos lentos y provocativos en dirección al campo de fútbol. Minutos después, las demás le siguieron, incluidas Chiharu y Naoko.
Extrañada, les seguí también. Sobre la cancha, los miembros del equipo de fútbol jugaban un partido de práctica, siendo observados por todas las porristas. Distinguí a Eriol portando el balón, dispuesto a meter un gol.
-¡Anda Eriol, demuéstrales quien eres! – animé a mi amigo atrayendo su atención. Él me miró, sonrió, guiñó un ojo y pateó el balón hacia su derecha donde Li lo recibió concentrado en el juego.
Con el balón en su poder, esquivaba a sus contrincantes con una facilidad que me sorprendió. Sus ojos brillaban por el entusiasmo, su polera estaba algo mojada por el sudor, al igual que su rebelde cabellera la cual se agitaba con el viento. Se veía condenadamente bien. Observarlo así, trajo con ello, los extraños cosquilleos de nuevo. Y de un impulso, un grito de ánimo salió de mi boca:
-¡Vamos Li tu puedes!
Sus ojos entonces, quitaron la vista del balón por un segundo y se clavaron en los míos. El color ámbar brilló de una manera que me estremeció y cuando quise descifrar lo que quería decirme con los ojos, centró su vista otra vez en el juego y pateó con fuerza, logrando el tan anhelado gol. El silbato del entrenador indicó el fin entonces y una sonrisa adornó mi rostro inexplicablemente.
-¿Qué ha sido eso Sakura? – preguntó Chiharu con expresión cohibida.
-¿Eso de qué? –pregunté extrañada quitando la vista de un Li que celebraba su victoria.
-¡Acabas de animar a Li! – exclamó esta vez Naoko como si acabase de ver un alien.
-Oh…eso… - me sonrojé con fuerza, sin saber por qué – No fue nada, solo animaba, lo hice también con Eriol – me excusé, pero ellas negaron con la cabeza.
-No es lo mismo – dijo Chiharu – Eriol es tu amigo y según tú, detestas a Li.
-Yo…bueno… ¿por qué estamos aquí de todas formas? –desvié el tema, pues no yo me sabía el "por qué".
Mi pregunta, hizo reír a ambas.
– Bueno, eso es por que queremos ver el ridículo que hará Miyamura – explicó Naoko.- Planea invitar a Li al festival de éste sábado.
Mi reacción fue abrir los ojos como platos y enfocar mi mirada en la pelinegra quien, apoyada por sus amigas, se dirigía hacia Li. Algo de satisfacción me recorrió entonces. ¿Qué excusa le inventaría ahora Li, para rechazarla? Por que, siendo sinceros, bien sabía que lo haría. Li le huía a Yuko y ni loco aceptaría ir con ella. Mucho menos si ya tenía una cita conmigo.
Un momento... claro que no tenía una cita. Tenía una falsa cita conmigoy nada más que eso. Debía dejar de pensar tantas estupideces. Ese asunto de la cita me estaba atormentando demasiado.
-Oye Sakura – la voz de Chiharu me hizo reaccionar – Estamos apostando otra vez. Naoko dice que le dirá que debe hacer el aseo en casa. Yo por mi parte, estoy segura de que le saldrá con algo como que está castigado… ¿Tú que dices?
-Le dirá que tiene una cita con alguien más – se me salió como si nada. Ambas me miraron sorprendidas – Bueno, es lo más razonable – me encogí de hombros avergonzada y dejando perplejas a mis amigas, volví hacia los vestuarios.
Entré a darme una ducha rápida y al salir, me topé nuevamente con el grupo de Miyamura rodeando a una enfadada y roja de la furia Yuko, esperando por respuestas.
-¿Pueden creerlo? –Gritó enfurecida parándose de la banca - ¡me dijo que ya tenía una cita!
Escucharla decir eso, me provocó otro cosquilleo y la curiosidad me hizo guardar mis cosas con más lentitud para seguir escuchando. ¿Li le había dicho que tenía una cita?
-¿Te dijo con quien? – preguntó una de las chicas cuyo nombre era Yukari Tamura. Al escucharla preguntar eso, mi corazón se aceleró. ¿Le habría acaso mencionado que él y yo…?
-No, no quiso decírmelo – contestó Miyamura arrancándome un suspiro de alivio – Pero iré al festival y yo misma lo averiguaré – un escalofrío me recorrió desde la espina dorsal hasta la punta de los pies – Y le diré a esa gran perra que no se interponga en mi camino.
De acuerdo, estaba oficialmente asustada. ¿Cómo evitaría que Miyamura nos viese en el festival, juntos? ¡Kami-sama! Me sentía terriblemente indefensa de repente. Estaba triplemente jodida. Además, había un hecho que todavía me daba vueltas en la cabeza. ¿Li consideraba esto…una cita?
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…Cita…Tu primera cita…Sakura tiene una cita… ¿El mounstro en una cita?... ¡Debes deslumbrar en esta cita!…
Si alguien se está preguntando sobre mi estado mental, puedo asegurar, que en ese momento, mi cerebro se había ido a pasear dejando un vacío en mi cabeza, con el murmullo de las frases que mi cabeza captó durante aquel día.
¿Qué como había comenzado todo? Fácil. Tomoyo había tocado la puerta de mi habitación a las 6 de la mañana. Y no estoy exagerando, ¡a las 6 de la mañana! ¡Kami-sama! Mi prima se había vuelto loca por que después de que le abriese la puerta con furia, volviese hasta mi cama e intentara dormir con los ruidos que ella hacía mientras rebuscaba algo en mi armario, había soltado una maldición y me despertó, obligándome a tomar una ducha, cambiarme y salir directo hacia el centro comercial en busca del "atuendo perfecto para esta noche".
Me tuvo toda la santa mañana caminando de aquí para allá, indecisa, molesta. ¡Yo solo quería dormir un poco! Y se lo dije, exactamente con estas palabras; Tomoyo, muero de sueño, ¿podemos irnos?
Ella me miró, negó con la cabeza y grabó la primera palabra que me atormentó durante horas en el día; Tienes una cita.
Tomoyo además, era demacaido exigente. Hacía alboroto en cada tienda a la que entrábamos. Le pregunté por que rayos no elegía algo y ya, pero ella salió con otra de sus atormentadoras frases:
Por el simple hecho de que, ¡Debes deslumbrar en esta cita!
Por fin, luego de horas y horas, Tomoyo pareció encontrar el atuendo perfecto. Un vestido de color verde. Según Tomoyo no era muy elegante, pero al mismo tiempo se notaba que era una pieza muy peculiar y tenía un "algo especial" cuando yo lo llevaba puesto. En otras palabras, según Tomoyo, me sentaba de maravilla y de yapa, combinaba con mis ojos. Además de ser, perfecto para la ocasión.
Al llegar a casa, mi madre nos recibió con el almuerzo. Mi padre y mi hermano aún no había llegado, pero mamá nos aseguró que no tardarían.
Justo cuando yo estaba más tranquila, degustando el delicioso plato de pasta que había hecho mi madre, la curiosidad de Nadeshiko Kinomoto preguntó si íbamos al festival.
Tomoyo, sin aguantarse la emoción dijo la frase clave para dejarme fría, en el preciso momento en que mi hermano entraba por la puerta de la cocina:
-Sí, de hecho, Sakura tiene una cita
Y La reacción de mi familia, fue la siguiente:
-¡Tu primera cita cariño, que emoción!
-¿El mounstro en una cita? Tienes que estar bromeando…
¿Mi reacción? ¿Qué cuál fue mi reacción? Oh, la verdad es que no recuerdo muy bien, pero fue algo así como:
-Voy al baño… creo que me siento mal…
Y corrí como cobarde escaleras arriba. Ahí, volvemos al inicio donde mi cerebro brillaba por su ausencia y las frases hacían de eco en mi interior. Tomé mi almohada hundiendo mi cabeza en ella. Grité hasta quedar afónica. ¿¡Qué rayos me sucedía!? A los ojos de cualquiera, podrían pensar que estaba loca pero es que la gente no podía comprenderme.
En primera, todo esto no era más que una farsa, no podía tomármelo como otra cosa, es decir, tampoco es que debería importarme tomármelo como otra cosa pero… ¡lo estaba haciendo! Inexplicablemente me importaba y no debía, no podía… lo que nos lleva al siguiente punto…
¡Mi cita no era otro que Shaoran Li! Se suponía, que yo le odiaba, que él a mí, que el sentimiento era mutuo. Iba contra mis principios pensar siquiera que él y yo estábamos por salir en una cita. Por que, para salir en una cita con alguien, es por que ese "alguien" te gusta. Y a mi nadie me gustaba… ¿verdad? Sí, a mi nadie me gustaba. Mucho menos Li, es decir, no lo soportaba… ¡A nadie podía gustarle una persona a la que no soportaba!
Esto, no era nada más que un plan. El y yo no éramos nada más que dos personas que no se soportaban, obligados a fingir esto, por que queríamos a nuestros amigos. Sí, eso era todo…
Tan sumida estaba en mis pensamientos, que apenas me percaté cuando Tomoyo ingresó en la habitación, me obligó a tomar una ducha, me puse el vestido color verde de aquella mañana y mi prima comenzó a arreglar mi cabello.
- Tomoyo, no tienes que esforzarte tanto – traté de persuadirle – Ya te lo dije, esto en verdad no es una cita.
Aunque en el fondo te mueres por que lo sea…
¡No! Eso no era verdad. Mi mente estaba jugando conmigo otra vez y no lo permitiría.
- Sakura, insisto en que debes verte bien. – se opuso ella sacando de su bolso un estuche que yo conocía muy bien.
Mis ojos se abrieron de par en par al verla abrir el estuche con una sonrisa ilusionada.
- No, Tomoyo, eso no. Me niego rotundamente. – me crucé de brazos. – Me has obligado a vestirme así, arreglaste mi cabello. Pero no más. Maquillaje no. ¡Tomoyo actúas como si quisieras que conquiste a Li!
No es mala idea…
Maldita sea mi conciencia o lo que fuera que no ayudaba en nada. Me sonrojé furiosamente.
- Sabes que no es así Sakura – ella se encogió de hombros – Es por que tienes que deslumbrar y punto. Además, te ves muy linda así. No te pondré mucho maquillaje. Solo un poco. Por favor – rogó juntando ambas manos. Resoplé resignada.
-Bien – acepté a regañadientes.
Minutos después, Tomoyo me alcanzó un espejo de mano y pude observar que cumplió con su palabra. Mi maquillaje era tenue, no muy acentuado, pero al mismo tiempo, daba cierto toque. Llevaba un poco de sombras verdes en los ojos, algo de rimel en mis espesas y largas pestañas negras y un brillo en los labios. Me veía bien, debía admitir.
- Tomoyo, agradezco lo que haces en verdad lo hago, pero... ¿no crees que tu también mereces arreglarte un poco? – pregunté.
-Oh, no te preocupes Sakura, puedo arreglarme en unos minutos – me guiñó un ojo. – Ven, que no te has mirado al espejo de cuerpo entero aún – me jaló por la muñeca y cuando vi el reflejo en aquel largo espejo, quedé sorprendida.
A decir verdad, el vestido era muy lindo y me quedaba muy bien. Como ya había mencionado, era de color verde. Era de diseño strapless con un doblés justo en el comienzo del vestido, por lo que carecía de tirantes, dejando mis hombros al descubierto. Se ceñía a mi cintura, para luego caer libremente hasta una altura de dos dedos sobre mis rodillas, dejando al descubierto parte mis piernas. Llevaba puestas unas sandalias color blanco de tacón mediano. No era muy elegante, pero resaltaba de alguna manera. Me gustaba como se veía.
Y mi cabello por otra parte, Tomoyo lo había sujetado en una media cola, con un gancho color blanco, dejando alguna parte de mi cabello caer hacia ambos lados con elegancia.
- Sakura, estas espléndida. Me muero por ver la cara de la gente cuando te vea pasar – comentó con gracia haciéndome sonrojar.
- No digas eso Tomoyo – pedí abochornada. Mi mejor amiga sonrió y me pasó una chaqueta pequeña de color blanco. – Póntelo, no vaya a ser que te congeles luego – dijo.
Hice caso a su petición y luego la obligué a que se cambiara. En un santiamén, Tomoyo estuvo lista. La admiraba por haber logrado tan buen resultado en tan poco tiempo.
- Tomoyo, no tienes nada que envidiar a nadie, luces fantástica – halagué.
Mi prima llevaba un vestido color azul de tiritos que resaltaba delicada figura y contrastaba con su pálida piel. Con unas sandalias negras de tacón alto en sus pies, su largo cabello color negro suelto, sus ojos delineados delicadamente con negro y resaltando gracias a las sombras color azul bajito en sus ojos, sus negras pestañas y un poco de brillo labial en sus labios, lucía espectacular. Tanto, como para dejar boquiabierto a Eriol aquella noche.
-Gracias – dijo con una sonrisa - ¿Nos vamos? Eriol y Li seguro nos esperan.
Asentí. Bajamos las escaleras. Abajo, mamá preparaba la cena y Touya leía algo del periódico.
-Así que, ¿en verdad el mounstro tiene una cita? – preguntó Touya mirándome de arriba abajo.
-No soy un mounstro hermano – protesté furiosa – Y no es una cita en realidad, solo saldremos entre cuatro. Como amigos.
Eso no pareció aliviarle mucho, pero al menos quitó la mirada amenazante,
-Bien, pero para que sepas, también iré al festival con Yukito y te estaré vigilando mounstro – dijo con seriedad, helándome la sangre.
Ojala Li se librara del las garras de Touya Kinomoto, por su propia seguridad.
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Llegando al festival pude distinguir dos figuras masculinas que yo conocía muy bien esperando en la entrada. Tomoyo agitó su mano derecha y les llamó para que nos vieran y avanzamos hacia ellos.
Bien, Sakura, respira, y recuérdalo bien: Esto-no-es-una-cita.
Esto no es una cita…
Esto no es una cita…
Esto no es una ci… ¿Quien rayos se puso esa colonia de hombre que huele tan bien que hasta me marea? Ah... el olor viene de Li.
Por unos segundos, sentí que me desmayaría allí mismo. Li, atraía a mis sentidos con su imponente olor masculino.
Lo peor de todo, era que yo me conocía muy bien esa fragancia masculina. Mi padre tenía la misma colonia en el baño de mi casa, pero no la utilizaba si no era para ocasiones especiales. Y es que, lo juro, era la fragancia más atrayente que conocía y no sé que rayos tenía Li, pero en él se apreciaba mejor.
Además, de que me provocaba abrazarlo con fuerza, enterrar mi cara en su cuello y drogarme con el olor de aquella fragancia.
-¡T-tomoyo! E-estás, l-luces genial – oí tartamudear a Eriol. Sonreí triunfante y agradecí internamente aquella interrupción a mis nefastos pensamientos.
-Gr-gracias Eriol – logró pronunciar torpemente Tomoyo, dejando a la vista el sonrojo en sus pálidas mejillas.
Par de tercos, eso es lo que son…
- Y, vaya, Sakura tu no te quedas atrás, estás deslumbrante esta noche – me halagó Eriol - ¿Verdad que tengo razón Shaoran? – preguntó a Li dándole un codazo.
Li no dijo nada, se quedó allí, sin moverse, enfocando su vista en el suelo. Arquee una ceja confundida al escuchar las risitas de Eriol y Tomoyo a mis espaldas. Por fin, Li levantó su mirada, fulminó al "par de tercos" con ella y luego me miró a mi a los ojos como tratando de decirme algo que yo no pude descifrar, por que en un parpadeo aquella mirada color ámbar ya no estaba sobre la mía.
- Sí, como digas Eriol, ¿nos vamos? – preguntó y apresuró el paso adentrándose en el festival. Tomé entonces la delantera y alcancé a Li, dejando a Eriol y a Tomoyo a una distancia no tan corta que digamos.
- ¿Te pasa algo? – Pregunté algo preocupada – Pareces ido.
- Estoy bien – afirmó - ¿Ya se te ocurrió una idea para dejarlos solos?
- Bueno… – me sonrojé avergonzada. La verdad, no había pensado en eso. De hecho, no había pensado en ningún plan durante todo el día. Lo único en lo que podía pensar era en la palabra cita.
Pero yo no podía decirle eso a Li.
- Se te olvidó pensar en algo… ¿o me equivoco? – se burló entonces Li. Iba a replicarle, pero decidí que era mejor seguirle el juego, por que no se me ocurría otra excusa.
- Sí, lo siento, ya sabes, soy algo despistada…
- No tienes que recordármelo, ya lo sé – rodó los ojos como si fuera evidente.
- Eres un…
- ¿Qué hacen pareja? – preguntó Eriol apareciendo entonces de la nada, colocándose en medio de Li y yo.
- ¡No somos pareja! – replicamos al unísono, ambos bastante sonrojados por el comentario.
- ¿Qué no? ¿Y que hacen entonces en una cita? – se mofó Tomoyo de nosotros también apareciendo en la escena.
- Ya se los dijimos, perdimos una apuesta – nos excusó Li rodando los ojos como pidiendo paciencia.
- Aja, una apuesta, ¿y por eso nos dejaron atrás solos? Si querían privacidad pudieron haberla pedido – siguió picando Eriol con gracia.
- Es verdad – apoyó Tomoyo – Debieron decir que querían estar solitos y nosotros nos íbamos por nuestra cuenta. Pero dejarnos allá solos fue muy cruel.
- Bien, pues, ahora que lo saben, "queremos estar solos" – salté a la defensiva sorprendiendo a Tomoyo, a Eriol, a Li e incluso a mí misma - Así que, nosotros nos vamos por allá – señalé el camino opuesto hacia el que en este momento íbamos - y ustedes háganse compañía por aquí… S-O-L-O-S – enfaticé la última palabra, luego tomé a Li por la muñeca y lo arrastré conmigo lejos de aquel par.
- ¿No que no tenías ningún plan? – preguntó él cuando estuvimos bastante alejados de Eriol y Tomoyo.
- No lo tenía – me encogí de hombros – Pero soy buena improvisando. – sonreí divertida.
-Eh… Kinomoto, y-ya pu-puedes soltarme – me recordó haciéndome notar que aún sostenía su muñeca.
- Sí claro, lo siento – me disculpé apenada soltándole de mi agarre.
- No hay cuidado – dijo él.
Un silencio nos envolvió después de aquellas palabras. Por varios minutos, ninguno de los dos habló, solo caminábamos recorriendo el festival. No sabía exactamente que hacíamos.
Y entonces la vi. Viniendo hacia nosotros, acompañada por una de sus amigas. Con una falda que no dejaba mucho a la imaginación y una blusa demasiado escotada para mí gusto. Por suerte, su vista no se había fijado en nosotros todavía. Menos mal, por que en el momento en que la chica de cabellos azabaches supiera que yo era la razón de su rechazo, me mataría allí mismo.
- Anda Li, entremos a este juego – dije atropelladamente jalándolo hacia un lado, comprando entradas para la atracción que fuera, sin fijarme a dónde rayos entraba.
Gran error. ¡Estaba en la casa de los gritos! En mi desesperación por huir de lo que sería mi asesinato, ni me fijé que entraba en una carpa oscura y lo suficientemente tenebrosa para ponerme los pelos de punta.
Sí, ahora sí, estaba jodida, pero bien, bien jodida.
-Eh… Kinomoto… ¿Qué hacemos aquí? – preguntó Li en medio de todo ese silencio. - ¿No se supone que a ti te asusta todo esto?
- Yo… - no sabía que decir, estaba paralizada. En medio de aquella gran carpa desierta.
-La atracción dará inicio en este momento… Rueguen por sus vidas mortales…
Una tétrica voz se escuchó desde sabe quién dónde. Comencé a temblar. No, eso no me gustaba para nada.
- Kinomoto… ¿no quieres salir? – sugirió Li.
¿Qué si quería salir? ¡Me moría por hacerlo! Sin embargo, Miyamura debía estar afuera aún, no podía arriesgarme. No señor.
Por que, entre sustos o ser asesinada…optaba por los sustos, gracias.
-N-no – tartamudeé por fin. Li iba a decirme algo, pero algo comenzó a respirar detrás de nosotros.
-¡Carne humana!
-¡Ahhhhhhhhhhhhhhh! – el grito que pegué, fue tan fuerte que el "asesino encapuchado" se echó para atrás algo cohibido.
-Aléjate, fantasma – grité temblando aún, mientras me aferraba a lo más cercano que tenía. El brazo de Li.
-Boooooooooooo – otra especie de "espíritu" salió de la nada queriendo acorralarnos hasta dejarnos sin salida.
- Q-quítate, n-no eres real, no existen los f-fa-fantasmas – algunas lágrimas asomaban por mis mejillas. Estaba tan asustada.
Minutos después, yo salía de la carpa sollozando como niña pequeña. Aún no soltaba el brazo de Li, de hecho, enterraba mi cabeza allí para ocultar mis lágrimas.
Y me dejé guiar por él. Sin que me importara mi alrededor, aún llorando en su hombro, caminando atropelladamente y con los nervios demasiado alterados.
No supe exactamente en qué momento comenzamos a caminar. Y tampoco me di cuenta en es momento de que estaba abrazando a Shaoran Li por los hombros y sollozando como si mi vida dependiese de ello.
Él no decía nada. Sólo me dejaba llorar. Quizá no sabía que hacer, que decirme, pero le agradecía infinitamente que estuviese allí, por que sola, seguro estaría muerta de miedo.
Cuando detuvimos nuestra marcha, pude distinguir que estábamos algo alejados del festival. Precisamente estábamos sentados una banca de por allí, algo apartada de todo el ruido y las personas.
- S-Sakura… ¿estás bien? – preguntó él.
Detuve mi llanto. Alcé la cabeza y lo miré sorprendida. ¿Eran imaginaciones mías o acaba de llamarme Sakura? Algo en mí se agitó, una sensación extraña, que se llevó consigo toda sensación de miedo que pude haber sentido hace algunos minutos.
- Yo… ¿M-me llamaste Sakura? – tenía que preguntar, aunque sonara demasiado directo pero… ¡algo en mí se moría por saberlo!
- N-no… bueno, yo…- él tartamudeaba nervioso. Se veía tan gracioso negando con la cabeza y agitando sus manos de lado a lado.
No pude reprimir una carcajada, que hizo que se sonrojara aún más.
- Vamos, no es como si te estuviese diciendo que mataste a alguien, Shaoran – fue lo que le dije divertida. Y al ver que sus ojos se abrieron casi tanto como los míos hace unos minutos, me di cuenta de que yo también acaba de llamarlo por su nombre.
Sí, y fue mi turno de avergonzarme. Pero extrañamente, no me arrepentí. Se sentía tan bien que casi podía repetirlo mentalmente tantas veces como fuese posible:
Shaoran…Shaoran…Shaoran…Shao… ¡Ya, es suficiente! ¡Basta!
- Bueno, ¿y ahora quien llama por su nombre de pila al otro? – se burló él.
-Bien, sí, te llamé Shaoran… ¿y qué? – le saqué al lengua infantilmente. Shaoran soltó una carcajada. A los pocos minutos, yo me le uní. Reíamos como si nos conociéramos de años… bueno sí, pero prácticamente esos años no contaban, es decir, jamás habíamos hablado tan bien, como ahora. Y si antes le decía a Tomoyo que ni en sueños sería amable con Shaoran Li, ahora me retractaba.
Y hablando de Roma…
Tomoyo y Eriol se veían a lo lejos. Dejé de reír, miré a Shaoran y casi como si nos leyéramos la mente, nos paramos y corrimos, hasta quedar a una distancia prudente para no ser descubiertos, ocultos detrás de un poste de luz.
- Eriol, en verdad te agradezco que ganaras este conejo por mí – oí decir a Tomoyo. Si solo pudiera verla mejor, juraba que sus mejillas estaban sonrojadas.
-Oh, no fue nada – ese era Eriol. Lástima que en su voz no pudiese distinguir mucho. Es decir, desde donde me encontraba no podía ver sus caras. Comenzaba a exasperarme.
-Ven – Shaoran me tomó de la mano, jalándome un poco fuera del escondite – Vamos a acercarnos un poco – me susurró.
Asentí algo cohibida aún por el contacto de nuestras manos. ¿Qué tanto podíamos cambiar en unos días? Por lo que sabía hasta ese momento, mucho.
Shaoran me arrastró con él sigilosamente, entre la gente. Nos detuvimos unos pasos, al ver que Eriol y Tomoyo entraban en la "carpa de los espejos". Yo iba a seguir, pero el me jaló y negó con la cabeza.
-Pueden reconocernos por los espejos, en algún descuido nuestro – explicó. Resoplé frustrada.
-Pero… ¡necesito saber que dicen! – repliqué como niña pequeña. Él sonrió.
-No seas impaciente Sakura, anda ven, vamos a ver si se escucha en la parte trasera de la carpa –
Sakura…te llamó Sakura… tu cita acaba de llamarte Sakura…
Condenada conciencia del demonio que no hacía más que pensar estupideces.
Shaoran me hizo un gesto con la mano para que me acercase a oír a través de la gruesa tela de la carpa.
- ¿Crees que Li y Sakura se hayan enfadado? – esa era Tomoyo, definitivamente.
- No, ese par va a estar bien a solas, lo necesitan – y ése sin duda, tenía que ser Eriol.
Juraría que sentí a Shaoran tensarse un poco a mi lado. Pero luego se relajó. Así que supuse, sólo fue alguna jugarreta de mi imaginación.
-Oye Tomoyo – la voz de Eriol salió casi como temerosa. Eso alejó mis pensamientos de Shaoran por un momento, para concentrarme en lo que realmente estaba interesada.
- ¿Sí, Eriol? – Tomoyo también debía estar nerviosa. Sonreí. Ese par de tarados. ¡Si hasta yo me daba cuenta!, ¿por qué ellos no?
- Yo… eh… tengo que… decirte algo…– mis ojos se iluminaron, si Eriol se le declaraba, al fin vería mi propósito cumplido y ya no tendría que… acercarme a Shaoran…
Extrañamente, la idea no me gustó mucho. Bueno, ¿cómo iba a gustarme? Acaba de conocer un lado de Shaoran Li que nunca había visto. Y si él fuese así siempre, juro que habríamos sido amigos desde hace mucho.
- Tomoyo yo… - ¡Vamos Eriol, tu puedes! – Tomoyo yo estoy…
Estaba muy emocionada. En un descuido, me incliné hacia delante para escuchar mejor. Ya podía ver la cara de felicidad de Tomoyo cuando me contara que estaba de novia con Eriol, sí, ya me podía imaginar eso…
Lo que, obviamente no me podía imaginar, fue que al inclinarme tanto, terminé en el suelo, luego de una estruendosa caída, que distrajo la atención del par allí adentro.
-¿Qué fue eso? – Tomoyo que tenía el oído bien desarrollado, fue la primera en percatarse.
-¿Tu también lo escuchaste? – y luego Eriol, otro que percibía con facilidad los ruidos.
-Corre Sakura – fue lo que escuché yo aún, el suelo. - ¡Eriol y Tomoyo se darán cuenta! – susurró desesperado mi "cómplice"
-Ah sí... – me levanté como pude, y comencé a correr. Cuando nos detuvimos, vi que estábamos en la entrada del festival.
- Sakura, para la próxima, no seas tan distraída y fíjate antes de caer tan fuerte – me regañó Shaoran - No te lastimaste al caer, ¿verdad?
Negué, casi ignorando el regaño de hace unos minutos. – Lo has vuelto ha hacer – puntualicé.
-¿Qué? – él parecía perdido - ¿Qué volví a hacer?
-Me llamaste por mi nombre – sonreí. Shaoran se sonrojó. – Yo… sé que dijimos que este trato no afectaría nada, que no seríamos amigos pero… creo que quiero que lo seamos.
Al decir esto, hasta yo me sorprendí. ¡Qué decir de Shaoran!
- ¿A-amigos? – tartamudeó
-Sí… ¿por qué no? Últimamente nos llevamos muy bien… ¡hasta nos llamamos por nuestros nombres! – dije con una sonrisa – Vamos, Shaoran, sería genial que dejemos de pelearnos y de causarles dolores de cabeza a los demás. – le extendí mi mano para que la estrechase - ¿Amigos, entonces?
Él hizo un intento de sonrisa, luego estrechó mi mano – Sí, amigos – lo oí suspirar como resignándose. – Pero eso no significa, que vaya a dejar de hacerte bromas, "pequeña pulpo"
En otras circunstancias le habría mandado a volar, pero en es momento, solo pude intensificar mi sonrisa.
Ehm... ¿Hola? Ya... yo se que muchas quieren ahorcarme por que tardé demasiado pero.. u.u ¿qué quieren que digas? ¡El colegio apesta!
Con eso y con el ballet, apenas he tenido tiempo de respirar y... bff... ya lo siento.. :S No quería que se prolongara tanto.. u.u. Creo que desde ahora, me propondré no pasarme de las 2 semanas, peor hasta eso les puedo decir. T.T Con tada la tarea y eso... aiii me siento maaal .
Respecto al capítulo... A veer... la pregunta del día.. (¿?) ¿Quién quiere matar a Yuko Miyamura? u.u... Por algunso reviews... yo ya vi un club dispuesto a lanzarla del 8tvo piso de un edificio :P (Me incluyo ;D xDD)
Pasando a otro tema para calmar los "humos" xD ¿A poco son tiernos esos dos? Wiii se llaman por sus nombreees!! ¡Lindos! xP
Sigo diciendo que Eriol y Tomoyo son un par bastante.. ehm.. como decirlo... ¿¡TERCO?! XD Si.. esa era la palabra.
Sus reviews los respondo mañana.. :S hoy estoy con sobre tiempo.. u.u Asi que las contestaciones estarán entre mañana y pasado.
Espero no me maten por el retraso y les haya gustado el capi (:
¡Besos y mil disculpas otra vez!
Gabi-chan*
