Disclaimer: No me pertenecen los personajes de CCS, si lo hicieran, yo sería de las CLAMP y me gustaría torturar a la gente dejandola en shock por días po culpa de mis creaciones.. (¿?)

Notas de la autora: Bien... no sé que decir.. más que lo siento por tardar tanto.. T.T el cole, gente, ya saben... asi que sin más.. a leer..

Circunstancias necesitadas, medidas desesperadas

[Gabita Evans]

Se vale soñar

Capítulo 4

Después de aquel "amistoso" acuerdo, Shaoran y yo decidimos que era hora de buscar a Eriol y a Tomoyo. Aunque después de frustrar la confesión de mi amigo, no sabía si tendría el valor suficiente para tragarme la vergüenza, aún cuando el no supiese que todo era mi culpa.

Me sentía terrible. Quizá en el momento no lo sentí tanto, por que Shaoran había nublado todo pensamiento coherente de mi mente desde el momento en que me llamó por mi nombre, llevándose la mitad de mi cordura.

¡Kami-sama! ¿Cómo quitar la angustia en el pecho que sentía en este momento? Algunas lágrimas querían asomar… Oh, no… no es justo, no podía llorar, no en frente de tanta gente.

- Sakura – mi "cita" me miró con preocupación - ¿Estás bien?

- Sí, genial – quise fingir una sonrisa, pero nada de eso me salía. En definitiva, me sentía fatal.

-¿Y por qué estás llorando? – preguntó con ironía.

Llevé mis manos hacia mis mejillas. ¡Oh demonios! Traicioneras lágrimas del demonio.

- No es nada, en verdad – detuve mi caminar un segundo, luego aparté las lágrimas, antes de que alguien más viera que lloraba – Tonterías.

-¿Te estás culpando por lo que pasó recién, verdad? – más que una pregunta, eso sonó como una afirmación.

- N-no, yo no… -quise replicar, sin embargo, su mirada seria me lo impidió.

-De acuerdo, está bien, es que… ¡es frustrante! Así jamás vamos a lograr nada. Con mi torpeza.

-Fue un accidente, no tienes que ponerte así – él me regaló una sonrisa. Una sonrisa demasiado atractiva.

- Pero…

- Anda Sakura, deja de replicar, fue un accidente, fin de la discusión.

- Es que Shaoran yo…

-¡Bien! – Alzó una mano pidiendo que me callara – Haremos esto, jugaremos a los tiros, el que pegue un disparo más cerca, gana. Si tú eres la vencedora, puedes culparte lo que quieras, si soy yo el que gana, dejarás de culparte y de llorar, ¿bien?

-¿Te estás preocupando por mí? – pregunté conmovida. Shaoran adquirió un tono carmesí en sus mejillas.

- ¡Lo hago para que cierras la boca y dejes de quejarte, "pequeña pulpo"! – se excusó - ¿Aceptas o no?

Sonreí divertida y desafiante.

- Ya veremos quien se queda callado al final, Li – él sonrió y nos acercamos hacia el puesto de tiros.

- ¿Insinúas que vas a vencerme? – preguntó burlonamente, pagando al encargado por mi tiro y él suyo.

-Oh, no voy a vencerte Shaoran – mi sonrisa se intensificó – Voy a aplastarte.

- Ya veremos – él sonrió de lado – Ya veremos.

¿Hace falta decir que el vencedor fue él? Bien, mejor ni me respondan.

Esa competencia de tiros fue la mayor vergüenza de mi vida. Mi puntería se fue al caño, desde el mismo momento en que el idiota de Shaoran se puso serio y concentrado en lo que hacía, visualizando su objetivo, cerrando uno de sus ojos mientras el otro se mantenía bien abierto y miraba por aquel orificio de la escopeta. Oh, y su rebelde cabellera color chocolate ondeando con el viento tampoco ayudaba en nada.

Así que ahí estaba yo, caminando por el lugar en busca de Eriol y Tomoyo, con Shaoran a mi lado cargando el oso de peluche más hermoso que hubiese visto en mi vida.

Y no es que estuviese enfadada por que además de ganar mi silencio, Shaoran se había ganado el osito que yo quería, con su maldita y perfecta puntería.

No, yo no estaba enfadada.

- Sakura…

-¿¡Qué!? – Shaoran retrocedió un poco algo cohibido.

-¿Estás enfadada? – preguntó con una expresión culpable en el rostro.

- No lo estoy – quise sonar despreocupada, para que él me creyese, sin embargo, la voz me salió tan fría y cortante que el efecto fue todo lo contrario.

- Sí lo estas – me contradijo – Se te nota en la cara.

- ¡No es verdad! – quería llorar, no era justo que yo fuese un libro abierto para todo el mundo.

Shaoran suspiró y dejó de caminar. Cuando sentí que nadie estaba a mi lado, me voltee hacia él para preguntarle por qué se detenía. Claro que, no me imaginé que me lo encontraría mirando a un punto indefinido, con expresión de estar debatiéndose internamente.

- Sakura – sus ojos viajaron hacia los míos. Y juré haber sentido algo dentro de mí agitarse. – Yo… p-puedes co-conservar el oso si quieres.

Mis ojos se abrieron enseguida. Él me extendía el hermoso oso color cobre, con el cabello ocultando parte de su frente y las mejillas sonrojadas.

- N-no, no quiero que me lo des por lástima – tartamudee, aún confundida. Mis mejillas estaban casi o más sonrojadas que las de él.

Shaoran volvió a enfrentar mi mirada, mostrándome su ceño fruncido.

- No estoy dándotelo por lástima – gruñó – En verdad, quiero que lo conserves.

- Pero yo….

-¡Deja de poner excusas tontas y acéptalo! – Él comenzaba a exasperarse- Demonios, Sakura, ambos sabemos que quieres el oso. Solo tómalo y ya. Piensa que es el regalo de un amigo.

- Gr-gracias – tartamudee, recibiendo el oso y apretujándolo contra mí.

- Sí como sea – Shaoran desvió la mirada – Pero no vayas a acostumbrarte a que te regale nada. No suelo hacer este tipo de cursilerías.

Sin más, reanudó su marcha dejándome aún algo sorprendida en mi lugar.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¡Malditos sean Eriol y Tomoyo! – protestaba con frustración. A mi lado Shaoran aguantaba la risa.

- Tranquila "pequeña pulpo" – se mofó – Deben de estar por allí, ¿cuál es tu prisa por irte ya?

¿Qué cuál era mi prisa? Oh, si Shaoran supiera. Yo tenía más de una razón por la cual quería irme ya. La primera, era Miyamura, que pese a no haberla visto desde el incidente con la "Casa de los gritos" presentía que andaba cerca y yo aún tenía mucho por lo que vivir.

Y la segunda era Touya. ¡Si me viera allí paseando por el festival con un precioso oso de peluche en brazos y un chico a mi lado, sería el fin de la vida de Shaoran!

- Estoy cansada, ya tengo sueño – dije para convencerlo aunque dudo mucho que él me hubiese creído.

- Busquemos por allí entonces – me jaló por la muñeca señalando hacia un puesto de algodones de azúcar. Caminamos a través de la multitud. Había tanta gente comprando aquellas nubes de color rosa que si Shaoran no me estuviese sosteniendo, seguro ya lo abría perdido.

- Shaoran, no veo nada, ¿en verdad crees que estén aquí? – pregunté sobre todo el ruido.

- Me pareció ver a Daidouji, pero con toda esta gente me es imposible saberlo.

Resoplé fastidiada. ¿Por qué rayos tenía que haber tanta gente en ese lugar?

- Lo mejor es que salgamos de aquí – propuso Shaoran, y yo no pude estar más que de acuerdo con aquello.

Por fin, al vernos fuera de toda esa multitud, pudimos respirar con tranquilidad. Sólo durante unos segundos…

-¡Shaoran! – un gritito demasiado femenino para mis oídos resonó en mi lugar. A mi lado escuché a mi "cita" maldecir.

Justo hacia nosotros, venía nada más y nada menos que Yuko Miyamura, con una radiante sonrisa…

…que se borró al verme a alado de su "futura presa"

- ¿Por qué estás tan solo, Shaoran? – preguntó con voz melosa Yuko. Yo rodee los ojos. Al parecer no se había percatado aún de que "estábamos juntos" y había decidido ignorarme olímpicamente.

- No estoy solo – dijo él algo enfadado – Estoy con mi ci -

Antes de que se le escapase decir tremenda barbaridad en frente de Miyamura, patee su tobillo disimuladamente y le interrumpí.

- Hola Miyamura, gusto verte – saludé.

-AH, Hola Kinomoto no te había visto – movió su mano restándome importancia. - ¿Y, Shaoran? ¿Creí que tenías una cita?

Iba a inventarme una excusa rápida, sin embargo, Shaoran me interrumpió.

- Y es verdad, vine con Sakura -

Bien, eso había sido mi sentencia de muerte. Tragué pesado. ¿Cuánto más podría odiarme Miyamura por esto?

- Con… ¿ella? – Yuko me señaló aún sin creérselo, mirándome como si fuese a sacarme la cabeza en ese mismo instante.

Bastante, al parecer. Miyamura podía odiarme mucho más.

– Sí claro, buena broma Shaoran. ¿Cuánto te pagó Kinomoto para que fueses su cita? – agregó con maldad luego de unos minutos de silencio.

Shaoran frunció el ceño a mi lado. Al parece Miyamura le había enfadado.

- Soy Li para ti, Miyamura – gruñó – Creí que ya te lo había dicho. Y sí estoy con Kinomoto, en una cita.No, no me pagó nada, es más yo se lo propuse.

Eso fue como una cachetada para Yuko. Observé a Shaoran a mi lado, sus mejillas estaban algo sonrojadas. ¿Y las mías? No, no quería saber.

- Así que… ¿me rechazaste por ella? – sus ojos echaban chispas.

Si lo decía así sonaba tan… ¿bonito? ¡Torpe Sakura no pienses esas cosas!

Shaoran tomó mi mano entre las suyas y miró a Miyamura desafiante. Me encogí algo en mi lugar. ¡Kami-sama! que vergüenza.

- Sí, te rechacé por que tenía una cita con Sakura – recalcó con un tono brusco.

La mirada de Miyamura de ensombreció, luego levantó la vista y vio a Shaoran con una sonrisa totalmente falsa en la cara.

- Bien, disfruta tu cita Shaoran – dijo con voz cantarina – Y solo para que lo sepas… no me rendiré tan fácilmente. – le guiñó un ojo y se perdió entre la multitud.

Por mi parte, yo sentía algo dentro de mí palpitar con fuerza. Algo parecido a la rabia acompañada de algo de vergüenza.

- Eh… Sha-Shaoran ya puedes soltarme – tartamudeé haciéndole notar que mi mano aún estaba entre las suyas.

Él se sonrojo y se apartó de mí como si quemara.

- L-lo siento – se disculpó apenado. Yo fruncí el ceño.

- ¿Por qué hiciste eso? – Reproché – Le diste a entender a Miyamura que tú y yo estábamos en una cita. Ahora toda la escuela lo sabrá. Sabes lo chismosa que puede llegar a ser.

- No le dirá nada a nadie – discutió él – No le conviene que nadie se entere. En verdad lo siento Sakura, pero tenía que buscar una manera de quitármela de encima.

- ¿Y yo soy tu único recurso, verdad Li? – me sentí utilizada, enfadada y una ilusa. Aunque, no sabía muy bien por qué lo último.

- No, yo… Sakura tu…

- ¡Mounstro! – me congelé en mi sitio.

"Oh, Kami-sama que no sea quien estoy pensado, por favor, por favor, por favor…"

- ¿Qué rayos haces aquí con este mocoso? -

"Bien, soñar no cuesta nada, ¿verdad?"

- ¿A quien llamas mocoso? – saltó Shaoran ofendido. Touya le dedicó una mirada cargada de furia, pero mi "cita" ni se inmutó.

- Touya, este es Shaoran Li, un amigo. presenté resaltando la última palabra por si las dudas – Shaoran, éste es Touya Kinomoto, mi hermano.

Ninguno pareció hacerme caso, estaban ocupados en una batalla de miradas.

- ¿Touya ya conoció a tu amigo? – preguntó una voz a mi lado.

- Hola Yukito – saludé con una sonrisa al mejor amigo de mi hermano - ¿Qué tal todo?

- Genial, Touya y yo decidimos venir al festival para tomarnos un descanso.

- Sí, y para vigilarme – agregué resignada. Yukito rió.

- Bueno, supongo que para eso también – se encogió de hombros divertido. – Por cierto, ese es un hermoso oso… ¿Quién te lo dio?

Las miradas de Touya y Shaoran volaron hacia nosotros ante esto último. Un tono carmesí invadió mis mejillas.

- ¿¡Quién rayos se atrevió a regalarte un peluche, Sakura!? – exigió saber mi hermano con un tic nervioso en el ojos izquierdo. - ¿Acaso fuiste tú? – fulminó a Shaoran con la mirada tomándolo por el cuello de la camisa.

- ¡Sakura que bueno que los encontramos! – como siempre la voz salvadora de mi mejor amiga y prima fue un alivio para todos. – Oh, ¡Hola Touya, hola Yukito! – saludó sonriente.

- Buenas noches, un gusto conocerlos, mi nombre es Eriol Hiiragizawa – se presentó Eriol con sus tan característicos modales ingleses.

- Soy Yukito Tsukishiro – correspondió el saludo el amigo de mi hermano – Y éste es Touya Kinomoto – dijo jalándolo por el cuello de la camisa, logrando que suelte a Shaoran.

- Es un placer – Eriol se acercó a Shaoran y a mí – Los estuvimos buscando, ¿dónde se habían metido?

- Nosotros también los buscábamos – dijo Shaoran – Supongo que con tanta gente no tuvimos mucha suerte.

- Creo que ya es un poco tarde – agregó Tomoyo - ¿Y si nos vamos a casa ya?

Yo iba a replicar, quería quedarme un poco más, sin embargo Touya respondió por mí.

- Es una buena idea – mi hermano me dio leves empujoncitos en la espalda – Vamos mounstro, que mañana temprano te toca hacer el aseo y te cuesta levantarte.

- ¡Touya! – Gruñí como niña pequeña - ¡Eso no es cierto!

- Sí que lo es – mi hermano se burló de mí – Vamos Yuki, te acompañamos hasta tu casa, nos queda al paso.

- De acuerdo, gracias – Yukito sonrió y se unió a nosotros - ¡Hasta luego, chicos! – se despidió de Tomoyo, Shaoran y Eriol con la mano.

- Sí, ¡Nos vemos el lunes en la escuela! – secundé con una sonrisa, antes de perderlos de vista entre toda la multitud.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Aquel lunes en la escuela, las cosas transcurrieron con "normalidad".

Bueno, quizás no tanto.

Estaba desperada por que la hora del almuerzo llegase pronto. ¡Me moría por que Tomoyo me contara sobre lo que sucedió con ella y Eriol mientras Shaoran y yo nos perdíamos por otra parte!

Y hablando de Shaoran…

No había hablado con él en todo el día. Bueno, tampoco es que hubiese tenido tiempo, pero aún seguía algo enfadada con él. Gracias al cielo no existían rumores de nosotros dos en la escuela.

Sin embargo, seguía sintiéndome utilizada. Y la sensación de llevar una piedra en la boca del estómago aún seguía allí. No entendía nada. No me entendía a mí misma. ¿Qué diablos sucedía conmigo?

Por suerte para mi salud mental la campana sonó dando fin a la odiosa hora de Matemáticas.

- Recuerden empezar a estudiar para el examen de la semana que viene – recalcó el profesor antes de marcharse.

Genial, ese era otro problema por el cual debía preocuparme. Aún no conseguía entender nada. Y lo estaba intentando. ¡Juro que sí!

Estúpidas matemáticas. ¿No podrían ser un poco más simples?

- Sakura – me llamó Tomoyo pasando una mano frente a mis ojos - ¿Estás bien?

- Sí, lo siento me quede pensando – embocé una sonrisa algo forzada – Ya sabes, las matemáticas.

- ¿Matemáticas? – Preguntó – Oh… Sakura, ¿otra vez tienes problemas con ellas?

- Ehm… bueno, no es nada serio… lo de siempre – dije restándole importancia - ¿Nos vamos a almorzar? ¡Tenemos una charla pendiente, Tomoyo!

- Sí, claro – ella sonrió y juntas nos dirigimos hacia la terraza de la escuela. Ese lugar siempre había sido nuestro punto de charlas a la hora del almuerzo cuando no queríamos ser escuchadas o interrumpidas.

- Entonces cuéntame tu primero – pidió ella con una sonrisa - ¿Qué tal tu cita con Li?

- ¡Que no fue una cita! – Repliqué avergonzada – Tomoyo, deben ya ser cien veces que te lo repito.

- Sakura, estuvieron ustedes dos solos casi todo el festival, ¡Niégame que fue una cita!

- En ese caso, ¿puedo preguntar yo que tal tu cita con Eriol? - si ella iba a molestarme, también podía defenderme, ¿verdad?

- Sabes que eso es un caso diferente – se excusó ella volteando la mirada hacia otro lado.

- No le veo la diferencia, estuviste en la misma situación que yo, a solas casi toda la noche con Eriol – le saque la lengua infantilmente. - ¡Niégamelo Tomoyo!

- Bien… si dices que estuve en la misma situación que tú y llamas lo mío una cita, ¿consideras lo tuyo una cita también? – Tomoyo sonrió triunfante.

- Depende… ¿es una manera tuya de aceptar que tuviste una cita con Eriol?

- ¡Ya basta, Sakura me estoy mareando! – Pidió mi mejor amiga – Bien, dejémoslo así, yo no tuve una cita con Eriol y tú tuviste una "falsa cita" con Li.

Quise abrir la boca para replicar, pero Tomoyo me miró con cara de "sabes que tengo razón" por lo que desistí.

- De acuerdo – acepté a regañadientes. – Entonces, ¿Qué tal tu "encuentro" con Eriol?

- Oh, lo normal, nada muy interesante – Arquee una ceja, Tomoyo resopló – Bien, si te soy sincera me estaba muriendo de los nervios.

-Cuéntame, ¿cómo se portó Eriol contigo? – pregunté emocionada.

- Como todo un caballero – confesó soñadora – Pero eso no es ninguna novedad, ya conoces a Eriol y sus modales. Actuó como siempre, paseamos por el festival, fuimos a la "Carpa de los espejos", ganó un peluche por mí, me invitó algodón de azúcar, les salvamos a ti y a Li de las garras de Touya…

- Espera, espera… ¿Eriol ganó un peluche para ti? – Sonreí victoriosa - ¿Llamas a eso lo de siempre?

Tomoyo se sonrojó furiosamente. – Oh, él solo vio que observaba el peluche con tanta ilusión que… se ofreció a intentar obtenerlo. Lo conoces, haría eso por cualquiera.

Fulminé a mi amiga con la mirada y negué con la cabeza. ¿Cómo podía Tomoyo ser tan ingenua? ¡Kami-sama, ayuda por favor!

- No creo que alguien gane un muñeco para otra persona sin otras intenciones… - repliqué.

¿Ni si quiera Shaoran Li, verdad?

Ni siquiera Shao… Un momento… ¡No! ¡Eso no! Eso era una excepción.

- No lo sé Sakura – dijo Tomoyo desviando mi atención de mi odiosa conciencia – La verdad es que no lo sé – se encogió de hombros. - ¿Y tú?

- ¿Yo? – pregunté distraída

- ¡Tú y tu falsa cita! ¿Qué más boba? – se rió por lo bajo - ¿Qué hiciste con Li?

- No fue nada interesante – traté de sonar normal – Quiero decir, solo paseamos y ya.

- ¿Solo pasearon y ya? – Esta vez, fue Tomoyo quien arqueó una ceja - ¿Por qué será que no te creo?

- Tú ganas, bien, nos hicimos amigos… ¿contenta? – solté avergonzada.

- ¿Enserio? ¡Genial! Sakura, hasta que haces las pases con Li – mi prima me dio unos golpecitos en la espalda a modo de felicitación.

- Bueno… Shaoran no resultó ser tan mala persona, es gracioso cuando quiere – confesé sonrojada.

- ¿Shaoran? – Parpadeó extrañada - ¡Hasta lo llamas por su nombre!

- Ya basta Tomoyo, tampoco es la gran cosa, además, creo que me he vuelto a enfadar con él – dije desanimada.

- ¿Tan rápido? – preguntó extraña. Afirmé con la cabeza.

- Algo así… - dije, luego procedí a contarle lo sucedido con Miyamura. Tomoyo escuchaba atentamente. Sentí que me quitaba medio peso de encima hablando con ella. Es decir, eso me estuvo molestando durante toda la tarde del domingo.

- ¿Li le dijo a Miyamura que tú y él estaban en una cita? – cuestionó sorprendida.

- Sí, pero… ese fue el problema Tomoyo, yo… estoy confundida – bajé la cabeza avergonzada – Por una extraña razón, me sentí utilizada e ilusa.

- ¿Ilusa? ¿Por qué habrías de sentirte así? – ella me estudió con sus ojos color amatistas. Me encogí de hombros.

- No lo sé – susurré confundida.

- Sakura… ¿no has pensado que tal vez, solo tal vez, tú hubieses querido que lo que Li dijo fuera cierto?

Me paralicé en mi lugar sorprendida. ¿Qué? Pero… eso no tenía sentido. ¿Por qué habría yo de querer que Shaoran y yo estuviésemos en una cita real?

- No tiene lógica Tomoyo – repliqué yo – No que a mi me hubiese gustado. Digo, ya no pienso tan mal de Shaoran pero aún así… no es posible que yo quisiera eso.

O quizás es más posible de lo que crees.

¡Kami-sama! Llévate a mi conciencia lejos, por favor.

- Tienes razón – Tomoyo me observó por un momento, luego suspiró – Solo locas ideas mías. En fin, Sakura, no te enfades con Shaoran por eso. No creo que la intención de él haya sido utilizarte.

- ¿Tú crees? – pregunté insegura.

- Sí, por supuesto – me sonrió – Habla con él de todas formas, ahora que han hecho las pases, sería horrible que se peleen por algo así.

- No estamos peleados – corregí – Solo yo estaba algo enfada, pero ahora lo he comprendido, gracia a ti.

- Bien, me alegro.

La campana sonó anunciándonos el fin del almuerzo. Juntas nos dirigimos a clases. Ahora me sentía mucho mejor. Hablaría con Shaoran, todo se arreglaría y juntos planearíamos alguna nueva estrategia para juntar a Eriol y Tomoyo. Después de todo, ahora éramos amigos y aliados, ¿verdad?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- La práctica terminó, ¡nos vemos mañana! – dije a todas las porristas, a modo de despedida. Por suerte para mí, Miyamura no había venido a clases aquél día, o eso parecía por que no se apareció por la práctica.

Animada, dirigí mis pasos hacia los vestidores de las chicas. Me di una larga ducha. Guardé todas mis cosas y recordé que debía sacar mi libro de Física del casillero.

Al salir de los vestidores, noté la escuela desierta. Aparentemente me había tardado demasiado en ducharme. Me encogí de hombros y caminé hasta mi casillero. Saqué el libro que necesitaba, justo cuando iba a cerrar la puerta del casillero, vi al peluche morado al fondo de él. Lo tomé entre mis manos y en un impulso lo guardé en mi bolso.

Reanudé mi marcha distraída mientras tarareaba una canción

- I think you're fine, you really blow my mind

Me gustaba esa canción, era pegajosa y la letra era tan divertida y adorable.

- I just want you to know, I wanna be your Romeo…

Tan sumida y concentrada iba cantando, que no me percaté en que momento alguien me jaló dentro de un aula vacía hasta que me vi dentro de ella

- ¿Qué demonios? – pregunté estupefacta cuando vi a mi "raptor" cerrar la puerta con llave.

- Tenemos que hablar – dijo simplemente con un tono que no admitía excusas.

Mi corazón bombeó con fuerza y creo que me sonrojé. Shaoran me miraba con decisión en los ojos y varias gotas de agua caían de su rebelde cabellera recién salida de la ducha. Sin mencionar que usaba la maldita y embriagante colonia del día del festival.

Y tenía que admitirlo…se veía condenadamente apuesto así.


XP ¡Comprendan a Gabi-chan! El cole la atormentaba! u.u

Bueno, ya, si me van a lanzar tomates o piedras o si mi quieren matar, al menos concédanme un último deceo (¿?)

¡QUIERO A SHAORAN PARA MI! O.o xD Soy una desquiciada ;D

Bueno, un aviso, me cambié en nick, ahora soy Sweetland jejeje, Alice me convenció.. Lol Y a mí me gusta como suena *-* Asi que.. xP

Espero que el capi les haya gustado y que no se hayan jodido conmigo por tardar tanto.. n-n'

¡Besos enormes y mil disculpas!

Gabi-chan*

AVISO: Las respuestas a sus reviews en mi profile