Disclaimer: Card Captor Sakura no es mio, bla bla bla CLAMP, bla bla bla, sin fines de lucro, bla bla bla, el disclaimer es aburrido, bla bla bla.. (¿?)
Notas de la autora: Soy un desastre y me merzco la hoguera. Mil veces perdon gente, encerio. Solo me queda pedir perdon por tardar tanto y dejarles el capi. ¡¡Se los quiere!!
Circunstancias necesitadas, medidas desesperadas
[Sweetland]
¿Qué estás haciéndome?
Capítulo 5
Aire. Más que nada en ese momento lo que yo necesitaba era aire.
¡Deberían prohibir a los chicos usar esa maldita colonia embriaga sentidos!
Respira Sakura, respira
Traté de serenarme, si Shaoran veía que me mantenía de pie con dificultad, probablemente creería que estaba loca.
Pero, ¡demonios! ¡Quien rayos lo mandaba a verse así de apuesto y encima a encerrarme en un espacio tan cerrado junto con él!
Sin nadie más que nosotros dos solos
¡Basta! No era momento para que mi conciencia jugara conmigo.
- Sakura – escuché que me llamaba. Alcé la vista aún algo atontada por su aroma – Yo… quiero disculparme…
-¿Di-disculparte? – repetí aún algo cohibida.
- Sí – afirmó al mismo tiempo que suspiraba – Nunca fue mi intención utilizarte como mi escape de Miyamura, Sakura, en verdad yo no...
- Esta bien – le corté – No te preocupes Shaoran, creo que yo sobre actué las cosas.
- No es verdad – replicó – Sakura, no debí decirle todo eso a Miyamura sin preguntarte. Pero voy a recompensártelo.
- ¿Ah sí? – mi tono de voz delataba mi curiosidad - ¿Y cómo?
¿Recompensarme? Me gusta como suena eso…
- Eh… pues, bien… escuché que tenías problemas con las matemáticas. Voy a ayudarte para que apruebes el examen – declaró.
Oh…era eso… ¡que decepción!
¿Qué? ¿Y que diablos creía yo que podía ofrecerme como recompensa?…Definitivamente esa maldita colonia me mareaba.
- ¿A-ayudarme con el examen? - Shaoran asintió y antes de que pudiese decir nada más yo me había lanzado a sus brazos tirándolo al suelo en el proceso.
- ¡En verdad te lo agradezco! – dije feliz abrazándolo por la cintura, con mi cara apoyada en su pecho cerrando los ojos.
Su olor es tan atrayente… ¡Basta ya Sakura!
- D-de nada – tartamudeó el correspondiendo mi abrazo algo tembloroso. Sus manos me estrecharon por la cintura.
Me siento tan bien así…
Abrí los ojos sorprendida por el pensamiento. Levanté la cabeza un poco y me encontré con los ojos color ámbar de Shaoran devolviéndome la mirada. Toda la sangre se fue a mi cara en cuestión de segundos y me aparté de él como si quemara.
-L-lo siento Shaoran – me disculpé apenada.
- Esta bien, n-no te preocupes – me sonrió - ¿Comenzamos?
- ¿C-con qué? – pregunté extraña.
- Ya te lo dije, "pequeña pulpo" voy a enseñarte Matemáticas – mi guiñó un ojo.
Le sonreí con agradecimiento - ¿Y que haremos en ésta clase profesor Li?
- Hoy, vamos a repasar todos los temas del año hasta que su cabecita los comprenda a la perfección, la señorita Kinomoto.
- Señor Li, soy algo lenta y floja en esto… ¿es usted alguien muy estricto? - pregunté con inocencia.
Él se rió y se dispuso a explicarme con una paciencia admirable. En algunos momentos me desconcentré por culpa de su olor, sin embargo, hubo otros en los que entendí a la perfección su explicación. Me sentía salvada, aliviada y muy agradecida con Shaoran.
Por que, a pesar de todo lo que alguna vez pude pensar de él, era un excelente amigo y también un excelente maestro de matemáticas.
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-¿Qué Li hizo qué? – la voz incrédula de Tomoyo me indicaba que la noticia le había sorprendido.
- Así como lo oyes. ¡Me enseñó matemáticas y le entendí a la perfección! – celebraba yo jugando con el cable del teléfono entre mis dedos.
-Vaya, eso es totalmente inesperado. ¿Cuánto tiempo le tomó enseñarte? – preguntó mi mejor amiga.
- Bien, creo que mucho. Pero ni siquiera me di cuenta. Shaoran tiene un método de enseñar bastante efectivo. Te lo juro Tomoyo, como profesor no se muere de hambre.
-Me alegra oír que las cosas entre tú y él estén bien – dijo desde el otro lado de la línea.
- A mi también me alegra que hayamos resuelto aquél malentendido, créeme. – sonreí. – Pero, que él me enseñe matemáticas pienso que es exagerado a manera de "disculpa" así que quiero hacer algo por él… ¿qué me recomienzas Tomoyo?
- Bueno, sé de buena fuente que a Li le gusta mucho el chocolate -
- ¿Qué le gusta el chocolate? ¿Y eso que tiene que ver? – en mi cabeza algo hizo "clic" repentinamente. – Oh ya veo… ¡Muy buena idea Tomoyo, gracias! Si me apresuro, probablemente esté listo para mañana.
- Anda ve, no te distraigo más – dijo ella – ¡Nos vemos mañana Sakura!
- ¡Hasta mañana Tomoyo! – me despedí y colgué el auricular.
Observé mi reloj de muñeca. Las siete y media. Bien, tenía tiempo suficiente.
Caminé hasta la cocina de mi casa. Me aseguré de tener a la mano todos los ingredientes para la torta. Por suerte para mí, no me faltaba ninguno. Suspiré aliviada.
-Miau – un maullido me distrajo.
-¡Kero! – Exclamé alegre al ver a mi gatito allí, observándome con sus grandes ojos amarillos – Estoy haciendo un pastel para Shaoran. – comenté.
Kero se acercó a mis pies y se paseo entre ellos haciéndome cosquillas.
- Hoy estaremos en casa sólo tú y yo. Papá se fue temprano en la mañana a su excavación, mamá se fue a cenar con su grupo de amigas como todos los lunes y Touya fue a estudiar a lo de Yukito. – expliqué, sintiéndome algo loca por hablar con el gato.
Kero soltó otro maullido. Supuse que estaba exigiendo comida. A pesar de ser tan chiquitito, mi gato comía a por montones.
Dejé lo que estaba haciendo y le abrí una lata de comida para gatos. Kero la rechazó y como si fuese un humano me señaló la nevera con su pequeña pata.
- ¿La nevera? – observé extrañada a mi gato. Al abrirla, Kero se acercó hacia la puerta y observó con sus ojitos el flan que mi padre había hecho.
-¿Quieres flan? – pregunté cohibida. Tenía un gato, bastante extraño – Pero… no sé si debas… - demasiado tarde, mi gato ya había trepado un poco por los estantes en la nevera y con su patita empujó un potecito de flan hacia abajo.
- Bien, te daré flan – dije resignada. Mi gato maulló satisfecho cuando puse un poco de flan en su plato.
- Ahora, ve y come – le dije. Y Kero obedeció. Suspiré y me dispuse a hacer la torta. Tenía que quedarme bien. Shaoran había sido muy paciente conmigo aquella tarde.
Me costó un poco al principio, nunca había sido muy buena para cocinar y estaba perdiendo la práctica. Por suerte para mí, a medida que avanzaba recordé las recomendaciones que papá solía darme cuando estaba aprendiendo. Y puse todo mi empeño en que me saliera perfecta.
Media hora después, la torta ya estaba en el horno, y solo debía esperar a que estuviese lista para comenzar a decorarla.
Decidí distraerme con la televisión, pasando uno a uno los canales. ¡Qué aburrido! No había un solo canal con algo interesante para ver.
Resoplé frustrada y recurrí a una distracción de "emergencia". Repasar matemáticas. Sin embargo, cuando dirigí mis pasos hacia mi cuaderno, el timbre de la puerta sonó.
- ¿Quién será a esta hora? – me pregunté confundida, dándome media vuelta y caminando hacia la puerta principal.
- Hola Sakura – al otro lado de la puerta, me topé con los color zafiros de Eriol - ¿Estás muy ocupada?
-¡Eriol! – Exclamé sorprendida – No mucho, pasa – ofrecí.
Él asintió y entro en la casa, cerré la puerta. Esto era extraño, ¿Qué hacía Eriol en mi casa a éstas horas?
- ¿Quieres un poco de té? – pregunté en busca de charla. Eriol negó con la cabeza.
- No hace falta, estoy bien así – me sonrió - ¿Estás haciendo un pastel?
Sentí que me sonrojaba sin saber por qué.
-B-bueno, n-no es nada especial – tartamudee nerviosa – D-digo, no es un pastel para Shaoran.
Me cachetee mentalmente por aquella respuesta tan torpe que me delataba por completo. Eriol soltó una carcajada.
- Si estás haciendo un pastel de chocolate, seguro a Shaoran le gusta – dijo divertido.
- Eso espero – dije rindiéndome a ocultarlo más y tumbándome sobre el sillón, Eriol me imitó, pero se sentó con más "sutileza" que yo – Shaoran fue muy paciente conmigo al enseñarme Matemáticas. Quiero agradecérselo de alguna manera. Y Tomoyo me sugirió la idea del pastel
Ante la mención del nombre, Eriol se sonrojó.
- Tomoyo – susurró perdido en sus pensamientos. Resultaba muy tierno verlo así.
- ¿Te gusta mucho, verdad Eriol? – él solo asintió - ¿Y por qué te niegas a decirle lo que sientes?
- Tengo miedo – confesó – Quizás ella me rechace
- No lo sabrás si no lo intentas – traté de animar – Vamos Eriol, aún si Tomoyo te llegase a rechazar, lo cual dudo mucho, seguirán siendo amigos no importa lo que pase.
-Shaoran, dijo lo mismo que tú… ¿sabes? – Eriol miraba un punto fijo en el suelo – Fui a verlo hace unos momentos. Creía que podría ignorar mis sentimientos por Tomoyo, Sakura. Mantenerme a su lado y evitar que ella sufra por no poder corresponderme. Pero es imposible… la amo demasiado.
Lo observé conmovida. Pobre Eriol, Tomoyo lo traía de cabeza. ¡Shaoran y yo teníamos que actuar rápido!
- No tienes que ignorar tus sentimientos Eriol, debe ser algo horrible hacerlo –
Realmente debía ser una tortura, no poder decirle "Me gustas" o "Te quiero" a esa persona especial, sólo por que temes por su rechazo. Yo jamás lo había sentido, pero Eriol y Tomoyo sufrían. Par de tercos…
- Es insoportable – confesó Eriol – En verdad, tienes suerte de no haberlo sentido aún Sakura, y espero que nunca te pase, por que cuesta demacaido retenerlo. No sé como Shaoran puede soportarlo…
- ¿Qué? – exclamé parándome bruscamente. Eriol se dio cuenta de que había hablado de más y me miró algo desencajado.
No sé como Shaoran puede soportarlo…
No comprendía. ¿Por qué Shaoran tendría que soportar algo como eso? A todo esto, ¿a Shaoran le gustaba alguien? ¿Y por qué no podía decirlo? ¡Diablos tenía tantas preguntas! Y algo en mí se estaba estrujando afligido.
- N-no me refiero a que Shaoran tenga que soportarlo, es decir ehm… ¿Sakura no se te está quemando la torta? – pregunto desviando el tema. Iba a replicarle, pero el olor me hizo reaccionar.
- ¡Oh, Kami-sama! – exclamé asustada, y corrí hacia la cocina asustada. Para mi suerte, saqué el pastel justo a tiempo. Di un suspiro de alivio.
- Eso estuvo cerca – apuntó Eriol divertido. Afirmé con la cabeza dándole la razón. – Huele muy bien, Sakura.
Sonreí agradecida – Ahora solo debo decorarlo. – puntualicé.
- ¿Necesitas ayuda? – preguntó Eriol. Negué con la cabeza – No te preocupes, yo sola puedo, gracias de todas formas.
Él sonrió, pero luego su cara adoptó una pose pensativa – Sakura – llamó.
- ¿Si? – pregunté mientras buscaba lo necesario para decorar el pastel
-Yo… vine por que necesito tu ayuda – detuve mi búsqueda y voltee a verlo extrañada.
-¿Mi ayuda? – parpadee confundida.
- Sí, tu ayuda y la de Shaoran – hizo una pausa indeciso, le animé a seguir con la mirada - ¿Crees que tu… podrías ayudarme a.. ya sabes, pensar en una oportunidad para decirle a Tomoyo lo que siento? Digo, es que tú la conoces mejor que nadie y Shaoran es bueno dando consejos así que… digo, si no quieres estaría bien pero…
- Eriol – le llamé interrumpiéndolo – Me encantaría ayudarte.
Me sonrió agradecido – Hace rato fui a ver a Shaoran, y él también esta dispuesto a ayudarme.
Claro que está dispuesto, bobo Eriol, el y yo tenemos un trato.
- Genial – fue todo lo que pude decir disimulando la sonrisa triunfante – Entonces, mañana en la escuela, los tres hablaremos.
- Después de la práctica de fútbol – agregó él. Asentí mostrando conformidad. – Creo que es hora de que me vaya, estoy entreteniéndote, además, es un poco tarde.
Eriol dirigió sus pasos hasta la entrada y yo le seguí. – Gracias por todo Sakura – dijo cuando estuvo al pie de las escaleras de la entrada.
- Eres mi amigo Eriol, no tienes que agradecerme nada – él sonrió y estaba dispuesto a irse, pero volteo hacia donde yo estaba como si estuviese olvidando algo.
- Por cierto, cuando decores el pastel, ponle más M&M's de color verde – dijo
- ¿De color verde? – Pregunté extrañada - ¿Por qué?
- Es su color favorito – explicó encogiéndose de hombros y reanudando su marcha hasta alejarse. Me quedé en la puerta como idiota pensando en lo último que había dicho.
El verde…el color favorito de Shaoran, es verde.
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¿Nerviosa? Si ¿Preocupada? Un poco ¿Total y completamente sonrojada? Definitivamente
Allí estaba yo, enfrente de Shaoran sin atreverme a decirle que había preparado un pastel para él. ¡Me daba mucha pena! Y el pobre me miraba confundido.
- Y-yo – la voz no me salía – S-Shaoran yo – parte de mi cabello cubría mi cara, ¿mencioné ya que estaba sonrojada? Mi vista se fijaba en el paquete que mis manos cargaban. - ¡Hice esto para ti! – logré decir por fin extendiéndole el paquete.
- ¿P-para mi? – los ojos color ámbar brillaron de una manera especial, eso fue lo que me animó a continuar.
- Sí, es que quería agradecerte de alguna manera todo lo que haces por mí. – expliqué – Me hiciste comprender Matemáticas, Shaoran, me salvaste, enserio. – le dediqué una sonrisa llena de agradecimiento.
Shaoran se quedó estático mirándome a los ojos. Y yo no pude quitar la vista de las orbes color ámbar. Me sentí vulnerable en ese momento, como si él pudiese leer todo lo que sentía con tan solo mirarme así.
-Gr-gracias – dijo por fin acercándose unos pasos a mí y tomando el paquete con pastel que le ofrecía. –No debiste molestarte Sakura.
- Pero lo hice, ya te lo dije – él me sonrió. – Ven, vamos a sentarnos, se me duermen las piernas.
Shaoran río y ambos nos sentamos sobre el césped. Estuvimos charlando sobre temas sin mucha importancia mientras degustábamos de nuestro almuerzo, para luego pasara al pastel. Fue un gran alivio que a Shaoran le gustara. Y debo admitir que ese fue uno de los mejores pasteles que hice en mi vida.
Cuando quedamos satisfechos y ya no nos entraba más comida en el estómago, aún quedaban unos cuantos minutos libres. Recosté mi cabeza sobre mis manos y observé las nubes. Shaoran me imitó. Decidí que era una oportunidad perfecta para contarle sobre la visita de Eriol y sus intenciones.
- ¿También te visitó a ti? – preguntó volteando la cara hacia un lado mirándome. Asentí.
- Sí, me comentó que había ido a pedirte consejo a ti antes, y que luego decidió pasar por mi casa. Hablamos un rato pero puede notar que en verdad Eriol está enamorado de Tomoyo.
Observé el cielo. Ahora que lo pensaba, sería tan dulce y tierno que alguien me amara como Eriol hacía con Tomoyo.
- Lo sé – Shaoran suspiró – Es casi imposible no notarlo – sonrió.
- Eriol me confesó, que ya no soportaba más guardarse sus sentimientos y que está dispuesto a confesarle a Tomoyo que la ama, por que no puede resistir más esa situación – expliqué con la mirada fija en el cielo. – La verdad, parecía muy afligido cuando me comentó eso ayer.
-Cualquiera lo estaría. No poder decir lo que sientes… - la voz de Shaoran sonó tan lamentada en ese momento, que algo se me movió dentro de mí – Es lo peor que puede sucederle a alguien.
No sé como Shaoran puede soportarlo…
Esa frase resonó en mi cabeza como una alarma. Enfoqué mi vista en él y juro que jamás había visto a Shaoran Li, el que siempre me molestaba, ponía apodos extraños o causaba bromas en los pasillos o en la cafetería, como lo estaba viendo en ese momento. Se veía tan vulnerable, dolido, como si él estuviera sintiendo lo mismo que Eriol, pero por otra persona.
Por otra persona…
¿Quién estaría haciendo sufrir a Shaoran? Me moría por saberlo.
Pero no podía preguntárselo, apenas llevábamos unos días de amigos, no era prudente en este momento. Así que decidí, que me ganaría su confianza de a poco y cuando llegara la ocasión y él me lo contara, yo sería la primera en darle una mano.
Por que Shaoran Li, no era como yo creía…si no todo lo contrario
- ¿Sucede algo? – preguntó quitando la vista de las nubes para fijar sus ojos color ámbar en mí. Sentí que me sonrojaba al verme descubierta observándolo.
- N-no, no es nada – sonreí. Shaoran se sonrojó.
Eso había sido bastante extraño.
- Y… ¿qué más dijo Eriol? – preguntó desviando el tema. Supuse que era lo mejor dejar el asunto ahí.
- Bueno, hemos acordado que los tres hablaremos – contesté – Hoy, después de la práctica.
- Hablando de las prácticas – se reincorporó y quedó sentado, apoyando las manos sobre el césped. - ¿Miyamura no se ha acercado para atormentarte, verdad?
-No, ayer no vino a las prácticas – me encogí de hombros.
- Ten cuidado – advirtió con una expresión seria en el rostro – Esa chica es algo… especial.
- Ya me tiene un odio extraño, no creo que pueda aumentar sólo por que hayas rechazado ser su cita, por que ya tenias una "cita conmigo" – dije haciendo comillas con los dedos en las dos ultimas palabras.
- Con más razón, Sakura, ten cuidado. – Me miró intranquilo - Es algo vengativa
- ¿Te estás preocupando por mí? – pregunté para molestarlo. Y vaya si tuvo efecto, toda la sangre se le subió a la cabeza y parecía una cereza. Fue tan divertido.
- N-no es eso, bueno… sí, quiero decir no en ese sentido, no es que haya algún otro sentido… ¡Diablos! –
Me reí a carcajadas. Agitaba las manos de un lado hacia otro y maldecía por lo bajo por no poder dar una respuesta coherente. Y sobra decir que entre todo ese balbuceo no le entendí ni media palabra.
- Shaoran, ya cálmate, solo estaba bromeando – él me fulminó con la mirada.
- No es gracioso – se quejó, yo seguía riéndome - ¡Sakura! ¡Pequeña pulpo, ya basta!
Su "apodito" me arrancó otro sonrojo. ¿Qué acaso este era el día oficial de los sonrojos?
Daba igual, aún sonrojada no podía parar de reír.
-Déjame disfrutar el hecho de que al fin pude molestarte a ti, y que no me has gastado una sola broma en todo el día – le saqué la lengua.
- Muy graciosa – refunfuñó Shaoran – Y gracias por recordármelo, ya tendré mi venganza más tarde – una sonrisa maliciosa asomó en su cara.
Oh…oh.... eso no era lo que yo planeaba
- Shaoran, ¡quítate esa idea de la cabeza! – Dejé de reír - ¡Lo que sea que estés pensando, no es gracioso!
- Oh, sí lo es. Y tú no te imaginas cuanto – se paró y antes de irse en dirección al aula por que la campana ya había sonado, me dedicó una mirada cargada de burla – Nos vemos, pequeña pulpo.
Mi corazón dejó de latir. Lo vi alejarse, mientras me quedaba estática en mi lugar, pese a que la campana había sonado.
¿Qué rayos era esa sensación extraña que sentía cada vez que él me llama así?
Era incómoda y a la vez reconfortante. Desconocida para mí, pero aún así… me gustaba.
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Tic, tac, tic, tac…
Aburrida. Esta clase calificaba definitivamente como la más aburrida.
¿O era acaso la impaciencia por que tocara la campana y yo pudiese ir a la práctica de porristas y despejarme un poco?
Fuera lo que fuera, no lo soportaba más.
¡Incluso podía decirse que esperaba con ansias que Shaoran cumpliera con su palabra de la venganza!
Y eso ya era decir mucho…
Algo me golpeó en la cabeza. Parecía un bollito de papel que rebotó y terminó en el suelo.
Decidí ignorarlo, sin embargo un par de pies pegaron una patada por debajo de mi silla. Y creía tener la ligera sospecha de quién podía ser.
- Sakura – me llamó la voz gruesa de Shaoran - ¡Recoge el maldito papel! – exigió en un susurro. Suspiré, al menos eso me quedaba como distracción, supongo.
Disimuladamente me incliné hacia un lado y tomé el pedazo de papel abollado entre mis dedos.
"¿Vas a ponerte a hibernar en media clase, pequeña pulpo?"
Arquee una ceja divertida y a la vez enfadada. Tomé mi bolígrafo en manos y rajé un pedazo de hoja de una de las esquinas de mi cuaderno.
'¿Los pulpos hibernan?'
Comprobando que la profesora seguía bastante ocupada explicando no sé que rayos de los alemanes invadiendo Inglaterra, me di la vuelta y deje el mensaje sobre su escritorio. A mis espaldas, Shaoran soltó una risita.
Y unos minutos después otro pedazo de papel aterrizó en mi lugar.
"Cualquier animal puede hibernar si así lo desea. Incluso los pulpos como tú"
- ¿Qué? – rugí con fuerza sin darme cuenta de que aún seguía en clases y todos me miraban confundidos. Shaoran se rió a carcajadas.
-¿Sucede algo malo, señorita Kinomoto? – negué con la cabeza y me hundí en mi asiento avergonzada. ¡Maldición, Shaoran Li siempre lograba su cometido!
'Supongo estarás contento. ¡Eso fue vergonzoso, Shaoran!'
Lancé el papel con furia hacia atrás. Juré haber escuchado una queja, pero ni me inmuté. En unos segundos, recibí la respuesta.
"Vas a sacarme uno de mis bonitos ojo, ¡fíjate a dónde lanzas el papel, boba! Como sea, lo de antes no fue mi culpa, aún no realizo mi venganza."
Me tensé en mi lugar. ¿¡Qué rayos planeaba Shaoran!? Estaba comenzando a asustarme.
'Shaoran… ¿podrías por favor olvidar lo de la venganza?, anda hazlo por mi ¿si?'
Cuando recibió el mensaje, me extrañó que gruñera como si le hubiese dado en el clavo con mi petición. Pero luego me respondió con total tranquilidad.
"Ni por ti ni por la reina. Tienes que sufrir las consecuencias por burlarte de mí"
Iba a contestarle, pero me di cuenta de que la campana ya había sonado y era hora de las prácticas.
Debería de mandarme mensajes con Shaoran más seguido. Obviando la parte en la que yo quedaba avergonzada frente a los demás, era entretenido. Y después de todo, el tiempo se pasaba volando.
Di alcance a Tomoyo en los pasillos. Mi mejor amiga iba algo distraída, así que ni había notado mi ausencia los primeros minutos.
-¡Oye Tomoyo! – Llamé para hacerme notar - ¿Te quedas a ensayar con el coro hoy?
- ¿Hoy? – Negó con la cabeza – No, hoy no tengo práctica.
Asentí. Bueno, era más fácil evitar que Tomoyo se enterara de mis planes con Shaoran y Eriol, si ella no se quedaba hasta tarde.
Nos despedimos y yo tomé el camino hacia los vestuarios, al mismo tiempo que escuchaba en mi cabeza la maldita melodía que hasta ahora se me despegaba de la mente.
- Hey I've been watching you, every little thing you do… - casi sin darme cuenta ya estaba tarareando la melodía, menos mal los pasillos estaban desiertos.
O eso creía yo.
- Vaya Kinomoto, además de la perfecta niña inocente y capitana del equipo ahora eres cantante. – Escupió con voz sarcástica la que pude reconocer como voz de Miyamura, saliendo de la nada - ¡Imposible ignorarte siendo tan perfecta como prototipo de cita para Shaoran Li!
Fruncí el entrecejo. ¿Y ésta que se creía?
- No seas celosa – respondí prácticamente ignorándola y tratando de seguir con mi camino, sin embargo, Miyamura se interpuso - ¡Oye! Déjame pasar, llegaremos tarde a la práctica – gruñí enfadada.
- Escucha Kinomoto, por que no voy a repetírtelo. – Su voz sonó amenazante, me quedé algo estática en mi sitio – Shaoran Li es mi próxima conquista ¿comprendes? Y no vas a venir tú a frustrar mis intentos.
- ¿Intentos? – La sangre me hirvió en ese momento - ¿Conquista? ¿Qué rayos te crees que es Shaoran? ¡El no es tu juguete! – furiosa apreté los puños y la miré desafiante.
- No me importa lo que opines sobre el tema Kinomoto, sólo estoy siéndote clara ¡aléjate de Shaoran! No vas a impedir que él caiga en mis brazos – dijo con autosuficiencia.
Si hace unos momentos estaba enfadada ahora estaba más que furiosa. ¿Qué diablos decía? ¿Cómo podía hablar así de Shaoran? ¡Él era mi amigo, pese a que era insoportable a veces pero era mi amigo! Y yo no iba dejar que Miyamura siguiera haciendo planes como éstos.
- ¿Estás mal de la cabeza o que, Miyamura? ¿Tú crees que Shaoran va a tomarte en cuenta algún día con la actitud que te gastas? – Mis ojos echaban chispas - ¡Por dios niña, abre los ojos, él no es ningún trofeo!
- ¿Insinúas que no piensas hacerte a un lado? – preguntó comenzando a impacientarse
- Insinúo que no voy a dejar que sigas hablando de Shaoran como si fuera tu premio mayor –gruñí.
- Entonces tendré que convertirme en tu rival – sus ojos celestes me miraron con burla – Vas a perder niña, terminarás con el corazón roto por que Shaoran me prefirió a mí, obviamente.
Por un momento quise decirle que no terminaría con ningún corazón roto, por que Shaoran y yo sólo éramos amigos, sin embargo, algo me lo impidió. Una fuerza extraña me impulsó a responderle de otra manera.
- No voy a perder nada – fue lo que le dije mostrando decisión en al mirada - Shaoran jamás va a mirarte a ti como más que una loca encaprichada con él, por que tus intenciones son vacías. Pero yo tengo otros planes, planes que no son egoístas como los tuyos. Y aportaré mi alma si es necesario para lograr lo que en verdad quiero.
Miyamura me miró algo sorprendida, y antes de que me dijera nada la aparté del camino, emprendiendo marcha hacia mi destino. Cuando llegué a los vestuarios, saludé a las demás con normalidad, y casi corrí hasta un lugar despejado.
Unos minutos después, me vi apoyada sobre la puerta de uno de los cubículos de los vestuarios, respirando agitadamente.
¿Qué diablos había sido lo que le dije a Miyamura?
'Pero yo tengo otros planes, planes que no son egoístas como los tuyos. Y aportaré mi alma si es necesario para lograr lo que en verdad quiero.'
Sostuve mi cabe entre mis manos aún confundida. ¡Demonios!
¿Lograr lo que en verdad quería? ¡¿De dónde me había salido eso por Kami-sama?!
La frase martillaba en mi cabeza, sentía que iba a explotar pronto. ¡Rayos!
Lo que yo quería… ¿Qué era lo que yo quería de Shaoran?
Si fuera buena engañándome a mi misma, diría que mis intenciones eran solo juntar a dos de mis mejores amigos, pero… yo sentía que era algo más.
Sin embargo no tenía idea de qué. Y me estaba torturando.
¿Cómo podía una persona que antes creías no soportar, en un corto plazo de tiempo convertirse en un amigo y ahora… confundirte tanto?
¡Maldita sea Shaoran!, ¿qué estás haciéndome?
Me deslicé hasta caer sentada sobre el frío suelo y lancé un suspiro.
Las prácticas del día de hoy iban a ser muy largas, sobre todo, por que mi mente pasaría la tarde entera en la luna.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-¡Sakura estoy hablándote!
- ¿Eh? – parpadee distraída, tal como yo había previsto, mi cabeza no estaba para nada en condiciones de practicar hoy.
Después de la lucha interna conmigo misma, decidí que era hora de alejar esos pensamientos de mi cabeza, por que estaba comportándome como una dramática.
Dirigí mi vista hacia Naoko, quien me llamaba. – Lo siento – me disculpé.
Ella suspiró y soltó una carcajada.
- Esta bien, comprendo que andes en la luna, debes estar algo cansada, hoy fue un día muy pesado – me sonrió alentadoramente y yo correspondí a su sonrisa – En fin, venía a decirte que ya repasamos el último pedazo de la rutina, solo nos falta la pirámide.
- Oh, sí, es cierto – sonreí dejando a un lado la botellita de agua que había cogido para el descanso. – Ahora voy.
Naoko asintió y fue corriendo hacia su lugar. Resignada terminé con el minuto de descanso que había tomado, dirigiéndome hacia donde estaban las demás.
- ¡La rutina está quedándote perfecta Sakura! – exclamó con entusiasmo Yui Uchida, una chica del grupo que me caía bastante bien.
Bueno, para ser sinceras, todas me caían bien, excepto Miyamura y sus tres seguidoras, en fin, no quería ni pensar en eso.
- Gracias Yui – sonreí – De acuerdo chicas, ¿les parece si ensayamos la pirámide?
Todas asintieron entusiasmadas, al menos hoy, también me había librado de Miyamura… ¿pero eso hasta cuándo sería?
- Sakura – llamó Chiharu - ¿Quién irá en la punta?
Quedé pensativa unos instantes. – No lo sé… ¿ustedes a quien sugieren?
- Yuko iría perfecta en la punta – comentó Yukari, como siempre defendiendo a Miyamura como toda una sirvienta.
- No, Miyamura ya ha faltado a dos prácticas en la semana, no me parece justo que se merezca el puesto. – puntualizó otra. Casi pude sonreír satisfecha.
-¡Yo nomino a Sakura! – exclamó Naoko entusiasmada. – Después de todo, es la capitana.
Me puse roja como una cereza… ¿yo en la punta? ¡Dios sería genial! Pero… me daba tanta pena.
Iba a protestar, sin embargo, Chiharu se me adelantó.
- Estoy de acuerdo – secundó Chiharu - ¿Quiénes me apoyan?
La mayoría alzó la mano apoyando a Naoko y a Chiharu. Solo Yukari y la "pandilla" de Yuko, quedaron disconformes.
- Bien, problema resuelto, Sakura irás a la punta.
- Pero, chicas, ¿no creen que lo mejor sería, no sé, que otra estuviese en es puesto? – traté de persuadirlas.
- Nada de eso, Sakura, todas estamos de acuerdo – Yukari tosió incómoda pero Chiharu simplemente la ignoró - ¿Verdad que si chicas?
Hubo un coro de voces en señal de aprobación. Suspiré rendida.
- Esta bien… entonces, manos a la obra. – acepté.
Todas sonrieron satisfechas y comenzaron a formar la tan conocida "pirámide humana". Ésta era la primera vez que yo iría en la punta, y tenía que admitir que me moría de los nervios.
Comencé a subir con la ayuda de mis compañeras, casi temblando como una hoja. Escalé cuidando de no pisar a ninguna, y al llegar a la punta, suspiré aliviada, por que sentí que lo peor había pasado.
Error. Lo peor, estaba por pasar.
- ¡Oye Sakura! – reconocí la voz al instante, y voltee hacia donde me llamaban en un segundo, conteniendo la respiración, provocando con mi brusco movimiento, que todas se tambalearan… y la pirámide se viniese abajo.
Ouch…
Las carcajadas de Shaoran resonaron por todo el lugar. El sudichoso parecía haber cruzado el otro lado de la cancha, solo para recoger la pelota de fútbol que había llegado hasta nosotras.
- Pequeña pulpo y además torpe, Sakura, para la seguridad de las demás, lo mejor sería que no vayas en la punta – se mofó y guiñándome un ojo se fue hacia las canchas para seguir practicando.
Suspiré tratando de calmar todo el calor por la vergüenza en mi cara. – Chicas en verdad lo siento – me disculpé cuando todas estuvimos de pie – A lo mejor otra debería ir el la punta…
- Nada de eso Saku – Chiharu intervino divertida – Sabemos que lo tuyo fue un mal momento, hoy has estado bastante distraída… entendemos que quizás no sea tu mejor día, así que, estate tranquila, probaremos otra vez la próxima semana.
- Pero es que yo no…
- Ya olvídalo Sakura – dijo Naoko – Probaremos la próxima semana cuando todas estemos más relajas, ahora me parece que lo mejor para todas es irnos a casa. Los exámenes nos tienen algo estresadas, ¿estás de acuerdo?
Asentí aún algo avergonzada. Mi problema de concentración no tenía precisamente que ver con el estrés en clases.
Más bien yo diría que tiene que ver con cierto nombre que comienza con "S" y termina en "haoran"
Sí ya, entendimos el punto.
Suspiré rendida y me despedí de mis compañeras con un gesto.
Ahora solo me tocaba esperar a que Eriol y a Shaoran terminaran la práctica.
Entonces hablaríamos, encontraríamos la forma perfecta de que Eriol se le declare a mi mejor amiga y yo podría volver a casa.
A hacer los deberes, cenar, ver la televisión, leer algo…
O quizás a gritar de impotencia por que no me podía sacar a cierto castaño de ojos bonitos de la cabeza.
¿Hay alguien ahí? Bien, ya comprendo que me quieran asesinar. He tardado siglos en publicar u.u Lo siento gente, no era mi intención extenderme tanto.
Bueno ya, dos cosas, la primera: ¡Feliz cumple a Milaah! (L) ^^ y la segunda: ¿Qué tal el capítulo? Si bueno, no hubo mucha acción en este capi, pero los planes para el próximo van a compensar bastante ;D
La conversacion Eriol-Shaoran-Sakura iba a ir en este capi, pero decidí mejor ponerla en el siguiente. Si, ya estoy trabajando en el capitulo que viene y espero no retrasarme mucho.
De nuevo lo siento. Son libre de matarme a palazos si les place (¿?)
Los quiere un montón la muy arrepentida:
Gabi-sweet-chan*
PS: Para los que no lo sepan.. me cambié de nickname, ahora soy Sweetland ;D
