Disclaimer: Card Captor Sakura no es mio, bla bla bla CLAMP, bla bla bla, sin fines de lucro, bla bla bla, el disclaimer es aburrido, bla bla bla.. (¿?)

Notas de la autora: Hello my lovely public. Vengo a publicar por que me voy en media hora al aeropuerto. Espero que les guste el capítulo. So, disfruten.

Circunstancias necesitadas, medidas desesperadas

[Sweetland]

Accdintalmenta enamorada

Capítulo 7

Domingos, benditos fueran los domingos. Sin clases, sin prácticas, sin preocupaciones y sobre todas las cosas, sin sentimientos — lindos pero a la vez perturbadores — hacia Shaoran Li.

¿Mencioné alguna vez lo mucho que disfrutaba de estos días? Sobre todo porque no tenía que preocuparme por los deberes de la casa, ni de la escuela. Después del sábado, todo quedaba en el olvido.

No seas mentirosa Sakura, extrañas a tu dulce "mejor amigo"…

Sin conciencias perturbantes, ignorando completamente todo lo que no fuera disfrutar de mi paseo solitario por el parque.

y te mueres por otro de esos besos en la mejilla.

Se acabó, me cortaría las venas con lo primero que encontrara.

¿El cono de helado que llevas en la mano? Que patética eres, Sakura.

Respira, inspira, respira inspira. Eso muy bien.

Cuando por fin pude calmar a mi conciencia y despejar a mi cabeza, decidí sentarme en uno de los columpios del parque con la esperanza de que mecerme un rato despejaría a mi mente. El clima en Tomoeda comenzaba a bajar considerablemente. Parecía que una tormenta se aproximaba.

Temblé un poco sin poder evitarlo. Odiaba las tormentas.

Comencé a mecerme suavemente, con la brisa del viento golpeando contra mi cara. Tenía buenos recuerdos en el parque Pingüino. Por ejemplo, aquella vez que mamá y yo vinimos al parque y ella se encontró con su prima Sonomi, después de años sin verse.

Ese día conocí a Tomoyo, ambas contábamos con no más de tres años y desde ese entonces nos llevamos bastante bien.

Suspiré recordando esos tiempos, donde todo era tan fácil. Mi única preocupación era ser buena niña, sacar buenas calificaciones y divertirme. Nada más que eso.

Kami-sama, no te ofendas pero, la adolescencia, apesta.

Reí ante mi propio pensamiento, mientras comenzaba a mecerme más fuerte. Jugar en los columpios era algo de lo que jamás me cansaría, podía estar totalmente segura.

Cerré los ojos, dejándome llevar por las mil y un sensaciones del viento acariciando mi piel y algunas flores de los árboles de cerezo rozando mis piernas. Como llevaba un vestido blanco, bastante veraniego, no pude evitar que toda mi piel se estremeciera un poco ante el azote de un viento frío sobre mi cara. Aún así, disfrutaba de ese momento.

Sí, esto era vida. Y nada podría arruinarme mi momento de paz…

— ¡Shaoran, que sorpresa encontrarte aquí!

Me estremecí al reconocer aquella voz tan odiosa, irrumpiendo mi momento perfecto. Dios como odiaba a Yuko Miyam—

Un minuto.

Mantuve los ojos cerrados y traté de respirar profundo, otra vez.

¿Ella dijo, Shaoran?

No. Era mi imaginación, tenía que ser mi imaginación.

Abre los ojos, tu, reina del drama.

Abrí un ojo simultáneamente, rogando por que esta vez fuera solo mi imaginación. ¡Se suponía que era mi domingo libre que confusiones!

Sin embargo, lo que ya me temía era completamente real, otra vez. A mi lado, fijando sus ojos en mí estaba nada más y nada menos que Shaoran Li. Tenía las mejillas sonrojadas y miraba hacia el suelo.

Juraría que estaba maldiciendo a alguien, pero no quise detenerme a averiguar eso. Después de todo, era otra la pregunta que mi mente se formulaba.

¿Qué hacía Shaoran Li mirándome mecerme?

Por que sí, yo era una maldita despistada, pero esto ya era algo demasiado obvio. Shaoran estaba a mi lado, quiero decir, no tenía idea desde hace cuanto, pero su sonrojo lo delataba. El grito de Miyamura lo había encontrado mirándome.

Shaoran Li estaba mirándote y tu encanta, ¿verdad Sakura?

— ¡Por Kami-sama, ya calla esa boca enorme que tienes!

Dos pares de ojos se centraron en mi, los ojos azules de Yuko me intimidaron totalmente. En cambio, los de Shaoran parecían agradecidos.

¿Hoe? ¿Y yo que dije? Oh. Ahora entiendo. ¡Alguien máteme, por favor!

Deja de lamentarte Sakura, sabes que en el fondo querías decirle eso a Miyamura.

Dios si. Pero en el fondo, maldición.

Respiré agitadamente, he iba a explicarle a Miyamura que lo anterior había sido solo un pensamiento en voz alta, sin embargo, ella solo me dedicó una mirada de odio y fue a colgarse del brazo derecho de Shaoran como una puta ofrecida.

Que vocabulario, Sakura.

¡Es lo que es! ¡Nadie ignora mis insultos no intencionados!

La furia corrió por mis venas en ese momento. Me incorporé y sacudí un poco mi vestido, tratando de respirar profundo para no cometer alguna locura. Esto era el colmo. No podía rebajarme a su nivel y buscar pelea, por mucho que mi interior reclamara venganza.

¡Suelta el brazo de Shaoran, asquerosa ofrecida!

— ¡Shaoran! ¿No vas a saludarme? Hace mucho que no te veía. ¿Sabes algo? Oí que eres genial como maestro de matemáticas — me dedicó una mirada venenosa — ¿Te importaría, no sé, tal vez, ser mi maestro? Soy bastante mala y tengo miedo de reprobar otra vez.

La expresión de su rostro se tornó a un puchero mal fingido, mientras uno de sus dedos trazaba líneas sobre el brazo de Shaoran. Apreté mis puños con fuerza tratando de contenerme.

Cuenta hasta diez. Uno, dos, tres… ¡Se acabó!

— Oh, lamento informarte que Shaoran ya hizo una promesa conmigo respecto a las matemáticas, Yuko — dediqué una falsa sonrisa de arrepentimiento y me colgué de su brazo izquierdo. — ¿Por qué no le pides ayuda a Itou? Él es otro de los mejores.

Miyamura me dedicó una mirada de odio desde el otro lado. — Pero Itou no es el mejor, como Shaoran. Además, ¿quién eres tu para decidir si Shaoran puede o no enseñar matemáticas?

¡Soy la persona a la que Shaoran dio un beso en la mejilla el viernes por la noche!

No, eso sería patético. Piensa Sakura, piensa.

¿¡Quién diablos puede pensar con el olor de Shaoran a su lado!?

— ¿Lo ves? Te quedaste sin respuestas — Yuko sonrió con malicia y luego dirigió su mirada a Shaoran — Entonces, Shao, cariño. ¿Qué dices si dejamos a la perdedora de Kinomoto y te vienes a mi casa a estudiar, así estamos más cómodos? — Sus ojos brillaron con malicia. Juro que quise matarla en ese instante.

Puede llamarme perdedora si le viene en gana, ¡pero no insinuársele a mi Shaoran de esa manera!

¿Tu Shaoran?

¡Si! Es decir, no. ¡Diablos!

Shaoran estaba a punto de decirle algo no muy agradable a Yuko, pero lo detuve con un gesto y solté su brazo. Esta era mi pelea.

— ¿Perdedora yo? No me lo parece Miyamura, después de todo, no soy yo la que finge que va a estudiar para obtener algo más de los chicos — me crucé de brazos — Pero no voy a discutirte, por que después de todo, yo tengo principios. No soy de las que se rebaja a tu nivel.

¿Y colgarse del brazo de Shaoran hace rato qué fue?

¡Cállate maldita conciencia!

— Deja de cuidar tu imagen de niña buena, Sakura Kinomoto. Todos saben que las buenas son las peores. — escupió con rabia la pelinegra. Contuve mis ganas de llamarla perra, por que Shaoran por fin reaccionó y se soltó de su agarre.

— Miyamura, te agradecería que no insultes a Sakura si no la conoces — los ojos color ámbar brillaban tan enfurecidos que le daban un toque sexy — Ahora si no te importa, prometí que acompañaría a Sakura a su casa. Puedes ofrecer esas sesiones de "estudio" a otro que no haya hecho una promesa. Vamos Sakura.

Sin decir más, me tomó de la mano y me arrastró con él hacia la salida del parque. Miyamura quedó con una expresión de rabia contenida. Me estremecí un poco, sabía que no iba a rendirse tan fácil. Pero no quería preocuparme por eso ahora.

No cuando la mano de Shaoran se aferraba de esa manera a la mía.

Un calor se concentró en mis mejillas, mientras yo me dejaba llevar por Shaoran a través de las calles. Su tacto era tan cálido y el olor de su colonia me embriagaba. Podía quedarme caminando con él a mi lado toda una vida.

Y luego dices que no sabes lo que te pasa con Shaoran.

— Eh, perdona Sakura, te arrastré hasta aquí sin saber si quería volver a tu casa o no.

Agradecí internamente su interrupción a mis pensamientos. No quería meterme en esos terrenos extraños otra vez. Daban miedo.

— Esta bien, no te preocupes — sentí como me sonrojaba aún más — Uhm… Shaoran, yo… solo quería agradecerte por defenderme hace rato. Fue… lindo de tu parte.

Él sonrió de lado y siguió caminando conmigo de la mano. No sabía ni a dónde nos dirigíamos, pero mientras Shaoran me llevara, la verdad no creo que importase.

— No podía dejar que siguiera insultándote. Aunque, admito que tu también te propasaste un poquito con ella cuando indirectamente la llamaste puta — rió divertido.

Fruncí el entrecejo y lo fulminé con la mirada deteniéndome en medio del camino. Nuestras manos dejaron de hacer contacto.

— Discúlpame por haber arruinado tu oportunidad de "estudiar" con ella — casi escupí la última frase, haciendo énfasis en la palabra «estudiar», además de acompañarla con comillas formadas por mis dedos.

— No me refería a eso, Sakura.

Me crucé de brazos y levanté una ceja indicándole que le creía tanto como a una ardilla que hablara.

— No trates de arreglarlo, Shaoran Li. Después de todo, los hombres son todos iguales.

Él me miró desconcertado ante mi repentina actitud. Admito que fui un poco brusca, pero. ¡Él era el que se quejaba por haber perdido su oportunidad de satisfacer sus deseos sexuales con Miyamura!

¿O eres tu la que está armando tremenda escena de celos?

¡Claro que no!

— Sakura — su voz me llamó reprimiendo una sonrisa — Dime una cosa, ¿estás celosa de Miyamura?

Me sonrojé con fuerza. Por todos los cielos yo no podía ser tan obvia.

¿Obvia en el sentido de…?

¡Eso no importaba! Casi podía jurar que mi conciencia y Shaoran se habían puesto de acuerdo. Pero yo no iba a admitir eso. ¿Celosa yo? ¿De Yuko Miyamura? ¡Por favor! Y el cielo es azul…

Sakura, por segunda vez, el cielo es a…

¡No voy a discutir ese asunto ahora!

— ¿Ce-celosa? N-no, es decir. ¡No, por supuesto que no! — comencé a reír histéricamente — Yo no estoy celosa. Tienes una imaginación muy grande, Shaoran.

Él me sonrió y se acercó hasta mí, levantando mi barbilla para que lo mirase a los ojos. Quise morir ahí mismo.

¿Por qué sus ojos tenían que lucir tan hermosos y brillantes en ese momento?

— Pues yo creo, que estás celosa — y su sonrisa se intensificó al comprobar como mis mejillas se teñían aún más de rojo — Admítelo, Sakura.

Sí, estoy completamente celosa.

Pero no iba a admitirlo. Yo tenía mi orgullo.

— No sé de que hablas, Shaoran — traté de sonar segura y logré con esfuerzo no tartamudear. Él suspiró y me soltó. Algo en mí se sintió mal en ese momento.

— Entonces… ¿vas para tu casa? — preguntó con un tono de resignación. Asentí.

— Se está haciendo tarde, Touya gritará si no estoy allí en una hora — rodé los ojos — Mi hermano es tan sobreprotector.

Shaoran hizo una mueca — Me di cuenta, aquella vez en el festival, ¿recuerdas? El día de nuestra "cita".

Hice un esfuerzo por no sonrojarme. Cada vez que lo recordaba me daba tanta pena.

— Sí, definitivamente mi hermano es un fastidio.

— Te acompañaré hasta tu casa — me dijo unos segundos después, reanudando su marcha — Está oscureciendo y puede ser peligroso que vayas sola.

— ¿Estás seguro? Cuando tengas que volver a tu casa podría ser peligroso — negó con la cabeza restándole importancia — Vaya, esta bien. Gracias Shaoran.

Le dediqué una de mis mejores sonrisas y seguí sus pasos. Shaoran miró hacia otro lado tratando de ocultar su repentino sonrojo, causado por vaya a saber Dios por qué razón.

Una brisa algo fría sopló contra mi piel. Froté mis manos contra mis brazos en busca de calor; Shaoran me miró de reojo.

No debía de haber salido con ese vestido. ¿Pero cómo diablos iba a saber yo que el tiempo cambiaría tan repentinamente?

Algo cálido me cubrió del frió en un instante. Y podía adivinar que era. ¡Si hasta olía a Shaoran!

Me obligué a controlar mis sonrojos, cosa inútil, claro está.

Esto se siente tan pero tan bien.

— ¿No va a hacerte frío? — pregunté al ver de reojo que además de su chaqueta, la cual yo traía puesta, solo llevaba una polera de mangas cortas.

— Estaré bien — dijo rodando los ojos — Yo no soy el que trae un vestido veraniego cuando afuera la temperatura está bajando.

— ¡En la mañana hacía bastante calor! — repliqué avergonzada — No me imaginé que empeoraría el clima.

Shaoran suspiró y negó con la cabeza repetidas veces.

— Eres incorregible Sakura, vas a pescar un resfriado si vuelves a salir así — reprochó. De alguna manera me recordó a Touya. Claro que, Shaoran no llegaba al punto fastidioso. De hecho, a mi me pareció bastante dulce de su parte.

Seguimos charlando de temas triviales durante el camino a casa. A veces me gustaba aspirar disimuladamente el olor a él que su chaqueta desprendía. Kami-sama, parecía como si hubiera encontrado mi marca de heroína.

Ya le estas robando frases al libro que leíste la semana pasada.

Si. ¿Algún problema con que me gusten las frases de Edward Cullen? Dios, algún día juro que mandaría a mi conciencia lejos de mí.

— Llegamos — anunció la voz de Shaoran, sacándome de mis pensamientos.

— Si ya lo veo — suspiré algo decepcionada, no quería que Shaoran se fuera.

Me dispuse a quitarme la chaqueta, pero él me detuvo con un gesto.

— Quédatela, así me aseguro de que mañana no salgas sin algo que te abrigue encima. Con lo torpe que eres, pequeña pulpo, seguro se te olvida.

Inflé las mejillas infantilmente. ¿Por qué tenía que ser tan…

lindo, dulce, atractivo?

…incomprensible? En un momento decía algo dulce pero luego lo jodía con alguna de sus estupideces.

Y a ti te gusta que sea de esa manera.

Resoplé, sí me gustaba. Un minuto…

— Gracias por acompañarme a casa — dije evitando otra vez los terrenos peligrosos — Y por prestarme tu chaqueta.

Se sonrojó y me miró fijamente — No es nada, quiero decir, ¿somos amigos, verdad?

Pareciera como si le doliera decir la palabra. «Amigos». En cierta forma, a mi también me dolía escucharla.

— Sí — asentí mecánicamente. Sin darme cuenta, ahora tenía a Shaoran bastante cerca. Nuestros alientos jugaban a encontrarse — Amigos…

La palabra salio como un suspiro decepcionado, Shaoran se acercó un poco más, casi podía sentir nuestros labios rozarse.

— ¡Sakura! — abrí los ojos ante la voz de Touya en la puerta. Ambos nos alejamos como si quemáramos, con las respiraciones agitadas — ¿Qué hacían tú y el mocoso?

— N-nada. S-solo me acompañó a casa.

Mi hermano arqueo una ceja. Bueno era obvio que no me creería si acababa de encontrarme apunto de… Bien, ustedes saben a que me refiero.

— ¿Sabes la hora que es? No deberías haberte quedado fuera de casa hasta tan tarde. ¡Entra a casa ahora!

Resoplé fastidiada, ¿había mencionado ya que Touya era un fastidio?

— Sí, Touya, ya te escuché, toda Tomoeda deber haberlo hecho, a decir verdad — rolé los ojos, dirigiendo mi vista hacia Shaoran — Lamento, esto… mi hermano, ya sabes.

Se encogió de hombros y suspiró resignado — Esta bien, no hay problema.

— Gracias por acompañarme a casa — susurré rápidamente haciendo que mis labios rozaran su mejilla durante unos segundos. Touya observó aquél "beso" con malos ojos, mientras que Shaoran se quedó de piedra en la acera — Nos vemos mañana, Shaoran.

Podría jurar que entré a la casa con la velocidad de una bala, con Touya pisando mis talones y una expresión de que explotaría en cualquier momento.

Pues el momento esta cerca.

— ¿Por qué estabas con el mocoso ese? ¿Y esa chaqueta? ¡Sakura! ¡Ese mocoso no me trae buena esquina! ¿Estás saliendo con él?

Algo así fueron las mil y un preguntas que Touya hizo esa noche, pero yo ni siquiera escuchaba. Estaba más preocupada torturándome con el recuerdo de sus labios casi rozando los míos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Esa mañana la escuela lucía igual que siempre. Curiosamente me había levantado temprano como casi nunca lo hacía. Los pasillos se encontraban vacíos y las aulas solo eran ocupadas por los encargados de la limpieza del día.

Me asomé por la puerta de mi aula buscando señas les de vida y lo que vi me quitó el aire en un segundo. Miyamura abrazándose a Shaoran… ellos dos tan… acaramelados.

No parecían reparar en mi presencia. Algo dentro de mi crujió y se rasgó como si se rompiera. Me dolía tanto el pecho que me costaba respirar.

— Shaoran, cariño, no puedo creer que hayas dejado que la boba de Kinomoto creyera que la defendías ayer, tengo que admitir que me sentí bastante mal.

Hizo un puchero aniñado e infantil mientras sus manos acariciaban la mejilla de Shaoran sin pudor alguno.

— No tengas pena, amor — la voz de Shaoran llamando «amor» a Yuko hizo que adentro doliera mucho más. Un ardor en la garganta me invadió. Tenía ganas de llorar. ¿Por qué? — Solo estoy haciéndole una de mis tantas jugarretas a Kinomoto, para que crea que es mi amiga. Y como venganza por lo de la otra vez, haré que se enamore de mi, luego la dejaré.

Yuko sonrió y se inclinó a besar los labios de Shaoran, siendo correspondida al instante. Mi interior se sentía destrozado, un pedazo de mi parecía haberse disuelto en la nada. Comencé a sollozar allí, frente a la puerta. Viéndolos besarse con el dolor punzante en mi pecho y las lágrimas surcando mis mejillas.

— ¡No es cierto! — grité ahogándome en mis lágrimas. Pero Shaoran no me escuchaba, acariciaba a Miyamura por debajo de la blusa, mientras ella se deshacía de la corbata de su uniforme.

— ¡Basta, esto no es cierto! — me cubrí los oídos y cerré los ojos sollozando. No quería ver, dolía tanto.

— ¡Sakura! — la voz de Shaoran me llamó — Abre los ojos, Sakura.

— ¡No! — negué con la cabeza — No quiero, por favor, ya basta.

— ¡Sakura! ¡Abre los ojos maldita sea! — la voz que tanto me gustaba comenzó a distorsionarse, pareciéndose cada vez más a la de mi hermano mayor. — ¡¿Por qué estás llorando!?

Entonces abrí los ojos de golpe y me encontré con la oscuridad de la noche y los ojos preocupados de mi hermano mayor. Respiraba agitadamente. ¿Un sueño?

— ¡Al fin despiertas, mounstro! ¿Quieres explicarme por qué los gritos y las lágrimas?

— ¿Lágrimas? — pregunté confundida. Al palparme las mejillas sentí el líquido salido. ¿En verdad había llorado por ese sueño? ¡Kami-sama! ¿Por qué?

— S-solo una pesadilla — expliqué limpiándome las lágrimas con el dorso de mi mano — ¿Qué hora es? — cuestioné mirando por la ventana.

— Cuatro de la mañana — dijo mi hermano — Mamá y papá se van en media hora, yo debo dejarlos en el aeropuerto. Me pidieron que te despertara para despedirse y te encontré gritando y llorando.

Me sonrojé un poco por la vergüenza. Había olvidado que mis padres tenían planeado viajar este lunes a primera hora a una de las excavaciones de papá.

Por pensar tanto en Shaoran Li, todo se te olvida.

— Entonces, ¿ya se van? — pregunté algo triste. Siempre extrañaba a mis padres cuando viajaban.

— Sí, iré a dejarlos y esperaré hasta que su vuelo salga a las siete. Luego me iré en auto hasta la universidad, así que tendrás que mirar la hora y evitar llegar tarde al instituto.

Asentí, a pesar de no estar prestándole mucha atención. Me calcé las pantuflas y bajé corriendo a despedirme de mis padres, que se encontraban en la cocina desayunando.

— Lamentamos despertarte, cariño — se disculpó mi madre — Pero como la última vez te enfadaste por que no lo hicimos…

— Está bien, mamá. Me alegro de que me despertaran.

Más de lo que se imaginan.

Me acerqué a ambos y les di un abrazo de despedida. Sólo se irían por dos semanas, pero aún así los extrañaría un montón. Después de todo, la casa sola era bastante aburrida. Con Touya en la universidad todo el tiempo y mis padres fuera… Sí, me sentiría muy sola.

— Los extrañaré — confesé — Diviértanse mucho en México.

— También te extrañaremos, cariño — dijo mi padre besando mi frente — Creo que ya es hora de irnos.

Mamá y Touya asintieron al unísono. Mi hermano cargó las maletas hacia el auto con ayuda de papá, mientras mamá se quedaba unos segundos más conmigo.

— No le hagas caso a Touya y sus celos, hija. Si quieres salir con un chico, hazlo. Pero procura que tu hermano no tenga un ataque de rabia.

Suspiré, eso estaba difícil. Pero en fin…

— Buen viaje, mamá — desee abrazándola por última vez, antes de que caminara hacia la salida y cerrara la puerta tras sí. Un bostezo me ganó antes de poder reprimirlo. Pero no quería dormirme, no señor.

Oí el rugido de un motor alejándose, un suspiro escapó de mis labios. Estaba sola en casa, a las cuatro y media de la mañana, sin ganas de volver a dormir por que me aterraban las pesadillas.

¿Por qué reaccionaba tan mal ante "ese" tipo de pesadillas?

Tú sabes la respuesta, Sakura.

Claro, yo sabía. Gracias conciencia por ayudar en nada.

Con la mirada busqué alguna manera de entretenerme hasta que fuera hora de irme a la escuela. La televisión no me atraía, a esta hora quien sabe que podría encontrar. Entonces me dirigí hacia en equipo de música. Nada interesante.

Resoplé frustrada e intenté con otra cosa. Mi mirada chocó con el piano de mamá, dándome una idea de repente.

Casi había olvidado lo que era tocar el piano, por que hace mucho que no practicaba, pero cuando mis dedos comenzaron a deslizarse invitándome a disfrutar de la melodía. Recordaba esta canción.

De cabeza por tu amor,

y con mi mundo al revés.

Tengo la tierra en mis manos,

y llevo el cielo en los pies,

y llevo el cielo en los pies.

Comencé a cantar sin poder evitarlo, me gustaba mucho esa canción. Pero no sabía que circunstancia del destino acababa de ponerla en mi memoria justo en este instante. Era tan extraño.

De cabeza por tu amor,

y con los ojos sin ver.

Yo te busco en las estrellas,

para volverte a tener,

para volverte a tener.

De cabeza… creo que me sentía así. Sin poder evitarlo mi mundo se había puesto de cabeza desde que Shaoran se había vuelto tan cercano a mí. Todo de cabeza. Mi mundo, mis sentimientos.

¿Mis sentimientos?

Quise detenerme antes de caer otra vez en el terreno peligroso, pero ya parecía imposible que lo hiciera. Era como si ya no tuviera otra opción más que entenderlo de una vez por todas.

Y en cada paso te encuentro,

y en cada esquina de mi alma te pierdo,

y en cada estrofa de esta canción,

puse la letra que el cielo me dio.

Y en cada paso te encuentro,

y en cada esquina de mi alma te pierdo,

y cada estrofa de esta canción,

puse la letra que un día me dio tu corazón.

Mis dedos se deslizaron sobre las teclas en la pequeña intervención musical, mi corazón estaba latiendo tan fuerte que me daba algo de miedo morir de un infarto en medio de todo esto.

Todos mis pensamientos se concentraron en momentos, en momentos extraños que Shaoran Li y yo habíamos vivido desde que nos conocimos.

Sus bromas, su constante manía por seguirme a todos lados y hacer explotar a mi paciencia, hasta que nos hicimos amigos y dejé de aborrecerlo.

Ese ángel que encontré,

me dio un amor sin final,

y dejó abierta una herida,

que ya no podré curar,

que ya no podré curar.

Entonces se hizo especial para mi, estábamos juntos con frecuencia, las charlas con Shaoran jamás eran aburridas, hasta tuvimos una falsa cita juntos, donde nos hicimos amigos oficialmente.

Poco a poco, sin que yo me diera cuenta, estar con Shaoran fue convirtiéndose casi en una necesidad, un momento en el cual yo sonreía sin poder evitarlos y al mismo tiempo me confundía por que no sabía con certeza si lo que sentía por él era amistad o algo diferente.

Nunca creí que de un momento a otro, una persona que solía molestarme cada que podía, se convertiría en algo tan especial para mí. Y me hiciera sentir esas mariposas, provocara que tuviera pesadillas, se calara tanto en mi corazón como nadie lo había logrado antes.

Y en cada paso te encuentro,

y en cada esquina de mi alma te pierdo,

y en cada estrofa de esta canción,

puse la letra que el cielo me dio.

Solía decir que no quería ni pensar en esa palabra, por que me pondría tonta, idiota. No era una opción, no quería ni sentirlo. Quizás tenía miedo.

Pero con Shaoran me arriesgaba, en un instante no importaba ser tonta, no importaba si mi mundo estaba de cabeza. Por que estar con Shaoran me gustaba.

Había sido tan obstinada que hasta lo negué cantando, pero con eso solo logré atrasar más la verdad.

Por que en cada paso que daba, en cada esquina de mi ser, en cada canción su imagen y su presencia ocupaban mis pensamientos. Y era eso lo que no quería ver.

Y en cada paso te encuentro,

y en cada esquina de mi alma te pierdo,

y cada estrofa de esta canción,

puse la letra que un día me dio tu corazón.

Me había enamorado de Shaoran Li. Inevitable e incondicionalmente.

Hasta que al fin, dulce Sakura.

No tuve tiempo de discutir con mi cabeza, caí dormida sobre el piano, incluso antes de pensar siquiera en un insulto para mi mente.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

— ¡Llegaré tarde! — el grito que pegué después de despertar quince minutos antes de que comenzaran las clases asustó a Kero, que dormía sobre uno de los sofás en la sala de estar.

El cuello me dolía bastante, después de todo, no pude haber elegido un lugar más incómodo que aquél para quedarme dormida. De hecho, me sorprendió no encontrar ni una marca de teclas sobre mi mejillas cuando me miré en el espejo de baño buscando peinarme en tiempo record.

Me calcé los patines y fui a toda velocidad evitando cualquier accidente, después de todo, no era la primera vez que iba a la escuela con solo cinco minutos de tiempo.

Por suerte, en medio de todo mi apuro, no había olvidado la chaqueta de Shaoran, la cual llevaba puesta sobre el uniforme. Al menos esta mañana sólo había amanecido fresca, pese a que el cielo seguía nublado.

Apresuré más mi ritmo, al llegar a la entrada de la escuela, me quité los patines y comencé a correr todo lo que mis pulmones me permitieron. Cuando abrí la puerta corrediza, mis amigas hicieron una señal de "salvada" indicándome que había llegado justo a tiempo.

Suspiré. Eso había estado cerca.

Mis pasos se dirigieron hacia mi lugar, donde Shaoran me miraba con una ceja arqueada y de brazos cruzados. Me sonrojé sin poder evitarlo, después de todo, ahora lo sabía.

Estoy enamorada de Shaoran Li y lo voy a repetir como idiota todo el día.

Oh, por favor, no.

Estoy enamorada, estoy enamorada, estoy enamorada…

¿Puedes dejarlo ya? En verdad, es perturbador y me asusta.

— ¿Se te pegaron las sábanas, pequeña pulpo? — se burló con una de sus sonrisas maliciosas. Me mordí el labio inferior nerviosa. Esas sonrisas hacían a mi corazón latir más rápido.

Piensa en otra cosa, te estás poniendo idiota, Sakura.

De acuerdo… pensar en otra cosa… otra cosa…

Violentos como un fuego ardiente, cumpliendo muy misteriosos la misión…

¡Deja de pensar en canciones de películas infantiles por todos los cielos!

— Buenos días, Sakura. ¿Te encuentras bien? Estás algo sonrosada.

¡Kami-sama te tenga en su gloria, Tomoyo Daidouji! Gracias

— No, es por la carrera. Buenos días, Tomoyo. Y no, las sábanas no se me pegaron, Shaoran. Mis padres salieron esta mañana temprano y no pude volver a dormir por miedo a tener otra de esas pesa — estás hablando de más, Sakura — No pude volver a dormir.

Ambos me miraron extrañados, sonreí nerviosamente y gracias al cielo el profesor de Historia llegó justo a tiempo para salvarme de las preguntas por parte de Tomoyo.

Ya que, me esperaba el receso. De todas formas, tenía que contarle a mi mejor amiga sobre mi reciente descubrimiento.

Yo lo llamaría, descubrimiento retrasado.

Cállate, a ti nadie te llamó.

— ¡Sakura! — la voz de Tomoyo me sobresaltó — Grupos de cuatro. ¿Shaoran, Eriol, tú y yo?

Asentí sin saber a qué rayos se refería. Después de todo, había pasado toda la explicación del profesor discutiendo con mi conciencia.

No me culpes a mí por tu despiste, cariño.

¿Despiste? Pues para que lo sepas, ahora sé lo que tenía que saber.

Aun te queda un punto por averiguar, ¿recuerdas? Lo que todos saben y tú no.

Suficientes descubrimientos por un día, gracias.

Al volver al mundo real, me percaté de que las mesas de Eriol, Shaoran, Tomoyo y yo se hallaban unidas a la mía. Los miré con una interrogante.

— El trabajo de historia, Sakura — aclaró Tomoyo aguantándose la risa. Shaoran negó con la cabeza divertido y Eriol me estudió con la mirada. Un minuto…

— Oye Shaoran, ¿por qué Sakura tiene puesta tu chaqueta? — preguntó con malicia. Tomoyo levantó la mirada y sacó la cámara sin que el profesor lo notara siquiera.

Ambos nos sonrojamos hasta las orejas. ¡Maldita sea percepción de Eriol Hiragizawa!

— B-bueno yo… ayer… v-vestido y S-Sha-Shaoran..

Deja de balbucear, idiota.

— Sakura tenía frío ayer, por que a la muy inteligente se le ocurrió salir con un vestido de verano cuando el clima estaba nublado — explicó Shaoran mirando hacia otro lado.

Al menos él conservaba algo de sentido común. Esto del enamoramiento me iba a dejar más torpe de lo normal por un buen tiempo.

Aguarden un segundo. ¿Qué fue eso de "la muy inteligente"?

— ¡Hacía calor cuando salí de casa temprano! — repliqué frunciendo en entrecejo.

— Pero el viento estaba algo fuerte, debiste suponer que haría frío. O por lo menos ver el pronóstico del clima antes de salir así.

— ¿Estás insinuando que soy una desinformada?

— Si así quieres llamarlo — picó con malicia — Yo agregaría un poco torpe, también.

— ¡Yo no soy torpe! — negué infantilmente.

— Si lo eres. — se burló él.

— Que no.

— Que si.

¿Tengo que mencionar que toda esa discusión se alargó bastante? Recordarlo siempre me hace reír a carcajadas, pero en fin.

No importaba cuan enamorada estuviera yo. Había cosas que nunca cambiarían.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

— ¡Quiero detalles sobre ayer y los quiero ahora!

Me sonrojé hasta las orejas ante el ánimo de Tomoyo después de haberle confesado mi enamoramiento, durante la clase de arte. El receso lo habíamos pasado juntas con nuestro gran grupo de amigas, así que nos fue imposible hablar sobre algo con Shaoran, Eriol y Yamazaki allí. Pero ahora que nos tocaba la típica clase de arte donde nadie hacía nada más que pintar alguna cosas graciosa y charlar sobre temas triviales con su compañero de alado, en este caso, Tomoyo.

— No fue nada del otro mundo. Miyamura y yo discutimos, él me prestó su chaqueta…

Casi nos besamos en la puerta de mi casa…

…casi nos besamos en la puerta de mi casa — Tomoyo abrió grandes los ojos.

— ¡¿Cómo que casi?! — su grito atrajo las miradas de muchos. Una gota de sudor resbaló por mi mente.

— Tomoyo, no quiero que toda la escuela sepa mi vida, gracias.

— Lo siento, lo siento. Es que… wow… no me lo esperaba — asentí. Supongo que en su lugar yo abría reaccionado igual.

Y hablando sobre su lugar…

— Touya nos interrumpió — resté importancia con mi mano — Basta de mí. ¿Y tu anónimo cercano? — cuestioné intentando no estallar en carcajadas. Ese seudónimo se me hacía tan gracioso.

— Ah, eso — se sonrojó — Quiere verme hoy, después de las prácticas del coro.

Di un saltito en mi lugar. ¡Al fin, por todos los cielos!

— ¿Irás, verdad? Por que si no lo haces te patearé — amenacé apuntándole con el pincel. Ella rió divertida.

— Lo haré, lo haré. Mentiría si dijera que no me muero por hacerlo. Dios me muero de amor, Sakura. — dramatizó un desmayo, yo la sostuve divertida.

So she said, what's the problem, baby? — comencé a tararear divertida.

What's the problem?, I don't know, well, maybe I'm in love, love — me siguió moviendo las manos mientras marcaba el ritmo — Think about it, everytime I think about it.

Can't stop think about it — me divertía tanto que ni había reparado en las miradas de los demás, creyendo que se nos había zafado algún tornillo o algo así. — How much longer will it take to cure this?

Just to cure this, 'cause I can't ignore if it's love. — Tomoyo aguantaba las carcajadas yo solo seguía cantando usando el pincel como mi nuevo micrófono.

Love, makes me wanna turn around and face me… — me detuve para que ludiéramos cantar al unísono la siguiente estrofa.

— …but I don't know nothing about love. Come on, come on. Turn a little faster. Come on, come on, the world will follow after. Come on, come on. 'Cause everybody is after love.

Nos reímos como dos niñas después de una travesura, mientras los demás volvían a sus actividades arqueando una ceja extrañados por nuestro reciente espectáculo.

— Eso fue divertido — aún reía sin poder evitarlo

— Lo fue — confirmó Tomoyo con una sonrisa — Así que… «Accidentally in love» Yo diría a que te viene mejor: "Prefiero a escapar a ver, que de ti me enamoré"

Rodé los ojos. Sabía de que canción hablaba.

Por que estoy lejos de reconocer, que quizás me equivoque…

¡Suficiente! Deja de cantar en mi mente. Ya lo acepté. ¿Contenta?

La campana anunció por fin la salida. Suspiré aliviada, me moría por saber si Shaoran sabía la buena noticia.

— ¡Kinomoto, Li! — la voz de la profesora me sobresaltó. — Es su turno ordenar el aula. Los demás, pueden irse. Ustedes dos, cierren la puerta al salir.

La profesora lanzó la llave al aire, por suerte Shaoran la atrapó. Todos los demás salieron en masa. Después de todo, era la última hora del día para los que no tenían práctica del coro o de la orquesta. Como Eriol y Tomoyo.

— ¿En verdad tenemos que ordenar? ¿Desde cuando pide eso? — me quejé guardando mis materiales.

— No lo sé, ya sabes que de ella puedes esperar lo que sea — se encogió de hombros y comenzó a guardar los tarros de pintura y los pinceles. Me dispuse a ayudarle cerrando los tarros.

— Oye Shaoran, ¿Eriol te comentó sobre la nota que dejó a Tomoyo?

Él no respondió, acababa detenerse y sonreía de lado maliciosamente.

¿Qué se supone que va a hacer con ese pincel?

— ¿Decías Sakura? — antes de que pudiera hacer nada, una mancha de pintura color púrpura embarró mi mejillas. Inflé los cachetes enfadada.

— ¡Shaoran! — protesté — ¿Por qué rayos me pintaste?

Él sonrió inocente y a la vez malicioso.

— Por que la pintura es púrpura, claro está. Y es un color que le va bien a las pulpos como tú. Mira, te va muy bien — dijo divertido, embarrando mi otra mejilla.

Le fulminé con la mirada, mientras él se carcajeaba. Tomé mi pincel y manché su cara también.

— ¡Oye! Se supone que era sólo a ti.

— Pues mira, ahora compaginamos — agregué sonriendo inocentemente. Él arqueó una ceja. Todo pasó muy rápido. Su mano se embarró de pintura y la lanzó contra mi cara.

— ¡Tú!

Pronto, todo empezó a teñirse de púrpura. Tomé otro de los tarros de pintura e inició una guerra de color púrpura y blanco entre ambos. Shaoran era bastante bueno en puntería, a diferencia mía, que solo conseguía darle a los lienzos y algunas veces a él o a su ropa.

Cansada de ser un punto fácil y de que Shaoran solo tuviese una que otra mancha, me lancé contra él, provocando que cayéramos al suelo. Me senté a horcadas sobre sus caderas y comencé a embarrarlo de pintura con mis manos. Él se defendía embarrando mis brazos. Estábamos tan ocupados en aquella guerra que difícilmente pudimos notar lo mal vista que sería nuestra posición en otras situaciones.

Finalmente, Shaoran me tomó por la cintura, provocando que él quedara sobre mi, inmovilizando mis muñecas con sus manos. Dejé de forcejear al sentir su cercanía. Y me sonrojé bastante, por que sus pestañas ahora manchadas con algo de pintura blanca casi podía rozar la mías.

Nos miramos un rato, sin poder evitarlo. Él iba haciendo que la distancia fuera más y más nula. Apoyé mis codos sobre el suelo e incliné la cabeza hacia adelante, nuestras narices se rozaban y…

Un estruendo del cielo vino a jodernos el momento.

— ¡Ahhh! — pegué un grito bastante infantil y me aferré a su cuello temblando. Todo el momento se había perdido gracias al trueno que informaba la cercana tormenta.

— ¿Estás bien? — preguntó preocupado, correspondiendo a mi abrazo, sentándose sobre el suelo.

— Odio las tormentas.

Shaoran suspiró y murmuró algo como "Kami-sama no me quiere"

— Será mejor que te lleve a casa — dijo reincorporándose y ayudándome a mí — Pronto lloverá. Además, tienes que cambiarte de ropa. Y yo también.

Reí ante su comentario. Después de todo, no había salido tan ileso de aquella pelea.

— Aunque tu estás peor — agregó burlándose, como si me hubiera leído el pensamientos. Era cierto. Mi cabello, mis manos, mi cara. Todo era una mezcla de púrpura y blanco — Con esto tengo mi venganza cumplida, creo.

Me sobresalté ante su ultimo comentario — ¿Esa fue tu venganza? — casi suspiré de alivio.

— Sí — se encogió de hombros — ¿Por qué sonríes como una tonta? ¿A quién rayos le gusta ir por la calle pintado de púrpura?

Sin embargo yo seguía sonriendo, no es que no fuera una buena venganza, era que comparada con mi sueño, esta experiencia me gustaba más.

— Si sigues con esa sonrisa buscaré otra venganza, Sakura.

— ¡NO! — mi grito lo sobresaltó — Es decir, no… ya pondré cara de frustración, mírala.

Fingí mi mejor gesto de enfado. Shaoran soltó una carcajada y negó con la cabeza.

— ¿Nos vamos? — invitó dirigiéndose hacia la puerta.

— ¿Y él salón de arte? — le dimos una mirada rápida. Bueno… era un desastre. Pero no estaba peor a antes de nuestra pelea. ¿O si?

— Lo limpiarán después — se encogió de hombros.

— ¿Y por qué tengo que ir contigo? Puedo caminar a casa sola — repliqué infantilmente.

Oh por todos los cielos, Sakura. El chico de quien estás enamorada te ofrece acompañarte a casa y tu sales con eso. ¡Que te lleven a un psiquiatra!

Él arqueó una ceja divertido — Por que Eriol no necesita más interrupciones en sus intentos por declarársele a Daidouji.

No pude evitar sonrojarme y asentí avergonzada. Había olvidado ese detalle del pasado.

Salimos a las calles. El cielo estaba totalmente teñido de gris y amenazaba con desatar una tormenta sobre nosotros en cualquier momento. El viento azotó contra nuestros rostros. Sentí un poco de frío, supuse que era por la pintura.

— Oye, Shaoran — llamé mientras caminábamos — ¿Tu crees que por fin Eriol y Tomoyo se pondrán de novios?

La idea me agradaba demasiado, por fin esos dos iban a ser felices. Me moría por que Tomoyo me llamase más tarde y que al descolgar el teléfono me anunciara su noviazgo con Eriol Hiragizawa.

¿Y también te mueres por que tu le anuncies un noviazgo con Shaoran Li, no es cierto?

Rodé los ojos. Claro que me moría por anunciar eso. Pero como era obvio que no pasaría.

— Bueno, estoy llevándome a la razón que podría arruinar su momento, así que estoy seguro de que se las arreglarán.

— Oh, cierto — me detuve a pensar un momento — ¡Oye!

Él se carcajeó mientras yo golpeaba su hombro una y otra vez. Un estruendo hizo que me detuviera y comenzara a temblar otra vez.

— Mejor nos apresuramos o lloverá — anunció Shaoran. Asentí acelerando mis pasos. Me iría en patines, pero dadas las circunstancias no quería dejar a Shaoran atrás.

— Realmente espero que se confiesen de una vez por todas. O los encerraré mañana en el aula solos y los obligaré a hacerlo.

Traté de sonar amenazante, pero más que eso creo que sólo conseguí que Shaoran se burlara de mi intento de actitud severa.

— Si tu lo dices, Sakura. Ten cuidado con esos dos, a lo mejor te devuelven el "favor" de alguna manera.

Reí nerviosamente. ¿Sería Tomoyo capaz de encerrarme con Shaoran en un aula?

Admite que te gusta la idea. Te gusta mucho.

— No creo que a esa persona le gustaría estar conmigo — me encogí de hombros.

— ¿Ah si? — él arqueó una ceja, luego frunció el ceño — Pues, que yo sepa, tu le gustas a Nagasaki.

Comencé a reírme desenfrenadamente. — ¿Nagasaki? ¿Tu crees que me gusta Nagasaki?

Seguí riendo como una tonta, si poder parar. A Shaoran se le cruzaba cada idea.

— ¡Hoy en el baño de hombres él dijo que te tenia comiendo de la palma de su mano! — replicó como quien ha visto un crimen. Levanté ambas cejas y lo miré con cara de: "¿estás en tus cabales o deliras"?

— Shaoran, sólo le regalé mi jugo cuando me lo pidió por que había olvidado dinero para beber algo. No es la gran cosa. Luego tu me diste el tuyo cuando me viste sin uno. Gracias, por cierto.

El suspiró y asintió. Seguimos caminando, el viento era cada vez más fuerte y algunas gotas comenzaban a resbalar por nuestros rostros, llevándose parte de la pintura.

— Nagasaki — susurré para mi misma — Dios, no esta mal el chico, pero no es mi tipo.

Escuché un gruñido a mi lado. Detuve mi caminar a pesar de que la intensidad de las gotas de lluvia había aumentado. Unas cuantas resbalaban por mis mejillas, arrastrando la pintura con ellas.

— ¿Por qué gruñes? — pregunté extrañada parándome frente a él.

Shaoran se sonrojó y desvió la mirada hacia el suelo que comenzaba a humedecerse debido a la leve llovizna.

— Nagasaki es un mujeriego de primera y tu eres mi amiga. No quisiera que él te lastimara…

Algo dentro de mí saltó ante aquel deseo por su parte. Me sentí tan feliz por que me dijera eso. Significaba, que de alguna manera, se preocupaba por mi.

Tu feliz y dichosa por eso.

¡Escúchame maldita conciencia del dem…!

No medí mis pasos a causa de la furia que sentí al discutir con mi amada conciencia, entonces resbalé con un pedazo de lata en el suelo. Por suerte, allí estaban los brazos de Shaoran para sostenerme.

— ¿Estás bien? — preguntó mirándome fijamente. Asentí algo atontada ante el tacto de sus brazos alrededor de mi cintura. Por su cabello alguna de las gotas de pintura mezcladas con agua caían hacia la acera.

— Sí — me agarré con fuerza a sus hombros, temiendo poder caer ante cualquier otro descuido.

Inventa excusas Sakura, eres excelente en eso.

— Y-yo… Nagasaki no es mi tipo Shaoran, así que no te preocupes por eso.

No supe que más decir, el frunció el ceño otra vez.

— ¿Por qué lo metes en la conversación?

Lo miré extrañada. Pero… hace unos minutos había sido él y no yo la que…

— ¿Te molesta? — en vez de replicar, tuve el impulso loco de preguntar eso. Shaoran volvió a gruñir.

— ¿Y si te digo que sí?

Su respuesta me dejó helada. Una de sus manos apartó un mechón de cabello de mi cara. La intensidad de la lluvia iba aumentando cada vez.

— Entonces… diría que estás celoso — una de mis manos comenzó a jugar con los mechones de su cabello, justo como la ultima vez que lo había hecho. Se sentía tan bien.

Nuestras miradas conectaron, sentí como afirmaba más su agarre sobre mi cintura. El ámbar de sus ojos me hipnotizó totalmente. Pude sentir las gotitas de lluvia cayendo de su cabellos sobre mi nariz.

— Lo estoy.

Su aliento cada vez más cercano fue uno con él mío otra vez. Mi corazón latía acelerado y mi mano seguía jugando con sus cabellos.

Un roce suave de labios hizo que todo se electrificara en mi cuerpo. Tan dulce, tan suave, tan atractivo.

La lluvia se desató con fuerza comenzando a empaparnos, nos sobresaltamos un poco, reanudando un poco las distancias, sus ojos me miraron desesperados.

— ¡Al diablo con la lluvia!

Iba a decir lo mismo, pero fui acallada al fin por sus labios sobre los míos. Primero solo la unión de ambos, luego su lengua pidiendo paso y las gotas de lluvia mojándonos a ambos.

Entreabrí los labios dejando que explorara, mi otra mano soltó su hombro y lo aferró más a mi enterrándose entre sus cabellos húmedos. Se sentía tan bien. Su sabor se mezclaba con el de la lluvia. Su lengua exploraba el interior de mi boca, cada fibra de mi cuerpo ardía en la pasión de ese beso.

Mordió levemente mi labio inferior con delicadeza, mi lengua degustó también de sus labios, mojados. Casi podía jurara que sabían a miel. O quizás eran mis alucinaciones.

Su mano en mi cintura me apegó más a su cuerpo, mientras la otra acariciaba mi mejilla con delicadeza.

Cuando el aire nos hizo falta nos separamos durante unos minutos, con la lluvia sobre nosotros. Mi mirada hizo contacto con la suya. Brillaba tanto que me ataría, y a pesar de estar mojado, Shaoran seguía oliendo tan bien como siempre.

Me mordí el labio inferior antes de acaparar sus labios otra vez. ¡Kami-sama! Este chico besaba tan bien.

No reparé en nada ni en nadie, sólo en el beso.

Y en la lluvia cayendo sobre nosotros.


We're accidentally in love (8) xD

Ya ya esteee. diria algo más pero tengo el telefono al oido. So, vuelvo la proxima semana.

Los amo!

Gabi-chan