Los escritos secreto de la teniente
Por: Sango-Tsunade
Disclaimer: FMA no me pertenece.
Cap. 4: Razones Ocultas.
En un sótano subterráneo, que pertenece a los salones confidenciales de la oficina militar de central, se lleva cabo una reunión entre unos pocos miembros del grupo del coronel Mustang.
Para obtener el permiso, según ellos, el tema principal de esta reunión, era el de planear una estrategia militar contra un enemigo, cuyo nombre les habían prohibido decir. Lo cierto es que esto no estaba muy lejos de la realidad, después de todo Mustang era su superior y el les había prohibido decir el nombre de "enemiga".
Dentro del salón, Fury y Breda, intentaban planear la mejor estrategia para disfrazarse sin que la teniente los descubriera. Tenían deberes que cumplir, pues las órdenes se las había dado el papá de los helados, el jefe supremo, el propio Mustang. Así que no tenían de otra, que aceptar, pues si no rodaría la cabeza de uno añadir antes de piel y el otro se convertiría en una suculenta cena canina. Pero por otra parte, dentro de sus cabezas, rondaba la idea de morir en el intento, pues sería muy fácil para la teniente, enterrarles una bala en la cabeza cada uno si los descubría.
Sacando del arsenal oculto de disfraces de la milicia, idearon el mejor artilugio posible. Los dos se convertirían, en dos personajes, que cualquier mujer no dudaría en confiar.
El disfraz de Breda, consistía en una peluca negra con muchas canas hechas con talco, una máscara que cubría parte de su rostro simulando varias arrugas, unos lentes enormes " como para verte mejor ", una grotesca del bemba colorada y finalmente un enorme vestido floreado, con prótesis de pecho por supuesto; todo lo necesario , para convertirse en una dulce abuelita.
Mientras que el disfraz de Fury, consistía en largo vestido negro, con su cubre cabeza respectivo, y su rosario integrado. Además de una máscara, cuyo objetivo era afinar su rostro. El se convertiría en una dulce monjita.
Como accesorio adicional, a los disfraces anteriores, hay que agregar unos lentes de contacto color azul intenso, para ambos. Representarían el papel de abuela -nieta, siendo la dulce abuelita, quien vendría a visitar a su preciosa nietecita, la cual vivía, en un convento en medio de la endemoniada ciudad central.
Así fue como comenzaron su misión, el plan era interceptar a la teniente, cuando estuviera camino su casa, pidiéndole su ayuda. Salieron sigilosamente del cuartel, tipo misión imposible, colaron a través del ducto de ventilación, saliendo finalmente a través de una alcantarilla en medio de un callejón oscuro. Cuando finalmente la linda abuelita y su nieta salieron a calle, mucha gente se les quedaba viendo, pues la abuelita era un tanto extraña y ni hablar de cómo caminaba.
En medio de camino, se iban a llevar una sorpresa, pues pasaron cerca de una iglesia y un cura decrépito, se les atravesó en medio, echándole un buen regaño la monjita y llevándose a rastras, a dentro de la iglesia, donde fue obligada a rezar 50 padre nuestro y 50 ave Marías, como castigo por haberse escapado del convento.
Por su parte la dulce abuelita, al quedarse sola, se le acercaron muchos "caballeros de compañía" o mejor dicho "amigos de lo ajeno", que intentaron robarle el bolso, con lo que salieron muy mal parados, al recibir un fuerte puñetazo de la pobre viejita, echando a perder, todo el anonimato que tanto les había costado lograr.
Cuando por fin lograron rescatar a Fury de las garras del sacerdote, ya había hecho de noche, así que aprovechando todas las oraciones, que Fury había aprendido ese día, rezaron por la piedad del coronel.
La teniente, ya hace mucho que se encontraba en su casa descansando, pues el coronel extrañamente, la había dejado salir un poco antes y aún más extraño fue el hecho de pedirle a su perro prestado, murmurando algo así como un "por si acaso". Aburrida y para salir de la monotonía, decidí escribir una de sus tantas cartas que rezaba lo siguiente:
"Hoy Roy ha tenido una cita, los sé, el aroma a perfume barato inunda el ambiente, eso sin contar el hecho de que llegó tarde del descanso del almuerzo y "misteriosamente" tenía cuello de la camisa manchado de lápiz rojo. Ya con el tiempo me he convertido en una experta en detectar detalles como esos, lo que me hace querer retorcerle el cuello y creo que aumentan mis ganas con las pobres excusas que da acerca de su desaparición.
A veces odio los chicos, de verdad, lo ven como todo un héroe por tener a media población femenina de central a sus pies.
No conforme con eso, todos los hombres decentes (y en esto incluyo los físico, económico e intelectual) o son gays o están ocupados, lo que implica que no hay ninguno en esta ciudad que me pueda ayudar a olvidar a Roy Mustang.
Por eso escribo estas cartitas, de algún modo debo desahogar mi frustración por un amor imposible.
Ojala algún día, se dé cuenta de cuanto lo quiero. Nunca le he dicho nada que mis sentimientos, no por cobardía, sino porque no quiero arruinar una confianza que tanto me ha costado obtener, pues es bien sabido que Roy Mustang, sólo confía en unos pocos.
Se despide atentamente:
Riza Howkeye"
Anteriormente, los involucrados en la mayor misión secreta, quien esos momentos se llevaba a cabo en el cuartel de Central, habían decidido que cuando finalizara la misión de ese día, se reunirían de nuevo para llevarle el reporte al jefe. Está demás decir, que el coronel casi los chamusca, de no ser por la intervención de Black Hayate que reclamaba su comida, con lo cual, la dulce abuelita fue mordisqueada y la pobre monjita, pasó a ser cenicienta, pues la mandaron a limpiar todos los baños del cuartel.
Después de imponer los castigos respectivos, el coronel se dirigió de nuevo a su oficina, para planear una nueva estrategia, acompañando sus delirios con coñac. Cuando te llevaba unas cuántas copas, empezó a analizar donde escondería la llave su querida teniente. Así pasaron por su mente, varias imágenes y escenarios, acotando el hecho de que no todos eran muy santos, pues estaba imaginando la llave metida dentro de las dos "amigas bastante grandes", que portaba la delantera de su subordinada.
- Será mejor que me vaya, y deje de estar pensando tonterías- se dijo a si mismo, mientras le daba último trago a su bebida, para después irse a su casa.
Así termina otro tiene central, con una nueva misión fracasada, ¿qué nuevos planes, inventa el coronel esta vez?. Descúbranlo en el próximo capítulo.
Espero que les haya gustado. Nos veremos en una próxima ocasión. No olviden dejar sus comentarios.
Se despide:
Sango-Tsunade
