Nota: Como siempre lo he dicho... Ni los personajes, ni el mundo descrito por Rowling me pertenecen... Yo solo me he aprovechado de la imaginación de otros, para dar rienda suelta a la propia...
Capítulo 14: PRELUDIO A UN SUEÑO
"...Vagos murmullos henchían siempre
el aire de la noche, y una vez,
¡sólo una vez!, desperté de un sopor que
se asemejaba al adormecimiento de la muerte,
al sentir la presión de unos labios
sobre los míos."
Eleonora- E.A.Poe.
Harry despertó sudoroso y asustado. Aún era de noche y estaba oscuro, pero notó instantáneamente la ausencia de Hermione. Probablemente la joven había regresado a su cuarto, debido a esa irremediable necesidad que tenía de mantener ocultas a los demás sus ausencias nocturnas. Si tan solo supiera la terrible preocupación que generaba en él no tenerla cerca, especialmente cuando despertaba tan abruptamente como entonces, recordando poco o nada concreto de su sueño, pero sabiendo muy bien que su miedo se debía a creerla perdida mientras dormía. ¡Malditos fueran los sueños!, pensó. Si tan solo pudiera controlarlos y soñar cosas hermosas, extensiones de sus momentos a solas con ella, extrapolados a una época con mejores condiciones para el amor.
Hermione a veces le preguntaba, cuando él le declaraba cuanto la quería, si no estaría exagerando. Pero él juraba que no, y realmente podía hacerlo, porque no había exageración alguna en lo que sentía, sino por el contrario, se quedaba constantemente sin palabras suficientes para expresarle cuanto la necesitaba. Era una necesidad no solo emocional, sino física, al extremo que le dolía el no tenerla cerca. Harry jamás pensó que un sentimiento como el amor podía llegar a ser doloroso, pero lo era, y cuando había intentado buscar una explicación a este hecho, llegó a la conclusión de que a él le afectaba mucho más por no tener a otra persona en el mundo. Porque nunca se había sentido tan ligado a alguien como a ella, y no tenía a nadie más en quien depositar su amor.
Por supuesto que también sentía un gran afecto por sus amigos, pero no era lo mismo. Casi todos aquellos que lo rodeaban tenían padres, hermanos o algún tipo de familiar a quien querer. Pero él no tenía a nadie más que a ella. Y, ahora que conocía la dicha de amar y ser amado, por cursi que esto resultara, sabía que estaría perdido y desdichado si ella le faltara.
Fue entonces cuando lo sintió. Un intenso dolor punzante en su cicatriz parecía querer partirle la cabeza en dos. Y sintió aquella voz que lo atormentaba desde hacía años, murmurando palabras inentendibles, algunas en lenguaje humano, otras en parsel. Sintió un sudor frío correr por su frente y una nauseosa sensación apoderarse de su estómago. Intentó ponerse de pie, pero las piernas apenas podían sostenerlo y casi a rastras logró alcanzar la puerta.
"Está cerca...", seguía la voz en su cabeza. "Harry Potter vendrá hasta aquí... No puede no venir... Y todo acabará, Nagini... Será su fin..."
- ¡Oh, Harry! ¿Qué ocurre?- exclamó Luna, al encontrar al muchacho tendido ante su puerta, con ambas manos sosteniendo su cabeza, murmurando palabras en una lengua serpentina.
- Lo tiene...- logró balbucear el joven- lo tiene atrapado...
- ¿A quién tiene, Harry?- preguntó ella inclinándose para oírle mejor. Pero lo que fuera que dijese Harry en respuesta, lo hizo en la lengua de las serpientes, y luego cayó en la más absoluta inconsciencia.
-HP-
-¿Cómo sigue?- preguntó Ron con expresión preocupada, al ver llegar a Luna a la cocina, donde se encontraba solo. Dado que su madre y la mayoría de los integrantes de la Orden que aún vivían en aquella casa estaban arreglando preparativos para dar a Percibal Weasley un entierro decente, el extraño episodio de esa noche había tomado a los "jóvenes adultos" que quedaban en aquel lugar, por sorpresa, y sin saber realmente cómo actuar.
- Inconsciente.- respondió la joven con su voz melodiosa- Aún murmura cosas que nadie entiende.
- ¿Qué pudo haber ocurrido?
- Probablemente se debe a esa conexión que existe entre él y el innombrable. Lo que me preocupa es lo que pueda haber visto.- agregó, mientras tomaba asiento junto a Ron y servía chocolate caliente para ambos. Ron la observaba con sus ojos atentos, como nunca. Llamaba su atención la cálida tranquilidad que emanaba de aquella pequeña figura que era Luna Lovegood. Sus blancas manos de delgados dedos le extendían una taza de chocolate que él no había pedido, pero con tal gracia, que hacía imposible rechazarla. Lo próximo que observó fue su sonrisa, sencilla y tierna, iluminando su rostro pálido, con el cabello liso y largo, cayendo a ambos lados de su rostro, y dos grandes ojeras que ponían de manifiesto el modo abrupto en que su sueño había sido interrumpido. Y, sin embargo, lucía hermosa, tan extrañamente hermosa, que una avergonzada sonrisa se posó en los labios de Ronald Weasley, lo que fue motivo de mortificación por parte del joven que esperaba, más bien rogaba, que ella no lo hubiese notado.
- Gracias...- murmuró después de un incómodo silencio.
- Sabía qe te agradaría una tasa de chocolate...- sonrió, con sus ojos azules, soñadores, fijos en él.
- No lo digo por el chocolate... Es decir...- repuso.- No lo digo "solo" por el chocolate... Sino por todo.- ella le dirigió entonces una mueca de extrañeza, y en su rostro se reflejaba tal inocencia, que Ron sintió el irresistible impulso de protegerla de todo y de todos. Sólo la terrible vergüenza que lo acongojaba en aquellas situaciones impidió que la abrazara ahí mismo.- Por haber tranquilizado a mi madre y a los demás...- siguió intentando evitar sus ojos- Y por haber venido hasta aquí, con nosotros, cuando no había nada que te obligara a hacerlo.
- Pero debía hacerlo...- sonrió ella tranquila.- Después de todo, es el tipo de cosas que se hacen por los amigos... Y eso es lo que ustedes son: mis amigos. Los únicos que he tenido en mi vida.- y al decirlo, alargó su mano hasta tomar la de Ron, provocando en él una extraña sensación. Por un lado estaba la culpa, la vergonzosa culpa de haberse burlado de ella constantemente en el pasado... pero también había otro sentimiento... uno nuevo, distinto, pero que él no se atrevía a definir.
La mano de Luna lucía tan blanca y pequeña sobre la suya, y la sonrisa conque le miraba era tan sincera, que Ronald Weasley no pudo evitar llevar su otra mano y cubrir la de ella, sonriendole de vuelta.
-HP-
Hermione permanecía junto a la cama de Harry, sosteniendo una de sus manos con expresión preocupada. El muchacho había dejado de balbucear entre sueños, pero seguía inconsciente y sudoroso, en una situación indefinida que la joven no sabía como calificar. Tal era su preocupación, que había llegado incluso a ir en busca de Antigona Abegnielle, pensando que pudiera hacer algo por Harry. Pero la bruja no se encontraba en su cuarto, ni en ningún lugar de la gran casona, y, con esto, solo logró que Hermione la odiara aún más.
Había repasado mentalmente todo hechizo que conociera para traer a Harry de vuelta de su inconciencia, pero ninguno había dado resultado, y su desesperación era tan grande, que no se podía manifestar por histeria ni por llanto, sino por un silencio críptico.
Ginny, por su parte, observaba del otro lado de la cama la escena. Tal como Hermione, ella también había estado sentada junto al lecho de "su" Harry, pero pronto la posición rígida y la impaciencia la obligaron a ponerse de pie, a mover sus músculos, a hacer algo. No podía soportar el silencio preocupado de Hermione. Si tan solo Harry volviera en sí de una buena vez, ella podría decirle que había estado ahí, junto a su lecho, porque lo amaba como siempre, y Harry vería su sacrificio y reconsideraría su estúpida decisión de alejarla de sí, y volvería con ella... Y entonces Malfoy tendría que tragarse sus palabras. ¡Maldito Malfoy! Una ráfaga de ira la envolvió al pensar en el rubio, y caminó hasta la puerta, movida por la rabia y por la imperiosa necesidad de salir de ahí.
- Necesito salir por un momento- explicó a Hermione.- Avisame cuando despierte, ¿quieres?- agregó con voz tierna. Después de todo, no quería que la mejor amiga de Harry pensara que ella no sentía preocupación por aquel al que llamaba "el amor de su vida".
Al salir, se encontró con Neville caminando hacia ella, con el cabello arremolinado y la expresión somnolienta, aunque no carente de preocupación.
- ¿Ha despertado ya?- preguntó. Ginny negó con un movimiento de cabeza.- ¿Y Hermione?
- Está con él...
- ¿Y tú?- preguntó él, acercándose tímidamente.- ¿Cómo te sientes con esto?
- Mal, por supuesto... Todo lo que quiero es que Harry despierte de una buena vez y nos diga que esto no ha sido más que un mal sueño.- bufó.
- No te preocupes...- siguió el muchacho, poniendo una de sus manos sobre el hombro de ella.- se pondrá bien... Siempre lo hace.
Ginny no pudo evitar observarle detenidamente. Al principio con recelo, claro, pues no era tonta, y conocía perfectamente los sentimientos que Neville tenía por ella; pero era tan inocentemente tierna la expresión de su rostro, que en seguida entendió que las palabras de Longbottom obedecían a una verdadera preocupación, y no habían segundas intenciones tras de ellas. ¡Tan acostumbrada estaba a los sarcasmos de Malfoy! Y fue por ello que aceptó el abrazo conque Neville la envolvió, respondiendo a este sin recelos y hasta agradecida de tal muestra de afecto, porque, incluso ella, fría y caprichosa, necesitaba a veces de aquellos infantiles rituales. Tan acogedora se sentía aquella posición, que no se percató de un par de ojos grises que la observaban con furia, escondiéndose en las sombras.
-HP-
Muy lejos de ahí, Lord Voldemort se encontraba impaciente. Lestrange y los otros había actuado con menor ineptitud que de costumbre, logrando apresar al semigigante como él les había ordenado. Con el guardabosques en su poder, era cuestión de tiempo tener al mismísimo Harry Potter frente a él. Lo sabía bien. Pero... ¿Cuánto tardaría en enterarse?
Maldecía interiormente al muchacho por haber logrado dominar la Occlumencia en el momento más inoportuno, justo cuando él pensaba aprovechar esa conexión entre ambos, para hacerle llegar el mensaje. Pero el jodido muchacho se estaba resistiendo con todas sus fuerzas. Tom sabía que Harry debía estar sufriendo horriblemente para lograr aquel grado de opocisión mental, y aunque no podía dejar de admirarlo por ello, lo aborrecía al mismo tiempo, por interponerse tan tercamente en sus planes. ¡Qué le costaba recibir el mensaje y ya! Todo habría sido más fácil. Ahora, nadie le aseguraba que el "elegido", estuviera al tanto de quien yacía encerrado en las mazmorras de aquella mansión. Pero él se aseguraría de que lo supiera.
- ¿Me ha mandado a llamar, Señor?- preguntó Lestrange a sus espaldas, insinuando una leve inclinación.
- Así es Rodolphus... Necesito que hagas llegar un mensaje a los de la Orden del Fenix, y muy especialmente a su "resucitado" líder- sonrió con sarcasmo.- Deben enterarse cuanto antes de a quién tenemos en nuestras manos.
-HP-
- No está muerto, ¿verdad?- preguntó Malfoy, apareciendo de la nada, a las espaldas de Hermione, quien, sin despegarse de su posición, había caído en aquel estado de semi consciencia que es preludio al sueño.
- ¿Cómo has llegado aquí, y para qué?
- Por la puerta, como todo el mundo. Tenía curiosidad de ver qué había ocurrido al "bendito elegido".
- No es momento de sarcasmos, Malfoy...- dijo cansada, y el joven comprendió que lo prudente era guardar silencio. Pero tan incómodo resultó para la joven aquel instante de inesperado mutismo, que estalló en una pregunta.- En verdad, Malfoy, ¿qué estás haciendo aquí?
- Ya te lo dije... Curiosidad...- dijo sincero, con las manos en los bolsillos, contemplando al joven dormido frente a él. Pero Hermione tuvo la extraña sensación de que no era esa la única razón de que estuviera ahí.
- ¿Hay algo más de lo que quieras hablar, Malfoy?- El no respondió.- No es solo por "curiosidad" que estás aquí, ¿verdad?
Draco la contempló en silencio, con sus ojos grises e impenetrables. Por muy grandes que fueran los deseos de contar a alguien lo que realmente lo molestaba aquella noche, no podía hacerlo. Por un lado, no era su costumbre, pues las consecuencias eran lógicas: tarde o temprano todo el mundo se enteraría. Y, por otro, ¿qué obtendría con explicar a Granger cuánto envidiaba a Potter? ¿Podría acaso esa sangre sucia de buen corazón resolver su problema con la pelirroja? ¿Lo entendería siquiera? No. No lo entendería. Granger solo entendía sobre sentimientos puros. Si decía estar "enamorado" de Ginevra, quizás entonces Granger podría entender. Pero ¿cómo explicarle que todo cuánto quería aquella noche era tener para si la admiración y afecto que todos mostraban por Harry Potter... partiendo por Ginevra Weasley? Si lograse hacer que la pelirroja lo mirara a él como miraba a Potter, que lo admirara a él de esa forma, entonces le demostraría cuánto más valioso era él como hombre antes que el simplón de Potter.
Pero aunque pudiera confiar en Granger, ¿cómo hablar mal de Potter frente a ella, cuando era obvio que ella también le defendería, incluso con más ahínco que el resto. Más incluso que Ginebra?. Y es que Weasley sólo decía amarlo. No podía amar realmente a Potter porque no era como él. Potter y Granger, eran sin duda el uno para el otro. Ambos buenos hasta el extremo de la repugnancia; ambos acostumbrados a ser humillados y perdonar, ambos amados por todos. En tanto la pelirroja... No era para Potter con su bondad, ni para Longbottom en su tímida estupidez. Era para él, porque eran cortados con la misma tijera. Ambos hipócritas, ambos egoístas, ambos irascibles y vengativos. Ambos acostumbrados a manejar al resto a su antojo y a no ceder nunca. Ambos apasionados y creados para dominar. Ambos malos... ¿O no? ¿Es que ella no lo era? ¿Es que acaso él era el único entre todos ellos que pensaba así?.
- ¿En verdad soy tan malo?- la pregunta, aunque dicha al aire y con los ojos cerrados, tomó a Hermione por sorpresa. Pece a que normalmente habría explicado al otro que su "maldad" no era más que travesura, tratándose de Draco Malfoy, a quien ella misma había considerado en un momento como un semillero de perversidad, prefirió irse con más cuidado en su respuesta.
- ¿En qué sentido?
- Es decir... ¿Soy realmente tan horrible como persona?
- No.- respondió tras un largo silencio, y él inspeccionó sus ojos con incredulidad.- Dejando de lado tu temperamento, tu egoísmo, arrogancia y la crueldad de tus sarcasmos, eres una persona bastante buena.
- Gracias... Ya me siento mejor.- exclamó con mueca de pocos amigos y Hermione no pudo menos que reír.
- No me estás entendiendo. Lo que quiero decir es que son todas esas cosas las que te hacen el hombre que eres. Te dan un distintivo: "el sello Malfoy", si lo quieres llamar así. Pero, todos tenemos defectos, ¿No? Todos tenemos cualidades que rigen nuestra personalidad, pero nuestra esencia, aquello que llamamos "alma", es algo muy distinto. Y debo decir, Malfoy, que jamás te habría permitido poner un pie en esta casa si en el fondo no supiera que tu alma es buena. Muy en el fondo de tu corazón hay buenos sentimientos.- sentenció ella, y se quedó contemplándolo en espera de una reacción, pero no la hubo.
- Algo me dice que despertará de un momento a otro...- terminó por decir el rubio, apuntando con un movimiento de cabeza hacia Harry.
- ¿En verdad lo crees?
- Claro... No tengo tan buena suerte como para lograr que no despierte nunca más...- agregó sonriendo de lado, pero Hermione no se lo tomó a mal... Después de todo, era Malfoy, y quizá ese fuera su modo de dar ánimos.- Será mejor que me vaya... No creo que Potter se sienta muy feliz al despertar y verme aquí, y además, ya conseguí lo que quería...
- ¿Y qué era eso?
- Que Hermione Granger me confesara que en el fondo... muy en el fondo, claro, soy una buena persona.- Y guiñendole un ojo, desapareció por detrás de la puerta.
Tan absorta había quedado Hermione ante el último comentario de Malfoy, que no se percató de que Harry comenzaba a volver en sí, hasta que este tomó su mano. Cuando sus ojos avellana intercambiaron una nueva mirada con aquellos ojos verdes, la joven sintió que algo dentro de ella estallaba de alegría, y tal fue su emoción que se lanzó a abrazarlo y rompió en llanto.
- ¡Oh, Harry! Tenía tanto miedo de que no despertaras más.
- Hermione...
- ¡Creí que Voldemort había logrado entrar en tu cabeza a través de algún hechizo horrible y que...!
- Hermione...- repitió él, y recién entonces la joven notó el tono preocupado de su voz.
- ¿Qué ocurre, Harry? ¿Has visto algo?- él asintió.
- Nada me asegura que sea cierto, pero... Creo que Voldemort tiene a Hagrid...
-HP-
Draco intentó caminar en dirección a su cuarto, algo más reconfortado, cuando sintió unos pasos apresurados subiendo por la escalera. Su corazón palpitó con mayor fuerza y el efecto de las palabras de Granger pareció disiparse, cuando tuvo en frente a Ginevra Weasley.
La pelirroja llevaba las mejillas rojas y respiraba aceleradamente. Sus ojos, embargados por una triste expresión, manifestaron una extraña sorpresa al encontrarle.
- ¿Y?- preguntó acercándose aún más. Ginny retrocedió inconscientemente.
- ¿Y qué?- dijo levantando la barbilla para enfrentarlo. No quería que él evidenciara el miedo que sentía sabiéndose a solas con él.
- ¿Longbottom te ha declarado su amor?- dio otro paso.
- No entiendo de qué hablas.- alzó una ceja al responder.
- Oh, es cierto... Longbottom jamás te declarará su ridículo amor, porque sabe, al igual que todos, que tú amas a San Potter, a tal punto que no te importa soportar su constante rechazo. ¡OH, sí!, su rechazo, mi pequeña Weasley; porque Potter jamás tomaría lo que tú le ofreces. Sus ridículos principios no se lo permitirán nunca, y es que el "admirable" Harry Potter es todo un "caballero"- dijo, y Ginny quedó maravillada de cuánto cinismo y desprecio podía haber en una expresión tan digna.
- Estás loco.-exclamó con asco, intentando pasar por el lado de él en dirección a su cuarto, para poner fin a la conversación, pero él la detuvo asiéndola por el brazo.- ¡Suéltame!
- ¿O qué? ¿Gritarás?- se rió, enfrentándola y, al mismo tiempo, apretando con mayor fuerza sus dedos sobre el brazo de ella, hasta que una contorsión de dolor se dibujó en el rostro de la joven.- ¿Crees que tu heroico Harry Potter se molestará en venir a defenderte? ¡Qué conveniente sería eso para ti, ¿no?!. Pero ambos sabemos que no lo hará.- se acercó a ella aún más. Las lágrimas amenazaban con rodar por las mejillas de Ginny, pese a los esfuerzos de la joven por mostrarse fuerte ante él y no dejarle ver más que el infinito odio que sentía en ese instante.- Lamento decirte que tu adorado San Potter está demasiado ocupado junto a Granger como para preocuparse en rescatarte del malvado Slytherin... OH, sí... Está con "ella". Y es también por Granger que te ha rechazado antes, como te rechazará siempre, porque él no quiere lo que tú le ofreces... Porque lo que tú le puedes dar, ese fuego intenso que hay en ti, es algo que no tiene valor a los ojos de ese imbécil...
- ¡Conque es eso!- rió ella, mordiéndose el labio en una expresión cruel.- ¡Estás celoso!- el rostro de Draco se contorsionó ante la comprensión de esas palabras, pero sólo duró un instante.
- Si... Lo estoy- confesó. Los ojos de uno fijos en el otro.- ¡Maldita seas! ¡Lo estoy! Tengo celos de todo aquel que merece ser amado. Tengo celos de los Weasleys, por tener una familia, y de Longbottom por ser feliz en su estupidez. Celo a Luna Lovegood por tener amigos con quienes reír, y a la sangre-sucia por ser tan envidiablemente admirable. Y odio a Harry Potter por tener de ti lo que yo más quiero. Por tener la admiración de todos. Por ser querido por todos. ¿Porqué tiene que tener él todo cuanto yo deseo? ¡Incluso a ti!
Un incómodo silencio siguió a esa confesión. Draco respiraba muy cerca de su rostro, con rabia. Pero Ginny no se quedaría sin responder.
- ¿Es esto una declaración de amor?- se burló.
- No... No te amo; al contrario; te odio. Pero no puedo evitar desearte...- agregó, acercándose a ella tan amenazadoramente, que Ginny supo que el beso era inevitable. Y lo habría sido, de no ser por el ruido de la puerta al abrirse, y las palabras de Hermione interrumpiendo la escena, y anunciando que Harry había despertado, y que debían reunirse todos cuanto antes. Tenían que rescatar a Hagrid.
-Fin del Capítulo 14-
Aquí va uno de los últimos capítulos... faltan solo tres... je je je...
Un beso enorme y Felices fiestas para todos!!!! Ojala que el nuevo año haga realidad todos sus deseos, especialmente a aquellos que me han dejado un maravilloso comentario!!!! Como siempre digo, son el pago a todas aquellas noches que me desvelo escribiendo.
Con cariño a todos ustedes, Alexandra Riddle.
