Hi!!
los personajes de naruto no nos pertenecen (otra vez me entro depre ToT)
estas contis son de Helenh y de Luchia, son exelentes escritoras...seguro las conocen
enjoy
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"- Entonces Hinata… ¿Qué es lo que sucede con nosotros? "
Ella se encontraba sentada en su apartamento, que eran ellos…que era lo que sucedía, por qué ella acudía a él…sucumbía ante él…por que se interrogaba tanto…que era lo que le ocurría y por que no dejaba de pensar en él…
Se echó de golpe a su cama, esa pregunta aún la recordaba y no podía olvidarlo, ella se había quedado callada, no le había contestado. Él la miró con cierto dejo de tristeza en sus ojos y le pidió que se marchase, ella lo hizo inmediatamente avergonzada y confundida. Por qué le había dolido ver a Sasuke así?
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El pelinegro se encontraba duchándose, dejando que las gotas de agua cayesen y borrasen todo pensamiento de ella…debía olvidarse de ella ahora, su olor, el simple recuerdo de ella lo estaba matando, al recordar la noche anterior sentía su miembro endurecerse intensamente, ni con una ducha fría se le iba a quitar eso. Cerró la regadera y tanteó por una toalla…tenía que irse de Konoha de nuevo o se iba a desquiciar.
Y los días volvieron a pasar…ninguno de los dos se habían vuelto a ver. Sasuke intentaba concentrarse en sus misiones y en su equipo, sin embargo no tenía éxito…todo lo que hacía le salía mal, y Naruto junto con Sakura ya habían empezado a preocuparse por su estado de muerto en vida, como si un pedazo de él se hubiese marchado y le faltase.
Ninguno de ellos sabía el porqué de eso, Kakashi solo tenía un leve presentimiento del porqué del estado de su antiguo estudiante, él conocía el estado en el que Sasuke estaba, al fin de cuentas ya lo había experimentado tiempo atrás…ahora el problema o la pregunta sería quien es ella?
Kakashi se quedó meditando; intentar sacarle algo a Sasuke era demasiado difícil; el chico era más terco que una mula a veces…lo vio partir, caminando de lado a lado…viéndolo caminar sin vida y de nuevo estaba ahí la interrogante quien era ella?
Se encontraba echada en su cama, no había ido a entrenar de nuevo, no se sentía bien para hacerlo, no tenía ni humor ni tampoco salud…estaba decayendo lentamente…lo necesitaba pero no podía ir; no sin tener una respuesta a la interrogante de quienes eran ellos.
Se podría decir que eran amigos con beneficios pero en sí ellos dos ¿eran amigos?, tampoco eran amantes, novios aún peor esa palabra podría decir que era tabú entre ellos dos, entonces que eran…la palabra que más podría adaptarse era amigos con beneficios…pero de nuevo la interrogante de si eran o no amigos.
En esa relación que sostenía con él sobre todo había lujuria y pasión, rastros de amistad de por medio quizás habrían…pero la última vez que estuvo con él, hubo algo más inmerso en eso.
Se levantó inmediatamente de la cama y corrió hacia el baño, llevaba varios días con esa sensación…
La pelirosada entró a hurtadillas a la habitación de la Hyuuga…algo llevaba sospechando ya desde hacia un tiempo pero no dijo nada puesto que no tenía las pruebas suficientes sin embargo esta vez parecía que sus sospechas eran ciertas….
Miró a todos los costados y no encontró a la heredera pero escuchó ruidos en el baño y entró a ver…Hinata se encontraba lavándose la cara pero se podía percibir el cansancio en ella y además el hecho que se encontraba aún más pálida.
-Hinata, vamos a la cama- le dijo la pelirroja brindándole una mano a la Hyuuga y ayudándola a caminar hasta su lugar de descanso.
La joven de ojos blancos cayó suavemente a su cama, y la pelirosada se quedó mirándola con preocupación, Hinata no andaba nada bien…su salud física se estaba quebrantando y no por el hecho de que algo externo le hubiese hecho daño, en cierto modo si era algo externo pero algo externo afectaba su salud mental ocasionando que la salud física de la Hyuuga decayera y se produjese el cuadro que esta tenía.
Ahora si quería ayudarla tenía que sacarle por pedazos lo que le sucedía, era una tarea fácil considerando como era Hinata sin embargo al mismo tiempo difícil porque lo que sea que fuese estaba trastornando a Hinata a un nivel inimaginable.
-Hinata, qué ocurre? – le preguntó la ojos verdes, de una u otra forma tenía que empezar la conversación.
-N-No te pre-preocupes Sakura-chan- le contestó la pálida heredera.
Sakura se quedó un momento esperando que la Hyuuga le confesase lo que ocurría y vio que esta no lo iba a hacer por lo que comenzó a hablar ella sola.
-Sabes, hoy día vi a Sasuke muy perdido en si mismo, traía la misma cara que tú tienes salvo que se veía peor…realmente trastornado, espero que no vuelva a marcharse de la ciudad ese cabeza de piedra.
Hinata pegó un respingo y se puso aún más pálida de lo que estaba, lo cual no pasó desapercibido por Sakura, quien sonrió levemente confirmándose así sus sospechas.
-Hinata, no puede seguir huyendo de él. Ignoro lo que les puede haber ocurrido pero…
Antes de que esta terminara la Hyuuga estaba ya hecha un mar de llantos y abrazándose a la chica de pelo rosado.
Sakura se sorprendió ante el acto de la Hyuuga pero la abrazó poco a poco, porque las lágrimas que Hinata botaban provenían desde lo más profundo de su corazón que lloraba a mares desde la última vez que vio a Sasuke.
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El Uchiha se metió a la ducha de nuevo y dejó que las gotas de agua se llevasen todo menos el dolor que sentía oprimiendo en su pecho, dejó que aquellas lágrimas saliesen de sus ojos y bajasen por su rostro, aquellas lágrimas que llevaba tanto tiempo intentando suprimir brotaron de sus ojos siendo borradas por el agua de la ducha.
Minutos después salió ya cambiado y dispuesto a prepararse algo que lo calmase aunque sea un poco cuando de pronto alguien tocó a su puerta.
Se acercó levemente a esta temiendo y rogando que fuese la persona a quien no veía ya desde hacia tiempo…
-S-Sasuke-kun…
Esa voz de ángel y esos ojos tan bellos que mostraban tantos sentimientos lo estaban mirando con una intensidad que nunca antes había percibido…era la mujer de sus sueños y de sus pesadillas quien se encontraba frente a él.
Le quiso cerrar la puerta puesto que no estaba preparado para enfrentarse con ella, pero esta lo impidió…
-V-Vengo a con-contestarte la pre-pregunta de la vez pa-pasada…-replicó la Hyuuga quien se encontraba nerviosa y sonrojada.
El Uchiha la miró con un signo de interrogación dibujado en su rostro y se quedó esperando a ver lo que Hinata iba a hacer…
Hinata reunió todo el valor necesario se acercó a él y le plantó un delicado beso en los labios, el Uchiha tardó unos minutos en reaccionar y respondió en cuestión de segundos depositando todo su corazón en aquel beso a pesar de lo que pudiese significar todo esto…
A los pocos minutos ambos se separaron…mirándose a los ojos con suma intensidad…aún tenían que aclarar exactamente lo que eran.
Etto… Sasuke-kun…. Este… yo-
¡¡Sasuke-teme!!- Ambos chicos miraron aun rubio y aun peli plateado que acababan de llegar a la casa del moreno, este, de hecho ambos chicos, maldecían en sus mentes la llegada de ambos hombres.
Usuratoncachi… ¿no tienes nada mejor que hacer, además de andar molestando a los que no te llaman?- dijo de manera asesina el moreno
Hay vamos Sasuke…de todos modos siempre estás solo… hola Hinata-chan… - dijo el rubio al notar la presencia de la morena
H-hola… n-Naruto-kun…- dijo la morena con una tierna sonrisa y un poco de sonrojo en su rostro.
Sin embargo por dentro ella estaba molesta, le urgía aclarar las cosas con Sasuke y viene un tonto a ruinar el momento. Se sorprendió al escuchar sus pensamientos ¿acababa de llamar tonto a Naruto? Sin embargo el moreno estaba molesto
Por el momento creo que es mejor que nos vayamos Naruto…- dijo el peli plateado
¡¡Qué?! ¡Pero Kakashi-sensei usted dijo que….-
Vamonos… no querrás llegar tarde a tu cita con Sakura…-
¡¡Dattebayo!! ¡¡Se me había olvidado!! ¡¡Sakura-chan va a matarme!!-
"con que Hinata-chan era la chica, Sasuke tiene buenos gustos… no como Naruto"- pensaba al recordar las "caricias" que Sakura le daba a su novio
Ambos ninjas se retiraron, el ambiente entre ambos chicos se cubrió de silencio.
Pasa…es mejor que hablemos mejor adentro…-le dijo el moreno
Sasuke entro a la casa, Hinata le seguía muy cerca. Hinata cerró la puerta y camino hasta el living en donde Sasuke se detuvo y se dedico a mirarla. La verdad Sasuke tenía miedo, que pasaría si Hinata le decía algo que a él no le gustara, que pasaría si su respuesta no lo convencía, o que pasaría si Hinata le decía que ya no se volverían a ver más
¿Podría su cuerpo estar sin el cuerpo de Hinata?
El ya sabía la respuesta, no, su cuerpo no sobreviviría mucho tiempo sin el de Hinata, ni su cuerpo ni él. Justo cuando ella iba a hablar Sasuke comenzó a besarla. Tenía miedo de las palabras de la chica así, que incluso se arrepintió de haberle hecho esa pregunta…
El no quería escuchar la respuesta de ella.
Se empezaron a besar de manera salvaje, Sasuke empezó a empujar a Hinata a su habitación. Hinata intentaba hablar con Sasuke, ella deseaba contestarle esa pregunta…. Demo el no la dejaba. Sasuke la tiro a la cama. Hinata soltó un gemido, Sasuke nunca se había comportado así con ella, lo sentía desesperado.
Era obvio que estaba desesperado, no le quito la ropa, se la arrebato, de manera salvaje y poco común en el. En cuestión de segundos ella se encontraba desnuda sobre la cama de Sasuke.
S-Sasuke… debemos hablar…-
Sin embargo el moreno no le dejo terminar, se situó éntrelas piernas de la Hyuuga y empezó a pasar su experta lengua por la intimidad de la chica. Esta se retorcía, literalmente, del placer. Esta se aferraba a las sabanas, se mordía el labio inferior para intentar acallar sus gemidos. Demo de nada servía… era demasiado placer… si no gemía su cuerpo explotaría.
Hinata grito fuertemente al alcanzar el orgasmo, Sasuke alzo la vista y la miro mientras ella intentaba normalizar su respiración. El rápidamente se despojo de sus ropas y se puso éntrelas piernas de la Hyuuga.
S-Sasuke… debemos hablar…ahhhh….-
Sin embargo nuevamente el no le dejo hablar entro de manera brusca dentro de ella. El solo sentir como Hinata lo llamaba a él, solo a él, con ese tono tan suplicante, pero sensual. Lo ponía a mil. Hinata intentaba formular una respuesta para Sasuke demo este no le dejaba hablar.
La tenía a su merced, Sasuke nunca se había comportando de esa manera tan salvaje. Hinata no tenia palabras para describirlo, es que estaba como desesperado, más apasionado, salvaje… casi animal…
Era como que no se volviera a repetir… como que esa fuera la última vez juntos…
En ese momento ella comprendió lo que seguro se había cruzado por la mente del chico, deseaba responderle…. De decirle la conclusión a la que ella había llegado demo… simplemente no podía… el placer que sentía le impedía abrir su boca para hablar…. Solo podía soltar gemidos….
Hinata grito al sentir nuevamente el orgasmo, sin embargo Sasuke no se detuvo, la siguió envistiendo cada vez más rápido, cada vez más profundo…
Los gemidos de Hinata no bajaban de nivel, ella aun sentía ese orgasmo. Sin embargo necesitaba hablar con él. Sasuke estrujaba los pechos de la morena, mordía su cuello, en el pecho y en el cuello de Hinata había muchas marcas violetas, marcas que había hecho Sasuke.
Antes de llegar al orgasmo Sasuke se retiro de ella y la levanto y la puso de cuatro en la cama. un sonoro grito salió de los labios de Hinata al sentir nuevamente a Sasuke, sin embargo esta vez por atrás.
Seh… debía aceptarlo, Sasuke se estaba comportando como un animal. Demo… a ella le gustaba, que si Sasuke tenia tanto miedo de lo que ella le quería decir, de seguro el también había llegado a la misma conclusión.
Ella llego por tercera vez al orgasmo, a la vez que llegaba Sasuke. Sasuke se salió de ella. Hinata se dejo caer en la cama y giro quedando acostada boca arriba.
Sasuke… debemos hablar….-
El no creía lo que sus oídos escuchaban, es que acaso ella no entendía que él no quería separarse de ella. No deseaba saber su respuesta. Se acerco a ella y volvió a entrar en ella bruscamente. Sin embargo Hinata hablaría… aunque le costara lo haría….
Sasuke… ahhh… l-la verdad… ahhh… no sé exactamente….ahhh… que somos…. Ahhh…. Ahhh… ahhhh… Sasuke…- este aumento la velocidad- ahhhh… Sasuke lo único que se…. Es que….ahhh… ¡te amo!….-
Sasuke se detuvo por completo, lo único que había escuchado es que ella le había dicho… "te amo"…
¿Qué dijiste?-
l-la verdad no sé lo que somos… demo… Sasuke… lo único de l-lo que e-estoy s-segura es que te amo…- le regalo una sonrisa llena de amor, demo luego le miro muy seria- Sasuke… hoy te pregunto yo…-
Hinata se ayudo con sus manos para acercarse al rostro de Sasuke a escasos centímetros de su boca…
Sasuke… para ti… que somos?
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Pov. Sasuke
Me quedé quieto, observándola. Medité sus palabras, palabras que no conseguía entender porque me eran ajenas. En mi cabeza el eco de dos palabras, que me desarmaron por completo, se repetían sin cesar: "Te amo. Te amo…" ¿Acaso era eso posible? ¿Cómo pudo suceder? Tan solo dos palabras… Eso bastó para que me quedara completamente paralizado. Me separé de ella con brusquedad, alejándome todo lo que me fue posible. Ella me miraba desconcertada, lo noté. Sin embargo no era capaz de miarle a la cara, no quería ni tan siquiera mirarla. Aquello me confundiría aún más.
Entonces ella comenzó a preguntarme que qué me pasaba, por qué me puse así de repente. Pude notar el desconcierto y la preocupación en su voz. A pesar de todo yo seguía como ido. Sus palabras me parecían muy lejanas, apenas un murmullo en la distancia, pero ella estaba prácticamente a mi lado. Al notarla tan cerca me alejé un poco más intentando, de alguna manera, mantener una especie de distancia de seguridad entre nuestros cuerpos. Era estúpido e infantil, lo se, pero teniéndola lejos podía pensar con mayor claridad. Su simple presencia me turbaba. Ella continuaba hablándome y yo seguía sin escucharla. Intentaba buscarle sentido a sus palabras pero no era capaz de encontrarlo. Una parte de mi quería creer, por alguna extraña razón, que eran ciertas; aún así sus palabras me resultaban incomprensibles porque eran imposibles.
Llegada a esa conclusión, alcé la mirada hacia ella. Vi que tragaba saliva y en seguida supe el motivo. Mis ojos… Pude ver el reflejo de mis ojos en los suyos. Unos ojos que irradiaban la frialdad más absoluta y algo de… ¿odio? Le hablé con la misma frialdad que estaba reflejada en mis ojos y también con un ligero toque de reproche, algo que me sorprendió. Le dije que sus palabras no me engañarían, que estaba seguro de que aún sentía algo por Naruto, que no deseaba sentirme de esa manera que me resultaba tan extraña… y no se cuantas cosas más, la mayoría realmente crueles. Vi cómo las lágrimas amenazaban por empezar a brotar en sus ojos opalinos, pero se resistió. Se levantó y vistió en silencio mientras yo la observaba impasible.
Mi mirada siguió siendo fría como el hielo cuando ella se estaba marchando, sin mirar atrás, por temor a mi mirada. Cerró la puerta sin hacer sin apenas ruido pero, una vez hubo cerrado la puerta tras de sí, echó a correr por los pasillos con un rapidez asombrosa, la pude escuchar… hasta que sus pasos desaparecieron en la distancia.
Seguí allí, sentado en mi cama, durante un rato más con un remolino de sentimientos contradictorios oprimiéndome el pecho. Dolor, furia, desconcierto, melancolía… En mi interior se hallaba una extraña mezcla entre odio y remordimiento que me corroía por dentro, de forma implacable. ¿Cuál era la razón de aquella extraña mezcla de sentimientos? El hecho de que sintiera odio en mi interior era algo a lo que estaba acostumbrado pero… remordimientos, ¿por qué? Nunca antes los había sentido. Entonces, ¿por qué ahora? ¿Por ella? ¿Por lo que le dije? Pensé en la posibilidad de que estuviera arrepentido por las crueles palabras que le dije, por haber herido unos sentimientos que eran sinceros. "Imposible" me dije. La probabilidad de que ahora me preocuparan los sentimientos ajenos era casi nula. "¿Casi?", pensé, "¿Acaso existe la posibilidad de que me importen sus sentimientos?" Seguí debatiéndome durante un rato, todavía sentado sobre la cama e incapaz de pensar con claridad, entonces decidí ir a ducharme para poder despejarme y pensar con claridad. Al salir de la ducha, me sentía un poco mejor. Pero solo un poco.
Me senté de nuevo sobre la cama y llegó a mí un suave aroma de flores. Su aroma. Mi cabeza quedó nublada por una repentina ira. Quité las sábanas con brusquedad y las arrojé lejos de mí. No quería tener cerca nada que me recordara su presencia. Eso era insoportable, completa y absolutamente insoportable. Aún cegado por la furia, me dejé caer en el suelo cerrando fuertemente los ojos y apreté el puente de la nariz. Entre los dedos de la mano izquierda. En mi mente comencé a maldecir una y otra vez esa maldita noche en la que ella se cruzó en mi camino, porque se me ocurriera pasar la noche juntos para olvidar, que me estropeara la vida con su simple presencia… ¿o acaso no era así? Me quedé pensando.
Desde la primera noche que estuvimos juntos ansié que ella volviera a mí, volver a tener su delicado cuerpo bajo el mío, hacerla mía. No sabía que me llevaba a tener esa necesidad, casi podría decirse que se volvió algo imprescindible para mí, como una droga de la que me volví adicto. Su pelo, su mirada, su cuerpo, su aroma… todo su ser me atraía hacia ella como un imán. ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Por qué su simple presencia me turbaba? ¿Qué era ella para mí? Vaya. Pensara lo que pensara todo se volvía hacia la misma pregunta, como en un ciclo interminable. ¿Qué éramos? Ni yo mismo, por más que lo pensara, era capaz de sacar nada en claro. Comencé a meditarlo, debía haber algo entre nosotros para que hubiésemos acabado en esta situación.
¿Novios? Ni mencionarlo. Ese era un término que no se ajustaba nada con la realidad. Además, el simple hecho de pronunciar esa palabra me producía un estremecimiento irracional. En tal caso, ¿acaso éramos amigos "con derecho a roce" como suele decirse? Imposible. Apenas la conocía y lo que hubo entre nosotros no fue más que sexo en todo momento. Entonces, ¿se podría decir que éramos amantes? Era un término que podría acercarse algo a la realidad pero no podría estar del todo seguro de que fuera el término correcto. Por más que pensaba no podía determinar qué éramos nosotros, cual era nuestra relación, y lo más importante… qué era ella para mí.
En ese instante recordé lo que ella me dijo: "No sé exactamente que somos, lo único que se es que te amo" Después d pensar en ello determinadamente no parecía algo tan ilógico e incluso, aunque ignoraba cómo pudo ella darse cuenta de sus sentimientos, parecía tener sentido. ¿Por qué sino iba ella a volver a mi lado? Entonces, ¿acaso ello podría significar que también sentía algo por ella? No podía estar seguro pero debía comprobarlo… pero para hacerlo debía volver junto a ella.
"No. No puedo volver a verla" me dije. Después de lo sucedido ese día ella no querría volver a verme. Le había echo daño, muchísimo daño. ¡Todo por mi maldita costumbre de desconfiar de todo! ¡¿Cómo pude estar tan ciego?! No más que un idota, un completo idiota. En ese momento deseé con todas mis fuerzas borrar todo lo que había sucedido, volver a mirarle a la cara y poder meditar con atención sus palabras. Así podría descubrir qué siento yo y qué es ella para mí. Pero una cosa estaba clara, se había vuelto una persona importante en mi vida y la había echado de mi vida de forma estúpida, todo por mi maldito orgullo.
Pasaron los días lenta pero inexorablemente y no la había podido hallarla. En un par ocasión la vi, pero se fue corriendo nada más sentir mi presencia. Entonces lo supe. Todo quedó aclarado. Sabía que no podía volver hasta ella. La había perdido para siempre, no había nada que hacer al respecto. Y yo tenía la culpa de todo, de echarla de mi vida, de perderla para siempre. Aquello me produjo una angustia que nunca antes había sentido. Por primera vez en mucho tiempo sentí que me faltaban piezas por dentro, como si hubiera un vacío en mi interior… un vacío en mi pecho. Apenas era capaz de sentir los latidos de mi corazón porque había quedado un hueco en su lugar, un hueco que se hizo más hondo al comprender que nuca más podría recuperarlo pues mi corazón se fue con ella.
Cada día que pasaba me hundía más en un mar de desesperanza. Nada tenía sentido ya, nada me importaba, las misiones no me distraían, porque nada de lo que mis compañeros me pudieran ofrecer era capaz de llenar el hueco que había en mi alma. Y que estaba seguro de que nunca sanaría. Aunque seguía sin estar seguro de mis sentimientos, sabía que sin su cálida presencia nada era lo mismo. Las flores perdían su olor, la luna perdía su esplendor, nada tenía color. Estaba solo y a la deriva en un mar inhóspito, cruel y oscuro donde la luz del único faro que me guiaba en la oscuridad desapareció en el horizonte, y acabé perdiéndome en aquellas aguas traicioneras. Pero ya nada importaba, absolutamente nada. Muchas veces no hacía más que acurrucarme y dejar que el sufrimiento se apoderara de mí. Cada segundo que pasaba acurrucado estaba pensando en ella, viendo su rostro en mi mente una y otra vez. Era patético, lo admito. Pero en esos momentos no era capaz de hacer ninguna otra cosa. No era capaz de hacer nada a derechas.
Deseaba verla pero no podía. Deseaba tocarla pero nunca la alcanzaría. Deseaba hablarle pero no me escucharía. Todo se me hacía insoportable. Pero no había nada que yo pudiera hacer. El daño ya estaba hecho. La había herido hondo, muy hondo. No tenía derecho a pretender que ella volviera mi lado, ella merecía otra cosa, no se merecía a una escoria como yo. Tomé una decisión. Aunque yo estuviera vacío por dentro, incluso aunque cayera en la más profunda oscuridad de forma definitiva, no volvería a aparecer en su vida nunca más. Era lo justo. Ella tenía derecho a ser feliz sin que un idiota orgulloso la hiciera sufrir. Seguro que había muchos otros que la haría feliz, ofrecerle seguridad, afecto y estar ahí siempre que lo necesitara. Yo no podía ofrecerle eso y, aunque hubiese podido, ya era demasiado tarde. Ella no era para mí, estaba seguro de ello. No había vuelta de hoja. Me apartaría de su vida por mucho que me doliera, dejaría que fuera feliz.
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Pasó más de un mes desde la última vez que la vi. La evité en todo momento. Me repetía una y otra vez que debía dejar que continuara su vida lejos de mí, dejar que fuera feliz y encontrara a alguien con quién compartir su felicidad. Deambulaba por las calles ajeno a todo lo que ocurría a mí alrededor. Me convertí en una especie de zombi. Me decían que parecía más muerto que vivo y estaban en lo cierto. Por dentro estaba vacío. Era un ser incompleto, un cuerpo sin alma, un espectro, un muerto en vida. No podía estar con nadie, no podía cumplir las misiones, era un completo inútil. Una tarde como cualquier otra, volvía a casa esperando volver a acurrucarme en el sofá o el la cama y dejarme llevar por la agonía. Pero entonces al cerrar la puerta de la calle, olí un extraño aroma que me resultaba extrañamente familiar. Era su aroma. Pensé que mis delirios habían llegado muy lejos pero reconocí un olor mezclado en el ambiente… ¡un somnífero! Intenté abrir la puerta pero estaba sellada con chakra y no podía llegar hasta la ventana por lo que no tardé en caer al suelo inconsciente.
Cuando desperté me encontraba tumbado en la cama de una habitación que me resultaba extrañamente familiar, aunque no podía estar seguro pues el efecto del somnífero aún me aturdía. Intenté despejarme cuanto antes para averiguar dónde me encontraba, me froté los ojos intentando salir del sopor que sentía. Al abrir los ojos y ver a la persona que se hallaba frente a mí me quedé estupefacto. ¡¡Era ella!! ¿Cómo podía ser? ¿Estaba soñando? La estaba viendo frente a mí, jugueteando con sus dedos levemente sonrosada. "Se ve tan hermosa- pensé- ¡Un momento! ¿Estoy pensado eso de verdad?" Ella se acercó un poco a mí y yo me quedé paralizado y sin habla al instante.
-Hola Sasuke- me saludó- No se tú pero yo no he podido dormir tranquila desde la última vez que estuvimos juntos. Aquel día no es que lo recuerde con especial cariño- hizo una mueca- Pero creo que es hora de poner las cartas sobre la mesa.- me dijo repentinamente seria.
-¿Q-qué quieres decir?- le pregunté con un hilo de voz. Ella suspiró cansadamente.
-Ya te lo dije aquel día. Sasuke, no se lo que somos pero lo que si sé una cosa y es que te amo. No sé ni cuándo ni cómo ocurrió solo sé que es así. A pesar de todas las cosas crueles que me dijiste, a pesar del daño que me hiciste, a pesar del sufrimiento que me causaste no puedo evitar amarte.- aquello me dejó totalmente paralizado- Puede que suene estúpido pero es la verdad. Lo que siento por ti no ha cambiado pero ahora yo necesito saber lo que sientes tú y no te irás de aquí hasta que lo hagas. He sellado las paredes con chakra para que no te puedas escapar, como puedes comprobar yo también puedo ser una buena secuestradora- sonrió levemente para luego volver a mostrar un expresión seria y llena de determinación. Una expresión que jamás le vi y que me encantó.- Ahora es tu turno Sasuke. Dime, ¿qué somos para ti? Y lo más importante, ¿cuáles son tus sentimientos?
Fin Pov. Sasuke
continuara...
Aquí van dos contis juntas, esperamos sean de su agrado
gracias por sus reviews y nos leemos en la próxima conti
bye
Fc SasuHina
