Autores Fic: Fc SasuHina de NU.

Autora Capi: Luchia-chan

Pareja: SasuHina

Capitulo Final:-

Los personajes de Naruto no nos pertenecen, son del maestro Kishimoto

OoOoOoOoO

El joven moreno se quedó contemplando a la muchacha que se encontraba frente a él. No podía creer lo que ella acaba de hacer… ¡Lo había secuestrado! Aunque claro, él también le hizo lo propio en una ocasión. Resultaba curioso que ella hubiese sido tan osada, no era nada propio de ella.

Sasuke reprimió una sonrisa a duras penas. Sí, definitivamente Hinata había cambiado su carácter. Puede que al final tanta noche "de marcha" le hubiera vuelto un tanto pícara. Aunque a él le gustó esa nueva faceta que acababa de descubrir. Incluso se preguntó si habría cambiado en algo más, tal vez se hubiera vuelto más atrevida… en el sentido más amplio de la palabra. Siguió rumbo de sus pensamientos hasta que ella habló.

-Esto… Sasuke, ¿te importaría dejar de estar en la inopia y contestarme a lo que te he dicho?

-¿Eh?- dijo él aún ligeramente atontado.

Hinata soltó un bufido muy poco femenino. Pero no le importó, a decir verdad estaba más interesada en otras cosas que en parecer femenina. Cuando habló lo hizo porque reconoció el brillo que estaba asomando en ese momento en los ojos de su "invitado". Además teniendo en cuenta que estaban los dos solos, encerrados y sin posibilidad de salida a menos que ella lo quisiera; resultaba un tanto turbador pensar en lo que sucedería después si seguía por ese rumbo. Pero, pensándolo bien, por eso se había vestido ella como estaba en esos momentos; así que no había nada que achacarle por el hecho de mirarla como lo hacía ¿no?

El pelinegro se quedó mirando fijamente a su "anfitriona". Sabía que debía contestar a lo que le había dicho pero no era capaz más que de contemplarla. No podía apartar la vista de esa bata blanca de satén larga y vaporosa. Se la veía realmente hermosa. El color de esta contrastaba perfectamente con el tono marfileño de su suave piel, y se pegaba por completo a su cuerpo, marcando todas y cada una de sus voluptuosas curvas. Se le hacía la boca agua con solo verla. No era capaz de pensar en mujer más hermosa que en la que tenía delante. En esos momentos se imaginaba que le quitaba la bata y lo que fuera que hubiera debajo, para poder explorar con tranquilidad cada centímetro de esa piel que conocía tan bien y perderse en ese cuerpo que tanto deseaba.

Hinata volvió a reconocer ese brillo tan conocido en esos ojos azabache. Casi era capaz de adivinar, con solo mirar sus ojos, lo que el joven estaba pensando en ese preciso instante. Suspiró ante lo conocido de la situación, siempre les acababa sucediendo lo mismo. Aunque, en esa ocasión, pudo percibir algo diferente en su mirar, algo que no había en ocasiones anteriores. ¿Acaso podría reflejarse algo más que deseo en sus ojos?

Sí, si era posible.

Lo pudo ver, lo pudo sentir. Por primera vez desde que lo conociera, había más sentimientos en Sasuke además del deseo y la pasión. En ellos pudo ver la ternura. Parecía imposible que sucediera pero así era. Sasuke Uchiha estaba mostrando ternura a través de su mirada. No supo cómo, pero Hinata se sintió arder por esa mirada rebosante de ternura y pasión. Todas sus hormonas respondieron al instante y comenzó a sentirse acalorada por esa mirada inquisitiva.

Sin embargo, no pudo evitar que el pequeño diablillo que llevaba dentro saliera a la luz para tomar rienda suelta de lo que sentía. Le dedicó una sonrisa cálida y a la vez pícara, dejando que a sus ojos de asomara la pasión que la estaba consumiendo por dentro. Sasuke tragó saliva en cuanto apreció el cambio en Hinata. Su expresión había tomado un rumbo totalmente distinto, en esos momentos estaba seguro de que era capaz de paladear su deseo, su pasión. Se estremeció de la cabeza a los pies.

-Bueno Sasuke- comenzó a decir ella con voz ronca- Parece ser que te ha comido la lengua el gato. ¿Sería bueno que comprobara si sigue en su sitio?

Él tragó saliva ante la pregunta. Sí, definitivamente su carácter había cambiado mucho.

Ella se acercó a la cama con elegancia para apoyar la rodilla en el colchón. Se inclinó hacia delante y lo empujó para tumbarlo de espaldas, y así dejarlo recostado en el cabecero de esta. Sasuke no paraba de contemplar sus piernas cubiertas con medias de seda y, un poco más arriba, pudo ver un trocito del encaje de un liguero color azul marino. Estaba cada vez más excitado. Hinata le puso las manos a los lados de la cabeza para después bajar la suya y besarlo con suavidad en los labios.

Sasuke se puso rígido al sentir su lengua en la comisura de sus labios, buscando la entrada a su boca. La abrió de buena gana y no pudo evitar gemir al sentir el roce de sus lenguas y probar de nuevo su sabor. Sus besos eran, sin lugar a dudas, lo más cercano al paraíso que un hombre podía encontrar en la tierra. Eran pura ambrosia. Luego, demasiado pronto para su gusto, ella se separó para mirarle directamente a los ojos.

-Pues no.- dijo en un susurro cargado de pasión. Sasuke se quedó sin aliento.- Parece ser que el gato no te comió la lengua. Entonces supongo que el problema para que no hables será otro.

"Sí, el problema es que no puedo pensar teniendo a una diosa a mi lado", pensó Sasuke. Pero siguió sin decir una palabra. Estaba como hechizado.

Aprovechándose de la situación, ella sacó un largo pañuelo de seda del bolsillo de la bata. Sasuke frunció el ceño cuando ella le ató la seda alrededor de la muñeca, aunque no dijo ni una palabra. Y éste se acentuó cuando cogió el brazo y lo acercó al cabecero de la cama para atarlo con un nudo un tanto flojo. La miró sin comprender, Hinata percibió su confusión y sonrió, pero no dijo nada hasta que hizo lo propio con el otro brazo (sin recibir queja alguna de él.).

-Lo siento Sasuke, pero es que no me gustaría que escaparas de mí.- sonrió con picardía.

"¡Cómo si se me fuese a ocurrir!", pensó él totalmente encandilado.

Realmente le gustaba esa nueva faceta de Hinata.

Para su disgusto, Hinata se apartó de él. Pero acto seguido comenzó a deslizar las manos sobre la bata, desde los pechos hasta el cinturón; aunque tomándose todo el tiempo del mundo. Cuando desató el cinturón y apartó la prenda, Sasuke creyó que iba a estallar en llamas. Llevaba el camisón blanco con detalles en azul celeste más corto y transparente que jamás hubiese visto. Ahora podía vislumbrar claramente las medias de seda y el liguero azul marino que destacaba entre los suaves colores del resto de la ropa. La mirada de Hinata descendió hasta el bulto que ya se apreciaba en sus pantalones y soltó una leve carcajada. Muy despacio y de forma seductora, volvió la cama y trepó sobre él como si fuera una gatita mimosa hasta que sus ojos quedaron a la misma altura. Solo en ese momento habló.

-Ahora, mi joven prisionero, vamos a ver si consigo "incitarte" a que contestes a mis preguntas. Si no lo haces, -sonrió- comenzará la tortura.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Sasuke que cada vez estaba más nervioso con el rumbo que estaba tomando la situación.

-¡Vaya!- exclamó ella con cierta sorna- ¡Pero si hablas y todo!

Sasuke puso los ojos en blanco y la miró directamente en busca de una respuesta. Ella sonrió con picardía haciendo que Sasuke volviera a fruncir el ceño.

-Con que quieres saber qué es lo que te espera…- susurró- Pues estate tranquilo porque enseguida sabrás a qué me refiero.- y dicho esto se alejó de él.

Sasuke la vio mientras salía de la habitación dejándolo sumido en sus pensamientos. ¿Por qué estaba allí? ¿Cómo era posible que hubieran llegado a esa situación? La verdad no es que tuviera demasiadas quejas en cuanto a lo que Hinata tenía pensado hacerle, a decir verdad estaba un tanto excitado, pero lo cierto era que le repateaba no saber qué contestarle. No conocía aún la respuesta. Y si la sabía, no era capaz de encontrarla en su interior. Por un momento contempló sus ataduras. Tiró un poco de los pañuelos haciendo que, con ese movimiento, sus músculos se contrajeran y se abultaran. Se dio cuenta de que eran bastante flojos y que podría liberarse en cualquier momento. Entonces se dio cuenta de que alguien lo observaba.

Vio a Hinata sonriéndole con malicia desde la puerta. Llevaba una bandeja en las manos, pero no podía ver lo que llevaba en ella puesto que un pequeño mantel cubría lo que traía. Sasuke intentó imaginarse de qué se trababa cuando vio que ella se le acerba lenta y seductoramente. Dejó la bandeja de la cómoda y se fue acercando hasta él. Sasuke se quedó sin aliento mientras la contemplaba acercándose hacia la cama.

Creía que su vida entera dependía del vaivén de esas caderas.

Se quedó sin aliento mientras observaba a la hermosa mujer que se le acercaba. Tan solo era consciente de su presencia, que inundaba todos sus sentidos. Intentó imaginarse que solo existían ellos dos en ese instante. No había pasado, ni futuro. Tan solo estaban ellos dos… juntos. Maravilloso.

Hinata llegó a su lado en seguida y lo contempló con una pequeña mueca pensativa. "¿Qué será lo que está pensando? ¿Acaso hay algo que se le ha escapado de su plan?" se dijo Sasuke meditabundo. Sin embargo, cuando sus miradas se cruzaron, el joven perdió todo el hilo de sus pensamientos y se zambulló en la profundidad de esos ojos opalinos. Se podría pasar horas enteras disfrutando de la luz que desprendían esos ojos.

-Me da la impresión,- comenzó a decir Hinata sacándole de su ensoñación- que te has dado cuenta de que estos nudos que te he hecho son un tanto flojos, ¿no es así?

-Buena deducción Sherlock.- le contestó Sasuke con ironía intentando así picarla un poco- ¿No deberías atar mejor a tus "prisioneros"? A menos, claro, que tu intención sea que se escapen. Porque ahora mismo podría soltarme si me diera la gana.

Hinata se echó a reír a carcajadas. Sasuke frunció el entrecejo por la confusión, no entendía por qué se reía. Debería estar confusa o incluso furiosa por haber cometido ese error, no desternillándose de risa.

-¿Y quién te ha dicho a ti que quería encadenarte fuertemente?- le contestó la joven entre risas.

-Acaso no me has dicho que me ibas a…

-Sí, precisamente por eso lo he hecho. Porque sé qué te hará más "daño" Sasuke Uchiha.- dijo ella con una sonrisa maliciosa- Te he hecho esos nudos flojos para tenerte controlado porque, ¡Oh gran genio de los Uchiha!, si te desatas por cualquier circunstancia pararé.

-¿Que pararás?- preguntó él aún más confuso que antes.

-En seguida comprenderás a qué me refiero.

Hinata comenzó a quitarle la ropa dando así comienzo a la tortura, puesto que lo hacía con total tranquilidad y acariciando de tal modo al moreno que no hacía más que avivar la hoguera que sentía en su interior. Primero le quitó los zapatos y los calcetines para poder quitarle después, con gran parsimonia, los pantalones y los bóxers. Pero una vez la joven Hyuuga desnudó a Sasuke de cintura para abajo cayó en la cuenta de que no podría quitarle la camiseta debido a las ataduras. Se maldijo entre dientes por ser tan despistada. Debería haberle quitado la camiseta antes de empezar con el numerito. Sasuke percibió en seguida el motivo de esa rabieta, sonrió con cierta maldad y se dispuso a meterse con ella.

-¿Qué pasa ahora?, ¡oh gran secuestradora!- dijo haciendo la misma broma que ella le gastó hacía unos momentos- ¿Es que no sabes prever todo antes de llevar a cabo tus intenciones?

-No te pases de listo porque no es por eso.- dijo intentando engañarlo, pero sabía que no picaría fácilmente- Estoy así porque ahora tendré que romper esa preciosa camisa por este… pequeño despiste.

Y acto seguido cogió un kunai del cajón de su mesita de noche. Soltó los botones de la camisa de Sasuke y rasgó las mangas con el kunai para que poder quitarle la camisa por completo. Sasuke la miró con un brillo divertido en la mirada y decidió que quería seguir molestándola un poco más.

-¿Sabes que ahora me debes una camisa, verdad?

-¿Sabes que el silencio te sienta de vicio, verdad?- contestó la joven mordazmente.

-Muy bien preciosa, tú te lo has buscado.- dijo Sasuke satisfecho- No pienso soltar prenda, así que ya puedes ir buscando a otro para que conteste a tus preguntas.

-¡Ja! ¡Cómo si fueras a librarte de mí!- le replicó- Ya ha pasado el tiempo en el que yo me daba por vencida Sasuke. Hace tiempo que decidí que conseguiría que me contestaras y lo harás. No me rendiré porque… ese es mi camino ninja.- y lo miró con una sonrisa- Conseguiré que me digas lo que sientes Sasuke, cueste lo que cueste y ya sé cuál es el mejor modo de hacerte hablar.

-¿Y cuál se supone que…?- comenzó a decir.

-¡Calla de una vez!- lo cortó.

En ese instante comenzó a besarlo con ansia. Sasuke gimió ante su contacto, era magnifico notar la pasión de esa mujer. Lo estaba volviendo loco. Comenzó a besarlo casi con fiereza. Jamás se había entregado a él de ese modo, ni siquiera en las múltiples noches que pasaron juntos. Dejó escapar otro gemido de placer cuando se puso a horcadas sobre su cintura y sintió que no llevaba nada bajo el camisón. Era una maravilla sentir la humedad de su cuerpo sobre él. Nunca antes se sintió tan excitado. Y cuando se movió hacia abajo y rozó su hinchado miembro creyó morir de placer. Quiso abrazarla y tomar el control de la situación pero recordó que estaba atado así que, con un leve gruñido, dio un pequeño tirón a las ataduras y la tela se rasgó un poco. Hinata interrumpió el apasionado beso y lo miró a los ojos.

-Recuerda lo que te dije Sasuke,- dijo con voz ronca- si te sueltas la única recompensa que tendrás será una ducha fría.

"Así que eso quería decir con lo de parar" se dijo el ojinegro "Entonces también tenía planeado que yo querría soltarme, por eso me dijo que esto me mantendría controlado porque sabía que yo no querría parar". En ese momento cayó en la cuenta de lo que Hinata planeó, y el saber que ella había pensado en todo lo que iba a hacerle en unos momentos hizo que un mayor calor incendiara su cuerpo. Hinata se apartó un poco de él pero en seguida comenzó a ascender desde la cintura hasta el pecho del Uchiha dejando que sus pezones le rozaran.

-¿Has cambiado de opinión?- le preguntó de forma juguetona.

Tragó saliva antes de contestar:

-Por el momento no.

Sin dejar de sonreír, Hinata le acarició el mentón con la lengua.

-Aunque si sigues de esta forma, quizás puede que la cosa cambie.- susurró con el cuerpo enfebrecido por sus caricias.

Hinata se separó de él con una suave carcajada.

-En ese caso, ¿qué te parece si te dejo ciego de placer?

-Creo yo que ahora soy todo tuyo, preciosa.

La sonrisa de la Hyuuga de ensanchó. Bajó de la cama y se acercó a la bandeja. Sin dejar que él viese nada, cogió de debajo del mantel una jarra de miel tibia. Con una expresión pícara regresó a la cama donde Sasuke yacía a su merced. Le acercó la jarra al pecho y lo observó mientras la miel lo rozaba. A Sasuke le sorprendió el hecho de que, el roce de lo que siempre consideró con un potingue pegajoso, fuera bastante agradable.

Observaba a Hinata mientras dibujaba pequeños círculos sobre sus pezones antes de clavarle allí las uñas, haciendo que por su cuerpo pasaran un millar de escalofríos. Acto seguido hizo lo mismo con su abdomen. Cuando dejó la jarra a un lado, comenzó a lamer cada gota de ese espeso líquido dorado derramado por su cuerpo. Cada lametón de la joven le producía un estremecimiento de placer, especialmente cuando introdujo su lengua en el ombligo, su miembro se endureció hasta un punto rayano al dolor o a un inmenso placer, según cómo se viera. Al terminar de quitarle la miel, se movió hacia arriba deslizando la lengua desde el vientre hasta la nuez. Con un gemido gutural, Sasuke echó la cabeza para atrás con intención de facilitarle el acceso a su cuello.

Hinata lo miró sonriendo con dulzura y bajó de nuevo de la cama para coger un pequeño cuenco de la bandeja. Ni ella misma sabía de dónde había salido esa faceta atrevida suya pero ya no había vuelta de hoja, estaba decidida y sabía que ese plan podía funcionar. Volvió a acercarse a él y hundió los dedos en el cuenco de nata batida para acercárselo a los labios. Con el pulgar trazó el contorno de esa boca que tanto le gustaba saborear. Sasuke lamió la nata con una expresión realmente apasionada. Parecía como si, en realidad, la estuviera saboreando a ella en vez de la nata.

-¿Te gusta?

-Mucho más de lo que podrías imaginar- susurró él con la voz cargada de deseo.

-Entonces esto te volverá loco.

-¿Más aún?

No obtuvo respuesta. La siguió con la mirada mientras descendía por su cuerpo, cogía el cuenco y comenzaba a extenderle la nata por su hinchado miembro. Sus dedos lo acariciaban de tal forma que no pudo evitar gemir por las intensas sensaciones que lo recorrían de la cabeza a los pies. Una vez se lo cubrió de nata por completo, Hinata le separó las piernas y contempló su obra. Dejo el cuenco a un lado. Le miró directamente a los ojos antes de agacharse entre sus muslos y meterse los testículos con suavidad en la boca.

Sasuke gruñó cual animal enjaulado al sentir la intensidad de esas caricias en la parte más íntima de su cuerpo. Había algo distinto en ese instante que no hubo las otras veces que se acostaron. Había mucho más implicado, pero aún estaba seguro de qué era eso exactamente.

Cuando los testículos estuvieron libres de crema comenzó con su miembro. Sasuke se puso totalmente rígido al sentir que se lo metía en la boca. Hinata agachó su cabeza para atormentarlo pasando la lengua por la punta. Ella trazó un círculo con la lengua sobre el glande antes de introducirlo de nuevo en su boca, dejando a Sasuke sin respiración. El increíble placer que estaba sintiendo hizo que le diera vueltas la cabeza. Arqueó la espalda de forma instintiva para introducirse más en su boca. Hinata no protestó, continuó impasible con su implacable asalto.

Sasuke estaba cada vez más loco de deseo. Pero se estaba dando cuenta de cosas en las que antes nunca se detuvo a pensar detenidamente. En esos momentos percibió con mayor claridad que le ocurría algo distinto a otras ocasiones. No estaban follando, ni siquiera estaban echando un simple polvo.

Estaban haciendo el amor.

Sí, eso era lo diferente.

En esos momentos había mucho más implicado que las veces anteriores. No se trataba solamente de satisfacer una necesidad básica de su cuerpo. Había mucho más sentimientos implicados. Embargado por esas nuevas emociones, poco después Sasuke llegó al clímax con un gemido gutural. Nunca antes se había sentido más satisfecho. Sin embargo, ella no paró hasta que estuvo segura de haberle arrancado hasta el último gemido de placer.

-Hinata- la llamó con voz ronca- Quiero saborearte yo también.

Ella le dio un último lametón y levantó la cabeza para mirarlo. Acto seguido comenzó a gatear sobre su cuerpo, la respiración de Sasuke se aceleró. Se sentó a horcadas sobre su cintura, le colocó las manos sobre los costados y le miró con dulzura.

-Dime qué es lo que quieres hacerme.

-Deseo sentir tus pechos.

-¿Cómo? ¿Así?- le preguntó alzándoselos como si fueran una ofrenda.

Sasuke gimió al ver el modo en el que se tocaba. Fue toda una crueldad por su parte. Pero… eso lo hacía la tortura más deliciosa que jamás hubiese experimentado.

-Sí- contestó con voz entrecortada- Y también quiero lamerlos.

Con una ancha sonrisa, Hinata se soltó la abertura del camisón y le acercó el pecho derecho a los labios. Sasuke no perdió el tiempo y comenzó a lamerlo de tal forma que parecía un hombre hambriento que se lanzara de lleno a un festín. Jugueteó con la lengua alrededor del endurecido pezón, rodeándolo y torturándolo del mismo modo que ella hizo hacía unos instantes. Lo gemidos de placer que se escapaban de su garganta eran para él como música celestial.

Abandonó ese pecho y se dirigió al otro. Nunca antes había deseado tanto complacerla como en ese momento. Volvió a tirar de los pañuelos y la seda se rasgó un poco más. Ella se alejó con una carcajada maliciosa.

-Si te sueltas cariño, me pondré la bata y se acabó lo que se daba. ¿Es lo que quieres?

El negó ávidamente con la cabeza y relajó los músculos de los brazos.

-Dime, ¿qué es lo que quieres entonces?

-A ti.- la verdad se escapó de sus labios sin que lo pudiera evitar.

-¿A mí?- preguntó con voz cautelosa- ¿O mi cuerpo?

Sasuke sopesó por un instante. Lo que acababa de soltar le podía salir muy caro, pero ya estaba dicho. Debía afrontar los hechos. No había vuelta atrás en ese instante. Por una vez, contestaría con el corazón en la mano, sin mentiras, afrontaría lo que vendría sin miedo. Sasuke Uchiha podría ser muchas cosas pero nunca un cobarde. Así la miró con una mirada sincera y le respondió.

-A ti. Por entero.

Hinata esbozó una lenta sonrisa mientras asimilaba la verdad de esas palabras. No vio rastro de mentira en los ojos de Sasuke, pero no quería vender la piel del oso antes cazarlo. Decidió que, ya que se encontraban en esta situación, podría "jugar" un poquito más con ese "oso" que tenía atrapado.

-Esa respuesta es bastante complaciente. Creo que podré recompensarte por ello.

-¿Vas a desatarme?

-He dicho bastante complaciente,- le dijo con voz juguetona- no del todo complaciente. Por lo que te toca seguir atado pero te has ganado un premio.- sonrió con picardía.

-¿Qué clase de premio?- preguntó el joven moreno con recelo.

-No te preocupes, amor, es algo que te va a gustar.

Dicho esto se puso a horcadas sobre su cintura y lo miró con sus ojos opalinos oscurecidos por la pasión. Sasuke contuvo un gemido al ver el deseo voraz que reflejaban esos ojos perlados, estaba deseando ver qué haría a continuación. Sin más dilación, introdujo su miembro en su interior. Sasuke cerró los ojos en cuanto sintió la deliciosa humedad de Hinata.

Ella se inclinó hacia delante y capturó sus labios mientras lo montaba con envites profundos y pausados. Le mordisqueó los labios y los enterró en su cuello, sintiendo así en su lengua el gemido de Sasuke. Aumentó entonces el ritmo de sus caderas. Hinata soltó un gemido cuando sus músculos internos lo estrecharon con fuerza.

Sasuke era incapaz de hilvanar un solo pensamiento por las sensaciones que recorrían su cuerpo en esos momentos. Hinata era un regalo caído del cielo, ¿cómo había podido estar tan ciego? Esa mujer era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo. No paraba de retorcerse de placer mientras ella lo montaba. Entonces echó la cabeza hacia atrás y gruñó como si fuera un animal encerrado. Clavó los pies en el colchó para así alzar las caderas y hundirse profundamente en ella.

Hinata soltó un grito al alcanzar un increíble orgasmo. Fue magnifico. Plenamente satisfactorio, como siempre que estaba con él. Sin embargo, siguió moviéndose un rato más hasta conseguir llevarlo a él también al clímax. Cuando lo hizo, se echó hacia delante para apoyarse en él mientras ambos normalizaban su respiración.

-¿Ya puedo soltarme?- preguntó el moreno al cabo de unos minutos.

-Claro.- susurró ella.

Sasuke desgarró los pañuelos con una facilidad y rapidez que la dejaron asombrada. La abrazó fuertemente en cuanto sus manos estuvieron liberadas y comenzó a acariciarle el cabello con exquisita ternura. La delicadeza del gesto la sorprendió incluso más y la llenó de una profunda alegría.

-Muchas gracias, cariño.- le dijo él.

-Ha sido un auténtico placer, señor Uchiha.- le contesto ella juguetona.

El moreno se echó a reír por el doble sentido de esa frase. Sí, para él también había sido un placer. "A decir verdad," se dijo, "no me importaría repetir la experiencia". En ese momento ella se alzó y, para su descontento, salió de ella. Sasuke puso una mueca que recordaba a la de un niño pequeño haciendo que Hinata soltara un breve carcajada. Por ello, le miró a los ojos y le sonrió dulcemente haciendo que el joven Uchiha se sonrojara.

-Es raro ver que tú eres el sonrojado.

-Me has cambiado.- confesó- Y la verdad es que me alegro porque, por primera vez en mucho tiempo, creo que puedo volver a pensar en un futuro.

-¿Quieres decir que...?- dijo mostrando una amplia sonrisa.

-Lo que quiero decir,- dijo interrumpiéndola- es que todo este tiempo que he pasado sin hablarte, sin verte, sin poder estar contigo ha sido realmente duro, mucho más de lo que jamás imaginé. Cuando te oí decirme que me amabas no podía creerlo, por eso me sentí irracionalmente furioso contigo al principio y te dije cosas realmente crueles de las que me siento avergonzado y, aunque sea tarde para disculparme, te pido perdón por ello. Pero cuando te marchaste ese día comencé a pensar detenidamente y me di cuenta de lo imbécil que había sido y del daño que te hice por comportarme como un niño pequeño.

Se detuvo un momento para tomar aliento y la miró, todavía le estaba sonriendo con esa sonrisa que solo ella poseía y por la que sería capaz de dar todo, hasta su vida.

-Por primera vez en mucho tiempo,- continuó- me arrepentí de mis actos, me arrepentí de hacerte daño. Por eso andaba como un zombi por las calles y era un inútil total. Me sentía hueco, como vacío por dentro, como si me faltara algo. Me faltabas tú.- le ofreció media sonrisa, ella contuvo el aliento- Sin ti, era como vivir en un mundo sin aire pero sabía que no podía llegar a ti porque te merecías alguien mejor que yo, en ese instante sentí que era lo correcto dejarte ser feliz. Por eso nunca fui de nuevo a buscarte.

-No sabía que para ti hubiese sido también tan duro.- dijo Hinata con pequeñas lágrimas en los ojos- ¿Fue entonces cuando te diste cuenta de lo que sentías?

-No.- le replicó dedicándole la sonrisa torcida que tanto le gustaba- Me di cuenta mientras me "torturabas". Puede que entonces también lo supiera pero no he sido consciente de ese hecho hasta que te he visto aparecer hoy.

-¿Eso significa que tú también me amas?

-Desde el fondo de mi alma y mi corazón.

Su sonrisa se amplió y se abalanzó sobre él para besarlo en los labios con dulzura y pasión, mostrado toda la felicidad que la embargaba. Él correspondió su beso gustoso y cuando se separaron se miraron a los ojos sonriendo con verdadera alegría.

-Y ahora,- comentó Sasuke como quien no quiere la cosa- es cuando toca celebrarlo.

-¿A qué te refieres?

Sonrió con picardía, le cogió del brazo y dio la vuelta en el colchón hasta que la tuvo debajo de su cuerpo. Hinata enrojeció al comprender a qué se refería. La sonrisa del Uchiha se hizo aún más amplia al verla sonrojar, se la veía realmente hermosa. Claro que él tenía sus propios planes para hacerla enrojecer y no precisamente por vergüenza.

Comenzó a descender con lentitud por el cuerpo de Hinata, lamiendo cada centímetro de piel para que no quedase una sola zona sin estimular. La joven Hyuuga estaba embriagada por el roce de su lengua y cada lametón le provocaba y un sinfín de deliciosos escalofríos. Sasuke se detuvo para mirarla a los ojos y le separó los muslos con las manos. Y acto seguido, agachó la cabeza para tomarla con la boca sin dejar de mirarla a los ojos.

Hinata se estremeció y le pasó una mano por ese sedoso pelo negro. Se dejó atrapar por la garras del placer. No había nada más satisfactorio que las increíbles caricias de su lengua. La joven no paraba de gemir y retorcerse a medida que el placer aumentaba.

Echó la cabeza hacia atrás cuando llegó al orgasmo. El intenso placer, sumado con el torbellino emocional que la embargaba, hizo que se estremeciera de los pies a la cabeza.

Sasuke esperó a que sus estremecimientos pasaran y se alzó un poco para separarse de ella. Hinata emitió un débil gemido en protesta. Pero Sasuke no tardó en tumbarse en la cama de espaldas con ella encima.

-¿Pero qué...?- comenzó a decir.

-Confía en mí.

Era raro estar tendida sobre su cuerpo de esa manera, con la espalda apoyada sobre su torso, pero la postura poseía cierto erotismo que la hacía vibrar ante la expectativa. Sentía el roce de sus muslos en el trasero. Entonces introdujo sus pies entre las piernas de ella para que las separara. Estaba a punto de preguntarle qué iba a hacer cuando sintió que la penetró desde atrás.

Gritó ante la sensación de sentirlo dentro de ella. Era realmente bueno cuando se lo proponía. Apoyó la cabeza sobre su hombro derecho en el momento en el que empezó a mover las caderas. La embestía de forma pausada pero hasta el fondo. Nunca antes se sintió tan indefensa. A pesar de todo, era una experiencia realmente erótica que no cambiaría por nada en el mundo.

Sasuke subió las manos hasta los pechos de Hinata para masajeárselos sin dejar de penetrarla, a un ritmo salvaje, que estaba a punto de marearla por el intenso placer que sentía. La estaba volviendo loca.

Al cabo de un rato cogió la mano de Hinata, la llevó hasta el lugar en el que sus cuerpos se unían y la insito a tocarse.

-Tócame- le susurró al oído con voz ronca- Quiero que me toques mientras estamos unidos.

¿Cómo negarse a semejante petición? Se sentía tan extasiada que se sentía capaz de cualquier cosa. Notaba la dureza de su miembro mientras la penetraba hasta el fondo. En cuanto se tocó, él guió su mano hasta el oscuro triángulo de su entrepierna para acariciarla al compás de sus embistes.

Las continuas oleadas de placer los embargaban a ambos. Hinata apenas podía soportar el intenso placer de sus embestidas, Sasuke casi no podía respirar al sentir la deliciosa humedad que lo acogía. Entonces aumentó el ritmo de sus embestidas, ansiando llegar a la cúspide del placer, al tiempo que presionaba la mano sobre ella. Hinata se mordió el labio inferior.

Esta vez llegaron juntos al orgasmo gritando el nombre del otro y sintiéndose completamente satisfechos. Esperaron hasta que sus respiraciones se normalizaron. Hinata sintió que salía de ella y en ese momento se dio la vuelta para mirarlo con una sonrisa.

-Has estado increíble.- le dijo.

-Soy tan bueno como mi compañera de cama.- le contestó con una media sonrisa.

Ella sonrió con timidez. Sasuke la apartó y se levantó de la cama. Los ojos de la Hyuuga mostraron confusión cuando la cogió de la mano y la insito a sentarse en el bordillo de la cama. Pero su confusión aumentó en cuanto él la miró con una expresión que no estaba segura de cómo definir.

-Bueno puede que este no sea el momento idóneo para hacer esto pero prefiero hacerlo ahora.- y en ese momento hincó una rodilla en el suelo. Hinata contuvo el aliento- Hinata, sé que nuestra relación ha sido algo (por no decir muy) extraña pero ya no tengo dudas sobre lo que siento. Sigo sin saber qué somos, lo único de lo que estoy seguro es que te amo.- se detuvo y la miró directamente a los ojos- Te amo Hinata Hyuuga y deseo pasar el resto de mi vida contigo. ¿Quieres casarte conmigo?

La joven morena se quedó muda, como paralizada, hasta que de pronto empezó a sonreír a pesar de que unas pequeñas lágrimas se escaparon se sus ojos.

-¿Cariño, he hecho algo mal? ¿Quieres que los repitamos en algún otro lugar más apropiado y romántico? No sé... el parque, la playa, un campo de flores... con ropa ¿quizás?- ella soltó una breve carcajada.

-No, no has hecho nada. Sí quiero cansarme contigo Sasuke Uchiha. Pero creo que sería mejor que repitiéramos la petición para tener una versión mejor que contar a nuestros amigos.

-Y a nuestros hijos y nuestros nietos.- le dijo con una sonrisa coqueta.

-¿No vas un poco rápido?- le preguntó con una sonrisa pícara.

Le devolvió la sonrisa y se acercó a ella para besarla en los labios con delicadeza. Le separó los labios para explorarla mejor y sentir la dulzura de su boca. Comenzó a tenderla de espaldas y, cuando ella perdió todo hilo de pensamiento por la dulzura de ese beso, él le separó las piernas para penetrarla de nuevo. Hinata gimió y le agarró el trasero mientras echaba la cabeza hacia atrás.

-Eres un ser insaciable.-le dijo.

-Solo en lo que a ti respecta. Debo recuperar el tiempo perdido contigo mientras estuvimos separados.- sonrió con cierta malicia- No creas que he acabo contigo.

Y procedió a demostrárselo en lo que quedaba del día y durante el resto de la noche.

Fin:-

OoOoOoOoOoO

Muchas gracias por el apoyo, esperamos que el ultimo capitulo halla sido de su agrado, y sentimos la tardanza.

Pronto esperamos tener Epilogo, para así dar por terminada esta historia.

Arigato a todos.

Fc SasuHina