Capitulo #1
Un golpe sordo se oyó contra la puerta. Nadie se movió ni hubo respuesta. Rebeca empezó a impacientarse y a correr por el pasillo tocando la puerta sin cesar.
- ¡Daniel! ¡Daniel! ¡Abre! ¡Vamos tarde al taller, vamos tarde a clases! – Al no haber respuesta Rebeca hizo lo usual, entro en el cuarto de su primo sigilosamente, y salto en su cama desesperada. – Daniel, es la última vez que lo diré: ¡DESPIERTA!
- ¡Ahhhhhhhhhh! Ya desperté –dijo tomando un respiro profundo – ahora sal de encima mío que yo estaré listo en lo que canta un gallo. Tú más bien ve a arreglarte, ponte un poco de maquillaje. No se cuantas veces te tendré que decir que no te hace daño verte bonita, así llamarías mas la atención que con tu típica cara lavada. ¿Seria mucho pedir que te peines diferente? La cola de caballo paso de moda hace un milenio, parece que fueras a un colegio católico.
Rebeca se puso de pie y se miro en el espejo.
- No gracias. Te he dicho una y mil veces que no quiero usar maquillaje, jamás lo he usado. Y, así, estoy peinada para ir a trabajar. No estoy yendo a los premios GRAMMY.
- Lo se. Desde que cumpliste quince años mi tía y mi mama te han regalado maquillaje y tu solo lo guardas. Referente al peinado, en diez minutos yo haría algo mejor. Y bueno, tu ropa –se quedo mirándote - Te ves linda prima pero… no pareces una futura diseñadora de modas.
Se quedo pensándolo por un momento mientras se veía en el espejo. Tal vez era cierto, no se veía como una verdadera diseñadora de modas.
- Bueno, no me gusta y ya. Solo apúrate y… y… - se quedo pensándolo por un momento – y déjame ser.
Salió del cuarto algo obstinada.
- Solo decía… -murmuro Daniel.
Se demoro no más de un par de minutos y salió. Llevaba un jean azul y un polo amarillo con un chaqueta negra satinada. El pelo parecía algo punk con todo el gel que le había puesto.
- Así, dando a relucir lo que llevaba puesto, así se viste un diseñador pasante.
- Listo, como tu digas "diseñador pasante", pero ahora vámonos porque sino acabas con todo lo que te dejo tu jefa no vas a poderme dictar la clase de hoy. Tu bien sabes que ese es el acuerdo con Tina: yo te ayudo con lo que se y ella deja que me niveles. Y si no acabamos llegare tarde al trabajo y sabes que Irene no me puede estar cubriendo todo el tiempo. A veces siento que me estoy aprovechando.
- Vámonos entonces. –Cogió un par de bolsas con ropa. – Mama, me llevo a Rebeca esta bien?
- Ya salió Danielito, los que vamos tarde somos nosotros.
Daniel manejo rápidamente hasta el taller. Tomaron las bolsas y sus estuches y se dirigieron por el callejón. El castaño abrió la puerta y dejo a Rebeca pasar como todo un caballero. La sala se dividía en dos estancias, una con unas maquinas de coser y otra con las mesas de trabajo y maniquís, lo que llamaban: el área de pasantes.
- Voy a hablar con Tina para ver que hay para hoy. Mientras tanto, abre tu libro en la página 210; tengo que enseñarte a confeccionar trajes con telas elásticas como los de las patinadoras de hielo por ejemplo.
- Como digas. –Daniel salió. – Otro día mas – suspiro- son las ocho, sino estoy a las doce me va a matar MI jefe. –Se concentro en el libro y empezó a leer. – "Para confeccionar ropa a base de telas elásticas, en su mayoría destinadas a ropa de deporte, hay que tomar en cuenta ciertas pautas…
- Veamos. Para hoy tengo que tomar las medidas de unas señoritas que vienen; para mandar hacer los primeros bocetos de sus vestidos de promoción para el próximo año. Una clienta vendrá a probar mi asesoría y… tenemos varias prendas a las cuales hacerles unos arreglos...-interrumpio Daniel.
- Bueno no es mucho. Hemos tenido días más duros.
- Si es cierto. Empezaremos por los arreglos, ¿te parece? Si los acabamos rápido tendremos mas tiempo para la clase y luego podre seguir con mi trabajo.
- ¡Como diga mi capitán! –dijo Rebeca con una sonrisa entusiasta. - Yo me ocupo de los pantalones y los vestidos que es lo que se hacer y tu de las chaquetas, ¿si?
- Justo eso iba a sugerirte prima. Empecemos...
