Bueno, creo que ya los hice esperar mucho (como si tuviera taaaantos seguidores, jeje), de todos modos aquí traigo el tercer capítulo de esta historia. Muchas gracias por los reviews y espero que este capítulo guste. Ya saben que Gooy es de Disney y todo eso.

El Prófugo

Capítulo 3: ¿Ahora que Hago?

Max no paró de correr hasta llegar a su casa donde su padre Goofy se encontraba lavando su automóvil. Al adulto se le hizo muy extraño ver a su hijo llegar tan temprano y de esa forma. Max ni siquiera se había detenido a saludar a su papá como normalmente lo hacía y simplemente entró en la casa lo mas rápido que pudo. Goofy dejó lo que estaba haciendo y entró a su hogar buscando a su hijo para ver qué era lo que estaba ocurriendo.

-Maxi, llegas temprano. ¿Qué pasó?, ¿les dieron el día libre?... ¿Max?- preguntó Goofy al no encontrar a su hijo.

El ruido de una puerta cerrándose de golpe en el piso de arriba le indicó que el adolescente se había dirigido a su habitación. Subió las escaleras lentamente comenzando a preocuparse un poco.

Una vez frente a la puerta de su hijo le dio un par de golpecitos para avisarle a Max que deseaba entrar. No hubo respuesta y Goofy decidió entrar. Abrió lentamente la puerta seguro de que Max se molestaría, pero para su sorpresa no recibió ningún grito ni nada comparado por parte del muchacho.

De hecho, Max ni siquiera dijo nada. Se encontraba acostado en su cama boca abajo sin hacer ruido. Goofy tomó valor y abrió la puerta completamente para luego dirigirse al lado de su hijo.

-¿Maxi?, ¿estás bien?- le preguntó nuevamente sin recibir respuesta alguna.

-¿Estás enojado conmigo?- le preguntó en un tono triste pero de igual forma Max no dijo nada.

En ese momento Goofy notó un débil ruido proveniente de Max. Sin duda era su respiración, pero había algo en ella, sonaba mas acelerada que de costumbre. Fue entonces cuando comprendió lo que ocurría, Max estaba llorando.

-¿Max, que pasa?- preguntó otra vez asustándose un poco –Sabes que puedes decirme lo que sea, hijo-

Afortunadamente para él esta vez sí recibió una respuesta, no fue verbal pero si una actitud por parte de Max. El chico se levantó mirando a su papá con los ojos vidriosos por las lágrimas y repentinamente lo abrazó. Goofy le devolvió el abrazo y comenzó a darle pequeñas palmadas en la espalda, hacía bastante tiempo que no veía a Max así y sabía que algo malo le estaba ocurriendo.

-¿Qué ocurre, Max?- volvió a preguntar.

-Papá… yo… estoy en un problema muy grande- le dijo Max con la voz entrecortada.

-¿A qué te refieres?, ¿acaso te fue mal en los exámenes?- le volvió a preguntar con el tono más comprensivo que pudo.

Max simplemente negó con la cabeza con los ojos cerrados, sin soltarse del abrazo.

-¿Tuviste problemas con tu novia, Roxanne?- siguió Goofy.

-No- dijo Max.

-Descuida, sea lo que sea tendrá solución-

-No esta vez papá… yo…- intentó explicar Max cuando escuchó el aterrador sonido de golpes en la puerta.

-¡Abran la puerta!, ¡es la policía!- se escuchó una voz afuera de la casa.

Inmediatamente Max se soltó del abrazo bruscamente y entró en una crisis nerviosa que espantó a Goofy. El muchacho comenzó a correr por todos lados tratando de buscar une escondite.

-¡No!, ¡Ya están aquí!- dijo Max alarmado.

-¡Maxi!, ¿Qué pasa?- preguntó Goofy.

-¡Tengo que esconderme!- dijo nuevamente Max casi hablando solo.

Goofy se levantó y caminó hacia la puerta de la habitación.

-Tranquilízate Max, mira, te diré que haremos. Voya abajo a ver que desean esos caballeros y después me contarás que te ocurre…-explicó Goofy.

-¡No!, ¡No les habrás!- dijo Max casi gritando.

-¿Por qué no?, son policías, tengo que atenderlos- dijo Goofy.

-¡Por favor!, ¡Te lo suplico!, ¡No vayas!- pidió Max.

Nuevamente escucharon el sonido de los oficiales llamando a la puerta.

-Max, si no voy van a terminar tirando la puerta- dijo Goofy.

-¡No!, ¡No!, ¡No!-

-Relájate, seguramente vienen con buenas intenciones-

-¡No!, ¡Vienen por mi!-

-¿Por ti?, ¿de qué hablas?-

-Papá… hice algo muy malo- terminó Max.

-¿Qué no oyen?, ¡Abran la puerta!- gritó uno de los policías.

Goofy se le quedó mirando a su hijo completamente aterrado, no entendía bien que pasaba pero una pequeña teoría ya se estaba formulando en su cabeza.

-Saben que hay alguien en casa, Max, si no voy tratarán de registrar la casa- explicó Goofy.

Max guardó silencio un poco hasta que finalmente dijo -…bien, pero por favor no les digas que estoy aquí-

-¿Qué hiciste esta vez, Max?-

El joven Goofy no habló solo se puso nuevamente a llorar. Goofy comprendió que lo mejor era ir a ver que deseaban los oficiales y quitarse ese peso de encima cuanto antes.

-No hagas ruido- le ordenó a su hijo a la vez que bajaba las escaleras y se dirigía a la puerta. Al abrirla se encontró con dos oficiales de policía de aspecto rudo que lo miraron con enfado.

-¿Por qué diablos no habría, señor?- preguntó uno de ellos.

-Lo lamento, estaba escuchando música con los audífonos de mi hijo y no podía escucharlos. ¿Qué se les ofrece?- preguntó Goofy fingiendo normalidad.

-Queremos hablar con su hijo Maximiliano, señor Goof- dijo el otro policía.

-Me temo que eso es imposible por ahora, mi nijo está en la escuela y no regresará hasta tarde- explicó Goofy.

-No, señor, no está en la escuela. Tenemos motivos para pensar que se oculta aquí- dijo el primer policía.

-¿No está en la escuela?, ¿acaso faltó a clases?-

-No precisamente, señor-

-Entonces no veo el motivo para que vengan a buscarlo y se refieran a él como si hubiera hecho algo malo- dijo Goofy un poco molesto.

-Señor Goof, su hijo está involucrado en un asunto muy delicado-

-¿De qué se trata?-

-Hace unas horas ocurrió una tragedia en la escuela, el director Mazúr fue asesinado- dijo el segundo policía.

La expresión de Goofy cambió bruscamente, la notica en verdad lo había tomado por sorpresa.

-No puede ser- dijo.

-Así es… y hay testigos que aseguran que su hijo Maximiliano fue el responsable de ese crimen- terminó el policía.

-¡¿Qué?! ¿Insinúa que mi hijo es un asesino?- dijo Goofy casi gritando.

-No insinuamos nada, la evidencia es clara-

-Escuchen, mi hijo es incapaz de hacer algo así. Ustedes no lo conocen, y les ruego que ni no tienen otra cosa que decirme se vayan de aquí cuanto antes-

-Lo haremos, tan pronto como veamos a su hijo-

-¡Él no está aquí!, ya se los dije. Seguramente se habrá escondido en otra parte, y no lo culparía, si alguien me estuviera acusando injustamente de un homicidio también huiría- sentenció Goofy.

-Necesitamos inspeccionar la casa, señor- dijo uno de ellos.

-No harán tal cosa, esta es mi casa y no pueden entrar sin una orden de cateo, ¿la tienen?- preguntó.

-No por el momento-

-Tal como lo pensé, así que váyanse ahora mismo si no quieren que los acuse de allanamiento- ordenó Goofy.

-Muy bien señor, pero lo estaremos vigilando. Regresaremos pronto con esa orden… solo una cosa más, si nos enteramos de que está encubriendo a su hijo lo pagará caro, ¿me escuchó?- amenazó el policía.

-¡Lárguense!- gritó Goofy a la vez que cerraba la puerta de golpe.

Se quedó recargado en la puerta unos momentos recuperándose del desagradable momento. No podía creer que su Max hubiera hecho algo así pero la reacción de su hijo no le decía otra cosa. Subió las escaleras y llegó nuevamente al cuarto de Max, quien se encontraba mirando por la ventana oculto por las cortinas.

Al ver a su padre no pudo decir nada, ya todo estaba claro para él.

-Maximiliano… tenemos que hablar-

Continuará………

Creanme que yo mismo me odié aquí. Una parte de mi me decía, sigue escribiendo, siguele. Pero otra me decía, deja un poco de suspenso, además ya estas cansado de escribir. Perdón perola flojera es una fuerza poderosa, jeje, no se a ustedes pero personalemente he disfrutado mucho escribiendo esto, me gusta hacer sufrir a los personajes. Espero que este capítulo haya gustado, nos vemos/leemos, se cuidan.