Hola, ahora si aquí está el septimo capítulo. Nuevamente quiero agradecer a TheCursedPrinces91 por todos sus reviews y todo su apoyo. En este capítulo traté de dar un giro un poco mas... oscuro, no se si lo habré logrado. Ahí tu (o ustedes, en caso de que alguien mas lea esto, cosa que dudo, jeje) tendrás que decidirlo. Bueno, pues por el momento eso es todo, nos vemos/leemos, se cuidan.

El Prófugo

Capítulo 7: Un Verdadero Asesino

Los policías los llevaban con rudeza hasta la patrulla en la cual los conducirían a la ciudad. Goofy y Max estaban sumamente agotados por tratar de liberarse sin éxito, sin embargo aún luchaban intensamente conociendo el destino que les esperaba si esos hombres se los llevaban.

-¡Suéltennos!- gritaba Max dando patadas al aire.

-Olvídalo, niño, nuestras órdenes son precisas- dijo uno de los oficiales.

-Además no podemos dejar libre a un homicida- dijo el otro.

-¡Ya les dije que mi hijo no es un homicida!- alegó Goofy cada vez más molesto.

-¡Cállate!, ¡nadie está pidiendo tu opinión!- le gritó el oficial que lo sujetaba.

Goofy notó como Max de repente había dejado de forcejear y ahora solo miraba hacia el suelo mientras era arrastrado al vehículo de los policías. Esto comenzó preocuparlo un poco, ¿acaso Max se había dado por vencido?

-Bien, mi papá no tiene nada que ver en esto, déjenlo ir y no haré nada para oponerme a que me lleven- dijo Max.

-¡No, Max!, en todo caso que nos lleven a los dos- dijo Goofy.

-No insistas papá, no tiene caso que a los dos nos encierren- dijo Max.

Uno de los oficiales comenzó a reír en ese momento.

-Tendrás suerte si te encierran, mocoso. Como dijimos antes, lo más probable es que te ejecuten-

-¡Como sea!, ¿papá puede irse o qué?- preguntó Max no queriendo seguir con la conversación sobre su futuro en la cárcel, por obvias razones.

-Tu padre ya ha infringido la ley bastante el tratar de ayudarte, por lo que tampoco se va a salvar de esto- dijo el policía que sujetaba a Max –Aunque descuida, si te hace sentir mejor a él tal vez solo le den unos cuantos años en prisión- esto último lo dijo en tono burlón.

-Por favor, al menos háganme ese favor antes de… que se cumpla mi sentencia- dijo Max en tono suplicante.

-Un asesino no merece consideración alguna- respondió el policía.

Para este entonces Goofy ya estaba realmente enojado. No le gustaba para nada la forma en la que estaban tratando a Max pero lo que más lo llenaba de rabia era que se expresaran de él como un criminal a cada momento.

Nunca la había gustado que la gente viera a Max como un delincuente juvenil, quizás a eso se debió su preocupación cuando Mazúr le había hablando para acusarlo de organizar un concierto en plena asamblea algunos años atrás. Este último comentario por parte del oficial le había parecido especialmente ofensivo y con ganas de molerle la cara a golpes, una sensación que nunca había experimentado.

-¡Maldita sea!, ¡Max no es un asesino!- gritó Goofy.

-Papá… déjalo- pidió Max.

-Su hijo es un criminal, sangre ha sido derramada por él- le objetó uno de los oficiales.

-¡Lo de Mazúr fue un accidente!, ¡además ese desgraciado se lo merecía!- siguió Goofy.

-Papá, ya basta-

-Mucho cuidado con sus palabras, Goof. Por mucho que le duela aceptarlo ha engendrado a un psicópata- respondió el oficial.

Fue un grave error decir eso, el término "psicópata" no es precisamente la forma en la que a un padre le gusta que se refieran a sus hijos. Para sorpresa de todos, Goofy se liberó de su captor y se abalanzó sobre el policía que sujetaba a Max y que lo había insultado.

Los dos adultos cayeron al suelo y comenzaron a forcejear. A Goofy ya no le importaba lo que ocurriera, solo deseaba hacer sufrir a ese sujeto como nunca antes en toda su vida. Para su desgracia, el oficial era realmente bueno peleando y por mas que se esforzaba no lograba noquearlo.

-¡Se está metiendo en un problema muy serio Goofy, y todo por alguien capaz de matar a otro ser humano- dijo el policía.

-Max no es capaz de eso, ¿Cuándo entenderán que lo de Mazúr fue un accidente?-

-¡Puede ser!, ¡Pero eso no lo libera de los otros crímenes!- alegó el policía.

-¿De qué habla?- preguntó Goofy.

-Papá, olvídalo, mejor déjalo así- pidió Max de repente.

-¡No, Max!, ¿de qué está hablando este tipo?- exigió Goofy.

-¡De nada!, ¡Déjalo así!- gritó Max.

-Por lo visto su hijo no le ha dicho todo, ¿verdad, Maxi?- comentó el policía sarcástico.

-¿Max, que quiere decir este hombre?- preguntó Goofy sintiendo que el corazón se le partía en dos.

-¡Ese adolescente no solo mató al director Mazúr!, ¡recientemente eliminó a dos oficiales de policía a unos kilómetros de aquí, donde está la gasolinera!- dijo por fin el policía.

Goofy no podía creer lo que escuchaba, ya sin prestarle nada de atención a su enemigo dirigió la mirada a su apenado hijo. El muchacho no podía mirarlo a los ojos, solo desviaba la vista hacia el suelo.

-Max… eso es mentira, ¿verdad?- dijo Goofy.

Max se quedó callado unos segundos, finalmente se dio cuenta de que no podía evadir más la respuesta y finalmente habló.

-… bueno, esos disparos que escuchaste… si dieron en el blanco, pero no iban dirigidos a mi- contestó Max.

-No, ¿me estás diciendo que…?-

-Sí, papá. Cuando nos separamos… le quité su arma a uno de los policías que nos perseguían y… ¡por favor no me hagas decirlo!-

-Max… ¿Qué hiciste?-

-¡Los asesinó!- dijo el policía –acabó con ellos a sangre fría-

-Max…-

-¡No tuve opción, papá!, ¡si no lo hubiera hecho nos hubieran capturado!, ¡tal vez nos habrían matado!- exclamó Max.

-Jaja, ¡entonces confiesas!- dijo el otro oficial.

Goofy ya no sabía que decir, la imagen que tenía de su hijo se había roto en cuestión de segundos. El policía con el que había estado peleando lo soltó al notar que ya no representaría problemas, lo soltó y se levantó para quedar frente a frente con Max.

El chico ahora estaba solo y rodeado por dos enormes policías decididos a encerrarlo de por vida, sin importar el medio. Se sentía muy triste por haber defraudado a su papá, pero sabía que no era momento para deprimirse. Debía reaccionar rápido para salvarse a él y a su padre… y sabía qué hacer.

-Bueno, pues habiendo confesado entonces no negarás que tenemos motivos para acabar contigo, ¿no?- dijo uno de los policías.

-No…no lo niego- contestó Max.

-Parece que no sientes miedo, o arrepentimiento- dijo el otro oficial.

-No tengo por qué, hice lo que tenía que hacer para salvar a mi familia. Y lo volvería a hacer- contestó el adolescente.

-Wow, esa es una declaración muy grave, jovencito-

-¿Sabes que podemos volarte los sesos solo por decir algo así?- lo amenazó el policía.

-Pues mas vale que lo hagan de una vez… estúpidos- dijo Max en tono desafiante.

Goofy ya estaba saliendo de su estado de shock y ahora miraba atentamente lo que ocurría. No tardó en darse cuenta de que las cosas se estaban poniendo cada vez peores y temió que algo realmente malo pasaría pronto.

-¿Es una amenaza?- le preguntó el oficial al chico.

-No, una advertencia- dijo Max fríamente.

-Más bien un deseo suicida, nosotros somos dos y tu solo uno- dijo el otro sujeto.

-Alguien está a punto de ser aniquilado… y créanme, no soy yo- dijo Max.

-Niño insolente, no tienes a donde ir. Te tenemos atrapado-

-Sí, pero así como revelaron la verdad sobre lo que hice con sus amigos policías… olvidaron quitarme el arma que les quité- dijo Max con un gesto que a Goofy le apreció una leve sonrisa maligna.

Los dos oficiales se dieron cuenta entonces de la estupidez que habían cometido. Entonces sin pensarlo mas sacaron sus armas y se dispusieron a matar a Max, no obstante el chico Goof fue más rápido que ellos. Goofy lo vio todo tan claro como el cristal, en unos cuantos segundos Max sacó un arma que tenía guardada, propiedad de los policías que los habían perseguido en la gasolinera y tiró del gatillo dos veces con dirección a sus adversarios.

Los dos policías pronto cayeron al suelo, sin vida y con el agujero de la bala en la frente. De ahí en adelante todo fue como en cámara lenta. Una repentina lluvia se desató y un par de relámpagos cayeron iluminando el escenario. Para el aterrado Goofy solo quedaba una opción, quedarse en su sitio mirando anonadado a su hijo sosteniendo una pistola recién disparada mientras se mantenía de pie frente a dos cadáveres.

¿Cómo habían llegado a eso?, no lo sabía bien. Lo único que importaba era que por mucho que quisiera negarlo, la verdad era otra. Max Goofy, el muchacho amable y cariñoso hijo, se había convertido en un verdadero asesino.

Continuará………

Perdón, pero no resistí la tentación de escribir una escena de Max malvado, jeje, que ideas se me ocurren, ¿verdad?. Espero que haya gustado el capítulo. Saludos.