Los personajes no me pertenecen, sólo los tomo prestados para inventar esta loca historia. No tengo ningún beneficio económico de esto xD.
—¡Akane! —gritó Ranma frustrado por la situación.
Al escuchar un grito con su nombre Akane giró algo desconcertada. El impacto fue inmediato, el golpe fue directo contra la parte superior de su cara. Sintió que un dolor muy fuerte la invadía, la vista comenzaba a nublársele, un dolor punzante dominaba toda su cabeza y las piernas parecían perder su fuerza. Sintió como se desvanecía completamente en ese momento. Lo último que sintió antes de perder la consciencia fue el dolor del golpe que recibió su cabeza al impactar contra el suelo.
Capítulo 2
Ranma miró paralizado el cuerpo de Akane contra el suelo. Se levantó y corriendo se dirigió hacia donde ella se encontraba. La llamó suavemente mientras la sacudía un poco, pero no logró obtener respuesta alguna. Parpadeó algo impactado aún por la situación. Rápidamente cargó a Akane a su espalda y sin pensarlo mucho se puso en carrera hacia la clínica del Dr. Tofu.
Mouse miró a Ranma correr. Giró su cabeza para fijar su vista en Shampoo, la vio quieta en su lugar, con la vista fija en donde anteriormente había estado Akane.
Shampoo parpadeó y suspiró sonoramente, ella no había pensado que las cosas tendrían este rumbo. Ella solo quería que Ranma se diera cuenta que ella era la mujer indicada para él. Pero… ¡diablos! Ranma jamás le perdonaría esto, lo sabía. Había notado la misma situación que aquella vez, la misma desesperación y angustia por parte de Ranma de ver tirada a Akane. Suspiró nuevamente, no podía seguirlo, eso empeoraría las cosas.
—¿Deberíamos seguirlos? —preguntó Mouse rompiendo el silencio.
Shampoo fijó su vista en el chico pato, podía ver un rastro de preocupación por la peli-azul. —Ser mejor que no. Shampoo tener que volver a restaurante, necesitar hablar con bisabuela —respondió la joven china antes de salir corriendo en sentido contrario al que había tomado Ranma.
—Esperemos que esto no se complique —murmuró Mouse antes de seguir a la joven china rumbo al restaurante.
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Ranma iba lo más deprisa que sus piernas le permitían. ¡Mierda! ¿Cómo había pasado esto? ¿Cómo había permitido él que esto le pasara a Akane? No la había podido defender, era un idiota. No debió dejar ni por un segundo que su prometida se enfrentara a Shampoo, no debió ni siquiera haber considerado la idea. Pero no, había sido tan idiota como siempre.
—Akane… —murmuró el joven al ver que la chica seguía sin reaccionar—, no te preocupes, no te pasará nada.
Pero no obtuvo, nuevamente, respuesta alguna. Ella seguía inconsciente, sin responder nada de lo que él le dijera. Odiaba estas situaciones. ¿Por qué siempre ella resultaba lastimada? ¿Por qué nunca llegaba a defenderla? ¿Por qué tenía que vivir otra vez una situación así? Él se juró que nunca más Akane volvería a estar en peligro. Había fallado a su palabra. ¡Mierda! Se sentía tan mal, pero no había tiempo para estas cosas. Debía llegar lo antes posible a lo del Dr. Tofu.
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Kasumi se dirigió a la sala una vez más pero no los encontró. Estaba extrañada, Ranma y Akane todavía no llegaban y la cena estaría lista en cualquier momento. Vio bajar por las escaleras a Nabiki pero ni rastros de ambos jóvenes.
—¿Qué sucede? —preguntó desinteresada Nabiki a su hermana mayor—. ¿La cena ya está lista?
—Akane y Ranma no han llegado todavía —contestó algo preocupada Kasumi—, ¿no sabes nada de ellos?
—La última vez que los vi se dirigían hacia aquí —dijo Nabiki mientras se sentaba y comía una galleta—. Deben andar por ahí, ya sabes, seguro alguna prometida de Ranma los siguió y nuestra hermanita debe estar siguiéndolos.
—¿Tu crees? —preguntó con preocupación la mayor—, de todas formas los esperaremos para cenar.
La atención de las hermanas Tendo se dirigió en ese momento hacia el ruido proveniente de la cocina. Se miraron extrañadas para luego dirigirse al lugar proveniente del escándalo. Su sorpresa fue grande al ver en el suelo una taza rota en pedazos. La taza de Akane. Kasumi revisó el lugar de donde cuelgan las tazas pero no vio que el gancho que sujetara la taza de la menor de las Tendo estuviera flojo o algo por el estilo.
—Debió haber soplado un viento fuerte —murmuró Nabiki, no creyéndose sus propias palabras—, o el maestro Happosai debió haber pasado por aquí…
Kasumi asintió no convencida realmente de las palabras de su hermana. No sabía la razón pero sentía una extraña sensación en el pecho. Saltó un poco sorprendida al escuchar el teléfono sonar. Vio como su hermana se dirigió rápido a atenderlo.
—¿Si? Ah, hola dr. —murmuraba Nabiki al teléfono—, ¿qué pasa? ¿Akane? ¿Cómo? ya mismo vamos.
—¿Qué pasa? —preguntó Kasumi en cuanto su hermana colgó el teléfono.
—El Dr. Tofu llamó, dijo que Ranma llevó a Akane inconsciente —contestó Nabiki—. Iré a buscar a papá y a los demás.
—Yo también voy —dijo la mayor de las Tendo.
Nabiki rió algo nerviosa, no era buena idea que su hermana fuera. —Mejor espera aquí, cualquier noticia te avisaremos.
Kasumi vio como todos se marchaban. Ella sólo esperaba que su hermana estuviera bien…
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Ranma estaba sentado esperando que el doctor saliera a darle alguna noticia. No podía esperar así, necesitaba saber que estaba pasando. Recordó como apenas llegó con el dr. Tofu, este se comunicó a su casa para avisar lo ocurrido y luego se encerró en una habitación con Akane sin dejarlo estar presente.
—Akane… —susurró Ranma con la cabeza entre sus manos—. Si yo hubiera…
El joven Saotome se vio solo una vez más. La imagen de Akane presente en cada momento. Tenía la misma sensación que aquella vez, aquella maldita vez. ¿Cómo había podido permitir que pasara de vuelta? La pregunta rondando siempre por su cabeza, torturándolo. Se repetía una y otra vez lo inútil que había sido, no pudo ser capaz de defender a su prometida. Era su deber y no había podido cumplirlo. Se odiaba en ese momento, se detestaba. Giró su rostro al percibir unos ruidos rompiendo el silencio.
—Ranma, hijo —dijo Nodoka llegando hacia el joven Saotome para sentarse a su lado—. No te preocupes, todo estará bien.
Ranma sonrió agradeciendo las palabras de su madre. —Gracias mamá, eso espero —murmuró.
—¡Ranma! ¿Qué pasó? —preguntó Nabiki llegando hacia donde se encontraban Nodoka y Ranma.
—Yo… —susurró el joven siendo incapaz de pronunciar palabra alguna.
—Oh, no, mi hija —lloraba el señor Soun mientras se abrazaba a un panda—. Mi pobre hija, no puede estar pasándole esto a mi niña.
Ranma suspiró y se quedó en silencio, ignorando las palabras de todos. Necesitaba pensar, algo raro en él, sonrió irónicamente. Eso es algo que Akane diría. Sólo necesitaba que el Dr. Tofu saliera ya mismo para decirle que pasaba, no podría aguantar mucho más.
Nodoka miró a su hijo, no se lo veía bien. No sabía que había pasado con exactitud pero conocía lo suficiente a Ranma como para saber que se sentiría responsable y que, seguro, estaría maldiciéndose y culpándose a si mismo. Para ella eran tan obvios los sentimientos de Ranma y Akane. Sabía los tercos que eran estos chicos y que aunque negaran todo el cariño que se tenían, ella sabía que existía.
—Ranma no te preocupes —dijo Nodoka mientras miraba dulcemente a su hijo, tratando de reconfortarlo—, Akane es una chica fuerte, ella saldrá bien de esto.
Ranma asintió recuperando algo más de confianza. Se levantó enseguida en cuanto vio al Dr. Tofu salir de la habitación. —Doctor, dígame, ¿qué pasa? ¿Akane está bien? ¿Despertó? —preguntó de forma ansiosa.
Nodoka sonrió y se dirigió al Doctor. —Doctor, ¿Akane está bien? —preguntó amablemente.
El Dr. Tofu se acomodó los lentes y suspiró de una manera no muy agradable a la vista de Ranma. —Está durmiendo, en cualquier momento despertará…
—¿Pued-d… podemos pasar a verla? —preguntó Ranma corrigiéndose.
—Necesitan saber algo —dijo el Doctor algo preocupado—. Akane recibió un duro golpe…
—¿Pero está bien? —preguntó ya al borde del colapso el joven de trenza.
—Pues…el daño fue… —dijo el doctor con los nervios dominándolo—, fue en los nervios ópticos así que…
—Sea claro doctor —comentó Ranma ya perdiendo la poca paciencia que poseía en estos momentos—, no todos entendemos lo que usted dice…
Nabiki se quedó pensando en lo que había dicho el doctor. Ella recordaba haber escuchado algo así en el algún lugar. Abrió los ojos sorprendida al recordar que había visto el tema en el colegio. —¿Quiere decir que mi hermana esta ciega? —preguntó.
El doctor Tofu en respuesta sólo trago en seco…
Continuará…
Notas de la autora: Jeje bueno, acá está No se cuanto tardé en actualizar, empecé el cole de vuelta y me agobia xD. Quiero agradecerle a todas esas personas que me dejaron comentarios, realmente fueron más de los que esperaba (esperaba como 5 max) Asi que gracias por sus comentarios.
Como siempre agradecer a mis pre-lectoras Gina y Sanna (xDD). Que me ayudan, gracias
Besos! Nos leemos
Anami
