Los personajes no me pertenecen, sólo los tomo prestados para inventar esta loca historia. No tengo ningún beneficio económico de esto xD.
Nabiki se quedó pensando en lo que había dicho el doctor. Ella recordaba haber escuchado algo así en el algún lugar. Abrió los ojos sorprendida al recordar que había visto el tema en el colegio. —¿Quiere decir que mi hermana está ciega? —preguntó.
El doctor Tofú en respuesta sólo tragó en seco…
Capítulo 3
—¿¡Cómo que ciega!? —preguntó Ranma sintiendo que la situación ya lo superaba por completo.
La vista del doctor Tofú recorrió a los presentes antes de posarse definitivamente en el joven de la trenza. —Es probable Ranma. Las posibilidades de que Akane quede ciega son muchas…
—¿Por qué? —Ranma se sentía desolado, su mundo había tomado un rumbo completamente distinto en menos de un día—. No lo entiendo…
—Ranma… —murmuró Nodoka al observar a su hijo—. Doctor, ¿está seguro de esto? ¿No hay nada que pueda hacerse?
—No dije que Akane esté ciega, ella aún no ha despertado —contestó el doctor meditando la situación—, eso no lo sabremos hasta que ella despierte…
—¿Y si ella se despierta en cualquier momento? —preguntó con un deje de preocupación Nabiki—. No creo que tarde mucho en despertar…
—Dentro de un par de horas despertará, le apliqué unos calmantes para que descanse bien —dijo el Dr. Tofú—, también le coloqué una venda alrededor de los ojos que la ayudará a recuperarse mejor.
Nodoka estaba incrédula, jamás se hubieran esperado algo así. Akane tenía una luz propia única, no se merecía sufrir algo así, pero lamentablemente ella no era nadie para cuestionar las decisiones del destino. Observó atentamente a todos; Nabiki estaba muy pensativa, seguramente no queriendo perder las esperanzas que aún quedaban, ella era una chica muy tenaz y lista pero aún así pudo notar la preocupación que la invadía. Su esposo trataba de consolar a Soun que se veía muy deprimido y lloraba a lágrima suelta maldiciendo el destino de su niña. Ranma… él estaba sentado con la cabeza entre sus manos, escondiendo su cara de todos, pero ella no necesitaba ver su rostro para saber lo que estaba sintiendo su hijo en estos momentos; sentía la desesperación, miedo, angustia y enojo que emanaban de él.
Ranma se encontraba completamente perdido en sus pensamientos… Era un inútil… ¡Mierda, qué sí lo era! Akane era su prometida y no había sido capaz de defenderla, una vez más la perjudicada terminaba siendo ella. Akane tenía razón, era un cobarde, si él le hubiera dejado claro a Shampoo a quien había elegido como prometida nada de esto estaría pasando. ¡No era más que su maldita culpa! Si ella llegaba a quedar ciega no se lo perdonaría jamás…
—Ranma, hijo —sintió la mano de su madre en su hombro, sacándolo de sus cavilaciones—, ten fe; no pierdas las esperanzas, aférrate a que todo saldrá bien, Akane te va a necesitar demasiado. Debes transmitirle esperanza y apoyarla…
—Tu madre tiene razón Ranma, Akane tiene esperanzas —le sonrió el doctor, tratando de trasmitirle seguridad.
Ranma hizo una mueca que prometía ser una sonrisa. —Sí, es verdad. Seguramente esa marimacho estará pegándome mañana mismo… ¿Puedo pasar a verla doctor?
Tofú lo meditó unos segundos, pero consideró que tanto como a Akane como a Ranma les haría bien sentir al otro cerca, ellos tenían una conexión especial. —Pasa Ranma, cualquier cosa me avisas.
—Gracias doctor —fue lo último que dijo antes de introducirse al cuarto en donde se encontraba su prometida.
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Ranma llevaba alrededor de una hora sentado al lado de la cama donde Akane descansaba profundamente. No había parado de contemplarla, era increíble lo pacífica y tranquila que se veía cuando dormía. Sonrió de medio lado, no era la primera vez que tenía el gusto de observarla así, muchas veces había entrado a la habitación de ella a hurtadillas para sacar al cerdo de Ryoga y no había podido evitar quedarse cautivado por ella. Sin embargo, lo único que esperaba en estos momentos es que ella se despertara.
—Niña boba si me hubieras hecho caso no estarías así —murmuró Ranma deseando que ella se levantara en ese instante, le gritara que era un estúpido insensible y lo golpeara, pero no… ella seguía acostada.
Apretó el puño con ira y frustración mientras cerraba fuertemente sus ojos. —Maldición, Akane… despierta.
La miró sin percibir ningún cambio en ella, lanzó un suspiro suave y lastimoso mientras llevaba su mano al cabello de Akane, acomodándole unos mechones rebeldes que le tapaban parte del rostro. Su mano fue descendiendo desde la frente, pasando por los vendajes que se encontraban tapando esos hermosos ojos color avellana, hasta detenerse en la mejilla de ella, propinándole suaves caricias.
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Akane comenzó a sentir como poco a poco lograba salir de un largo sueño, no veía luz, no veía nada, solamente una terrible oscuridad que invadía todo. El constante dolor punzante en su cabeza le recordaba el magullado estado en el que se encontraba y lo pesado que sentía cada milímetro de su cuerpo; intentar mover siquiera un músculo costaba y dolía demasiado.
Podía percibir una voz hablándole, pero no lograba distinguir que decía, ni quien era. Su mente le indicaba que estaba despierta, pero su cuerpo se negaba a reaccionar, dejándola sumergida en un estado de semiconciencia.
Tomando aire, respiró profundo tratando de agudizar sus sentidos, sobre todo el auditivo. Concentrada logró percibir que la voz se trataba de Ranma, aún no entendía lo que decía pero era un avance. Sintió como su corazón dio un vuelco al sentir que la mano que Ranma tenía posicionada sobre su mejilla cambió su dirección para ascender hasta llegar a su cabello. No lograba identificar lo que estaba haciendo, sólo percibía unas caricias muy suaves que lograban hacerle sentir pequeños escalofríos que le erizaban la piel.
—Anda Akane, despierta…
Sonrió interiormente por fin lograba escuchar con claridad a su prometido. —Vamos marimacho, no querrás estar todo el día ahí, ¿no? Mira que nunca se ha hablado de una bella durmiente que sea un marimacho…
¡Idiota! Era un maldito idiota insensible, ¿¡cómo se atrevía a decirle eso!? En cuanto pudiera moverse le daría su merecido por bobo. Nuevamente sintió a Ranma acomodándole el flequillo, disipando así gran parte de la ira que tenía en esos momentos.
—Bella durmiente… —escuchó murmurar muy bajo a su prometido, mientras su piel se estremecía por el contacto que él había iniciado; los dedos de Ranma habían comenzado un recorrido por sus labios, acariciándolos, delineando cada parte de ellos. Akane sentía como su corazón latía a un ritmo desbocado, parecía que en cualquier momento se escaparía de su pecho.
De repente sintió que toda la magia que estaba sintiendo se desvanecía al momento que Ranma rompía el contacto y lo escuchó gritar entre nervioso e histérico; —¿¡Pero quién querría besar a un marimacho pecho planos!?
Akane pudo sentir como la pesadez, que estaba instalada por todo su cuerpo, desaparecía en un instante permitiéndole sentarse en la cama al mismo tiempo que propinaba un certero puñetazo en la cara de su estúpido prometido. —¡Idiota insensible! ¡Cómo si yo quisiera que me besaras!
—Siempre tan bruta, Akane —susurró Ranma, no pudiendo esconder una sonrisa, mientras se tocaba la zona afectada por el dulce toque de su prometida—. Mira que pegarme marimacho, así jamás encontrarás esposo…
—¿¡Quién dijo que yo quiero un esposo!? Idiota, no creas que… —se detuvo Akane en cuanto sintió que no podía abrir sus ojos, llevó sus manos hacia ellos y encontró que estaban vendados—. ¿Por qué tengo vendas en los ojos?
—No te la quites, espera a que venga el doctor Tofú —le decía el joven mientras hacía que se recostara de vuelta en la cama—, sólo son por… seguridad, porque te estaban curando… y eso.
—Está bien, es sólo que no lo había notado, estaba despierta pero mi cuerpo se encontraba muy pesado y no podía moverme hasta que te escuché… —terminó la oración algo enojada recordando lo que había dicho su prometido.
—¿D-despierta? ¿Desde cuándo? ¿Q-qué escuchaste? —murmuraba nervioso.
Akane sintió como sus mejillas ardían, seguramente estaba sonrojada. —Pues… d-desde que… este… decías lo de la b-bella…
—¡Akane, hija! —entró gritando Soun mientras la abrazaba efusivamente y se largaba a llorar sin restricciones—. No hagas esto, no nos dejes solos, no te quedes ciega…
—Papá, estoy bien—respondía sonriendo mientras consolaba a su padre, siempre era tan exagerado, pero de pronto las palabras de su padre cobraron la importancia que no les había dado antes—. ¿Cómo que ciega? ¿A qué te refieres? —algo de miedo invadía su temblorosa voz.
—Akane, es que… —susurró Ranma cabizbajo.
—Ranma… explícame, por favor…
—Pues, el doctor Tofú no dijo mucho, Akane…
—¡Ranma, no me des vueltas! Dime que te dijo.
—B-bueno… él dijo que…
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Akane lo meditó por unos segundos más, ella no podía estar ciega. Es decir, si estaba ciega debería sentirse diferente, ¿no? Y ella se sentía igual… ¡Diablos! ¡Esto no podía ser cierto!
Ranma llevaba observándola durante minutos, aunque no pudiera verle sus ojos, él podía percibir lo tensa que estaba ella. Sus músculos, sus movimientos, los gestos que hacía con la boca y cejas, le indicaban que un debate debía estar desarrollándose dentro de ella. Había logrado sacar al tío Soun de la habitación, argumentando que necesitaba hablar a solas con Akane, después de todo, el llanto de él no habría sido de ayuda para calmar a su prometida.
—P-pero no quiere decir que esté ciega, ¿no? Tú dijiste que aún no se sabía…
—Así es, Akane —interrumpió el doctor mientras entraba en el cuarto—. No lo sabremos hasta que te quites la venda…
Akane respiró profundo, dándose valor, no tenía que pensar negativamente. —De acuerdo, doctor. ¿Puede quitarme las vendas ahora?
El doctor Tofú sonrió, conocía a Akane desde que era chiquita, sabía que era muy fuerte y no se dejaría vencer fácil. —¿Lista? —le preguntó mientras se colocaba al lado suyo.
—Sí… —trató de que su voz sonara segura y firme, pero le había sido imposible, el miedo y los nervios la consumían por completo.
Ranma miraba expectante toda la escena. El doctor comenzaba a sacarle el vendaje de los ojos a su prometida… ¡Los nervios lo estaban matando! No podía imaginar el estado en que se encontraba ella. En cuanto Tofú terminó de sacarle el vendaje se sentó en la cama a un costado de Akane. La vio, cabizbaja, abrir los ojos lentamente y parpadear una vez…
—¿A-Akane? —preguntó con algo de temblor en su voz, pero ella no le respondía, sólo miraba hacia algún punto de la sábanas que estaban tapándole los pies…
Continuará…
Notas de la autora:
Buenas… ¡He vuelto! xD. Lo primero que quiero decir es ¡perdón!, no se imaginan la pena que me da publicar después de tanto tiempo. La verdad empecé la universidad, y entre otras cosas, fui postergando todo esto. Pero la razón más importante fue la falta de inspiración y que soy algo…pues…vaga xD, no tengo disculpas, lo sé.
Decidí no contestarles los reviews que me dejaron por el capítulo pasado por la simple razón de que creí que sería algo descolocado. Creo que varios perdieron la continuidad de la historia, o sino habría que releerla, entonces opté por no contestar individualmente y de forma privada. Pero obviamente agradezco infinitamente sus reviews, ya que siempre llegaban y me recordaban que tenía que escribir jeje. Muchísimas gracias a: viry_chan, adrichan, Caro, Killina88, isabel, Naoko_tendo, Cyn, Encadenada, yram, , Eileen_Prince_Snape, lady, Mabel, CSJHFOREVER, muchas gracias por sus reviews, en serio, me animan muchísimo a escribir.
Y quiero agradecer especialmente a Caro, que se tomó el trabajo de ayudarme con todo, desde ser mi pre-lectora hasta dándome ánimos para escribir, alentándome y… amenazándome… xD ¡Sos genial amiga! ^^. También no quiero dejar pasar la oportunidad de agradecerle a mi queridísima amiga (y loca por cierto xD) Danny, gracias por todo, también por amenazarme xDD, por andar apoyándome y dándome ánimos para escribir ^^. Este cap, va dedicado para ustedes dos, claro ;).
Bueno, espero ansiosa sus comentarios, críticas constructivas y opiniones ^^. Nos leemos pronto esta vez :P.
Saludos.
