"Recuerdos"
Cap2
"Sobreviviendo en el presente"
Ya
habían pasado meses desde que me fui de la mansión del Conde Daris,
logré apropiarme de un trabajo estable y una casa nueva y más
pequeña, la cual había financiado con la venta de mi casa natal, y
la cual comparto con dos compañeras de trabajo. Trabajo como mesera
en un Club de Caballeros en el centro de Londres, a pesar de que sean
de alto estrato social, no son más que unos viejos verdes...
-¡Eh!
Jovencita, otro Brandy para mi compañera-
dijo en Vizconde Franwer, con sus adiposa figura echada en un sillón
de terciopelo alzaba una copa a la vez que apretaba con su otra mano
la cintura de su poco honrada compañera, que daba risitas estúpidas
cada vez que el viejo la apretaba. Asentí con la cabeza y me dirigí
a la cocina.
-Sólo por
que de esto me sustento...-
susurré de mala gana y tomé un baso de cristal en el cual vertí el
adictivo fluido. Lo puse sobre una bandeja de plata y me dirigí
hasta el lugar de entrega, lo que ahora veía de seguro sería
chocante para aquel que no entiende que el dinero no simboliza la
educación o pudor. Feroz orgía tenía acción en la sala de los
mayores estratos sociales como si estuviéramos en la antigua Grecia,
entregué el pedido y caminé discretamente hasta la cocina, ese olor
me revolvía el estomago y me daba nauseas.
El día transcurría
con pedidos y escenas de ese tipo, en su mayoría todas eran así.
Pero la minoría era de jóvenes de cargos sociales importantes que
se congregaban en una sala diferente, ellos sí parecían tener
conciencia de su cargo y al menos aparentaban tener moral. Sun
reuniones siempre eran al rededor de las cuatro de la tarde y para
ese entonces dos compañeras de trabajo y yo ya teníamos arreglado
su salón, con una sola botella de brandy, quince vasos de cristal y
quince tazas de té con sus respectivas efusiones. Luego nosotras de
vez en cuando entrábamos al salón con tetera para rellenar sus
vacías tazas.
-El
señorito Garset es tan guapo-
exclamó Ofelia, de las tres creo que era la más bonita, tenía
rizos rubios que caían graciosamente y unos ojos entre marrón y
verde muy peculiares.
-No
creo que tengas problemas para conquistarlo Ofelia-
dije como si nada mientras revisaba cómo la tetera hervía el
agua.
- Angelic está
en lo cierto, pero yo no creo que pueda estar con mi amado Federic-
suspiro Hindi, quizás no era tan agraciada como Ofelia pero cuando
se arreglaba con cuidado podría decirse que era tan bella como
Ofelia, además su voz era hermosa siempre que podía nos cantaba.
-
Hindi que sonsa eres ¿no
haz visto cómo te mira cuando le sirves té?-
dijo Ofelia regañándole. Ella negó con la cabeza con las pálidas
mejillas sonrojadas, luego entendió que quizás sí tenía tantas
oportunidades como Ofelia.
- El
agua está lista...-
dije, rellené las tres tetera de plata con el fluido ardiente y cada
una tomó la suya para entrar al salón. Ofelia fue hasta su presa al
igual que Hindi, mientras yo iba sirviendo a quien pidiera sin mirar
a nadie y hablando lo justo y necesario para parecer cortés y
decente, lo necesario para conservar mi trabajo.
De vez en cuando
llegaban niños al Club, en esos casos Ofelia e Hindi servían té
mientras yo me encargaba de los niños, haciendo juegos de
adivinanzas o inventando una que otra historia de viejos capitanes
marinos y batallas monumentales que dejaban expectantes a los
jovencitos y me hacían acordar a mi difunta familia.
Terminado el
día Ofelia, Hindi y yo nos dirigimos a casa, al llegar alimento a
Timonel
y luego contemplo el rifle detrás de la puerta de mi habitación.
Mientras Ofelia cocina la cena e Hindi canta mientras pone la mesa y
ayuda en la cocina.
La verdad me apena el recordar a mi familia,
pero no del todo. Al menos no me siento tan sola como pensé que me
sentiría en un principio, pues de fondo siempre escucho los cantos
de Hindi...
