"Recuerdos"
Cap7
"Sólo si yo quiero"
-No
digas esas cosas-me dijo
con melodiosa voz. Me sequé las lágrimas con los vuelos de mi manga
e intenté sonreír.
-Si
supiera por qué lo digo, me daría la razón-
le dije mientras observaba las flores a nuestro alrededor, y notando
que el crepúsculo ya se había terminado y daba paso a la aparición
de la luna y su frío manto de brisas. Miré la colina lejana en
donde los destellos del sol escondido coloreaban el cielo de tonos
rojizos y violetas como un aura de tranquilidad y energía cercana a
su fin.
-Me gustaría
saberlo- dijo él
sacándome de mis pensamientos y contemplaciones.
-¿Qué
cosa?- no pude recordar
el tema anterior, sólo recordaba la nostalgia del cielo y que el me
había pedido algo especial...
-¿Por
qué dijiste que tu corazón es torpe y masoquista?-
dijo medio riéndose al ver mi expresión, ah... eso era, bajé la
mirada, ya nostalgica, y el golpe de recuerdos bombardeó de manera
súbita mi mente y visión.
-El
recordar algo que aprecias, luego de que se te fue arrebatado, abre
yagas incurables- susurré
inconcientemente.
-¿Tuviste
un novio?-preguntó su
voz sonaba celosa y sus ojos entrecerrados y sigilosos me sacaron de
la nostalgia. Torcí una sonrisa y negué con la cabeza.
-No-
espeté divertida- ya te
lo había dicho en el restaurante-
detallé, el sonrió al ver mi cambio de animo. Me tomó de la
mano.
-Ya está
helando, mejor entremos-
me dijo levantándose y luego ayudándome a parar, a medida de que
nos acercábamos a la casa logré dilucidar las imágenes de Ofelia y
Hindi en la ventana de la cocina, indiscretamente, mirándonos. La
sangre revoloteó vigorosa por mis capilares y encendieron de un rojo
manzana mis mejillas, miré al piso para que Elfric no se diera
cuenta, pero el revoloteo de su brazo y el sonido de una risa ahogada
me afirmó que si lo había notado.
Al entrar nos dirigimos al
salón donde "disimuladamente" Ofelia colocaba la mesa de
once para cuatro personas, suspiré rendida, luego con Elfric
empezamos a hablar de trivialidades, la economía, los condes más
poderosos y el poco empleo disponible.
-¿Tú
trabajas?- me preguntó
con una sonrisa.
-Sí,
en el Club de Caballeros de Drive Street-dije
sin mayor énfasis, el abrió los ojos de sobremanera.
-¿De
verdad?-corroboró, luego
recordé los malos ratos y las "mujeres de poca honra" que
allí trabajaban, me exalté y negué rápidamente.
-¡Sólo
trabajo como mesera!¡N-no como...!-no
quise seguir además el se empezó a reír por mi repentina
reacción.
-No te
preocupes, no creo que seas de esas; sólo que yo debo ir allá
mañana, bueno, y hasta que decida irme de aquí-la
ultima oración retumbó con nostalgia en mi cabeza ¿hasta que
decida irse? ¿Hasta que sus negocios terminen? ¿Es allí donde todo
terminará?, es cierto él ya me lo había dicho, entonces ¿por qué?
será que tan solo sigue los amores pasajeros o que quiera algo de
mi... pero yo no tengo nada, sólo esta casa que ni si quiera es mía.
Todo es una farsa, él sólo quiere algo, algo de mí que no sé que
es. Él solo jugará conmigo hasta obtener lo que tiene y luego me
dejará botada y rota como las muñecas de porcelana...
-Hey!
Yo todavía no decido irme-dijo
y se arrodilló frente a mí tomándome las manos, no me había dado
cuenta, yo estaba llorando y mis manos me temblaban- Y
no me iré de tu lado si tú no quieres...-
su rostro reflejaba preocupación, pero a la vez confianza y certeza,
certeza de que sus palabras eran ciertas.-No
llores mi pensamiento, que la luz de tus pétalos parecen
marchitarse- decía
mientras pasaba sus sutiles dedos por el arco de mis ojos atrapando
las lágrimas de dolor erróneo.
Tomé su mano y la mantuve en mi
mejilla, que reconfortante, sus palmas heladas calmaban el ardor de
mis mejillas y su dulce aroma tranquilizaba mi mente. Lo miré y él
a mi, sus ojos me atraparon en su cielo infinito, en ese momento
irrumpió Ofelia, con su más escotado vestido.
-La
mesa está servida Ann, cuando quieran pasan-
dijo con su voz que comparándola con los sonidos a que me había
acostumbrado pareció el grazno de un ganso que me sacó de inmediato
del hechizo de los ojos de Elfric, suspiré molesta por dos cosas; la
primera, por el abrumante cambio de realidad; y la segunda, por el
desvergonzado escote de Ofelia.
-Disculpen,
les agradecería que pasen al comedor, no quisiera que se enfriara la
comida- dijo Hindi, mucho
más dulce y decente que Ofelia, por supuesto. Me paré del asiento y
me limpié las lagrimas bruscamente con las mangas del vestido, y
pasamos al comedor, de cabecera dejamos a Elfric, en el segundo
puesto a su derecha (a pesar de que quiso estar en el primero, sólo
una mirada mía bastó para que se moviera) se sentó Ofelia, en el
primero Hindi y a su izquierda yo.
Nuevamente las trivialidades
aparecieron en la conversación hasta que Ofelia se avaliento.
-¿Y
usted donde se hospedará?-
la mesa era ancha así que no alcanzaba a darle un punta pie.
-Aún
no lo he pensado-dijo
despreocupado.
-Ya es bastante tarde como para buscar hospedaje
¿no cree?-insistía Ofelia al ver que no le alcanzaba. Fruncí el
ceño molesta.
-Quizás,
pero no es algo que me preocupe-contestó
de la misma manera, pasajera y sin darle mayor importancia; un alivio
para mi, los intentos de Ofelia se lanzaban intentando alcanzar la
orilla del paraíso, pero no le era suficiente.
-¿No
quisiera quedarse esta noche? hay una habitación desocupada, así no
correrá riesgos, así mañana podrá ir a buscar un lugar donde
hospedarse- dijo
gentilmente Hindi, claro que si lo hubiera dicho Ofelia me pararía
de la mesa y sabe-quien lo que le haría a Ofelia.
-Muchas
gracias, Hindi-dijo
sonriente- Sólo si a
Angelic no le molesta, claro-
dijo para rematar, lamentablemente estaba con un trozo de pan en la
boca así que le miré inconciente y di señas de que no me
molestaba. Hindi y Elfric rieron por mi actitud, pero Ofelia al ver
su fracaso puso los brazos en jarra."¡¡Victoria!!"
exclamé en mi mente al ver la actitud de Ofelia.-
Entonces aceptaré vuestra oferta, gracias señoritas-
