"Recuerdos"
Cap8
"Vampiros"
Esa noche él se quedaba a dormir en nuestra casa, Hindi le enseñó la habitación en donde dormiría mientras Ofelia y yo retirábamos las cosas de la mesa, al entrar a la cocina vi. En el cesto de las compras el diario que había comprado para leer al almuerzo, lo tomé nuevamente y al terminar con los que hacer me despedí de todos y cerré la puerta de mi habitación, allí me senté en mi pequeño escritorio y encendí una vela para obtener luz y así poder leer. Retomé el artículo que me había llamado la atención de un principio...
"SE RECLUTAN
MISIONEROS
Hermanos,
las leyendas están fuera de ser tales, los vampiros existen y han
atacado en nuestras
tierras, hermanos, os
ruego veléis por nuestra causa
que nosotros
empezaremos la batalla contra esos
engendros
demoniacos."
No
son sólo historias de antigüedad hechas para apartar a enemigos, es
una triste realidad, que nos aterroriza y cobra victimas de manera
sigilosa. Siglos de lucha contra estos engendros que se alimentan de
la vida..."
El texto seguía con relatos antiguos y viejos testamentos de "cazadores" entonces me llamó la atención la lista de generaciones de cazadores, sus apellidos, en verdad sólo uno.
"...Familia Coudray Stoker..."
¿Acaso yo tenía sangre cazadora? Es estúpido, jamás recibí tal educación... decidí dejar mis dudas de lado y seguir leyendo hasta llegar a la descripción de tales bestias.
"Físicamente bellos, facciones perfectas y seductoras, prácticamente la perfección de la belleza. Voces melodiosas y atrayentes. Fragancia atractiva. Ojos azul pálido, y antiguamente suelen tener sus colmillos al descubierto, pero estos engendros evolucionan y algunos tienen sus ponzoñosos marfiles escondidos en sus encías. Su piel suele ser pálida y fría..."
Un escalofrío recorrió toda mi espina dorsal, pues recordé los ojos de Elfric, la fragancia de Elfric, la voz de Elfric, el llamativo cuerpo de Elfric y su frío tacto. ¡Coincidencias! gritaba mi corazón, pero mi mente hace tiempo que tenía un rol protagónico en mi persona, Elfric era un vampiro. Seguí leyendo, ya más atenta a mi lectura y amordazando a mi corazón para que sus gritos de suplica cesaran.
"A través de los tiempos hemos logrado diversas formas de evasión de estos demonios, tales como, debido a ser criaturas del infierno, traer siempre un crucifijo cristiano, agua santa o la Biblia o bien el ajo. También formas de aniquilación la cual tiene tres pasos, encontrar al vampiro, estacarle el corazón y cortarle la cabeza; de no llevarse a cabo alguno de estos pasos el vampiro podrá resurgir."
Suspiré,
cerré los ojos al igual que el diario. Caminé sonámbula hasta mi
cama y me tendí despreocupadamente, mientras mi mente giraba a los
mil por segundo. Miré el techo y imaginé la cara de Elfric, con sus
colmillos ponzoñosos bañados en sangre y desfilando un río en la
comisura de sus labios, sus ojos color cielo mirándome cautivamente
y el ronroneo de su voz...
-¿Todavía
no duermes?- salté de
inmediato dando un giro y, desgraciadamente, cayendo de la cama;
sentí sus pasos acercarse apresurados.-
Ann ¿estas bien? Lo siento no fue mi intención asustarte-
-Estoy
bien, no te preocupes-
respondí instantáneamente, allí estaba él con su mirada con su
mano tendida hacia mí. La tomé, sintiendo su helado tacto y sin
preguntar ni previo aviso puse mi mano en su mejilla y con mi pulgar
separé sus labios para divisar sus colmillos... Un escalofrío
volvió a correr por mi espalda, me alejé dos pasos mirándolo a los
ojos. Pues los logré divisar, sus colmillos, anteriores a los
caninos y posteriores a las paletas, puntiagudas y blancas.
-¿Ann?-
decía con inseguridad mientras se me acercaba, al mismo tiempo yo
retrocedía presa del pánico, hasta chocar con la muralla, el
suspiró y logré divisar en sus ojos el dolor y la pena.
-No
eres humano- susurré,
pues no quería despertar a nadie. El miró al piso y al llegar al
frente mío, apoyó ambas manos en la muralla una a cada lado de mi
cabeza.
-No, no lo
soy-dijo pero su tono no
era desafiante ni orgulloso, sonaba dolido y asquiento. Pensé en las
chicas y tomé el cuello de mi blusa tirándola y dejando al
descubierto mi cuello.
-Si
quieres sangre toma la mía, pero no dañes ni a Hindi ni a Ofelia y
ándate del pueblo-
susurré mirándolo a los ojos con miedo pero determinación, de su
garganta provino un sonido gutural y sus colmillos sobresalieron se
estaba acercando, pero luego sentí su fría mano en mi hombro y vi
que se alejaba.
-No
quiero hacerles daño-
decía mientras me corría la tela de la blusa para taparme el
cuello, luego acarició mi mejilla con el pulgar.-No
pienso perderte, llevo siglos buscándote-
yo no podía hablar, sólo lo miraba con los ojos sobre abiertos y
casi sin aliento pero con el pulso acelerado.-No
pensé que te enterarías tan pronto, debes ser muy atenta, de seguro
lo heredaste- me sonrió
y me abrazó, pero no reaccioné. Tres escalofríos seguidos atacaron
mi espalda nuevamente y él me soltó dejando sus manos en mis
hombros y mirándome de manera preocupada.-
¿Estas bien?- por fin
pestañeé y miré al piso, mi sangre, que se había esfumado hacia
los pies, volvía en sentido contrario coloreando mi
rostro.
-Vampiro...-
susurré. Luego escuché un débil risa y sentí sus brazos
nuevamente al rededor de mi cuerpo, pero con el cubrecamas de por
medio.
