Todo empezó en Grecia
Capítulo 5
Camino del puerto, El Pireo, Stella insistía con Mac en que estaban haciendo locuras. Hotel de lujo en Atenas, ahora un crucero…
- "Ya te lo he dicho, es lo que no hemos hecho en ocho años, todo a la vez. Eso sí, no creo que las vacaciones del próximo año puedan estar a la altura de éstas".
Stella se rió, pensando en qué sería de ellos en un año… ¿Continuarían juntos y felices? ¿Y el trabajo… lo habrían podido arreglar para continuar los dos juntos sin tener que cambiar de servicio uno de ellos? Un tono de aviso le indicó que tenía nuevo mensaje en el teléfono. Consultó y una sonrisa se expandió por toda su cara. Mac la miró, interrogante. Ella le mostró la pantalla, ocupada por la cara sonriente de la pequeña Lucy Messer. Lindsay les enviaba varias fotos de su ahijada, una selección de gestos, de risa y llanto. Estaba preciosa, tan expresiva. El mensaje se completaba con un texto: "¡No os olvidéis de nosotros!".
Stella se sintió un poco culpable. Lo último que le había contado a Lindsay era que Mac se había reunido con ella en Tesalónica y que de allí irían a Atenas a solucionar algunos asuntos. Tenía un extraño pudor en contarle que Mac y ella estaban juntos, sobre todo porque ése sería el detonante para que todo el laboratorio y todo el departamento lo supieran.
- "Mac, me sabe mal estar ocultando a nuestros compañeros que…"
- "¿Que qué? ¿Qué nos queremos? No creo que sea una gran novedad para nadie. ¿No sabes qué me dijo Danny cuando me llevó al aeropuerto en Nueva York para venir a Grecia? Pues me dijo: Mac… despierta, es ahora o nunca. Y como regreses y resulte que… nunca… te pongo una acusación por negligencia, y otra por…corto de vista"
- "¿Eso te dijo?"
- "Así mismo. Añadió que lo de corto de vista es porque todo el mundo en Nueva York ve que estamos hechos el uno para el otro menos, por lo que parece, yo".
- "De todas formas… ahora que estamos juntos ¿Cómo decírselo?"
- "Lo dejo en tus manos. Tú verás, cuándo, cómo y de qué manera…"
Stella estaba manipulando su teléfono.
- "Pues va a ser ahora, por teléfono y de manera gráfica, ya verás"
Buscó entre las fotos que se habían hecho con el teléfono. La noche anterior no había subido la cámara al restaurante, pero con el teléfono hicieron varias. Había una que les hizo el camarero, bailando en la puesta de sol, con la acrópolis iluminada detrás… Era de lo más revelador, ambos mirándose a los ojos… En la siguiente, aún abrazados, ambos miraban al objetivo. No podía estar más guapos ni reflejar más felicidad. En una tercera se besaban. Una secuencia completa. El chico del restaurante era un genio, nunca hasta entonces se le había sacado tanto partido al aparatito. Seleccionó y envió. Le gustaría ver la cara de Lindsay cuando las viera…
Pronto llegaron al embarque. En la estación marítima facturaron su equipaje y se dirigieron, ya caminando, hasta el muelle donde el imponente barco estaba recibiendo al pasaje para los próximos días. Era un barco enorme, pintado completamente de blanco, sólo con el nombre en color azul marino: Stella Maris
Stella se quedó boquiabierta.
- "¿Has buscado hasta un barco con mi nombre?" Mac se rió
- "Me gustaría decirte que sí, pero me temo que es pura casualidad. Es el que mejor se adecuaba a nuestro calendario. El Stella Maris, estrella de los mares. Nada es suficiente para la Stella de mi vida… a la que a veces adoro y la que a veces me vuelve loco…"
El camarote no era tal. Era una master suite que dejó a Stella aún más pasmada. Caramba, era más grande que su apartamento.
- "¡Mac, estás más loco aún de lo que yo creía! ¡Esto tiene que costar una fortuna!". Stella seguía recorriendo el dormitorio, con una enorme cama king size, la salita, primorosamente decorada, el baño dotado de bañera y ducha separadas…
- "No te preocupes… No es para la vuelta al mundo, son sólo cuatro días. Y digo yo… que igual era un buen momento para una inauguración".
Stella se asomó desde la puerta del baño. Mac señalaba con la cabeza a la enorme cama.
- "Mac ¿otra vez? Tuvimos que hacer la despedida al hotel de Atenas…"
- "No, eso fue demasiado rápido, no cuenta".
- "Nuestro primer quickie…"
Los dos se rieron. Pero un suave tintineo les indicó una comunicación por la megafonía. Se les indicaba que deberían registrarse en el comedor para la organización de las comidas y cenas, y ser asignados en horario y mesa… y después tendría lugar, a los pocos minutos de zarpar, el simulacro de salvamento, para lo que deberían seguir las instrucciones que se hallaban tras la puerta de cada camarote.
- "Ni quickie ni lento, colega, tenemos otras obligaciones. Además, imagino que pronto traerán el equipaje… no es cosa de que nos pillen ya en faena"
- "En fin…" Mac se había levantado de la cama sobre la que había estado tendido y estiraba el cobertor, "esperaremos a mejor ocasión amiga mía" le hablaba a la cama, "pero prepárate, que vas a tener trabajo…"
Stella le agarró del brazo y ambos salieron, buscando el camino de los comedores. En el principal, varios miembros de la tripulación les daban información a los pasajeros. Deberían también adquirir las tarjetas de pago de servicios a bordo, que no se hacía en dinero, y ver también dónde estaban los servicios de recreo, gimnasio, piscina, sala de fiestas. Era todo un mundo.
Salieron a la cubierta principal y casi chocan de frente con un hombre alto, atractivo, vestido de uniforme. Se paró, sorprendido.
- "¡Por todos los demonios… Mac Taylor!... ¿Qué haces aquí?"
- "¡Frank Westwood! No me lo puedo creer!"
- "¡Capitán Westwood para ti, marine! ¡Firme!"
Los dos hombres se fundieron en un abrazo con abundancia de palmoteos en las respectivas espaldas. Cuando se separaron, Mac se acordó de Stella. Se volvió a ella y la presentó al capitán.
- "Mi… (dudó en la palabra a elegir) amiga, Stella Bonasera"
Stella se sintió un poco molesta por lo de "amiga", pero pensó que Mac necesitaba aún algo de tiempo para acostumbrarse a que era más que una amiga. Westwood tomó la mano de Stella y la besó caballerosamente, con mirada admirativa.
- "Una belleza como la suya da categoría a este barco, Srta. Bonasera" Por no hablar de que lleva el mismo nombre… A partir de ahora el Stella Maris la pertenece, y todos estamos a su servicio. No apartaba los ojos de ella, de forma bastante descarada, en opinión de Mac, y no soltaba la mano. "Espero tener el honor de contar con los dos en mi mesa para cenar".
Mac agarró a Stella por la otra mano, dirigiéndose a su amigo
- "¿No tienes nada que hacer, capitán? Creí que este barco estaba a punto de zarpar"
Westwood soltó, por fin, la mano de Stella
- "Cierto, marine. El deber me llama. Srta. Bonasera…"
- "Stella, por favor", le dijo ella
- "Capitán Westwood para el marine, Frank para ti Stella…"
- "De acuerdo, Frank, nos veremos pronto, espero…"
- "Cómo no, te enseñaré todo lo que quieras ver de este barco Stella, de "tu" barco, absolutamente todo…"
Mac rabiaba por dentro. ¿No estaban flirteando delante de sus propias narices? Stella le veía la cara que se le estaba poniendo, y de sobra se daba cuenta del por qué. Bien, muy bien, era un castigo por lo de "amiga".
Frank se despidió con un saludo casi militar, y Stella siguió su esbelta y distinguida figura mientras se perdía al fondo del pasillo, hacia el puesto de mando. Mac arrancó hacia el lado opuesto sin decir nada, dejándola allí, sola. Stella se reía interiormente mientras le seguía. Pobre Mac, era más transparente que el agua clara. No le quería hacer sufrir, pero no podía resistirse a tener un poco de diversión a su costa.
En Nueva York, Lindsay había recibido un mensaje de respuesta de Stella. No había texto, sólo varias fotos. Oh my God, oh my God… se tapó la cara con la mano. Eran cuatro fotos. En tres de ellas estaban Mac y Stella, abrazados y besándose ante lo que parecía una preciosa puesta de sol. La cuarta… Oh my God. Lindsay miró de nuevo, sin poder creerlo. Allí estaba Mac Taylor, piernas abiertas y brazos extendidos en posición de lanzar supuestamente una lanza, una jabalina o quién sabe qué, y vestido con… nada.
Espero me disculpen el retraso, he estado muy ocupada, y además me asaltaban ideas de otra historia, más corta y posterior a ésta, que tuve que escribir... Un lío. A partir de ahora irá más fluido, o eso pretendo
