-Yo…estoy enamorado de Moony.
-Flash Back-
-Sirius, podemos hablar?
-Pensé que lo estábamos haciendo.
El castaño rodó sobre el césped hasta que quedó cara a cara con su amigo. Podían verse a la perfección, sentir su aroma, admirar cada detalle…
El gran Sirius Black tragó saliva y sonrió algo incómodo, pero alentando a su amigo a continuar.
-No entiendo porqué siguen a mi lado.
-Otra vez con eso? Maldito licántropo inseguro!-pero al ver que éste se sonrojaba, agregó-. Remus, nosotros sabemos como sos. Te conocemos, incluso, mejor que vos mismo.
El chico de ojos miel bajó la mirada y se dio media vuelta. No sabía que contestar…a pesar de haber hablado incontables veces de eso, no podía comprenderlo.
Su amigo, al advertir su silencio, siguió hablando.
-Fin Flash Back-
-Qué le dijiste?-cuestionó James.
Siempre había sospechado algo entre su mejor amigo y el chico-lobo, pero creía que era algo mutuo. Decidió seguir indagando sobre el tema, para advertir el momento justo en el que Sirius…metió la pata.
-Maldito ciervo…pensé que cuando te lo dijera, ibas a pensar que era un enfermo degenerado.
-Nunca dije que no lo fueras, pulgoso-contestó con una sonrisa.
-"Remus, sos una persona pura. Un alma incapaz d dañar a alguien. Sabemos que sos un amigo verdadero, y millones de veces demostraste ser un mago digno de confianza- y en lo personal…creo que es imposible no amarte. Demonios!! Porqué tenés que ser tan podidamente perfecto!? Tus ojos, tu sonrisa, tus labios, tu cuerpo…me volvés loco!"
-Definitivamente, la sutileza no es tu fuerte.
-Cerrá la boca…-respondió enfadado.
Tomó la almohada más cercana y se tapó la cara con ella. Inmediatamente comenzó a gritar palabrotas que McGonagall consideraría dignas de una expulsión, pero que su amigo escuchó pacientemente.
-Te podés calmar? Parecés una de tus tontas admiradoras…
-Yo también me di cuenta de que había metido la pata. Hasta el fondo. Lo miré a los ojos y le dije que le agradecía por estar siempre…se levantó y se alejó.
-No te dijo nada?
-"Esta vez no, Padfoot".
