Capítulo 7

Una Larga Noche


Son las dos de la mañana y yo sigo dando vueltas en la cama, no puedo dejar de pensar en todo lo que paso esta noche. Pero en especial en el beso. Nuestro beso. Fue maravilloso, es la primera vez que tocaba eso labios, pero eran tal cual como pensé que serían, suaves y dulces.

Cuando nos retaron a besarnos me asuste, y mucho. Aprecio mucho su amistad y tenía miedo de que algo saliera mal y quisiera alejarse de mí. Pero cuando mis labios hicieron contacto con los suyos, supe que nada podía salir mal y nada ni nadie nos podría separar, estábamos destinados a estar juntos y nuestro beso me lo dejo claro, la forma en que nuestros cuerpos encajaban perfectamente me lo demostraba, el sabor de su boca que desde ese momento adoro, sus suaves manos tocándome…no hay suficientes palabras para describir lo bien que me sentí en ese momento y en ese lugar.

Cuando tuvimos que romper el beso sentí mi corazón partirse, quería una sola cosa y eso era estar a su lado, había tardado mucho en darme cuenta de lo que sentía, pero ahora que lo sabía no tenía ni la más remota idea de lo que tengo que hacer.

Ambos somos amigos, muy buenos amigos, pero si le digo todo lo que siento y que recientemente descubrí y resulta que no siente lo mismo que yo, ¿Qué pasara con nuestra amistad?, ¿Sería igual que siempre?, ¿Fingiría que nada había pasado?, ¿O simplemente se alejaría de mí?, cualquiera que fuera su reacción no podría vivir con ello.

Pero todavía tenía esperanzas, yo no sabía lo que sentía por mí, muy bien podría sentir lo mismo, y si eso fuera de esa manera, podría al fin ser feliz.

Y si en realidad no correspondía mis sentimientos, iba a pasar todo el tiempo que fuera posible a su lado, hasta que llegara la persona que se quedara con su corazón, o hasta que me aceptara como soy.

Con esa idea en la cabeza, me levante de la cama y salí de mi habitación rumbo a la suya, atravesé silenciosamente los pasillos ya que no quería despertar a nadie, no quería que nadie lo supiera, o por lo menos no todavía.

Cuando estuve frente a su puerta, dude, no sabía porque rayos había ido allá, solo seguí a mi instinto, o por lo menos eso creo yo. Mi cuerpo se movió sin esperar la orden de mi cerebro y me llevo hasta ese lugar.

Respire hondo en el momento que descubrí que mi cuerpo se había vuelto a mover sin mi permiso y ahora tenía mi mano sobre el pomo de la puerta.

Decidí que tenía que enfrentar mis miedos, y hacerle caso a mi cuerpo por esta vez. Suspire antes de abrir la puerta e ingresar a su habitación.

Era la primera vez que había entrado en ella, aunque me hubiera encantado poder detallarla y saber qué cosas le interesaban, la poca luz que me brindaba la luna y que se colaba por ventanas que estaban al fondo de la habitación, no me ayudaba más que para saber en dónde estaba su cama.

Sin siquiera dejar tiempo para que el miedo y la duda se colaran en mi cabeza me acerque al lugar donde descansaba la persona que era dueña de mi corazón.

Dormía plácidamente, tenía una sonrisa en su cara y una expresión tranquila. Esa imagen me atrajo más que cualquier otra cosa por lo que termine sentándome en la cama suavemente para no despertar a su ocupante.

Estuve velando su sueño por un rato hasta que se movió ligeramente y la sonrisa de su rostro se agrandaba, eso fue más que suficiente, fue demasiado para mí, mucha tentación a la cual no me pude resistir por lo cual extendí mi brazo para acariciar su rostro, esperando que tuviera el sueño profundo y no se despertara.

Mis esperanzas fueron en vano, ya que al tiempo que mis dedos hicieron contacto con su bello rostro abrió los ojos. Me miro con sorpresa clara reflejada en sus ojos, creía que era parte de un sueño o algo así, lo podía leer claramente en sus ojos.

-¿Rose?.-Me pregunto cuándo entendió que no era un sueño y que yo de verdad estaba ahí, en su cuarto, en su cama, a su lado.

-Sí Emmet, soy yo.-Le dije antes de que él se incorporara y me mirara preocupado.

-¿Qué pasa?, ¿Te sientes mal?, ¿Te llamo otra vez?, si es así dímelo para ir a matarlo en este mismo instante.-Emmet siempre preocupándose por mí, él siempre pensando primero en mí, haría lo que fuera con tal de verme sonreír, me dolería mucho perderlo.

-"No Rosalie Hale, no pienses en eso, no lo vas a perder, vas a luchar hasta el final por su amor".-Me obligue a pensar, no quería que pensamientos tristes se colaran en mi cabeza y se alojaran ahí. Tenía que ser optimista.

-No pasa nada malo Em, es solo que no podía dormir y quería estar contigo.-No quería que se preocupara, ya había tenido suficiente preocupaciones por mi culpa.-¿Puedo quedarme a dormir aquí?.-Le pregunte bajito, quería que me dijera que si, él es con la única persona con la que quiero estar.

-Claro Rose, te puedes quedar todo el tiempo que quieras, vamos acuéstate.-Dijo mientras se comenzaba a parar, yo lo detuve al instante con un gesto de la mano.

-¿A dónde vas?.-Aventure mientras me acomodaba mejor bajo las sabanas de su cama.

-A acostarme en el sofá para que puedas dormir tranquila.-Me dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

-¿Por qué?, No quiero que te vayas.-Le dije, él me miro un poco sorprendido pero no dijo nada.

-Claro, si eso quieres.-Y se volvió a acostar en la cama, a mi lado. Se acostó de lado para poder verme, yo hice lo mismo para que mi cara quedara frente a la suya. Al igual que yo hace unos momentos atrás, extendió su mano en dirección a mi rostro y delicadamente quito un mecho de cabello rubio que se había colocado sobre mi rostro para ponerlo detrás de mi oreja.

-Gracias.-Le dije tan bajo que creí que no podría escucharme.

-¿Por qué?.-Pregunto sin entender el por qué le agradecía.

-Por estar siempre junto a mí, por preocuparte, por ser tan bueno, por todo.-

-No tienes nada que agradecerme Rose, yo te quiero mucho, y para mí nada significa más que una hermosa sonrisa en tu precioso rostro.-Me dijo mientras acariciaba mi cara tiernamente.

-Emmet….-Suspire al sentir sus suaves dedos tocar mi rostro.

Inconscientemente nuestros cuerpos se acercaron más, nuestros rostros estaban a solo centímetros, sus manos volvieron a acariciar mi rostro y yo me quede estática, no quería moverme y arruinar el momento, nuestro momento.

En ningún momento dejamos de acercarnos, ahora, la separación entre nosotros no era mayor de 5 centímetros, cerré mis ojos cuando sentí su respiración y cuando nuestros labios se rozaron anunciando nuestro próximo beso, repentinamente se separo de mí.

Abrí mis ojos por la sorpresa de que se alejara, él se encontraba del otro lado de la cama con la cara volteada, evitando mirarme, esa imagen me partió el corazón en miles de pedazos ya que me dio a entender lo obvio, él no me quería, o por lo menos, no de la manera en que yo lo hacía.

-Rose, tengo que ir a la cocina, ¿Quieres algo?.-Dijo todavía sin mirarme. Yo negué con la cabeza tratando con todas mis fuerzas de retener mis lágrimas, no quería que me viera llorando, sé que eso lo haría sufrir mucho.

-Estoy bien Em.-Dije con mi tono de voz lo más calmado que pude, sé que me conocía lo suficiente como para saber que le estaba mintiendo, pero por lo menos no dijo nada, eso fue un alivio para mí.

-Bueno, vuelvo en un rato, trata de dormir.-Me dijo antes de irse de su habitación, dejándome a mí en su cama con el corazón lastimado.

Edward POV.

Estaba acostado en mi cama, pensando en los sucesos de esa noche, pensando en mi fabuloso beso con esa preciosa mujer, cuando escuche unos pasos en el pasillo. Me hice el dormido, cuando escuche la puerta de mi habitación abrirse. Alguien entro silenciosamente y luego de que se cerrara la puerta sentí mi cama hundirse con el peso de la persona que había entrado a mi habitación.

Por un rato ni siquiera se movió, considere abrir los ojos, pero en eso siento como una mano toca suavemente mi cara, instantáneamente abro los ojos, ¿Y cuál es mi sorpresa al encontrar a mi ángel frente a mis ojos?.

Me dedica una sonrisa antes de acercarse y besarme, me tomo por sorpresa, dure solo un segundo en reaccionar, al hacerlo le devolví el beso, con la misma entrega con la que la hacía ella.

Puse mis manos en su cintura y la jale hacia mí, ella llevo sus manos a mis cabellos y comenzó a masajearlos todavía sin soltar mis labios.

Ella pasa su lengua por mi labio inferior pidiendo permiso para profundizar el beso, permiso que no dudo en concederle.

Mis manos que antes estaban quietas en su cintura comienzan a moverse por su espalda lentamente, ella responde acariciando mis brazos. No sé cuánto tiempo estuvimos así, solo fui consciente cuando sentí sus manos sobre mi pecho desnudo, yo acostumbro a dormir solo con los pantalones de mi pijama, sin dudarlo muevo mis manos de tal manera que una de ellas se cuela por debajo de su camisa y ahora puedo sentir su suave piel bajo mis dedos.

Con un movimiento inesperado nos volteo, y ahora yo estoy sobre ella, las caricias se vuelven cada vez más candentes y los suspiros ahogados por nuestras bocas son cada vez más seguidos.

Cansado de estarme tan quieto y con la necesidad de sentir más, separo mis labios de los suyos solo lo suficiente para moverme a su cuello sin dejar de rozar su tersa piel.

Comienzo a besar y a morder levemente la sensible piel de su cuello, ahora no solo suspiros salen de su boca, los suaves gemidos me indican que lo que estoy haciendo está bien, así que decido hacer mi siguiente movimiento pero en eso siento como tocan mi hombro, pensando que era ella decido ignorarlo, pero la mano que me había tocado ahora me estaba sacudiendo, cansado de eso me separo del cuello de ella para verla a los ojos, pero ahí no está. Ahí no hay nadie, solo estoy yo en mi cama, y una última sacudida acompañada de mi nombre logro que por fin saliera de mi fantástico sueño.

Emmet POV

-Edward…-Sacudo su hombro para despertarlo, pero no obtengo resultados.-Edward…-Lo vuelvo a llamar, esta vez más fuerte, pero él nada que se despertaba, no podía creer mi mala suerte, Edward podría tener el sueño más ligero que cualquier otra persona, pero cuando necesitaba hablar con él, el muy desgraciado estaba más dormido que nunca. No pude evitar gemir de frustración, no tenía mucho tiempo y necesitaba con urgencia hablar con mi hermano.-Edward maldita sea, despierta de una buena vez.-Esta vez no hable bajo, casi grite, y agradecí enormemente el hecho de que su habitación fuera a prueba de ruidos para que pudiera hacer todas esas cosas de la música sin molestar a nadie en la casa, no quería que cierta persona se enterara de que estaba aquí. Gracias al cielo, esta vez parece haberme oído ya que abrió pesadamente los ojos.

-Maldición Emmet, más te vale que sea algo importante, estaba teniendo el mejor sueño de mi vida.-

-Oh, no te preocupes, tus gemidos me dieron a entender que lo era.-No sé de dónde saque fuerzas para bromearle pero el punto es que lo hice.

-¿Qué?.-Prácticamente grito.-Dime por favor que lo estás diciendo en broma.-Me suplico.

-Lo siento hermano, luego me dirás quien era la chica en tu fantasía, ahora tengo algo muy importante que hablar contigo.-Antes mis palabras se sonrojó fuertemente.

-Joder Emmet, ¿No podías esperar a mañana?.-Me pregunto molesto, podía asegurar que no le gustaba para nada la idea de que lo hubiera sacado a la fuerza de su sueño.

-No Edward, no puedo esperar, Rose está en mi habitación.-Le deje, esperando que eso fuera más que suficiente para que entendiera cual era mi desesperación.

-¿Y ese es el maldito problema?.-Rayos lo acaba de confirmar, estaba molesto conmigo, había dicho más de tres palabrotas en menos de dos minutos, eso solo ocurría cuando estaba furioso.

-El maldito problema Edward es que estuve a punto de cagarla en grande, estuve a solo milímetros de besarla.-Le dije tan rápido que me sorprendió que no se juntaran las palabras.

-¿Y por qué eso es malo?.-Pregunto ahora no solo enfadado sino que también confundido.

-Oh joder Edward no me hagas ir a donde Alice, no tengo tiempo para eso, claro que es malo, no la puedo besar en estos momentos.-

-Pero Emmet, la besaste hace unas horas.-Prácticamente me grito, y volví a agradecer que su habitación fuera a prueba de ruido.

-Maldición Ed, es completamente distinto, lo de antes, aunque fue asombroso, fue por un reto, no fue un beso de verdad, el que le iba a dar ahora sí lo era, y si lo hacía la hubiera cagado completamente con ella.-

-Em, sigo sin entender.-

-Olvídalo!.-Le grite, no aguantaba más.-Voy a despertar a Alice, quizás si tengo suerte Rose se haya dormido y no se haya dado cuenta de mi tardanza.-Esta vez dije más para mí que para él.

-No, no Emmet, está bien, explícame todo más calmadamente, con lujo de detalles, y lo más rápido que puedas porque por lo que acabo de oír, Rose te está esperando.-

-Oh, gracias hermanito.-Respire profundamente antes de comenzar a relatar lo sucedido.

Flash Back

Estaba durmiendo muy pacíficamente, claro, que el sueño que estaba teniendo ayudaba muchísimo, Rose y yo estábamos solos en una playa, a la orilla del mar, viendo como el sol se ocultaba, y abrazados. No decíamos palabra alguna, pero nuestra mutua compañía era más que suficiente.

Pero por supuesto, no duro mucho, ya que al sentir una mano sobre mi rostro abrí mis ojos para llevarme una sorpresa grandísima. La mujer de mi vida estaba en mi habitación, muy cerca de mí, mi corazón comenzó a latir tan rápido y fuerte que me sorprendió que no lo escuchara.

-¿Rose?.-Le pregunte, por un momento pensé que era un sueño, pero esto era demasiado real para ser un maldito sueño.

-Sí Emmet, soy yo.-Me respondió y yo me senté en mi cama y la mire preocupado.

-¿Qué pasa?, ¿Te sientes mal?, ¿Te llamo otra vez?, si es así dímelo para ir a matarlo en este mismo instante.-La idea de que el idiota ese la estuviera llamando otra vez para pedirle perdón y tratar de explicarle lo que pasó hizo que me enfadara enormemente, si él había hecho eso, no iba a dudar en ir y terminar lo que comencé en la fiesta.

-No pasa nada malo Em, es solo que no podía dormir y quería estar contigo.-Me dijo, mi corazón latió más fuerte al oírla.-¿Puedo quedarme a dormir aquí?.-¿Cómo podía siquiera preguntar?, pensé que le había dejado bien claro que por ella daría hasta mi vida.

-Claro Rose, te puedes quedar todo el tiempo que quieras, vamos acuéstate.-Le dije al tiempo que me comenzaba a levantar de la cama, por más que me hubiera gustado quedarme en la cama con ella, no podía hacerlo, mi madre nos había educado a mi hermano y a mí para que fuéramos unos caballeros. Pero antes de que me levantara completamente, me detuvo con un gesto de su hermosa mano.

-¿A dónde vas?.-Me pregunto al tiempo que se acomodaba bajo las sabanas de la cama.

-A acostarme en el sofá para que puedas dormir tranquila.-No pude evitar que eso sonara como si fuera lo más obvio del mundo.

-¿Por qué?, No quiero que te vayas.-La mire sorprendido, ella nunca me había pedido que durmiera con ella.

-Claro, si eso quieres.-Me acomodé nuevamente en la cama, a su lado. Quería verla, como siempre mi parte egoísta salió a flote, por lo que me acomode de lado, apoyándome en uno de mis brazos para verla. Ella hizo lo mismo y nuestras caras quedaron una frente a la otra. Sin poder evitarlo extendí mi mano hacia su cara y quite un mechón de cabello rubio que estaba sobre su rostro y lo coloque detrás de su oreja.

-Gracias.-Me dijo casi inaudiblemente, tuve que hacer un esfuerzo enorme para oírla.

-¿Por qué?.-Le pregunte sin entender a que se debía su agradecimiento.

-Por estar siempre junto a mí, por preocuparte, por ser tan bueno, por todo.-Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro aunque dudo que ella lo viera, si tan solo supiera que no puedo dejar de ser así con ella.

-No tienes nada que agradecerme Rose, yo te quiero mucho, y para mí nada significa más que una hermosa sonrisa en tu precioso rostro.-Volví a levantar mi mano y lo lleve nuevamente hacia su rostro para acariciarlo tiernamente.

-Emmet….-Suspire apenas mi mano toco su perfecto rostro.

Mi nombre salir de sus labios de esa manera fue como música para mis oídos. Sin siquiera ordenárselo a mi cuerpo nos fuimos acercando más y más. Volví a acariciar su rostro mientras ella se quedaba quieta, ahora nuestra cercanía era mayor.

Sin dejar de acercarnos en ningún momento, ahora nuestros rostros estaban a no más de 5 centímetros, pude ver que cerraba sus ojos, a la espera de lo que sería nuestro primer beso de verdad, al sentir mi respiración sobre la de ella.

Y cuando nuestros labios se rozaron desperté de mi ensoñación, y me di cuenta del terrible error que estaba a punto de cometer.

Me separe de ella inmediatamente y me gire para que no pudiera ver mi rostro que seguramente demostraba la batalla que se estaba llevando a cabo en mi interior.

No podía creer lo cerca que estuve de besarla, y aunque eso sería maravillo no podía darme el lujo de hacerlo en este momento, no cuando acababa de romper con su novio, no cuando ella estaba buscando con desesperación alguien que la hiciera sentir hermosa, alguien que la quisiera, yo sin dudarlo me hubiera ofrecido para el trabajo, pero ella tenía que recuperarse, tenía primero que superar lo que había pasado, sino, yo no seria para ella más que un clavo que saca a otro clavo, y definitivamente, yo no quería ser eso, yo quería ser todo para ella, que egoísta ¿No?, así es como me siento, pero no le puedo decir eso, y ahora debe de estar queriendo alguna explicación que no le puedo dar.

-Rose, tengo que ir a la cocina, ¿Quieres algo?.-Le dije sin mirarle. Pude sentir cierto movimiento en la cama por lo que creo que negó con la cabeza.

-Estoy bien Em.-Dijo tratando aparentemente calmada aunque yo la conocía demás como para saber que simplemente trataba de disimular que estaba triste, me maldije mentalmente por haberla hecho sufrir, eso era lo que menos quería. Necesitaba salir de ahí con urgencia para poder pensar, estar lejos de ella para poder calmarme y tenía que hacerlo rápido ya que mis ganas de saltarle encima y decirle cuanto la amaba se hacen más grandes a cada segundo que pasa. Así que juntando toda mi fuerza de voluntad me levante de la cama sin mirarla ya que ahora estaba casi seguro de que encontraría lágrimas saliendo de los ojos que me han perseguido en sueños desde que la conocí.

-Bueno, vuelvo en un rato, trata de dormir.-Le dije al tiempo que salía de mi habitación. Al estar fuera cerré la puerta, y sin esperar a comprobar que no venía detrás de mí, me recosté en la pared más cercana y cerré mis ojos en un intento fallido de encontrar algo de cordura en mis pensamientos.

Al levantar la mirada me di cuenta que estaba frente a la habitación de mi hermano menor, sin dudarlo me levante y abrí la puerta de su cuarto para encontrarlo durmiendo mientras murmuraba algo en sueños. Cerré la puerta tras mí y me acerque a su cama para despertarlo.

Me sentí muy mal por lo que estaba a punto de hacer, yo sabía lo horrible que era ser sacado de un sueño húmedo, que por los gemidos que él estaba soltando, eso era lo que era, pero estaba necesitado, no, necesitado era decir poco, estaba desesperado por hablar con alguien así que sin siquiera darme tiempo a arrepentirme lo comencé a mover y a llamar para que se levantara.

Fin del Flash Back

-Y eso fue lo que paso Eddie.-Le dije a terminar de contarle con lujos de detalles todo lo que había pasado desde que Rose ingreso a mi habitación. Tengo que agregar que esto lo hice prácticamente en un tiempo record, menos de 15 minutos, me sorprendió que me entendiera algo.

-Wow, Emmet, no sé qué decirte, odiaría tener que estar en tu situación, debe de ser horrible tener esas ganas enormes de besar a alguien y no poder hacerlo.-Lo ultimo me lo dijo mientras se introducía en sus pensamientos.

-Edward…-Lo llame para que volviera a la tierra.-Dime que hacer.-

-Eh…Em, no sé, ¿Por qué carajos me preguntaste a mí?, estoy seguro que Jasper tiene más experiencia en eso, sin contar que es su hermano y la conoce, o también le hubieras dicho a Alice o a Bella, ellas de seguro sabrían qué hacer.-Dijo creo que poniéndose nervioso gracias a mi urgencia.

-Pero joder, eres mi hermano.-

-Pero yo no tengo experiencia con chicas Emmet.-Esta vez le falto poco para que sus palabras salieran en medio de un grito.

-Edward, por favor, tú eres un genio, piensa, quizás se te ocurra algo.-Le suplique, estaba ya al borde una crisis de nervios.

-Eh…¿Por qué no regresas a tu habitación?, quizás ya se durmió, y si no lo hizo, no sería mala idea que hablaras con ella y le confesaras tu amor eterno.-

-¿Estás loco?.-

-Quizás hermano, pero si lo piensas no es tan mala idea, yo creo que lo mejor sería que ella supiera tus sentimientos desde ya, eso la ayudaría bastante.-

-Pero no la quiero presionar!!!.-Grite.

-Oh, por Dios Emmet!!!.-Exclamo una voz a mi espalda-Nunca pensé que aparte de cobarde fueras un mentiroso. Se claramente que no es por esa razón que no le has confesado lo que sientes a mi hermana.-

-Sin ganas de ofender Jazz, pero nadie te invito a esta conversación.-

-Pues alguien debió de hacerlo, están hablando de mi hermana por Dios Santo!.-Exclamo irritado mientras se colocaba delantede de mí.

-Pero tú no eres imparcial en esta conversación!.-Le solté ya enfadado.

-Edward tampoco!!.-Parecía que Jasper sintiera lo mismo que yo estaba sintiendo ya que su enfado solo era comparable con el mío.

-Eso no es lo importante.-

-Claro que no, lo importante es que el único hombre que quiere a mi hermana de verdad es el tarado más grande que hay en el mundo, no sé porque carajos te ofrecí mi apoyo desde el principio, eres un cobarde de lo peor.-

-Yo no soy cobarde.-Le rebatí.

-¿Entonces por qué no le dices lo que sientes por ella?.-

-Porque yo…-Me corto antes de que pudiera decir algo más.

-¿Qué es lo que sientes por ella?.-Esta vez no fue Jazz quien hablo sino que fue mi hermano menor.

-¿Cómo?.-Cuestione confundido.

-Que me digas, ¿Qué carajo es lo que sientes por Rosalie Hale?, porque yo, sinceramente no lo tengo del todo claro.-Prácticamente me grito la pregunta.

-¿Cómo que qué carajo es lo que siento?, ustedes dos, no, mejor dicho, todas las personas con las que he mantenido contacto en el último año, excepto ella misma, saben que estoy locamente enamorado de ella, que desde que la vi solo puedo pensar en ella, que deje de ser un mujeriego porque desde que mis ojos se toparon con ella no hay mujer que me llame la atención, que si ella sufre yo sufro y que si ella se alejara de mi simplemente no podría vivir, ¿Les basto eso o tengo que darle una lista detallada de todas las cosas que Rose me hace sentir?.-Les dije más enfadado que nunca, me estaban haciendo perder el tiempo en vez de ayudarme en planear alguna solución para el asunto de Rose.

-¿Qué me dices Rose, es suficiente o necesitas "una lista detallada de todas las cosas que le haces sentir"?.-Y eso fue más que suficiente para que me sintiera morir. Voltee inmediatamente mi mirada hacia la puerta, a la cual, por cierto, yo le daba la espalda. Ahí, en el umbral de la puerta, estaba la rubia que desde hace ya casi un año me había quitado el sueño, me miraba con los ojos abiertos a más no poder, completamente sorprendida, y cuando la detalle más, sentí mi alma caer a mis pies, en sus preciosos ojos habían lágrimas, unas desgraciadas y miserables lagrimas rodaban por sus ojos, y todo por mi culpa.

En ese momento no supe que hacer, normalmente al verla en esa situación hubiera corrido en su dirección y la abrazaría y consolaría, pero esta vez era distinto. No podía consolarla porque las gotas de agua salada que salían de sus ojos era precisamente porque había oído lo que sentía por ella, y lo más probable es que llorara porque no sentía lo mismo que yo y no quería lastimarme al decirme lo que pensaba o ¿Qué se yo?

Contrariamente a lo que creía que ocurriría, ella salió corriendo en mi dirección y cuando estuvo lo suficientemente cerca, salto a mi encuentro. Por acto reflejo extendí mis brazos y la agarre en el aire. La solté suavemente en el suelo y espere a que hablara, o se moviera, o hiciera cualquier gesto que me explicara la razón de su reacción.

Pero definitivamente, su siguiente movimiento me dejo más confundido y sorprendido, a tal grado que quede en shock. Ella me había besado, había juntado su cuerpo al mío y ahora me besaba de una manera que no sabría describir.

Antes de que cualquier pensamiento razonable llegara a mi cabeza me encontré correspondiéndole el beso con la misma intensidad con la que ella me besaba.

El aire nos comenzó a faltar, pero nos negábamos a separarnos a respirar. Ahora mis manos la sujetaban fuertemente para evitar que escapara, después de este momento moriría si se alejara de mí.

Nos separamos solo lo justo para poder respirar ya que era inevitable, pero en ese momento, que nos miramos a los ojos, fue simplemente maravilloso. Lleve mi mano que estaba en la parte baja de su espalda hasta su cara, para poder delinear delicadamente su perfecto rostro.

Me regalo una tímida sonrisa, que no dude en responder. Me acerque nuevamente para poder besarla pero ella se separo de mí. Estaba a punto de replicar cuando sujeto mi mano y me comenzó a jalar fuera de la habitación de mi hermano.

Fui consciente de mi hermano y mi amigo gritando algo para nosotros pero mi cerebro no pudo retener las palabras, estaba literalmente flotando en las nubes.

Al entrar en mi habitación, Rose cerró la puerta tras nosotros y se volteo a verme. Se acerco nuevamente a mi rostro lentamente y cuando estuvo tan cerca que nuestros labios se rozaban me hablo con un susurro, que por nuestra corta separación no me fue difícil escuchar.

-Emmet, eres la persona más maravillosa que he conocido alguna vez en mi vida. Siempre te preocupaste por mí, siempre buscabas mi felicidad sobre la tuya propia…-

-Eso lo hago porque te quiero demasiado.-La interrumpí. A lo que ella respondió dándome un suave beso en los labios, luego se volvió a separar solo lo necesario para poder hablar nuevamente.

-Por favor, Emmet, déjame terminar.-Yo me quedo callado esperando a que siguiera hablando. Eso pareció ser lo que quería ya que continuo.-Sin importar lo que yo quisiera, siempre buscaste la manera de complacerme y darme hasta la cosa más mínima que me sacara una sonrisa, siempre estuviste ahí para ayudarme, consolarme, hacerme reír, hacerme olvidar los malos momentos, en fin, un centenar de cosas que no podría nunca dejar de agradecerte, pero esa no es la razón por la cual estoy feliz de que…sientas…eso por mí.-Lo último lo dijo un poco avergonzada.

-Rose…-

-No!!, déjame terminar.-Me pidió.-Yo estoy feliz porque yo siento lo mismo que tú.-Esas palabras me agarraron completamente fuera de base. Me quedé helado, aunque mi corazón contrariamente a mí, se movía muchísimo más rápido y su calidez era asombrosa.-Debería de pedirte perdón por haber sido tan ciega y no haberme dado cuenta antes.-Dijo tristemente al tiempo que bajaba su mirada.

-Rose.-Con mi mano sujete su barbilla y la alce para que me mirara a los ojos.-No quiero que me pidas perdón por nada, me has hecho sumamente feliz al decir que sientes lo mismo que yo y eso es más que suficiente.

-Emmet…-Y ese suspiro rebaso el vaso de mi autocontrol, no pude resistirme más, sin tardar mucho comencé a besarla demostrándole todo lo que sentía, ella me correspondió gustosa, sus manos volaron a mi cabeza para dedicarse a masajear mi cabello. Mis manos estaban en su cintura, y no tenían intensiones de soltarla. La levante mientras nos besábamos y ella enredo sus piernas en mi cadera para no caerse. En esa posición nos lleve a la cama, y bajándola delicadamente la deje sobre el colchón. Fue el momento más maravilloso que tuve en mi vida, nos amamos hasta que nuestros cuerpos no pudieron más, para ese momento, ya había amanecido, y los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación iluminándola completamente.

Y de esa manera, Rose en mi cama, con su cabeza en mi pecho, y yo, con una mano en su cintura no permitiendo que se alejara de mi, y con la otra acariciando sus cabellos, nos quedamos dormidos.


N/A: Hola!!!!!

Por fin volví con el siguiente capítulo de Only You.

Perdonen la tardanza, pero he estado teniendo problemas con el internet.

Bueno….¿Qué les pareció?, esta vez hubo un cambio ya que no hubo pensamientos de Bella, pero creo que más de uno quedo complacido con los pensamientos de las tres personas de este Cap.

¿Qué tal todos los pensamientos de Rose, Emmet y Edward?.

El siguiente cap. si Dios quiere lo publicare el fin de semana que viene, pero no prometo nada.

Déjenme Reviews para saber sus opiniones acerca del cap.

Ahora me despido de ustedes, y les digo que los espero en el siguiente capítulo.

Atte.: DianiX-Li-Kuo.