Todo empezó en Grecia
Capítulo 14
Stella se echó materialmente en brazos de Mac, y lo besó con todas sus fuerzas, hasta que tuvo que apartarse de su boca debido a la falta de aire.
- "Vaya, creo que te alegras de verme"
Aún apretada fuertemente a él, Stella bromeó
- "No sé qué te hace pensarlo, ya sabes que yo soy muy afectuosa. Recibo así al cartero, al fontanero, al vecino que me pide sal..."
Mac se reía.
- "Si no me sueltas, creo que mis piernas no van a recibir suficiente flujo sanguíneo... Mira, te he traído unas flores del jardín de mi madre, ella dice que son las que más te gustan, se acordaba de que se lo habías dicho"
- "¿Se acordaba? Dios, Mac, tu madre es un encanto. Las pasadas navidades me contó lo bonito que estaba el jardín en primavera y verano, y que teníamos que ir a verlo. Me enseñó dónde tenía un parterre con violetas cuando yo le comenté que eran las flores que más me gustaban" Tomó las flores para ponerlas en agua. Millie las había envuelto por el tallo con un paño húmedo para conservarlas frescas. Stella las puso en un jarrón pequeño que colocó en el centro de la mesa del salón. Eran preciosas.
- "¿Qué tal el día, y qué tal ayer por la noche?", empezó Mac. "Te eché de menos terriblemente, apenas he dormido"
La atrajo hacia sí, rodeándola con su brazo. Después de unos minutos, Mac se encaró a ella.
- "Stella, hay algo que quiero decirte". Ella le miró, expectante. "Esta semana he ido a ver a un médico, un especialista en fertilidad. Me han hecho unos análisis para descartar o confirmar si tendremos algún problema para llegar a ser padres. Quiero decir, si yo tendré algún problema..." Stella iba a decir algo, pero Mac le puso su dedo índice tapándole los labios. "Déjame terminar, que te cuente todo". Suspiró y calló un momento. Después sonrió. "No te creas que es agradable... he tenido que dejar una muestra en una especie de vasito... Te juró que nunca había eyaculado en un vaso antes de ahora y no es tan sencillo como parece. Yo te necesito a mi lado, amor mío, para esas cosas... Pero bueno, por fin entregué el depósito y en unos días me dirán si mis nadadores son activos o están más parados que un caballo de cartón, y cuáles son mis opciones en caso de que los resultados no sean buenos"
- "Mac, no tenías que..."
De nuevo le puso el dedo sobre los labios de ella
- "Sí, tenía que hacerlo, e iba a esperar a tener los resultados para contártelo, pero las horas en que he estado solo de camino a casa de mi madre me han aclarado las ideas. Stella, yo te quiero más que a nada en el mundo. Quiero pasar mis días y mis noches contigo y no renunciaré a intentar hacerte feliz por malos o buenos que sean los resultados de cualquier análisis. Si mi esperma no es útil, ya buscaremos otra solución, pero yo te quiero, y quiero que estemos juntos y que formemos una familia. Siempre habrá una forma de hacerlo". Buscó en el bolsillo y sacó una cajita de terciopelo azul. Ni siquiera estaba envuelta. Se la ofreció. "Ábrela, por favor"
Stella abrió la caja y dentro vio una sortija de diseño antiguo, de oro blanco con pequeños diamantes a un lado y otro de un zafiro de más tamaño. Se quedó maravillada
- "Mac, esto..." Stella se quedó sin palabras.
- "Esto significa que te pido que te cases conmigo, y en parte por eso he ido a ver a mi madre. Es su anillo de pedida, el que mi padre le dio para solicitarla en matrimonio. Ella me lo había ofrecido... ¿Sabes cuando?"
Stella no sabía qué responder
-"Mi madre me lo dijo la pasada Navidad, antes de que volviéramos a Nueva York. Me dijo que cuando por fin te pidiera que te cases conmigo fuera a buscar el anillo. ¿Te das cuenta, Stella? ella lo sabía antes que nosotros"
- "Todos lo sabían antes que nosotros, según parece".
- "Bien, Stella Bonasera, estoy esperando una respuesta..."
- "Sí, Mac, me casaré contigo. Nada en el mudo me hará más feliz que compartir la vida contigo, y formar contigo la familia que tendremos, no importa de qué forma"
Sus labios se unieron en un beso delicado, y después Mac tomó el anillo de la cajita y lo deslizó en el dedo de Stella. Le quedaba exacto. Las lágrimas asomaban a los ojos de Stella. Mac, para disimular la emoción preguntó:
-"Y a todo esto... ¿Qué hay de cena?"
Stella le metió, como venía tomando por costumbre, un codazo en las costillas, mientras se levantaba del sofá.
- "Pon a hervir las verduras que están en la nevera, ya están limpias. Voy al baño"
Mientras esperaba los tres minutos Stella oía canturrear a Mac en la cocina.
- "Voy a hacer también spaghetti" le oyó gritar
Sentada en el borde de la bañera, Stella no se atrevía a mirar. Pero tenía que hacerlo. Se levantó y se acercó al lavabo, donde había dejado el bastoncillo en su soporte, después de seguir todas las instrucciones. En medio del círculo, una clarísima línea azul indicaba que sí, que Lindsay tenía razón, que Eleni tenía razón, que la señora del restaurante de Cabo Sounion tenía razón: estaba embarazada. De Grecia había venido "ya está en ti y contigo", como había dicho la señora, un bebé... de pronto se acordó del sueño (¿y si eran dos, y por eso sus síntomas eran tan acusados y tempranos?)... En todo caso, un bebé que inauguraría esa familia que Mac y ella ansiaban formar. Ora vez los lagrimones se deslizaban por su cara, se sentía incapaz de pararlos. Salió del baño con "la prueba" en la mano.
Mac tenía dos cacerolas al fuego, con verduras una y a punto de echar la pasta en la otra. Se asustó al ver su cara llorosa.
- "¿Qué pasa, no te sientes bien?"
- "Mac, no hace falta que esperes los resultados de tus análisis"
- "¿Por qué?"
Ella le puso delante el artilugio
- "Porque los míos dicen muy claro que tus nadadores no están parados como un caballo de cartón, sino que son nadadores olímpicos... o mejor dicho, atenienses"
La cara de Mac era un poema, según iba asimilando lo que Stella le estaba diciendo.
- "¿Esto (señalaba la línea azul den el circulito del bastoncillo) quiere decir que sí, que estamos embrazados? ¿Ya?"
- "Ya. Yo creo que desde el primer día, o la primera noche, mejor dicho. Sonará ridículo, pero lo sentí, sentí algo especial. Sólo que no supe identificar qué era".
Mac había posado el test y abrazó a Stella, levantándola del suelo. Y de pronto les dio la risa. Mac recordó que estaba a punto de poner a hervir la pasta y continuó con ello.
- "Prepararé la cena para ti... ahora tienes que comer por dos..."
- "Mac... eso está pasado de moda" Mientras cogía el mantel y las servilletas para poner a mesa recordó otra vez su sueño de esa tarde. "Uf, además... si tiene que ser por tres..."
Mac no entendió lo que dijo
- "¿Qué dices de tres?"
- "Nada, corazón, ya hemos tenido bastantes emociones". Otro día le contaré mi sueño, pensó Stella, un día en que quiera asustar de verdad al futuro papi...
Un mes más tarde, la primera ecografía confirmó algo que Stella ya sospechaba. Que muy probablemente aquellos dos latidos detectados se llamarían Alexander y Mckanna
Fin
Eso es todo amigos, hasta pronto.
That's all! See you soon...
