Gracias a todos por sus Reviews, Fav. Y Fol. De verdad se los agradezco mucho. Siento publicar tan tarde la segunda parte de la historia, discúlpenme. Espero que disfruten el cap.
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, lo unico mio es esta historia.
Este capítulo está dedicado a una persona especial, mi prima Aika que gracias a su insistencia termine este capítulo y parte final. Sin más los dejo leer.
Corría por los pasillos desesperada con su Byakugan activado queriendo con todas sus fuerzas encontrar al Uchiha. Doblaba una esquina, seguía recto y cruzaba en otra. Esos pasillos del escondite de Orochimaru eran tan parecidos que si no fuera por su Doujutsu se perdería, sin contar que la volverían loca a tal punto de querer destruir cada una de esas paredes. Apresuro su paso al encontrarlo en su rango de visión. Su chakra se veía diferente más poderoso, fuerte e imponente que antes, aunque imperceptible, ella logro ver la oscuridad que aun poseía. Freno en seco, respiro agitada. Al fin lo vería después de tres años. Ella quiso esperarlo en la aldea pero ya no podía más, cada vez que su mente revivía lo que paso antes de que él se marchara, sentía que su corazón vibraba, pero en el momento que se acordaba que él no estaba más ahí, la tristeza y la agonía la invadían. Se presentaban momentos en los que los aldeanos de la villa hablaban mal del Uchiha, sin querer, una rabia la invadía. Apretaba sus manos o lo que tuviera en ellas, cerraba sus ojos al tiempo que temblaban de lo enojada que estaba. Ellos no lo conocían con exactitud, sin embargo, hablaban y comentaban cosas de él como si lo conocieran a fondo. Eso la enfurecía. Con rapidez abrió la puerta frente a ella y se adentró dispuesta a todo lo que vendría. Con su Byakugan revisaba la habitación pero no encontró nada, hasta que un característico olor llego, desde la espalda, a su nariz.
Giro rápidamente tomando posición de ataque para después saltar hacia atrás tomando distancia. Sus ojos se abrieron asombrados ante lo que veía. Sasuke ya no era como lo recordaba, se encontraba más alto que antes y su cabello azabache más largo, sus ojos negros ahora eran más fríos. La superioridad y la arrogancia que lo caracterizaba seguía ahí, solo que más incrementada. El Uchiha la recorrió con la mirada analizándola, y sin saber porque, frunció el ceño acercándose tres pasos adelante. Sus ojos la veían con molestia al contrario de la Hyuga que lo observaba con determinación.
-¿Quién eres? – exigió saber. La peliazul lo miro con tristeza de que se haya olvidado de ella.
-¿n-no sabes q-quien s-soy?- pregunto con dificultad. Su voz tembló y un tono de tristeza se teñía en esas palabras.
-¿Hinata?- cuestiono con duda el azabache. La Hyuga asintió al tiempo que una sonrisa torcida se asomaba en los labios del azabache –has cambiado- expreso dando dos pasos hacia ella, la peliazul, esta vez, no retrocedió.
-tú también- admitió sin flaquear ante la intensa y profunda mirada que le dirigió el Uchiha.
-te has hecho más fuerte- comento viéndola a los ojos –pero no lo suficiente- ninguno rompía el contacto visual.
-¿Por qué no has regresado?- pregunto ignorando lo anterior.
-¿Por qué estás aquí?- le contesto con otra pregunta. La peliazul frunció el ceño pero no dijo nada- contéstame, Hinata.
-q-quería…- un sonrojo la ataco –…v-verte de nuevo. H-han p-pasado tres a-años desde la u-ultima vez- término dejando atrás su postura defensiva desactivando su Byakugan. Paso su brazo izquierdo por su abdomen agarrando con su mano el brazo derecho al tiempo que mordía su labio nerviosa.
-así que ya lo sabes- susurro para sí mismo. La peliazul lo escucho y lo miro curiosa – recuerdo haberte dicho que te buscaría, es mejor que te vayas- musito guardando sus manos en las mangas de su haori blanco (al estilo InuYasha). La peliazul negó con su cabeza tomando pose defensiva otra vez.
-hay algo que tengo que decirte- asevero determinada. El Uchiha al ver que no tartamudeaba dedujo que era algo importante, alzo una ceja concentrando su atención totalmente en la Hyuga- esa vez no pude decir nada, tampoco tenía en claro mis sentimientos- admitió sonrojándose más fuerte que antes- pero ahora… Creo que puedo decirte lo que descubrí- tomo aire, apenada desvió su vista de los orbes ónix- Sasuke… Y-Yo t-también- tartamudeo, respiro profundo. Era ahora o nunca –T-Te a-am…- el ruido de una explosión a la lejanía la interrumpió.
Activando su línea sucesoria registro el lugar en un radio de tres kilómetros. Naruto y Sakura peleaban contra Kabuto y Sai mientras Yamato con Orochimaru. Desactivo su línea sucesoria mientras en su mente se formulaba una forma en como escapar de esta situación. Ella no era miembro oficial de esta misión y si la descubrían cuando llegara a la aldea estaría en un grave aprieto. Miro a Sasuke dudativa sin saber qué hacer. Él no tenía la culpa, la tenía ella por no esperarlo y apresurarse sin pensar en las consecuencias siguió al equipo 7 con Yamato en la lejanía al escuchar una conversación que tuvieron con respeto a este escondite de Orochimaru. Sabía que había hecho mal pero por ahora no se arrepentía del todo. Suspiro con pesadez y un extraño humo se formó al lado del Uchiha. Con interés vio como al dispersarse el humo apareció una serpiente.
-Sasuke-san, Lord Orochimaru requiere su acto de aparición- informo en un tono de silbido. El azabache asintió y miro a la Hyuga. La serpiente curiosa siguió el curso de su mirada y se topó con una chica que no conocía. Un siseo salió de su boca poniendo alerta a la chica- yo me encargo de esto, si usted quiere, Sasuke-san.
El Uchiha miro de reojo a la serpiente y después a la Hyuga.
-no te preocupes por eso. Ella no hará nada- comento sin interés reteniendo a la serpiente de atacar a la peliazul. La serpiente le siseo a Hinata mientras asentía- vámonos.
La serpiente asintió de nuevo y un humo se formó alrededor de ellos.
-Hasta la próxima, Hinata- dijo el Uchiha antes de desaparecer en la capa de humo.
La Hyuga conmocionada por lo que dijo Sasuke, se quedó estática en su lugar. En sus palabras una promesa de que volverían a encontrarse se marcó a fuego en su mente. Sin embargo, ella sabía que tomaría tiempo volver a toparse con él. Su venganza tomaría tiempo que ella esperaba no fuera tan largo. Aún quedaba una opción, y aunque sonara desesperada o pedante, ella trataría de que ese momento se acercara más.
Confusa, como estaba en esos instantes. Reacciono de improviso al escuchar otra bomba estallar y recordó que ella no estaba sola ahí, además, de que esta misión no era una integrante legal. Por lo que, como pudo, corrió de regreso por donde había venido con su Byakugan activado. Por ningún motivo ella quería encontrarse con el equipo 7 o con Yamato; seguro le preguntarían porque estaba ahí. Y ella no quería mentir como tampoco podía decir la verdad. Con sigilo y rapidez logro salir del escondite y aunque algo le decía que los ayudara a luchar, no podía, sabia las consecuencias que eso acarrearía. Sin mirar atrás, ni dudar siguió corriendo como si su vida dependiera de ello. Encontraría un modo de volverse a encontrar con el chico de ojos ónix pero por ahora, tenía que pensar en ella y como llegar a la villa sin contratiempos.
…
Después de correr alrededor de nueve horas, forzando su chakra al límite, por los bosques, llego a salvo a Konoha, nadie parecía notar su ausencia y eso la aliviaba en cierto modo. Sabía que su equipo y el de Neji estaban de misión así que no eran problema pero otra cosa era su clan, quien vigilaba cada movimiento de su próxima líder. Un suspiro escapo de sus labios nerviosa. Esperaba que su padre, Hiashi, se encontrara tan ocupado o que estuviera en una reunión de clan. No quería mentirle y darle una excusa totalmente falsa que podría degradar más su imagen como primogénita. Reunió valentía, y sin esperar más tiempo se dirigió a la Mansión Hyuga. Cuando llego todo estaba normal, los Hyugas que servían a la rama principal hacían sus quehaceres tan concentrados que no notaban la pequeña presencia de la Hyuga. Suspiro con alivio. Subió las escaleras dirigiéndose a su cuarto; al momento que llego se derrumbó en su cama recordando todo lo que vivió en este desconcertante día.
…
Habían pasado un par de días desde aquel deseado encuentro por parte de la peliazul y aun así se encontraba inquieta. Esta mañana un Hyuga le había informado que la Godaime la esperaba en la Torre Hokage. Intento no mostrarse nerviosa pero sus emociones se reflejaban en si en un dos por tres. Sentía miedo de que la Hokage la haya descubierto cuando fue de encubierto en la misión del equipo 7. Estaba segura que si su padre se enteraba vendría una larga charla y le reclamaría su comportamiento, anteriormente eso no terminaba en nada bueno; y esta vez no sería la excepción. Con rapidez se dirigió al encuentro con la Godaime, entre más rápido fuera mejor.
Cuando estuvo frente al despacho de la Hokage se sorprendió de no encontrar a Shizune como secretaria. Lo más seguro es que estuviera con ella adentro, lo cual implicaba que el tema que se trataba o que se tratara era muy delicado. Con tres suaves toques llamo en la puerta. Escucho un adelante y con lentitud abrió la puerta. De un momento a otro su cuerpo empezó a temblar y sin ser consciente mordía su labio nerviosa. Con paso inseguro, se adentró a la oficina de la Godaime, la peliazul temerosa mantenía su cabeza gacha y la mirada perdida en el suelo.
-b-buenos d-d-días, H-Hokage-sama- realizo una reverencia pero su postura no cambio.
-¡buenos días, Hinata!- exclamo una voz risueña que ella conocía perfectamente. Levanto su cabeza curiosa sorprendiéndose cuando sus ojos se toparon con unos ojos azules.
-Hola, Hinata- saludo una chica pelirosa con la mano. La peliazul intrigada giro su mirada encontrándose con unos ojos verdes esmeralda. Vio con curiosidad al par preguntándose qué hacían ellos ahí.
-buenos días, Hinata- pronuncio la rubia con un tono jovial en sus labios. La Hyuga asintió mirando con duda a Tsunade –bueno, Hinata- comenzó a hablar mientras se acomodaba en su sillón – te llame para informarte de que necesitamos tu presencia en una misión muy importante- la peliazul confusa, arqueo una ceja – últimamente Neji se encuentra en misión y Hiashi tiene ocupados a la mayoría de los Hyugas con sus asuntos del clan. Así que la única que queda eres tú. Necesitamos que participes en una misión de rastreo- la rubia miraba inquisitiva a la Hyuga esperando su reacción. La peliazul dudo, pensaba que la llamaban para otra razón. Además de que ella, dependiendo de lo que quería la Hokage, venía a pedir una misión en solitario en la que podría aprovechar y buscar a Sasuke pero ahora…- no tenemos a nadie más, aparte de ti. El clan Inuzuka se encuentra inactivo ya que es temporada de cachorros en su clan, lo mismo pasa con el Aburame. Por eso, la única opción posible eres tú, Hinata- trato de convencerla. Hinata todavía dudaba si aceptarla, antes sin duda aceptaría pero ahora…
-¡por favor, Hinata! ¡Te lo suplico!- el rubio le rogo a la peliazul juntando sus manos – ¡si no tenemos a un ninja de rastreo no podremos buscar a Sasuke! – exclamo en una especie de lloriqueo. Al escuchar el nombre del azabache, algo se desconectó en la Hyuga y con suma importancia miro a Naruto ansiosa.
-¿Q-Qué d-dijiste, N-Naruto-kun?- pregunto con duda. Su corazón empezó a latir desbocado con la sola idea de participar en una misión para encontrar al Uchiha.
-¡te necesitamos! ¡Para encontrar a Sasuke! – un brillo de felicidad se asomó por los ojos perlas de la chica. Extrañados (los cuatro) miraron con curiosidad a la peliazul.
-E-Está bien, Naruto-kun- acepto la chica con una sonrisa nerviosa en sus labios. Intento ocultar la emoción que albergaba su cuerpo pero una sonrisa de suprema felicidad quería brotar de sus labios, mordió su labio inferior y funciono. El rubio en cambio, grito de la emoción y la abrazo efusivo. Sakura, enfadada, tomo de la oreja al ojiazul jaloneándola en el proceso. El rubio se quejó del dolor en su oreja pidiéndole a la pelirosa que se detuviera.
-Naruto, Sakura, compórtense -replico la rubia mientras se tomaba el puente de su nariz. No se encontraba de humor para sus actos a horas tan tempranas del día. Los aludidos instintivamente obedecieron a la Godaime –en una hora comenzaran su misión. Así que LARGO- exclamo la rubia enojada. Shizune preocupada se acercó a la Hokage. Y lo último que vieron los tres chicos fue como irónicamente la castaña le pasaba un pequeño vaso, donde ellos alcanzaron a oler el sake.
-p-pensé que a Shizune-san no le gustaba que Tsunade-sama tomara- murmuro quedo la Hyuga pero como cierta pelirosa caminaba a su lado no pudo evitar el no escucharla.
-bueno… lo que pasa que Tsunade-sama últimamente se encuentra más estresada de lo normal. Lo único, que al parecer puede calmarla, es el sake- comento la ojijade con una sonrisa en el rostro. La peliazul y el rubio se sonrojaron por su gesto.
La Hyuga carraspeo un poco incomoda –em…- no sabía que decir - ¿s-saben d-dónde f-fue la última v-vez que v-vieron a Sas… Uchiha-san?- estaba hablando tan nerviosa que por poco dice el nombre de pila del azabache. Naruto y Sakura no notaron su corrección, a lo cual ella suspiro aliviada.
-según el informe, la última vez, fue cerca del País del Cielo. En uno de sus tantos bosques- los ojos de la pelirosa la observaron por unos momentos. Hinata asintió.
-¡Estoy emocionado!- vocifero el rubio extendiendo sus brazos –cada vez estamos más cerca de él. Muy pronto estará otra vez con nosotros acá, en Konoha- sonrió de oreja a oreja. Hinata y Sakura sonrieron levemente ante la exclamación del rubio. Sin embargo, la sonrisa en la peliazul decayó.
"-en tres años regresare por ti, así que espérame…"
Sus ojos brillaron melancólicos. A pesar de haber pasado esos tres años, Sasuke todavía no regresaba. Si quería que volviera no le quedaba de otra que ayudarlo a cumplir su objetivo. Lo sabía. Todos lo sabían. Asesinar a Uchiha Itachi. Suspiro apesadumbrada, esperaba que el rubio lo convenciera pero si él no podía ¿Quién lo haría? Ella también fracaso. No pudo. Ni siquiera el titubeo. Lanzo otro suspiro. Esto cada vez se volvía más complicado.
…
El bosque era realmente frondoso, tanto que los rayos del sol no lograban colarse completamente. En su camino, por suerte, no se encontraron con animales salvajes. Según el informe los bosques que rodeaban al País del Cielo se encontraban infestados de esos animales. Siguieron en su trayecto hasta que se toparon con un rio. Sakura dedujo y proclamo que si no cruzaban por el no podrían llegar hasta el otro lado, además de que así evitarían peleas innecesarias con las "bestias"; Hinata en todo el trayecto estuvo con su Byakugan activado por si encontraba en su rango de visión al Uchiha. Para suerte de los tres, al pie del rio habían dos botes. Naruto sin pensarlo mucho, empujo uno de ellos hasta que no tocara la arena. La pelirosa y la peliazul se embarcaron tan rápido como pudieron siendo seguidas por el rubio. Sakura se situó delante del bote remando, el Uzumaki en la parte de atrás mientras que la Hyuga se encontraba en el centro revisando todo con su Doujutsu.
El rubio estaba tan concentrado remando mientras miraba al agua, la cual era muy cristalina, que en el momento en el que vio una sombra en el agua al lado de él, se asustó tanto que cayó al agua. Las dos chicas preocupadas gritaron el nombre del Uzumaki.
Naruto luchaba por mantener el aire en su boca pero algo lo toco en la pierna y lo asusto, por consecuencia, soltó un poco del aire que retenía en su boca. Él había escuchado sobre que en los ríos del país del cielo vivían peces devoradores que se comían a las personas en cualquier oportunidad. En estos momentos odiaba recibir información de Yamato. Soltó todo el aire cuando algo lo mordió en la pantorrilla de la pierna izquierda. Se quejó del dolor mientras trataba de quitarse al pez que lo había mordido, mientras que el último enterraba sus dientes con más profundidad.
Con su mano, tomo al pez y lo lanzo fuera del agua a caer quien sabe dónde. El Uzumaki poco a poco empezó a sentirse adormecido, su cuerpo en algunas partes no lo sentía. Quizás fuera la falta de aire o el hecho de que en su pantorrilla un chorro de sangre salía por ella. Intento mover su cuerpo pero no funcionaba, en cambio su cuerpo se fue hundiendo más y sus ojos empezaban a cerrarse inconscientemente.
No supo cuándo, ni quien fue pero una mano, que a pesar de estar en el agua, se mantenía cálida sostenía su brazo y con fuerza lo empujaba hacia arriba. Intento abrir sus ojos y ver a la persona que luchaba por sacarlo a flote y cuál fue su sorpresa al ver unos mechones rosa. Quiso mantener sus ojos abiertos pero así como los abrió se cerraron en un segundo. Su cuerpo se encontraba adormecido y su mente también. Así sin más se desmayó.
Una suave brisa hizo a su cuerpo titiritar, lo cual lo trajo a la realidad. Abrió sus ojos de golpe, con confusión, observando su alrededor. Sus orbes miraban borroso las imágenes pero su mente no confundió a la mota rosa que se filtraba en su vista. Rápidamente con su mano, tomo del brazo de aquella cosa rosa acercándola hacia sí. La estrujo en su pecho al tiempo que escondía su cabeza en el cuello de la chica.
La Hyuga miraba todo sorprendida con un sonrojo en sus mejillas. Nunca espero que Naruto se comportara de esa forma es más lo que ahora observaban sus ojos lo tachaba a la imaginación. Pues si fuera una situación real, la pelirosa lo hubiera golpeado pero, en cambio, también se encontraba sonrojada y dudaba en abrazar también al rubio. Hinata no cambia más en la sorpresa. Esto era algo inverosímil, en su opinión personal. Cada vez más pensaba que era un sueño pero aunque restregó sus ojos la imagen seguía intacta.
Y sonrió, sonrió enternecida por ver aquel momento. Sakura decidió abrazar al rubio y ahora era ella la que lo estrujaba contra sí. Lloro, lloro aliviada de que el rubio estuviera bien. Había sido difícil poder sacarle el veneno que se encontraba esparcido por su pierna izquierda. Pero lo demás como detener la hemorragia había sido sencillo.
Hinata en ese momento, sintió que actuaba como lámpara y hacia mal tercio. Sin hacer ruido, sigilosa como era, se alejó de aquel lugar y les dio su espacio. Antes, en el pasado, ver una escena así le hubiera destrozado el corazón pero ahora se encontraba contenta por los dos. Después de todo ellos dos se asemejan y se complementan a la vez.
Un suspiro escapo de sus labios. Y en ese momento deseo estar con Sasuke. Con él, estaba segura que esta ocasión seria de lo más perfecta pero no. Él tenía que estar buscando a su hermano para matarlo. Y no lo culpaba, de seguro si algo le sucedía así a ella, también trataría de encontrar una forma de hacer pagar a la persona que le había quitado todo lo que más amaba. Lo comprendía. Pero un defecto que tiene Sasuke, es que vive en el pasado y tiene miedo de vivir un futuro.
Lanzo otro suspiro. Sin darse cuenta saltaba los arboles mientras incrementaba su chakra aumentando su velocidad. Freno y bajo hasta los pies de un árbol grande y frondoso. Se sentó en una de las raíces. Doblo sus piernas hasta su pecho y escondió su rostro en sus brazos. No supo porque, ni cuándo pero lágrimas empezaron a salir a borbotones de sus ojos.
Se sentía estúpida en cierta manera. Ella deseaba estar así con Sasuke. Y no sabía porque, si ellos no fueron ni siquiera amigos. Quería abrazarlo y oler ese perfume tan peculiar que solo el Uchiha desprendía. Lo extrañaba como no tenía ni idea y eso que las veces que hablo con él las podía contar con una sola mano. No podía olvidar la sensación que la embargo cuando Sasuke la beso. Se sentía maravillosa por ese contacto, era algo que rayaba de lo inimaginable y fantástico. Lloro, lloro más fuerte. Deseaba verlo, no, DEBIA verlo, sentía que sin él cerca, no podía ser ella misma y eso solo la perturbo un poco más. Sin él no estaba cerca, ella no podía concentrarse en otra cosa que en su bienestar.
No comprendía porque se sentía tan acabada, tan destrozada.
Una vez su madre le dijo que cuando uno encontraba a su pareja de toda la vida, nada los separaba. Se mantenían juntos por siempre. Pero… ¿Por qué todo era tan diferente?
También escucho de sus labios del hilo rojo que unía a las personas destinadas a estar juntas. Ese delgado hilo que se encontraba atado en el meñique de cada persona. Y que nunca se rompía ¿será que su hilo conecta con el Uchiha?
Por un momento dejo de llorar y miro su mano. Cuanto daría por verlo. Suspiro un poco más entristecida. Eso sería imposible.
Se levantó de las raíces del árbol, con su mano derecha limpio sus ojos de las lágrimas ya liberadas. Respiro por unos segundos tratando de serenarse. Estiro su cuerpo. Miro a su alrededor y no reconocía dónde estaba ni como llego. De un salto subió hasta la rama más alta de árbol. Realizo una serie de sellos activando su Byakugan. Busco el chakra de Naruto y Sakura pero algo la dejo en shock, a 5 km, encontró un chakra muy conocido para ella. Una energía que se grabó a fuego en su memoria.
Por instinto, reacciono de su estado de consternación y salto con velocidad sobre las ramas de los arboles hacia esa dirección. Una alegría la embargo de pronto. No sabía exactamente que hacia aquí pero se emocionaba con verlo.
En su visión vio como el azabache guardaba su espada después de haber matado a una serpiente y seguía caminando hacia delante. Angustiada de que no pueda alcanzarlo. Incremento su velocidad y en dos minutos ya se halla a tres metros de él.
No entendía cómo es que el Uchiha no la notara si él, a pesar de no ser rastreador, era bueno notando cosas. Con sigilo se fue acercando. Pero el azabache de un momento a otro empezó a correr por el bosque y ella por reacción hizo lo mismo.
Así estuvieron por unos minutos. Hasta que el Uchiha la aumento al doble desapareciendo por momentos en la visión de la Hyuga.
-es muy rápido- pensó la peliazul sorprendida. Como pudo enfoco más su visión incrementándola. Y así lo encontró en la mitad de un claro. Dudosa se adentró a él. El Uchiha caminaba dándole la espalda, y aunque sintió una presencia detrás, la ignoro y siguió caminando.
-¡Sasuke! – grito la peliazul desesperada. Por un momento pensó que se iría y la dejaría ahí.
El azabache volteo su cabeza lentamente al reconocer la voz que lo llamaba. Ninguno de los dos dijo nada. Hinata lo miraba con lágrimas en sus ojos aliviada y Sasuke la miraba impasible.
Una brisa recorrió el claro trayendo consigo hojas de los árboles. El cabello de los dos chicos danzaba en jugarreta con el viento.
-Sasuke… -susurro la Hyuga con una sonrisa leve en sus labios –por fin te encuentro- suspiro. La intriga cruzo por los ojos del Uchiha.
-¿Qué quieres?- pregunto con brusquedad. En cierta parte le alegraba verla pero otra la enfurecía. Hinata abrió la boca sorprendida por el ex abrupto del chico –si no vas a decir nada, mejor me voy- Sasuke emprendió su camino. La Hyuga al ver que se iba corrió hacia él y lo tomo de la manga de su haori blanco.
-no te vayas –pidió con voz ahogada –no otra vez – susurro cabizbaja mientras fortalecía su agarre en el haori. Sasuke se zafo de su agarre y giro hasta quedar frente a ella.
-te dije que me esperaras- reprendió el azabache viéndola con fijeza en los ojos perlas de la chica. Ella negó con la cabeza.
-n-no puedo esperar más- asevero levantando su cabeza. Cruzo su mirada con el ónix viéndolo con determinación.
-eres demasiado impaciente- reclamo en tono suave. El Uchiha levanto su mano y por instinto la peliazul cerro sus ojos – e insistente- le susurro en su oído mientras con su mano acariciaba su mejilla.
-solo por ti- susurro la peliazul dejándose llevar por la caricia del azabache. Sasuke al escucharla sonrió de manera torcida.
-¿Sabes por cuanto tiempo he deseado besar tus labios otra vez?- restregó su nariz en su cuello -¿Oler tu aroma?- inhalo- no sabes cuánto me tientas- suspiro.
La Hyuga abrió sus ojos y miro directamente a los de él. Sin poder contenerse más y con lágrimas corriendo por sus mejillas. Lo beso. El Uchiha se sorprendió por unos segundos de que ella tomara la iniciativa pero, a su gusto, le encanto que lo hiciera.
Hinata lo besaba de manera necesitada y suave, pero claro, también con amor. Aquel sentimiento que quiso expresarle aquel momento. Sonrío contra sus labios, si los besos siguientes son así. Se encargaría de llevarla con él a todas partes. De momento a otro el Uchiha cambio el beso a uno apasionado dejándola sin aire.
Se separaron por unos segundos, los dos jadeaban por aire y trataban de acompasar su respiración. Sasuke, al creer que era tiempo suficiente, ataco los labios de la chica besándola, esta vez, con ternura. Hinata creía vivir en un sueño, o sea ¿Sasuke besándola? Eran muchas la que lo deseaban pero solo ella tenía el mérito de que se volviera realidad.
Después de unos besos más, Sasuke, se separó de los labios de ella. La peliazul respiraba entrecortada con un fuerte sonrojo en sus mejillas. El azabache dio dos pasos atrás con la intención de irse. Había una presencia alrededor de ellos que lo inquietaba. La Hyuga al ver las intenciones del Uchiha al irse, se abalanzo sobre él abrazándolo fuertemente. Sasuke, por puro instinto, la rodeo con sus brazos en la cintura correspondiendo su abrazo. Sintió como la manga de su haori se humedecía al tiempo que unos sollozos se empezaron a escuchar, bajo su vista hacia la peliazul.
Hinata al pensar que el azabache se iría otra vez dejándola ahí, sola, no pudo evitar llorar. Cada vez que lo encontraba había una despedida que siempre la entristecía, le desgarraba el alma y producía un vacío profundo en su ser. Lloro más fuerte e inconsciente apretó el haori en sus manos. No desea decirle un "nos veremos después" o un "hasta luego" ya no aguantaba más de estos tres años.
-Hinata – susurro el Uchiha en su oído –tienes que regresar a la aldea y esperar por mí- la Hyuga negó con la cabeza apretándose más al pecho del chico –Hinata –susurro en tono amenazante. La peliazul sintió como una corriente la recorrió por todo el cuerpo pero aun así no quería dar su brazo a torcer. Puede que suene egoísta pero no aguantaba más, lo quería para ella –escúchame. Hay alguien observándonos, necesito que te alejes de mí y te marches.
La Hyuga abrió los ojos sorprendida, ella no había sentido ninguna presencia por lo que enseguida dedujo que la persona que estaba alrededor debía ser un ninja de rastreo.
-vete, Hinata- ella, a regañadientes, se separó del Uchiha pero no se marchó ganándose una mirada penetrante del mismo. La Hyuga, sin inmutarse, clavo su mirada en la del chico. Duraron unos segundos así, ninguno de los dos daba su brazo a torcer. Hasta que el Uchiha suspiro derrotado dejándola ser. La Hyuga sonrío mientras entrelazaba sus manos contenta.
-gracias- susurro quedito con un sonrojo en sus mejillas.
-muéstrate- exclamo el azabache. Una sombra empezó a moverse entre los arboles ante eso, Hinata activo su Byakugan.
Abrió los ojos sorprendida mientras un jadeo de sorpresa broto de sus labios. Al escucharlo, Sasuke miro de reojo a la Hyuga, ¿Qué le pasaba? Miro al sujeto que estaba frente a él. Un chico castaño de ojos perlas. Oh, ya lo comprendía. Un Hyuga. Para ser más específicos, Neji Hyuga.
La peliazul, instintivamente, al verlo retrocedió dos pasos. ¿Qué hacia el aquí? ¿Por qué de todas las personas, tenía que ser él? Se sentía morir. ¿Qué excusa podría decir? Estaba segura que su primo había visto todo, ¿Cómo se lo explicaría? Oh, dios mío, estaba muerta. Neji seguro le contaría todo a su padre. Su respiración se volvió agitada. Debía de haber una forma de excusar todo esto, no es que le diera vergüenza que le encontraran con el Uchiha al contrario le satisfacía, pero en estos momentos no debía pensar en eso. Oh, sí, necesitaba que Dios la ayudara. Llevo sus manos a su cara tratando de ocultarla. ¿Qué haría?
El Hyuga al ver como su prima se angustiaba intento acercarse a ella pero el Uchiha al percibir la desesperación que ella brotaba por la presencia del chico, le mando una mirada llena de frialdad y advertencia sorprendiendo al Hyuga, deteniéndolo en el proceso. Dio un par de pasos hacia la chica deteniéndose a un pie de ella. Le toco el hombro pero no reaccionaba, en cambio apretó más su cara entre sus manos. Intento apartarlas pero no dio resultado. Esta chica lo volvía loco. Intento otra vez hacer lo mismo y contrario a lo anterior funciono. Pero aun así, los ojos de la peliazul se encontraban desorbitados mirando a la nada. La llamo un par de veces tratando de volverla en sí. No funciono. Oh, esta chica estaba impacientándolo y aunque no quería aceptarlo por cada momento se preocupaba más. Sin pensarlo si quiera, se acercó a ella al punto de que sus labios podían rozarse.
Al sentir su cercanía, una exclamación salió de los labios de Hinata mientras sus pómulos se sonrojaban, ante su reacción una sonrisa torcida se formó en el Uchiha y contra todo pronóstico alejo sus labios de los de ella dándole un suave y lento beso en su frente.
Hinata, aún más sorprendida y sonrojada, levanto su mirada cruzándose con unos ónix. Descubrió en ellos el alivio causando un calor en su interior. Confundida llevo su mano derecha al pecho mientras soltaba un jadeo. Bajo su cabeza, ¿era posible que su amor creciera más de lo que ya era? ¿Era posible volver a enamorarse una y otra vez de la misma persona?
El Uchiha vio que iba a llegar a lo mismo de antes, levanto su mano dándole un suave golpe en su frente con el dedo medio y el anular. Extrañada la chica levanto la cabeza lentamente.
-¿Ya estas mejor?- le pregunto. Hinata asintió al tiempo que sobaba su frente.
-Hinata-sama, ¿Podría explicarme todo lo que acabo de ver? – inquirió el castaño. La peliazul, al escucharlo, sus ojos se abrieron desorbitados mientras unos jadeos salían de su boca.
-es demasiado obvio, ¿No lo crees, Hyuga? – dijo altaneramente y con un poco de sarcasmo el Uchiha.
Neji frunció el ceño.
-no recuerdo haberle preguntado a usted, Uchiha- era notorio el fastidio que tenía el castaño al dirigirse al azabache. En Sasuke una sonrisa llena de satisfacción surgió en sus labios; molestando más al Hyuga.
La única chica comprendiendo lo que podría pasar si seguían discutiendo, tomo del haori al Uchiha. Sasuke sintiendo su contacto y el temblor en su mano, la miro a los ojos topándose con una súplica.
Sabiendo que quería decirle, soltó un bufido descontento. La peliazul entendiendo su accionar, sonrió agradecida. Con un poco de valor que había reunido, miró fijamente a su primo.
-Neji-niisan, yo… él… - tartamudeo sin poder contener los fuertes latidos de su corazón y su inestable respiración. Inhalo y exhalo por unos segundos, sintiéndose más segura que antes decidió hablar- T-Todo lo que v-viste, y posiblemente escuchaste, es v-verdad.
Decir que no se sorprendió era mentir a lo mismo decir que lo está también era falso. El castaño estaba perplejo y, sin olvidar, petrificado en su lugar. Esta escena se le hacía de lo más surrealista. Es que… ¡por Dios! ¡Su prima y el Uchiha, juntos! Eso sería lo último que imaginaba que podría suceder en las Naciones Elementales, y para ser honestos, ese Uchiha no era el último en la lista que secretamente había creado donde coloco a los posibles candidatos para su prima, llámese "posibles amenazas contra la pureza de Hinata", ese Uchiha… ¡ni siquiera pertenecía a la lista! Hasta Sai o Lee tenían un lugar ahí.
Respiro profundamente sacándose esas ideas de la mente, debía enfrentar a los que se encontraban frente a él; no dejar que su cabeza formule ideas que de seguro lo desquiciarían más. Miro a los ojos a la peliazul, la noto nerviosa, demasiado así que opto por tranquilizarse dejando de fruncir el ceño mostrando una expresión más relajada. Debía tomarse esto con calma y pensar con la cabeza fría. Así era Neji Hyuga, claro, cuando no se trataba de sus queridas primas pero esta vez tendría que haber una excepción.
-Hinata-sama - la aludida respingo en su lugar – estoy tratando de enfrentar esto con calma, lo cual me está tomando mucho, he de decir – un suspiro cansado broto de los labios del chico – quiero hacerle unas preguntas, a solas, y usted me conteste sin importar si son simples o complejas – sentencio.
La peliazul no sabía que contestar. Miro de soslayo al azabache esperando una reacción de su parte pero solo cruzo los ojos que ella y nada más, la poso en el castaño, decidida esta vez, asintió esperando no arrepentirse después.
Neji le señalo con su dedo donde hablarían sobre esto, se encamino hacia allá siendo detenida por una mano en su muñeca. No había que ser muy listo para saber quién era, solo había una persona a su lado. Giro su cuerpo hacia el Uchiha mirándolo fijamente a los ojos.
Ónix contra perla.
Un escalofrió recorrió la espalda a la Hyuga. El Uchiha la miraba con intensidad. Sus ojos, esos orbes tan profundos que sentía como la absorbían por completo revelando todos sus secretos. Aparto la mirada, intento deshacer el agarre del azabache en su muñeca pero lo único que consiguió fue que la jalara y abrazara posesivamente. Beso su frente a la vez que le susurraba algo, ella solo asintió mientras se separaba.
La Hyuga se dirigió a donde está su primo notando como le mandaba una mirada fulminadora al azabache, el cual solo activo el Sharingan como parte de su silenciosa amenaza.
-¿q-qué me querías p-preguntar, Neji-niisan? – inquirió con temblor en su voz. El castaño la examino con la mirada.
-primero que nada, ¿tiene usted alguna relación con el Uchiha? – la peliazul ante esa pregunta no supo que decir. ¿Relación? No estaba segura que tenía alguna, Sasuke no le había aclarado nada, aun sentía que todo lo que hacia la degradaba en cierta forma. Esperarlo, buscarlo, ir a donde él quisiera, es cierta manera es como si no se quisiera así misma y viviera aferrada a esa dulce ilusión, al amor que por fin había encontrado.
El castaño esperaba una respuesta de Hinata, pero ella solo se había absorto en su propia burbuja. Tal vez pensado, tal vez imaginado, quien sabe. Pasaron unos minutos y ya no soporto más por lo que se disponía a exigirle a su prima que le diera una respuesta. Cuando se dispuso a abrir su boca y emitir su orden, la Hyuga decidió solamente decir la verdad.
-l-la verdad Neji-niisan, nosotros no tenemos una relación en sí. No sé exactamente que somos, ni siquiera sé si esto que estoy haciendo es meramente correcto, pero… lo único que sé es que lo quiero mucho, no corrijo, lo amo tanto que estuve esperándolo por tres años. Ya no soporto estar sin él, no voy a pensar en nada más que en mi felicidad y lo que quiero por eso, aunque tenga que irme de la aldea, dejar a todos con tal de estar a su lado, lo hare – Neji se encontró sorprendido ante las palabras de su prima y aunque ella no lo vio en ningún momento a los ojos, supo que lo que dijo era verdad. Tal vez nunca lo miro porque sabía que perdería la poca confianza que mostro, poco importaba eso ahora, no sabía si dejaría a Hinata en esta situación o por si a la fuerza se la llevaría. Estaba seguro que si ella se marchaba con el Uchiha podría convertirse en una prófuga y traidora, tendría a todas las naciones ninjas sobre ellos sin excluir al Clan Hyuga buscándola.
-Hinata-sama, ¿está decidida a irse con él? – cavilo mirando con el ceño fruncido a la Hyuga, quien al escuchar a su primo levanto la cabeza e imito al castaño mirándolo fijamente a los ojos.
-estoy segura – asevero. El otro asintió fijando su mirar ahora en el Uchiha.
-ahora, solo me queda comprobar algo – susurro mientras caminaba hacia el azabache. La Hyuga extrañada ante los vocablos de su familiar, lo siguió – pelea contra mí, Uchiha – dijo al momento de estar frente a él.
Hinata abrió los ojos sorprendida, esto no se lo esperaba, bueno si pero no tan de repente. Con rapidez se interpuso en medio de los dos con los brazos abiertos. No iba a permitir que ninguno de los dos pelearan, primero tenían que pasar sobre ella y, estaba segura que ninguno de los dos lo haría, bueno eso esperaba. Miro con preocupación a los dos chicos. Sabía que los dos eran fuertes, demasiado a su parecer, si empezaban sería una cruenta batalla. No se preocupaba por Sasuke había visto su chakra anteriormente, el cual sobrepasaba por poco al de su primo pero aun así su primo era muy persistente, no sabía cuándo rendirse.
Se encontraba entre la espada y la pared.
-Hinata-sama, apártese por favor – la aludida negó fervientemente – por favor, le prometo no ser muy duro con el – ante esa manifestación lo miro con el ceño fruncido negándose a mover.
-Hinata, no estorbes– la reprendió mientras la tomaba por los hombros hasta ubicarla tras su espalda – es algo que tenemos que hacer.
No comprendió muy bien al azabache pero aun así, se coló de su cuerpo, posicionándose en su antiguo lugar.
-no me importa, no quiero que peleen entre ustedes, ¿entienden? – Su voz temblaba – son muy importantes para mí – de su boca se empezaron a escuchar unos sollozos que luego se transformaron en lágrimas. Neji sin aguantar el estado de su prima se acercó a ella siendo detenido por una mano, miro al dueño de la mano con el ceño fruncido. Abrió la boca para reprochar recibiendo una mirada gélida dejándolo en su lugar.
Sasuke se acercó a la Hyuga, con sus brazos rodeo su cintura y sin previo aviso la atrajo hacia sí. Hinata al sentir un calor que reconocería donde fuera, oculto su cara en el pecho del azabache dejando correr libremente sus lágrimas.
Sasuke solo siguió abrazándola notando como temblaba entre sus brazos y escuchando sus débiles hipidos. La apretó más contra si reposando su cabeza en el cuello de ella.
-no llores – riñó a la vez que se separaba y con su mano limpiaba los residuos de lágrimas en sus ojos. Ella asintió con una sonrisa leve –pero aunque tú no quieras, esto es algo que debemos hacer, Hinata – la aludida lo miro un poco confundida. No entendía muy bien a que se refería; vio como Neji sonreía triste y en Sasuke noto una mirada que claramente decía que la disculpara. Y ahí, entendió todo. Se dispuso a negarles que lo hicieran pero un golpe en su cuello la dejo inconsciente.
…
Un olor agradable se filtró por su nariz. Una mezcla entre canela y tierra mojada que, secretamente, se convirtió en su aroma favorito. En su mente apareció la figura de alguien pero no supo quién era, aun así su consciencia le dijo que era alguien importante. Aspiro tratando de recordar pero de un momento a otro, el olor no llego a sus fosas nasales. Frunció el ceño, quería seguir deleitándose con el. A sus oídos llego el ulular de los búhos anunciándole que era de noche. No sabía dónde estaba, a su mente no llegaba ningún recuerdo que la ubicara donde podría estar. Tal vez alguien la secuestro o la hirió a tal grado que esta alucinando cosas o simplemente está al borde de la muerte, no podría saberlo. A sus ojos lo único que se formaba era una penetrante e inmensa oscuridad infligiéndole temor.
En ese momento en el que se creía rendida y optaba por la última opción, el mismo aroma, que adoraba, se coló por sus fosas nasales advirtiéndole que el dueño de ese increíble olor se encontraba cerca de ella. Decidida a no rendirse, se esforzó por abrir los ojos y saber quién era la persona, que en estos momentos, hacia latir su corazón como loco. Al lograr su propósito observo como sobre su cuerpo descansaba un haori blanco manga larga que se le hacía raramente familiar. Lo tomo y supo que el dueño de esto pensó que podría resguardarla del frio. Lo acerco hacia si notando el mismo olor de antes.
Como pudo se levantó del suelo y observo que todo el tiempo que estuvo dormida o inconsciente estaba acostada en las raíces de un viejo árbol. Examino su alrededor. A unos metros de ella se encontraba alguien que no supo reconocer, solo vio una silueta y sin temor se dirigió a ella, después de todo era el dueño de ese olor y el haori que estaba en sus manos.
-¿señor?, ¿señor? – llamo cuando llego hacia él, noto extraño que no volteara y su curiosidad era tan grande que no se dio cuenta que no tartamudeo – disculpe por las molestias – hizo una reverencia – tome, vine a entregarle esto, ¿es suyo, verdad? – a pesar de haberle hecho una pregunta la persona frente a ella, no se movió no le contesto ni se inmuto.
Extrañada se acercó más al sujeto notando su cabellera oscura y por un momento unos ojos ónix cruzaron por su mente. Sacudió su cabeza dejando esa imagen a un lado, debía centrarse en la persona delante de ella. Toco el hombro desnudo del joven, deduciendo que se encontraba así por brindarle su haori. El azabache volteo su cabeza dejando pasmada a la chica.
-¿Sasuke? – Pronuncio sin creérselo, el chico solo la miro fijo -¿Sasuke? – repitió con un nudo en la garganta. De pronto lagrimas empezaron a salir de sus ojos y sin pensarlo se abalanzo hacia la persona frente a ella abrazándola fuertemente.
Pasaron unos minutos, en los que el azabache aparto por centímetros a la chica rompiendo el repentino abrazo. Ella lo miro a los ojos y los últimos sucesos que había olvidado regresaron a su mente.
-¿y Neji-niisan? ¿Dónde está? – se levantó abruptamente de su puesto revisando los alrededores esperando encontrar una cabellera castaña. Era obvio que se encontraba preocupada.
-se fue – mascullo el Uchiha acomodándose en su lugar.
-¿Qué paso? – se sentó al lado del azabache – u-ustedes dos pelearon, ¿no es así?
Sasuke asintió. Tomo el haori de las manos de la peliazul, quien aún lo sostenía como si fuera algo muy valioso. Se lo coloco para luego ajustarlo.
-cuéntame todo Sasuke, por favor – noto como la Hyuga temblaba preocupada al tiempo que lo miraba a él con los mismos sentimientos. Suspiro accediendo a su petición.
-el Hyuga solo quería pelear contra mí para probarme – Hinata ladeo la cabeza confundida – dijo que ahora que decidiste venir conmigo, te tomaran como traidora. Probablemente las aldeas ninjas te persigan incluido el Clan Hyuga, por lo que decidió probarme para ver si yo era capaz de protegerte ya que por obvias razones él no podría hacerlo – vio como fruncía los labios – me tenía sin cuidado que decidiera, porque después de todo… - se acercó a la peliazul, quien notando la cercanía se sonrojo - No importa que suceda, tú te vendrás conmigo – repitió en su oído en forma de susurro. Era lo mismo que le había dicho cuando se dirigía a hablar con Neji – no lo olvides nunca, Hinata – la tomo entre sus brazos – la única chica que me enamoro… es aquella que posee los ojos de la luna – y la beso.
Fin
